Zetas y Maras

27 de mayo de 2010

De la coptación a la fragmentación.

El aparato coercitivo de Las Maras es cada vez más complejo y expansivo. Sin embargo, presenta problemas con aquellos grupos organizados que tienen, desde sus inicios, la tecnología armamentista y el adiestramiento mental de quienes han pasado por la institución militar. Es decir, más allá de las alianzas de las organizaciones criminales entre sí, existen brechas vinculadas con los métodos.


Es el caso de los ex Zetas con las Maras. A quienes supieron coptar en el característico período de transición Pandilla/ Mara. Un proceso efectivo pero que en algunas de las fusiones de las diferentes vertientes de la criminalidad, ha traído conflictos profundos por tratarse de dos historias de formación, ciertamente antagónicas.

La Pandilla que busca ser Mara carece de infraestructura y medios económicos para trascender por sí sola el barrio. Adolece, por simplicidad de caracteres, de todo el bagaje postural y militar que tienen los ex integrantes de ejércitos de elite. Existen vacíos insalvables que tienen que ver con una disciplina que para aprenderla y practicarla debe ser brutalmente internalizada a través del rigor de mando.


Cuando el pandillero en transición no comprende los códigos y la estructura jerárquica piramidal, aparecen los riegos al interior de la nueva agrupación mafiosa. En cambio, cuando el pandillero que busca ser coptado para iniciarse en lo que verdaderamente es el narco terrorismo, se somete a las reglas sin querer pasar por encima de los ya instalados escuadrones, el esquema se enriquece cuantitativa y cualitativamente.


Última situación que se presenta, en el mundo terrorista, como ideal.


Cuando ello no ocurre se produce la primera situación. Con lo cual, se genera un nuevo desprendimiento que son las maras ya sí articuladas como tales, de los ex militares u otras instituciones del poder delincuencial. Entonces, las fronteras se convierten en zonas liberadas para todos aquellos que se disputan el control del narco y que confluyen en un mismo lugar siendo enemigos. Olvidados, voluntariamente, de la línea de tiempo que se fue trazando para llegar a estar en el epicentro al que todos buscan llegar para dominar los hilos sociales del poder.


La premisa deviene en ganar territorio. Anteponerse al otro. Agrupaciones contra agrupaciones.


Tanto es así, que por estos días, dentro del universo del crimen organizado, preocupa la proliferación que los ex Zetas han tenido en comparación a las Maras. Ex Zetas, que albergan algunos correctos desprendidos.


"De un año a la fecha, el tráfico de personas y secuestro de indocumentados en el Sureste mexicano es un negocio ilegal manejado casi al cien por ciento por el cártel de Los Zetas que, incluso, desplazaron a la Mara Salvatrucha". (http://www.e-consulta.com/veracruz/index.php?option=com_content&task=view&id=9211&Itemid=67)


Se representa, después de la unidad, la fragmentación de dos fuerzas representadas por el mal y asentadas sobre la estructura de sentimiento de la acumulación de poder territorial.

De la coptación de los pandilleros en transición por los Zetas, al desequilibrio de las fuerzas de guerra y narcóticas en un territorio caracterizado por las grandes rivalidades.

Gigantes de América

6 de mayo de 2010

La transición Pandilla/Mara.


Lejos de prosperar en la lucha contra el crimen organizado, los estados atraviesan uno de los peores momentos en la construcción de políticas contra la inseguridad, debido a la persistente confusión entre las diferentes agrupaciones delictivas que nos invaden mundialmente.

Pareciera, que no se barajan las alianzas entre ellas así como tampoco, la proliferación de cada una, en sus respectivos territorios. Con lo cual, la profundización del conflicto que nos pone en jaque colectivamente, alcanza niveles insospechados. De ahí, el pedido de ayuda a los EE.UU por parte del Triángulo Mara Norte.

“Honduras, Guatemala y El Salvador pidieron asistencia a Estados Unidos para crear un organismo regional con el fin de combatir el crimen organizado”. (BBC Mundo. http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/05/100504_centroamerica_estados_unidos_crimen_amab.shtml)


Observamos la lucha gubernamental contra las pandillas pero no contra las Maras propiamente dichas. Esto significa el avance brutal de éstas últimas por todo el continente americano. Y que tengan, además, bases en países europeos y asiáticos.

Porque la clave analítica se encuentra en el pasaje. En la instancia de revelación con la condición de mero pandillero. Es decir, las Maras se conforman luego de haber transitado por la pandilla. Después de haber atravesado por los rituales de iniciación, las golpizas, el narcomenudeo, los hurtos, los robos calificados y los asesinatos cuando de rivalidades barriales se trataba.


Se gesta un período de transición Pandilla/ Mara. En esa transición, quienes se desprendan de la pandilla, para poder seguir con vida, deberán hacerlo bajo la protección del narcoterrorismo e iniciarse en lo que es, el delito globalizado que apunta al dominio de las fronteras para avanzar en los controles masivos del narcotráfico.

Forjarse, con los carteles de la droga o cuando no, luchar contra ellos


Serán entonces, los narcos, los encargados de divisar a aquellos pandilleros con características físicas y mentales contundentes capaces de pasar a conformar una nueva mafia que se disputa el control de los hilos sociales del poder.


En ese pasaje, los pandilleros dejan la nostalgia del barrio al tiempo que el sentimiento de pertenencia para con el grupo se diluye. El líder de la organización ya no será el más “guapo” o el más “pulenta”. Ahora, la construcción, es absolutamente jerárquica y no se homologa con los iniciados. Con los recién llegados que deben forjarse en un nuevo campo de acción bajo las directivas de fuerzas especializadas como, en el caso de América Central, ex integrantes de ejércitos de élite y narcoterroristas que dan paso a la estructura de Narco Maras.


Mientras tanto, la gravedad también se instala en Latinoamérica con embriones cada vez más fuertes y arraigados en tierras de nadie. Liberadas a la importación del crimen así como a la edificación criminal de bandas locales que también pasan por la transición Banda/ Mara al ser coptados por ex integrantes de las fuerzas de seguridad de la policía bonaerense, federal o bien, por los narcotraficantes y carteles de la droga que ya penetraron en nuestro países frente a la permeabilidad fronteriza, creando vínculos con el narco nacional.


Aquel que utiliza, entre otros instrumentos funcionales, la relegación de algunas poblaciones aborígenes para infiltrarse y perderse de la mirada de aquellos miembros de las fuerzas que sí buscan erradicar el estado larval de Maras en Argentina para que los Gigantes Centroamericanos no estimulen y rieguen, desde su arribo al país y la relación tecnológica, el síndrome bárbaro del Triángulo Embrionario Latinoamericano que se encamina para crecer, desarrollarse e instalarse en el extenso territorio que ha encontrado, su semillero más agitado, en la Provincia de Buenos Aires.


(Imagen copiada del sitio agenciabk.net/BK660.htm)
 
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