Violencia e Inseguridad en Argentina (Diario El País. Montevideo)

18 de diciembre de 2013

Reproduzco la nota del periodista Renzo Rossello para el Diario El País de Montenvideo, en la cual participo. 






El Cóctel que generó 


la ola de violencia



El narcotráfico, la corrupción policial y la pobreza extrema se combinaron en un cóctel explosivo, según el análisis de una socióloga que viene estudiando el tema desde hace varios años. El saqueo se instaló definitivamente en el paisaje social.
Renzo Rossello

"En Argentina lo que hay es un tejido social directamente perforado, donde ya no hay continentes legales, no hay continentes emocionales porque lo que reina en la Argentina es un estado de anomia, esto quiere decir que estamos atravesados directamente por la barbarie, por el caos", explica la socióloga argentina Laura Etcharren.
Etcharren es autora del libro "Esperando las maras. Estado embrionario en Argentina", fruto de una investigación en Centroamérica y algunas villas miseria en su propio país. 
En el fenómeno de los saqueos o robos colectivos, la investigadora ve el papel que juega en ellos la pobreza, aunque hace algunas distinciones. "Tenemos el pobre que es trabajador y el pobre por elección, que elije ser vago porque cobra un plan social", apunta, "el cobrar por no hacer nada -que eso es lo que pasa en Argentina, bajo este simulacro nacional y popular-, lo que profundiza básicamente es la ignorancia y un país ignorante es un país peligroso, es un país permeable a la penetración del crimen organizado", diagnostica.
"Así es como tenemos una penetración de narcotraficantes, distintas vertientes del crimen organizado. Tenemos una policía que no está preparada y entonces se divide en una buena policía y una mala policía", señala Etcharren.
A juicio de la socióloga, el fenómeno de la corrupción y los actos delictivos cometidos por policías atraviesa a toda la institución, tanto a nivel provincial, municipal como federal. Sin embargo, apunta Etcharren, dentro de estas fuerzas hay "buenos policías" que a menudo terminan enfrentándose con sus malos colegas.
Tal vez una de las radiografías más documentadas del tema sea el libro "La secta del gatillo", del periodista e investigador argentino Ricardo Ragendorfer. "El vínculo de La Bonaerense con un hermético tejido de negocios, arreglos, pactos y extorsiones se había convertido en su modo de supervivencia", describe en un pasaje el libro sobre la fuerza policial de la provincia de Buenos Aires.
PIB DE CORRUPCIÓN. Etcharren acuñó el término "Producto Interno Bruto de Corrupción" para referirse al problema que considera tan extendido en su país.
"La policía de Tucumán es un caso emblemático de lo que es el norte de la Argentina en general. Es una provincia donde reina la corrupción, en Tucumán se concentra lo que es el PIB de la corrupción un porcentaje importante", sostiene.
En esta provincia los incidentes cobraron niveles de violencia particularmente relevantes, que superaron incluso a los de Córdoba donde habían sido también muy marcados.
"Es una policía que está muy viciada y muy librada al azar en cuanto a que no hay un control por esa misma anomia que se ha creado y por esa minimización de los conflictos por parte del gobierno nacional -explicó-. Cuando estalla en Córdoba el acuartelamiento de la policía y el jefe de gabinete, Capitanich habla de un problema exclusivo de la provincia de Córdoba, después se fue a la Pampa, se fue a Tucumán, a Santa Fe, se fue a Entre Ríos, entonces no es exclusivo de una provincia sino que se genera a nivel nacional".

Fenómeno instalado.



"Lo que tenemos que tener en claro es que, hoy por hoy, los saqueos forman parte de una modalidad delictiva más de las tantas que hay en Argentina", sostiene.
Etcharren observa que el fenómeno ha venido dándose en estos últimos años, en forma sistemática, entre los meses de noviembre y diciembre, con más intensidad en el último mes. Ello también coincide con la temporada de mayor consumo en términos generales.
"Recrudece en el último mes del año, pero sobre todo cuando se viene con un desgaste muy fuerte al interior de la sociedad frente a un gobierno claramente negador como es el gobierno nacional en Argentina, que construyó alrededor de lo que es realmente la inseguridad un estado de sensación", apunta la investigadora.

Curas ponen freno a narcotraficantes



Luego del llamado de atención que hizo la Iglesia Católica sobre el auge del narcotráfico en Argentina, la presidenta Cristina Fernández designó al sacerdote Juan Carlos Molina al frente de la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha Contra el Narcotráfico (Sedronar). "Me parece acertado, una buena jugada del gobierno nacional", opinó la socióloga Laura Etcharren. "Creo que es buena la presencia de un sacerdote en las villas, es sumamente importante porque marca al narcotraficante un límite para no captar y prostituir a los niños que quedaron atrapados en las villas miseria", indicó. Según su experiencia "en las villas donde no hay sacerdotes hay mayor penetración del narcotráfico".


http://www.elpais.com.uy/mundo/coctel-que-genero-ola-violencia.html 

Narcotráfico, Villas y Sacerdotes

10 de diciembre de 2013

Para negociar, de acuerdo a la lógica infame, alguien debe morir. "Argentina, un país con buena gente".



Como si fuese una novedad o un hallazgo periodístico, los medios de comunicación, divulgan información sobre el Narcotráfico, cayendo en obviedades y temibles clichés. Como si el tema, en materia de análisis, los excediera. Como si predominara, ante el flagelo, la insolvencia intelectual para dar a conocer un tema que lleva décadas de cultivo y años de paulatina instalación.

Entre lugares comunes y un tráfico de material copiado y pegado, ciertos integrantes de la oposición, tratan el tema para denostar al oficialismo que permitió, bajo la construcción del Estado de Sensación, la Consagración del Narcotráfico. (Leer nota http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2011/09/argentina-consagracion-del-narcotrafico.htmlY por su parte, bajo ese mismo Estado, el Gobierno Nacional se enarbola en la brutal negación.

Por un lado, asistimos a la anemia de ideas y por otro lado, somos testigos de una patología que en su simulacro de Inclusión, lo que más incluyó, fue Inseguridad en las diferentes esferas a través de distintas organizaciones criminales. De ahí, que la lucha contra el Narcotráfico o los supuestos planes de Seguridad operen como un ácido colectivo para marear a la Sociedad con alucinaciones de compromiso y cambio.

Un fetichismo. Un placebo retórico que produce un efecto paradojal. Que es la sociedad agobiada de este infernal y atroz manoseo que pulula por los medios de comunicación o en conferencias en las cuales, lo que prima, es el divismo y las pujas entre los que están y los que quieren estar. Mientras tanto, el Narcotráfico, avanzó y aún sigue avanzando. 


Un país codiciado en el que todo vale frente al otro Estado al que asistimos. EL ESTADO DE ANOMIA. El cual favoreció, a que Las Maras, dejen de ser embrionarias. Que ya no se las espere.

Hoy, Argentina, es un país NARCO MARA.

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Cultura de zafe. Cultura de saqueos

Bajo ambos estados, (De Sensación y de Anomia) la barbarie se apodera de los centros urbanos sin piedad. Y los pobres, nuevamente, vuelven a hacer el blanco fácil para culpabilizar.


Ocurre, que en la Argentina de Hamlet, en donde algo también huele a podrido, aún no se distingue entre el pobre trabajador que no saquea porque se mantiene en sus valores y códigos naturales, del pobre vago amparado en el cobro de planes que saquea por paria mental. Sin valores, ni reparos. Asentado en la cultura de zafar el día. Sin proyecto.

Se trata de los pobres, en un punto, por elección. Que le escapan a la cultura del trabajo y que encuentran, en los saqueos, el jolgorio de la Impunidad que los abastecerá de electrodomésticos, birra y fasos. Y que a fin de mes, tienen el premio del plancito Nacional y Popular.

De Villas Miseria a Narco Villas

Aquello que comenzó siendo la construcción de un espacio para continuar la vida, a partir del despojo y la expulsión del sistema, hoy es un espacio atravesado por el Narcotráfico y la conformación de Bandas funcionales a éste.

Se paso de la Villa Miseria, a la Narco Villa. Sin escalas. Generando una atmósfera de desconfianza en el conjunto de la población. Y también, dentro de la Villa misma dividida, actualmente, entre quienes la "fundaron"; y los que fueron llegando. Los Carteles que penetraron y las organizaciones pandilleras que, influenciadas por la ignorancia y "la vida loca", convirtieron los estrechos pasillos de las Villas, en un radio de persecuciones, transa, trata y muerte.


Un contexto favorable para el Narcotráfico. Un problema de alta relevancia que no es nuevo y que se formó con la connivencia de los grandes grupos de poder que también incluyen a determinados medios de comunicación que durante años, mientras eran furtivos amantes del poder de turno, silenciaron el tema. 

Hoy y a partir del comunicado de La Iglesia Católica, el conflicto, se instala en las charlas de la vida cotidiana. Se masifica entre especulaciones, conjeturas, temores e interrogantes.

Ya nadie puede ser ajeno. 

Aquel lugar de pertenencia

En la paradoja del tiempo y el espacio, los habitantes originales de la villa, se niegan a irse. No quieren dejar Su Lugar. Su Villa. Lo cual, genera un cuestionamiento. Un debate. 

Lo cierto es, que la explicación de no querer irse de allí tiene que ver con una construcción subjetiva. Con ese universo de significados y ese sentimiento de pertenencia que experimentaron en el espacio que les dio, luego del despojo, un amparo auto creado.

También se suma, el temor frente al invasión de las Mafias. Existe, en la Narco Villa, un oficio de "Policía" al que apelan los Narcos que controlan las entradas y salidas. Es que la Villa, no debe urbanizarse y mucho menos, despoblarse. Si esas cosas suceden, la renta, se diluye. El negocio pierde sustancia y los cerebros Narcos, acomodados en las zonas más adineradas del país, pierden sus células miserables dedicadas al Narco Menudeo y a la atención de los Kiosquitos Nacionales y Populares. (Leer nota http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2013/04/el-kiosquito-nacional-y-popular_5376.html)

El rol de los Sacerdotes: La Villa Fraga

Cuando uno habla con funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la respuesta casi aprendida y matemática, sobre el vertiginoso crecimiento de la Villa Fraga es: "Se nos fue de las manos".


Un espacio que comenzó siendo un pequeño asentamiento ubicado en Chacarita. Al 900 de la Calle Fraga. Tras el ferrocarril. Y que se transformó, vorazmente, en una Villa importante de crecimiento horizontal y vertical en la que operan importantes inmobiliarias que edifican y venden. Y donde una empresa constructora cercana, ubicada en la Avenida Forest, provee de materiales de construcción en pagos a los nuevos habitantes y a quienes ya están viviendo pero que desean expandir su propiedad.

Así es como la Villa Fraga se perfila como un centro que busca ramificarse, dentro del espacio y el contexto, como la Villa 31. A lo alto, no hay fronteras.


Es una Villa que goza de la irresponsabilidad edilicia. Y de la fácil penetración de Narcotraficantes como consecuencia de la falta de controles por parte de la Policía. Una Federal, casi intencionalmente ausente. Y una Metropolitana sostenida en el lamento de no poder hacerse cargo por la falta de efectivos.

A todo esto, se le suma, la ausencia de un Sacerdote.

El Sacerdote es, dentro de la Villa, y por su sola presencia, la Ley que calma. Que sosiega. Que apacigua el descontrol. Es un límite a los Narcos para la captación de menores en riesgo. Un freno para la formación de Bandas en puja que buscan, al mismo tiempo, demostrarle a los Narcos que quieren ascender en la escala delictiva.

La Villa Fraga no tiene ese límite que camina por sus pasillos en silencio y cuando es necesario, apela a la palabra. A la contención.


La Fraga está envuelta por el Narco local y un contingente de Narcotraficantes provenientes de Perú que dejó pequeñas células que operan en connivencia con las casas tomadas de las inmediaciones de la Iglesia San Roque. En el Barrio de Villa Ortúzar. (Leer nota http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2012/11/nexos-narco-delictivos-chacarita-y.html)

Una Narco Villa que se jacta de no tener controles y que forja, con algunos exonerados de la Policía, un radio demencial Narco Delictivo. 

30 Años


Hoy, los 30 años de Democracia en Argentina, se celebran con Saqueos, Narcotráfico, Maras. Aumento de violencia de género. Valor selectivo de la vida a través del monopolio de los Derechos Humanos. 

Se agrega, colosal, el bestial levantamiento de Las Fuerzas de Seguridad que lícitamente piden un aumento y al mismo tiempo, sin importar, exponen a la población, a las masacres evitables. Beneficios y costos. 

Es decir, que las Fuerzas de Seguridad estén mal pagas, es un error grave y atroz de los Gobiernos de turno. Pero también es cierto, que en algunos casos, la Mala Policía que contamina a la Buena Policía, debería dejar de transar con los Narcos y formar Maras con menores delincuentes. 

Parece que negociar y proteger al unísono, es un concepto límite.

Así es, como La Democracia, en sus 30 años, nos encuentra con una Policía desdoblada. Entre Buena Policía. Mala Policía. Exonerados. Estos dos últimos grupos, inclinados a la renta del Narcotráfico, bastardean del trabajo de una Policía que sí merece la contención y el apoyo para que cumpla con sus funciones. Y que debe lidiar, con la otra lacra, porque de parte de los Gobiernos, la letanía y la distracción, "garpan".

Lo cierto es, que en la Década que llaman Ganada, se impone la Ignorancia. Se anteponen los conflictos de políticos en sintonía de bataclanas, y se arregla, con la Policía, cuando comienza la cosecha de muertos.








 
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