Galería fotográfica de fin de año del exterior de La Fraga

16 de diciembre de 2011


Recorrido por el creciente avance de una de las Villas más complicadas de la Ciudad de Buenos Aires.













Galería fotográfica de fin de año del interior de La Fraga


Recorremos el interior de la Fraga y nos detenemos en las pintadas, recovecos, materiales de la construcción y espacios tomados en crecimiento. 























El epílogo fatal

5 de diciembre de 2011

Argentina en la ruta del error. El espejo centroamericano, las traiciones de Maras y Zetas y la violencia de género.

Lejos de haber avanzado en las políticas de seguridad a nivel Nacional, observamos, en lo cotidiano, la reproducción de hechos desgraciados. 


Secuencias de delitos dolosos (con intención de producir el daño) que transportan a la sociedad a un estado de espera de lo peor. De desasosiego confundido, por los gobiernos, como paranoia social.

Se trata, a la población en riesgo, de paranoica. De exagerada. De sensacionalista. De excesiva demandante de derechos. De arengadora de un estado que en realidad, para muchos, es una sensación ya patológica que clama por seguridad.

Así es como nos encontramos en el centro de la sordera voluntaria. De pedidos que no se escuchan y de un estado de situación que se evidencia en lo concreto de los hechos, al tiempo que se rechaza desde el discurso de quienes, supuestamente, tendrían que salvaguardar la calma social.

Nos adentramos en un submundo gris que ya no es ajeno. Que dejó de ser lejano para formar parte de una totalidad que nos muestra, colectivamente, las miserias. Sin distinción de clases. Sin la selección barrial, las organizaciones criminales en mayor y menor escala están a la vista de los ciudadanos.

La distancia con las noticias es menor. Somos todos protagonistas de la barbarie. En más y en menos, estamos envueltos por el delito que crece vorazmente. Que se expande. Y en esa expansión se nos consumen las creencias.

Cuesta mirar hacia el futuro cuando tenemos, mundialmente, una niñez en riesgo. En peligro. Sujeta a las barbaridades y a los latrocinios más insospechados. Irreverentes imágenes que sublevan, mostrándonos el porvenir mancillado.

Desplazados por el terror

No es una expresión de deseo ni una comparación forzada. Es, simplemente, la constatación de cómo el Narco Terrorismo se fue expandiendo y asentando en toda la región. Como fue importando características por sectores y adquiriendo nuevas en los países casi vírgenes de mafias organizadas.

Hasta hace poco menos de una década, el Triángulo Mara Norte (Honduras, Guatemala, El Salvador) era conocido por los especialistas en problemas de seguridad. Por estudiosos de Las Pandillas que se formaron en Estados Unidos durante las Guerras Civiles en América Central para luego volver a sus países de origen y hacer estragos, y por quienes los padecían.

Hoy, hablar de Las Pandillas y de su estadio superior, Las Maras, no es selectivo de una profesión.

A través de los medios de comunicación, en especial  de la televisión y los periódicos, Las Maras fueron ingresando en los hogares como un fenómeno llamativo de personas tatuadas. 


Actualmente, en cambio, forman parte del terror. De una ruta de miedos y sinsabores que condena a familias enteras a lo peor de la convivencia y a otras más osadas, a comenzar el proceso de huida.

La búsqueda del desplazamiento. Alejarse de Las Maras. Salir de ese universo involuntario al que dichas mafias, unidas al Narco, arrastraron a los centroamericanos fatigados.

Maras VS Zetas

En Guatemala, Los Zetas, le quitaron a Las Maras el dominio de la frontera. Allí, la alianza, se quebró. Y Las Maras bajan a América Latina porque ya tienen células locales que las esperan. 


Células o clicas con las que hicieron, vía Tráfico Informativo, alianzas estratégicas de aportes instrumentales, físicos y financieros.

Veamos. En su formato de Narco Maras o Zeta Maras, el crimen organizado se fracciona en la región, cobrando Los Zetas mayor relevancia en Guatemala.

Las fronteras arden y la lucha armada entre Maras y Zetas cambia el panorama regional, agudizando la cadena de traiciones y fracciones. Así es como en triángulo antes mencionado se busca Monopolizar el Crimen. Por adiestramiento militar, los Zetas llevan ventaja por sobre Narcos y Maras. Todos divididos.


No obstante, al unirse los Narcos con las Maras en contra de Los Zetas, el caos armado fronterizo se hace sentir hasta en las ciudades. Cuando bajan, con furia, para devastar en nombre del Poder. Y la disputa por Monopolio del Crimen se vuelve más cruda, ya que Las Maras son buenas discípulas de Los Zetas. Mentores de su ascenso regional y “víctimas” de la cadena de traiciones.

El espejo de Centroamérica/ Las Maras en Argentina

Instaladas en Argentina y también organizadas localmente, Las Maras, ya dejaron su estado embrionario y se fusionan localmente con el Narco dentro de las Villas y los suburbios. En la Banlieue Argentina.

De las fronteras, a las villas y los suburbios. Y desde ahí, las ramificaciones de Las Maras por todo el territorio Nacional rifado bajo desesperante y redituable estado de anomia.

Bajo estas características que van más allá de un relato, sino que son visibles sostenidamente, La Guerra Anti Narco es una utopía si no se diferencian grupos y alianzas en todo el Continente Americano. Maras, Narcos, Zetas.

Ante esa falta de distinción fracasan pues, los planes contra Las Maras. Es que aún, algunos países creen que las mismas son pandillas emergentes de la pobreza. Y no MAFIAS.

Argentina ya comenzó su carrera hacia el error. Al concebir a las bandas organizadas como productos del pauperismo sin arribar, aunque sea, a la hipótesis ya constatada del respaldo de grupos económicos que solventan la movilidad interna y externa, así como el aprovisionamiento de armas de guerra.

Ocurre y ocurrió en Centroamérica y ahora, Argentina, se presenta como su espejo. Lo mismo que Chile, Uruguay. Crece el fenómeno Narco Maras Latino e importantes contingentes de peruanos y paraguayos clandestinos hacen su semillero en La Villa 31, en la 1-11-14 y en La Villa Fraga.

Una combinación de nacionalidades ligadas al Crimen Organizado cuyo campo de acción tiene como fin el control de la zona habitada. El dominio de los puntos en disputa por las distintas agrupaciones delictivas que empujan, entre otras cosas, a la profundización de la violencia de género.

Mujeres utilizadas como mulas o instrumentos de seducción para ingresar en operativos narco económicos que terminan con la vida de ellas. Son, en el pensamiento criminal, bienes de uso descartables.

Argentina, en sus antecedentes y última masacre como la de las cuatro mujeres en La Plata, inicia, patéticamente, la ruta reproductiva de Ciudad Juárez. México. Se inserta, en lo que ya es una “Pandemia”. 

La violencia de género y el epílogo de la fatalidad.

Villa Fraga: El Gigante Narco

Caso Tomás: Luto social

18 de noviembre de 2011


El espectro de la barbarie y el estado constante de la muerte. Apuntes de una desgracia.

Cuando muere un niño, se hace muy difícil mirar hacia el futuro. Pero cuando lo matan, se hace más difícil aún porque esa muerte no tiene que ver con el imponderable de un accidente o los avatares de una enfermedad. Tiene que ver, sin más, con la esencia miserable de los hombres.

Con un instinto asesino que tiene forma de Psicópata. Y de esa brutal psicopatía nos volvemos rehenes más allá del qué hacer político. Más allá de los recaudos globales, de las políticas de seguridad que hasta el momento tampoco son suficientes y que cuentan con un déficit funcional a la expansión del Narcotráfico. De las Narco Maras.

Vinculo forzado

El Caso de Tomas no tiene que ver con esa tendencia sostenida del Crimen Organizado instalado en nuestro país.

No se asemeja a la fatalidad del Caso Candela. Por eso, buscar una relación o un paralelo significa establecer un vínculo forzado que crea falacias. Que fomenta el síndrome de la ignorancia que se destaca por regar el oportunismo de las culpas, así como la banalización de criterios emergentes.

La impotencia, la ira y el pánico colectivo son consecuencias inexorables cuando no existe una explicación racional. Cuando la brutalidad se convierte en un monstruo con un objetivo terminal.

Ejercer lo peor sobre un inocente. La perversión del maltrato infantil.

De ahí, que resulte tan complicado pedirle a la sociedad una razón. No podemos exigir moderación cuando las generaciones en formación desaparecen, ya sea por las mafias del Narco y la trata de personas o bien, por la voracidad de un engendro demoníaco amparado en su psicopatía.

Imposible pedir templanza frente a la barbarie. No hay amparos específicos.

Gobierno. Familia. Escuela

Los Gobiernos no pueden actuar como vigiladores de cada familiar. Es decir, la fatalidad se puede ir anunciando pero no te da una fecha precisa. Es por eso que el vínculo o la relación dialéctica entre la institución familiar y escolar son fundamentales para darle, a los niños, un continente emocional que trascienda todo.

Dos espacios de mutuo entendimiento en los que la conducta, la retórica y el desempeño, son el reflejo de cómo se encuentra el niño en materia de estudio. Observar el desarrollo de su socialización primaria y secundaria. Monitorearlo.

Mundialmente hay niños en riesgo que son víctimas de un estado descomposición que requiere lazos de solidaridad consistentes.

Este trabajo está pendiente en la Argentina de Hamlet. En la Argentina que de un tiempo a esta parte consume muerte. Aquella que se empeña en internalizarse. Que llevamos como espectro hacia todas partes. 

A la espera de lo peor. En estado naturaleza.

Cientos de niños desaparecidos. Desapariciones que toman estado público y otras que no.

Estamos, colectivamente, sujetados por las organizaciones criminales. Somos, individualmente, personas sujetas a nuestro propio entorno. A la familia como célula de la sociedad.

La atención de la familia. La atención de la escuela. Cuando los menores a veces no pueden manifestar concretamente sus miedos ante el peligro, dan diferentes señales que debemos atender. Pueden ser pequeñas. No obstante, son siempre señales.

Por tales razones, culpabilizar, en este caso en particular, en un acto de engañoso compromiso, al Gobierno de Scioli, es bastardear la inteligencia social. Es bastardear a quienes nos dedicamos a estudiar la inseguridad. Porque el síntoma de la violencia estaba dado por un entramado familiar de desinteligencias. De afectos encontrados. De odios.

No hay, por más que haya ocurrido en la Provincia de Buenos Aires, una relación con el Caso Candela y los derivados del mismo. Tampoco con otros crímenes vinculados a los Carteles de la Droga y embriones de Maras.

El fin de la muerte

La seguridad tiene que garantizarla el Gobierno pero también la familia tiene que proteger a los niños cuando la trama familiar es compleja. Cuando hay amenazas y un perfil psicópata que va anunciando un hecho delictivo. Que utiliza, la inteligencia psicopática, para llevar adelante su fin último, verdadero. El asesinato de un niño envuelto en el odio.

El asesinato de Tomás.

Villa Fraga: Dominio Narco

17 de noviembre de 2011

Desde el interior de La Villa Fraga: Se aprecian las casas, las vueltas que conducen a otros lugares y las construcciones. Argentinos y flujos migratorios se asientan en un espacio que ya tiene dominio Narco.


La cantidad de medidores visible no coincide con la cantidad de viviendas que hay en la Villa.

En esta fotografía se pueden observar nuevas edificaciones verticales.

El velo del kiosco. Aquí observamos, además de las nuevas edificaciones, los cajones de bebidas que se descargan, por lo general, los días sábado y que sirven para el ingreso de estupefacientes.

Entrada grande lateral a la Villa Fraga. Profundidad.

Pilas de ladrillos. Parte de los materiales de la construcción que son otorgados bajo una financiación sin grandes requisitos por una Empresa Constructora ubicada en Avenida Forest al 500. Ampliaremos.

Sociedad náufraga

10 de noviembre de 2011


Aprovechamiento, selectividad, antagonismos e inseguridad en la balsa que tiene forma de país.

No es un estado de sensación. Tampoco un deseo, ni un empuje para la barbarie. Es, simplemente, la  realidad actual que sin pretenderlo, nutre a la sociología de abundante material caótico para describirla y tratar de entender la línea de conducta que nos lleva al desquicio.

Así es como nos situamos en el epicentro de lo cotidiano atravesado, como se sostiene siempre en el Blog, por la anomia. Por ese patrón de conducta egoístas y abúlico que solo asoma más allá de sí mismo cuando la tragedia se apoderó de los espacios y es portada de diarios y protagonista terrible de los noticieros.

Cuando el derrumbe, además de escombros, deja a cientos de familias en situación de calle mezclándose todo y poniendo en evidencia el desastre que son también, los lugares de tránsito. Familias que tienen que seguir más allá de la deriva. Bajo la incertidumbre de algo, que en la Argentina de hoy, escasea, el cumplimiento de la palabra. Y el valor de la ley.

Observamos pues, que esa misma moral selectiva anclada en los medios, es un reflejo inexorable de la estructura sostenida en la desconfianza. En la parcialidad de criterios que dominan un sistema de amplias ambigüedades que ponen de manifiesto, no la profundización del cambio, sino la profundización del quiebre del tejido social. (Ver nota en Informes de Medios: La utopía de la moral. http://informesdemedios.blogspot.com/2011/11/la-utopia-de-la-moral.html)

Dos Casos

Caso García Belsunce. Caso Candela. Diferentes tiempos pero las mismas rarezas en los procedimientos iniciales y contiguos. Más, una fuerte selectividad en las líneas de investigación.

Entre el hermetismo; las noticias y la profunda mediatización de algunos aspectos de las fojas; los dos casos generaron y generan interés, así como gran expectativa por las llamativas inclinaciones hacia un lado u otro. Un estado público elocuente que activa el pensar del televidente.

Mientras que con la muerte de María Marta García Belsunce el disparador de la investigación se condujo hacia la familia; en el asesinato de Candela, cuando todo indicaba una impronta familiar fuerte con vertientes delictivas, la investigación, solo se inclino por el afuera. Asentando, algunos periodistas, una visión de víctima de la madre de la menor. Incluso, hasta más víctima que la misma fatalidad.

Existe y existió, un exceso de benevolencia para con la madre que, desde un comienzo, tuvo una retórica llamativa y hasta contradictoria. Sin embargo, a Carola Labrador, solo hay que entenderla en su dolor.

En cambio, la familia García Belsunce, ni siquiera, gozo del beneficio de la duda. Tampoco de la consideración del dolor. Todos adentro, por las dudas.

Dos casos en los cuales, hasta la misma sociedad observa un enrarecido procedimiento. 

Varios presos pero hasta el momento, ningún culpable. Por prevención, sospechas y otros argumentos selectivos y contrariados, los presos están pero los nombres de los asesinos, no.

Aprovechamiento de la tragedia

Tras el derrumbe de Bartolomé Mitre al 1200, si algo se vio, además de la desgracia de las familias, fueron las miserias de nuestros dirigentes. De los políticos irrespetuosos y oportunistas que se sirvieron de la tragedia  -que ya tiene un muerto- para dirimir cuestiones personales y de gestión que gozan, ambas, de consistente ineptitud.

Aníbal Ibarra le devolvió, a Mauricio Macri, bajo el aprovechamiento de la tragedia, gentilezas críticas. Cuando en realidad, a ambos, en la ciudad, le 'estallan'  y “estallaron” construcciones.

Déficit de acción, superávit de negligencia.

En la balsa

Con si fuese un programa de computación, el discurso oficial nacional minimiza la inseguridad y el discurso opositor que mostro su decadencia, inflama los estados. Dos características antagónicas y funcionales a los discursos propios, así como a los qué hacer por venir.

Es por eso, que lejos de Lenin o de los términos en los que hoy se manejan los conceptos de comunismo, socialismo, capitalismo y anarquismo, la sociedad argentina vive en una endeble balsa con formato de país en la que predominan las ridiculeces, las contratapas amalgamadas y la constante cantata de “profundización del modelo” y de ampliación y recuperación de espacios verdes.

Todo es parcial y acomodaticio bajo los parámetros de profundos antagonismos en los cuales, la población bajo estado de incertidumbre y defensiva, busca remansos económicos hoy recortados y un atrincheramiento casero que ya parece insuficiente, debido a la burla que hay sobre los sistemas de seguridad privados y públicos.

De hecho, no existe aún un continente de seguridad que disipe los temores; que genere confianza judicial; que cree vínculos transparentes con la comunidad policial y que por sobre todas las cosas, no se pronuncie como una burbuja ficticia que busca tapar sus propias vulnerabilidades en el contexto de un estado de desconfianza contractual natural con fuertes reminiscencias de pasado, y poca capacidad de construcción de futuro.

 
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