"Genocidio en Centroamérica"

30 de junio de 2010

Las Maras articuladas instalaron la barbarie urbana.



Las últimas noticias que llegan de Centroamérica, en especial de El Salvador, son trágicas.


El avance de las Pandillas que paulatinamente mutan a Maras se hace sentir con rigor en los grandes centros urbanos con poblaciones temerosas y a la espera de que lo peor pueda suceder porque saben, a ciencia cierta, que aún queda mucho más por experimentar, ya que la desprotección y el descontrol que se vive cotidianamente pone de manifiesto que desde arriba existe una parálisis en materia de combate efectivo contra estas organizaciones. Parálisis que las ha vuelto más poderosas, desafiantes y jactanciosamente nómades.


Porque en su característico formato de organización criminal, Las Maras, están haciendo de Centroamérica, un genocidio que no distingue razas, nacionalidades ni clases sociales. Con contundencia viven un proceso de expansión que ha logrado trascender América hasta anclar, además de en Australia y El Líbano, en Cataluña. Con lo cual, se pone de manifiesto la relación de estas agrupaciones con grupos terroristas dominantes en España. Aquellos que les proporcionan un espacio para actuar y desarrollarse. Un respaldo para la construcción de un poder que funciona de manera autopoiética. Es decir, estructuras armadas que se auto regulan conforme a lo que sucede externamente.


Y lo que sucede en el exterior del grupo, es la existencia de un vacío de poder gubernamental que afecta ministerios y que plantea, por un lado, el deterioro de las fuerzas de seguridad encargadas de custodiar a la sociedad y por otro lado, una connivencia de otros sectores de estas fuerzas con las nuevas mafias que se construyen alrededor de un campo de operación en el cual el poder es real y no simbólico como ocurría en los primeros eslabones de la cadena delictiva. Cuando el referente se centraba en la pertenencia para con la Banda.


Combate


La masacre que se produjo al incendiarse un auto bus con pasajeros el pasado domingo puso en alerta máxima a las autoridades, así como al barrio Mejicanos (El Salvador) disputado su dominio por la MS 13 y la M 18. Pandilleros interceptaron el vehículo y lo incendiaron, provocando la muerte de más de 14 personas.


Frente al caos, el Presidente de dicho país –Funes- apuesta a la mano dura para combatir a las Pandillas. En su momento, el ex presidente Flores planteó lo mismo con la Ley Anti Maras pero el fracaso fue total. De hecho, el año 2009 fue uno de los más sangrientos desde que el fenómeno es altamente conocido.


Efecto rebote


Los rebotes de la mano dura, la tolerancia cero y leyes anti maras se deben, como siempre explicamos desde este espacio, a la confusión entre Pandillas y Maras. A la parcialización de un tema que suele reducirse a una problemática que surge como consecuencia de la pobreza y la marginalidad.


De hecho, por el momento, son pocos los investigadores que observan que son las Maras constituidas como tales, en sus vínculos con los grandes grupos del poder político y económico, carteles de la droga, etcétera, las que tienen de rehenes a las poblaciones. Maras articuladas que portan armas de grueso calibre. Que poseen una conexión con la industria armamentista que ningún lumpen dentro de una pandilla podría tenerla.


Van por todo


Las Pandillas que ya atravesaron el período de transición a Maras son re direccionadas, desde la punta de la estructura piramidal de quienes las manejan, hacia diferentes lugares. Además del desembarco en Europa, una de las máximas de Las Maras, es conquistar toda América, ya que el continente de indudable corrupción favorece la institucionalización de la inseguridad. Porque la corrupción, entre otras cosas, sienta las bases de la inseguridad a partir de un fuerte entramado de relaciones que debilita el tejido social a punto tal de descomponerlo en una brutal pérdida de eje.


En estas condiciones, Las Maras van sembrando sus embriones. Atosigan con sus modos de operación. Invaden los desolados territorios de una América Latina permeable en algunas fronteras y productora de aquellas sustancias, como la cocaína, que tiene una ruta voraz, cuidada y ya disputada, en el caso de Argentina, en límites fronterizos y en puntos claves del Conurbano Bonaerense.



Especial Para El Diario De Río Negro

22 de junio de 2010

Las nuevas modalidades de los grupos nacidos en Centroamérica ya se manifiestan en nuestro país.  




Las maras, una amenaza que ya llegó


08:39 18/06/2010


Es clave entender la transición de la pandilla barrial centroamericana al delito globalizado de la mara narcoterrorista. La socióloga Laura Etcharren, que ha publicado en Catálogos una extensa investigación sobre el fenómeno, explica su avance sobre Latinoamérica y Argentina.


 http://www.rionegro.com.ar/diario/rn/nota.aspx?idart=393231&idcat=9521&tipo=2


http://www.rionegro.com.ar/diario/rn/nota.aspx?idart=393266&idcat=10101&tipo=2

Lejos de prosperar en la lucha contra el crimen organizado, los estados atraviesan uno de los peores momentos en la construcción de políticas contra la inseguridad, debido a la persistente confusión entre las diferentes agrupaciones delictivas que nos invaden mundialmente. No se barajan, de acuerdo a las estadísticas, las alianzas entre ellas así como tampoco la proliferación de cada una en sus respectivos territorios. Incluso, se insiste con las teorías que ubican a la delincuencia juvenil como una consecuencia inmediata de la pobreza y la marginalidad, banalizándose así un fenómeno que se agudiza por negligencia y distorsión. Por lo cual, asistimos al crecimiento de un conflicto que nos pone en jaque colectivamente y que alcanza niveles insospechados. De ahí, el reciente pedido de ayuda a los EE.UU por parte de los Gobiernos del Triángulo Mara Norte (Honduras- Guatemala- El Salvador) para crear un organismo regional enfocado en combatir a las pandillas juveniles.


Con ese pedido observamos, una vez más, la lucha gubernamental contra las pandillas pero no contra las Maras propiamente dichas. Esto significa el avance brutal de éstas últimas por todo el continente americano con bases en países europeos y asiáticos. (Canadá- El Líbano- Australia- España, más precisamente, en Cataluña)


La clave del análisis
La clave analítica para comprender la problemática de Las Maras se encuentra en el pasaje. En la instancia de revelación con la condición de mero pandillero. Es decir, las Maras se conforman luego de haber transitado por la pandilla. Después de haber pasado por los rituales de iniciación, las golpizas, los tatuajes, el narcomenudeo, los hurtos, los robos calificados y los asesinatos cuando de rivalidades barriales se trataba. Trascender, lo que en ese mundo se llama: “la vida loca”.


La Transición
Se gesta un período de transición Pandilla/ Mara. En esa transición, quienes se desprendan de la pandilla, para poder seguir con vida, deberán hacerlo bajo la protección del narcoterrorismo e iniciarse en lo que es, el delito globalizado que apunta al dominio de las fronteras para avanzar en los controles masivos del narcotráfico. Forjarse, con los carteles de la droga o cuando no, luchar contra ellos.


Serán entonces los especialistas organizados, los encargados de divisar a aquellos pandilleros con características físicas y mentales contundentes capaces de pasar a conformar una nueva mafia que se disputa el control de los hilos sociales del poder. En ese pasaje los pandilleros dejan la nostalgia del barrio y el sentimiento de pertenencia para con el grupo se diluye.


El líder de la organización ya no será el más “guapo” o el más “pulenta”. Ahora la construcción es absolutamente jerárquica y no se homologa con los iniciados. Con los recién llegados que deben forjarse en un nuevo campo de acción bajo las directivas de fuerzas especializadas como, en el caso de América Central, ex integrantes de ejércitos de élite y narcoterroristas que dan paso a la estructura de Narco Maras.


Mientras tanto, la gravedad también se instala en Latinoamérica con embriones cada vez más fuertes y arraigados en tierras de nadie. Liberadas a la importación del crimen así como a la edificación criminal de bandas locales que también pasan por la transición Banda/ Mara al ser coptados por ex integrantes de las fuerzas de seguridad de la policía bonaerense, federal o bien, por los narcotraficantes y carteles de la droga que ya penetraron en nuestro países frente a la permeabilidad fronteriza y limitada radarización, creando vínculos con el narco nacional. Aquel que utiliza, entre otros instrumentos funcionales, la relegación de algunas poblaciones aborígenes para infiltrarse y perderse de la mirada de aquellos miembros de las fuerzas que sí buscan erradicar el estado larval de Maras en Argentina para que los Gigantes Centroamericanos no estimulen y rieguen, desde su arribo al país y la relación tecnológica, el síndrome inhumano del Triángulo Embrionario Latinoamericano (Argentina- Uruguay- Chile) que se encamina para crecer, desarrollarse e instalarse. Tres países en avanzado progreso de barbarie que en el caso particular de Argentina encuentra su peor proyección en el Norte del país y en el extenso territorio que ha encontrado su semillero más agitado en la Provincia de Buenos Aires.


Una base nómade que evita el sedentarismo, ya que a medida que se asienta como formación “académicamente” criminal puede pasar de la coptación a la inminente fragmentación porque así es el ciclo natural del crimen organizado. Una fotosíntesis delictiva que hace que las Pandillas realizadas como Maras se desplacen en la búsqueda de otra luz dentro de un terreno árido, competitivo, sinuoso, macabro y altamente disputado mediante un sistema de vigilancia rotativo.


La Fragmentación
Veamos. El aparato coercitivo de Las Maras es cada vez más complejo y expansivo. Sin embargo, presenta problemas con aquellos grupos organizados que tienen, desde sus inicios, la tecnología armamentista y el adiestramiento mental de quienes han pasado por la institución militar. Es decir, más allá de las alianzas de las organizaciones criminales entre sí, existen brechas vinculadas con los métodos. Es el caso de los ex Zetas con las Maras. A quienes supieron coptar en el característico período de transición Pandilla/ Mara anteriormente descripto. Un proceso efectivo pero que en algunas de las fusiones de las diferentes vertientes de la criminalidad, ha traído conflictos profundos por tratarse de dos historias de formación, ciertamente antagónicas.


La Pandilla que busca ser Mara carece de infraestructura y medios económicos para trascender por sí sola el barrio. Adolece, por simplicidad de caracteres, de todo el bagaje postural y militar que tienen los ex integrantes de ejércitos de elite. Existen vacíos insalvables que tienen que ver con una disciplina que para aprenderla y practicarla debe ser brutalmente internalizada a través del rigor de mando.


Cuando el pandillero en transición no comprende los códigos así como tampoco, la estructura jerárquica piramidal, aparecen los riegos al interior de la nueva agrupación mafiosa. En cambio, cuando el pandillero que busca ser coptado para iniciarse en lo que verdaderamente es el narco terrorismo, se somete a las reglas sin querer pasar por encima de los ya instalados escuadrones, el esquema se enriquece cuantitativa y cualitativamente. Última situación que se presenta, en el mundo terrorista, como ideal.


Cuando ello no ocurre se produce la primera situación. Con lo cual, se genera un nuevo desprendimiento que son las maras ya sí articuladas como tales de los ex militares u otras instituciones del poder delincuencial. Entonces, las fronteras se convierten en zonas de guerra en donde prima el estado naturaleza para todos aquellos que se disputan el control del narco en una confluencia espacial siendo enemigos. Olvidados, voluntariamente, de la línea de tiempo que se fue trazando para llegar a estar en el epicentro al que todos buscan llegar para tener el poder y así controlar todo lo que entra y sale de la frontera.


La premisa deviene en ganar territorio. Anteponerse al otro. Agrupaciones contra agrupaciones.


Tanto es así, que por estos días, dentro del universo del crimen organizado, preocupa la proliferación que los ex Zetas han tenido en comparación a las Maras. Ex Zetas, que albergan algunos correctos desprendidos.


Se representa, después de la unidad, la fragmentación de dos fuerzas representadas por el mal y asentadas sobre la estructura de sentimiento de la acumulación de hegemonía territorial con la connivencia de los grandes grupos del poder político y económico tanto en el hemisferio mara como en el hemisferio larval de maras que se disputan los dominios tanto desde arriba como desde abajo, creando una centroamericanización latinoamericana.

Fosas comunes

7 de junio de 2010

Informe sobre los cambios originarios de las pandillas y la repercusión en América Latina. Triángulo embrionario.



Sin condena ni restricciones para su propagación, las pandillas juveniles, como la MS 13 y M18 aprovechan la confusión de las realidades delictivas. Así, operan en el Triángulo Mara Norte (Honduras, Guatemala, El Salvador) sin reparo alguno porque saben, a ciencia cierta, que los encargados de velar por la seguridad de sus respectivos países, aún no saben de qué manera combatirlas.


Sea desde la gestación de la pandilla, pasando por el período de transición a la Mara y su posterior desprendimiento de los coptadores Zetas, Kaibiles u otras organizaciones estructuradas para aniquilar a gran escala, los pandilleros metamorfosean sus conductas. Cambian su habitual estética de característico tatuaje y desde la perversión, tiran a sus víctimas en temibles y condenables fosas comunes.


Víctimas que pueden o no haber tenido contacto con pandilleros. Los cuales, en estas instancias, ya se reúnen por cuestiones que van más allá de la necesidad de encontrar un sentimiento de pertenencia colectivo. Es decir, desde la conformación de las pandillas en la década del ’60 hasta la fecha, los procesos urbanos y los movimientos migratorios cambiaron la perspectiva inicial, al igual que la dinámica grupal.


El tráfico de información mediático, así como la divulgación de su existencia a través del boca en boca cambiaron la distribución interna del poder. Y se facilitó, ante la creciente corrupción, el acceso a una industria armamentista que se va sofisticando a medida que se crece en la carrera del crimen organizado.


Se observa que los motores de unidad están sujetos a una construcción subjetiva individual que tiene que ver con las condiciones socio económicas de cada quien, más una predisposición congénita a la delincuencia que prácticamente no se baraja en los informes sobre la problemática juvenil que comienza desde la temprana edad con una tendencia a convertir en víctima al menor victimario.


Se inicia un conteo fatal de muertes que se divide entre aquellos que quieren salir de la pandilla sin el respaldo de agrupaciones narcoterroristas; los que no cumplen con el pedido del “jefe” de la banda que por lo general consiste en asesinar a un miembro de la pandilla rival; y los simples transeúntes que se han resistido a un robo u otro delito haciéndole frente al pandillero.


Todos ellos, sin discriminación de hechos, terminan en fosas cavadas por los recién llegados a las pandillas y con el tétrico conocimiento de saber, que si no cumplen con sus “obligaciones” y las reglas dispuestas en la iniciación, ese será su destino.


"Cuando ellos sospechan que alguno de sus miembros activos o una persona cualquiera tiene el más mínimo contacto con la policía, por ejemplo, o algún tipo de vínculo con los rivales, la orden es matar", dice a BBC Mundo Óscar Torres, fiscal jefe de la Unidad Antihomicidios.


Son masivas las denuncias de desparecidos que se han formulado en los últimos tres años y que no han tenido, en su mayoría, una resolución satisfactoria o de mera identificación. Es que las cifras de los integrantes de las pandillas ya es casi imposible de sacar. No hay registros que ubiquen y separen a las Pandillas de las Maras, puesto que por un lado no hay una verdadera conciencia de la problemática y por otro lado, la confusión es funcional para el manejo de los fondos destinados a la seguridad. Situación que se da, fundamentalmente, en el triángulo embrionario de América Latina (Argentina, Uruguay y Chile).


Tres países en avanzado progreso de barbarie. Y que en el caso particular de Argentina encuentra su peor proyección en el Norte del país y crudamente, en la Provincia de Buenos Aires. Espacio de disputa de poder desde arriba y desde abajo por la formación de bandas locales alineadas por exonerados de la policía bonaerense; por narcos que arriban al país como consecuencia de la permeabilidad fronteriza; y por integrantes de Maras Centroamericanas que vienen a plantar sus modos de operación en un territorio que internacionalmente se conoce como liberado.

Feliz Día Del Periodista

 
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