Feminicidio. El protagonismo de la muerte

19 de abril de 2012

Cuando pensamos en arregla, pensamos en abuso. "El abuso como regla" (Bertolt Brecht)

Bajo los parámetros de la globalización -dentro del contexto de la ultra modernidad- el abuso ha devenido en una regla fatal que devora sociedades y genera pues, construcciones de sentido que tienen que ver con una naturalización de la violencia como forma de vida. Un sistema estructurado bajo la dinámica de la ANOMIA que no hace más que permitir que los efectos de la barbarie se reproduzcan compulsivamente, hasta concebir la muerte como algo merecido, por ejemplo, por ser mujer.

Es que la violencia está instalada en el mundo. Atraviesa todas las esferas. Nos integra, nos compone, nos envuelve, nos denigra y nos enferma. Nos revela. Nos subleva y nos violenta. Así es como todos, somos componentes de una Sociedad Enferma que vive bajo el suspenso de la espera. Bajo el desasosiego del terror, dado que existe una conciencia trágica de que lo peor siempre puede estar por venir por esta brutal, pero cierta mundialización de los miedos que consiste en el abatimiento de un sistema de creencias basado en un estado ideal de pertenencia e interacción, en el cual, las relaciones humanas y el funcionamiento dialéctico de la familia con la escuela implicaba un clima de satisfacción y una mirada optimista, sobre todo, para las generaciones venideras. 

Mujeres en riesgo

La anomia se ensambla con la crisis y da como resultado una Patología: La radicalización del individualismo que va contra la sociedad y el individuo mismo.
Un individuo hundido en un narcisismo excesivo que lo lleva al ostracismo por el otro y así, en el voluntario aislamiento, como medida de auto preservación, se aleja de la posibilidad de una salida que vaya más allá de esos imaginarios interesados por las utopías y no por la realización de hechos que reviertan esa patología que logró acomodarse.
Patología que se construyó a partir de una profunda y paulatina transformación de valores. Una sociedad moral en crisis y fundamentalmente, una sociedad en suspenso que conlleva, tal como publicó Saul Bellow, un “Hombre en Suspenso” en absoluta concordancia con la declinación de la autoridad social.

La violencia contra la mujer no es improvisada. No llega de golpe. No aparece en el Siglo XXI. Por el contrario, forma parte de un proceso socio histórico que explota, con mayor intensidad, cuando la violencia se convierte en el epicentro del mundo. Cuando esa declinación de la autoridad social se convierte en el motor de la historia.

Desde los años '70 en adelante, la violencia de género se fue incrementando y tomando estado público mediante denuncias, estudios especializados y posterior tratamiento de los medios de comunicación por ser, entre otras cosas, una variable constante en las diferentes sociedades del mundo. Ocurre, que la violencia de genero logro romper, en la mayoría de los casos, con la familia como célula de la sociedad. Los niños también fueron expuestos y por ende, en riesgo. Convertidos en víctimas y testigos absortos y lastimosos de ese principio que en el 2012, llamamos FEMINICIDIO. El cual no entiende de educación. Solo, de irracionalidad.

Actos de machismo; competencia; enfermedades congénitas; ortodoxia brutal de la religión y otras circunstancias, son las causales de que que miles de mujeres sean sometidas a macabras situaciones que marcan, en ese sentido, un estancamiento social que abre las puertas a la esencia más miserable del hombre como depredador. Hechos retrógrados asentados sobre situaciones ambiguas que forman parte de esa intimidad que descoloca entre ataques y defensas hacia el agresor. Una construcción subjetiva que versa entre el miedo y la “adoración” por el golpeador. 

Un golpe que se legitima, es una doble enfermedad. (Agresor y víctima)

Aunque esa doble enfermedad, tiene también su otra cara. La cara de la lucha. Del deber de proteger, bajo la denuncia, la sanidad físico/mental. Ese campo de acción que tiene lugar cuando las mujeres se levantan y en el marco de una controversia disciplinaria y de señalamiento, salen en la búsqueda de sus derechos naturales. De sus pertenencias básicas que están dadas desde el momento del nacimiento, adquiriendo un sentido más determinante cuando se encuentran vulneradas. Mujeres que lejos de legitimar el golpe, lo repudian hasta llevarlo a la justicia que no es igual para todos. Porque la igualdad, mundialmente, hoy es un cliché que lastima porque forma parte de ese fetichismo macabro de una paz. Esa paz desgastada en las retóricas gubernamentales que como es un velo, profundiza barbarie.

Internacional: Los casos de Sakineh Ashtiani y Nasrin Sotoudeh

Las políticas de Irán son una de las más controversiales en materia de género, ya que hay una lectura y práctica de la religión absolutamente autárquica. “La situación en Irán es de esquizofrenia cultural (…) En Occidente la religión es privada: en el Islam no se de la separación entre poder el poder espiritual y el temporal (…) Espacio público ocupado por la religión (…)” dice el filósofo Darius Shayegan en declaraciones al Diario El País de España. Situación que explica el caso de Sakineh Ashtiani y por otro lado, el de Nasrin Sotoudeh. 

Sakineh Ashtiani, fue condenada en el año 2006 a diez años de cárcel, tras haber sido acusada de participar en el asesinato de su marido y a morir por lapidación por "varios adulterios", según las autoridades iraníes. Imputaciones, todas, que ella desmiente.

Su condena movilizó al mundo y una fuerte reacción en la comunidad internacional para tratar de salvarla. Acusada de haber mantenido relaciones extramatrimoniales con un hombre varios años después de la muerte de su marido, Sakineh fue liberada de la lapidación que le esperaba tras la anulación de la misma por parte de las autoridades iraníes. Igualmente, la aplicación de una pena sustitutiva la llevará a la muerte. Se la condenaría, a morir en la horca. 

El filósofo francés Bernard-Nenri Lévy comprometido con la causa, reiteradas veces hizo un llamamiento mundial mediante sus escritos para luchar por la vida de Sakineh así como de las otras 11 personas (ocho mujeres y tres hombres) que, en otros corredores de la muerte, esperan para saber si serán lapidadas o no.

El otro caso que tomo estado público es el de la abogada y defensora de los derechos humanos y de la mujer, Nasrin Sotoudeh. Fue detenida por el régimen de Ahmadinejad el 4 de septiembre y ha estado en huelga de hambre desde el 24 de ese mes. No le permiten comunicarse con su familia y su abogado.

Se violan, sistemáticamente, todos los derechos. Fundamentalmente, el derecho a la vida. 

América, por su parte, supo construir sus propias fosas. Las fosas comunes de las mujeres convertidas en un valor de uso descartable, ya que la región se encuentra atravesada por Los Carteles de la Droga, Los Sicarios, Las Pandillas y Las Maras. Tanto es así, que en Ciudad Juárez (México) la violencia contra las mujeres no cesa. Se asiste al amontonamiento de cadáveres en pozos cavados por los mismos miserables que así como las mataron, luego, las mutilaron.

Ciudad Juárez: Estragada por los Carteles de la Droga, así como por la violencia sobre mujeres víctimas de Las Narco Maras. 

Honduras, espejo de Ciudad Juárez, se aniquila en un Feminicidio que desborda y que también ancló, en la Argentina de Hamlet. La Argentina que tiene una estadística alarmante de mujeres asesinadas pero que en esta crónica analítica no vamos a precisar, porque la misma no es exacta. Es que nuestra ANOMIA y la selectividad de la justicia y los DD. HH llevaron a que muchas familias no denuncien ni las desapariciones ni los estados de violencia que llegan, si no es la muerte, a la postración.

Epílogo enfermo

Todo es una ilusión. Una puesta en escena que nos arrastra al final infeliz. A la catástrofe que ahonda, claro está, el uso de la mitomanía como proyecto de país que ya muestra su decadencia en la gesta de seguidillas de crímenes irresueltos. Con una justicia casi dantesca que se revela en el ocio de un diseño que no puede sufrir, ni siquiera, el quiebre de la punta de un lápiz porque el desarme de su plano, solo está hilvanado.

La constatación de una sociedad enferma de arriba hacia abajo. Esa sociedad que necesita, como relata el autor de “La Société du maiaise” -Alain Ehrenberg- una conjunción sociológica y psicológica. Un complemento de ambas para comprender el carácter social actual y evitar la profundización del caos que empuja insaciable.  

Existe, en el caso de Irán, una fuerte acumulación de poder y una necesidad de coptar aún más. Tanto más, que por violencia, hay una degeneración social que también se vislumbra en Centroamérica y América Latina. Dos partes de una misma región que hablan de injusticia, solamente, cuando el poder no les pertenece pero que supieron hacer, de sus territorios, zonas liberadas al Crimen Organizado y a la vejación de la mujer como fatídico reservorio.

Mujeres tiradas. Víctimas de las maniobras los Grandes Grupos del Poder Político y Económico, que actuaron, desde siempre, en connivencia con las Mafias, utilizando la tragedia de los GOLPES, de la misma manera que utilizaron y utilizan, la realidad de la pobreza.

Mujeres rehenes de la violencia de género y de la injusticia. Porque la justicia, "parcialmente escucha", cuando la muerte es la protagonista.

Especial para BWN Patagonia. 
 
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