Frontera tomada

30 de julio de 2009

Con el show de Zelaya el mapa centroamericano adquiere nuevos matices. El caso de Nicaragua.

Desde el descaro de Zelaya y la banalización de los Golpes de Estado televisados como si fuesen una caricatura de la realidad social con ansias desmedidas de luces y cámaras, el mapa político y las agendas presidenciales han experimentado cambios que tienen que ver con el desequilibrio que caracteriza a la región.

Se enfrentan, con el show de Zelaya, quienes abogan por una vía de desarrollo y evolución contra aquellos que viven enfrascados en la década del ’70 nutriéndose, de manera patológica, del caos en ascenso que les permite profundizar discursos funcionales en los años de pantalones de campana.

Una revelación, la de Honduras, que vuelve a traer a la mesa analítica la problemática de Las Maras en Centroamérica y su estrecha relación con el poder político. Un poder que necesita de grupos organizados capaces de operar con rigor. Que sean potentes sostenedores de actuaciones gubernamentales enmascaradas en una lucha contra la pobreza y la marginalidad.

Con lo cual, las confusiones se vuelven protagonistas de un escenario que goza de barbarie ante la utilización de éstas dos variables (pobreza/marginalidad) como mecanismos de coptación de personas, así como de disparadores de atención del verdadero estado de situación que se traslada, en la simulación de un campamento estudiantil, a la frontera.

Fronteras que testifican el tránsito ilegal de personas, drogas y armas.

Fronteras militarizadas, cuyo dominio se lo disputan narcotraficantes, narcomaras, terroristas, ex integrantes de ejércitos de élite y pequeñas células de pandilleros osados que buscan obtener un lugar en el universo Maras.

Universo que se extiende hasta penetrar en países aparentemente vírgenes de la problemática o con índices de violencia menos alarmantes que los experimentados al interior del Triángulo Maras (Honduras, El Salvador, Guatemala)

Nos encontramos pues, con el caso de Nicaragua. País que se encuadra en un radio de peligro ante, según el tráfico de información, el ingreso de pandilleros que apoyan a Zelaya.

Desde Managua, “el ex militar sandinista y abogado Víctor Boitano Coleman, advirtió hoy sobre el peligro de que a Nicaragua podrían estar entrando “maras” y narcotraficantes infiltrados como seguidores del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya”. (http://www.latribuna.hn/web2.0/?p=24434)

La estadía fronteriza no hace más que poner en riesgo a los nicaragüenses, ya que la circulación de visitantes que violan las leyes migratorias y los límites terrestres se acentúa con el correr de los días.

Es decir, entre los adeptos, se infiltran individuos con fines propios que contribuyen a agudizar la alteración social en su formato de Maras o Pandillas. Agrupaciones indispensables para el despliegue que se proyecta y que tiene que ver, conforme a los últimos datos, con la demencia de formar un ejército popular para el añorado retorno.

Un ejército que, para ser efectivo, en el caso de reiterarse una contraofensiva en Tegucigalpa, necesita de cerebros y personas adiestradas militarmente.

Entonces, desde un “improvisado” centro de operaciones en Ocatal (Municipio fronterizo), Zelaya diseña su regreso manteniendo las características artísticas que identificaron su periplo, su disparate aéreo y la utilización, con el velo de un despertar de 300 campesinos, de las organizaciones más temidas de la región. Las Maras.

La celebración del mal

24 de julio de 2009

Un recorrido por Ciudad Barrios y un continente que sucumbe con la presencia de las Maras.

Panorama regional
El conflicto en Honduras (Ver nota El Show de Zelaya) es uno de los tantos complementos que hacen de la región un espacio de barbarie característico y en crecimiento que marca la distancia con el desarrollo y la evolución que pretende penetrar colectivamente.

Se asiste, frente a la profundización del caos, a la debacle de los sistemas de partido y al apogeo de las Narco Maras.

Agrupaciones cada vez más sólidas a nivel estructural como en la formación de cerebros delictivos finamente adiestrados para incursionar en las mafias que hacen de Centroamérica uno de los territorios más temidos de todo el continente que exporta tácticas y estrategias; individuos mafiosos relacionados con el poder político y económico; pandilleros y niños en formación criminal.

Hechos que revelan incapacidades, brutalidades y la lucha por manejar los hilos sociales del poder vinculados al narcotráfico en la permeabilidad maliciosa de las fronteras que se abren para el tráfico de personas y drogas. Con lo cual, la instalación del sentido común ante el panorama presentado no puede dejar de considerarse un concepto límite o bien, un sentido que no puede actuar en un contexto que versa, en materia política, en una cubanización de América y en materia de inseguridad, en una centroamericanización latinoamericana.

Cárcel de la MS13
Las dos Maras rivales pertenecientes al Triángulo Mara Centroamericano son la M18 y la Mara Salvatrucha (MS13). Esta última, a pesar de algunas versiones encontradas entre los especialistas en el tema, es más peligrosa que la M18 por su estrecha relación con los Narcos así como con los grupos terroristas del tipo Al Qaeda.

Incontinentes en su forma de proceder y carentes de un sistema penitenciario de contención y rehabilitación, éstas Maras digitan los crímenes desde las prisiones gozando de la indiferencia voluntaria de los custodios a cargo.

Custodios con quienes entablan, en algunos casos, una relación de complicidad que vuelve más difícil la tarea de erradicación de estas agrupaciones delictivas.

Las cárceles son experimentadas por los Mareros como espacios de reencuentro y planificación de lo que está por venir. De aquellos golpes que se preparan con metodología y método al igual que una investigación científica.

Se tejen coordenadas y se abre el diálogo para erradicar lo que molesta o entorpece el trabajo dentro de la misma prisión. De este modo, la cárcel que compartían estas dos pandillas ahora solo la albergan los miembros de la MS13 tras haber arrasado el pabellón que alojaba a individuos de la mara contraria.

Ciudad Barrios (El Salvador) es entonces la cárcel siniestra habitada por los miembros de la Mara más numerosa y sofisticada de América Central. “(…) tiene una capacidad oficial de 900 internos, pero la institución actualmente cuenta con 1.873, cumpliendo penas de hasta 223 años por crímenes como homicidio, secuestro y violación”. (http://www.elespectador.com/impreso/internacional/articuloimpreso150753-dentro-de-carceles-de-los-maras)

De alta peligrosidad, sus internos omiten todo tipo de restricciones y consideran al lugar como su casa. Reina la anomia y la brutalidad como la forma de expresión emblemática dentro de ese submundo prácticamente impenetrable pero de compulsiva expansión tras unirse, la criminalidad potencial interna con la criminalidad externa que materializa la intelectualización del delito. De ahí, que Ciudad Barrios sea la prisión en la cual, la celebración del mal, es full time.

El show de Zelaya

6 de julio de 2009

La situación en Honduras y las relaciones que reflejan la fragmentación de la región.

A partir de la emergencia en materia de inseguridad que existe en el continente americano y frente a los desaciertos sostenidos para frenar la violencia que se ramifica en las diferentes esferas de la vida, el epicentro de contenidos ambiguos que vuelve a mostrar la tragedia de la política se ubica en Honduras.

Uno de los países en riesgo por la penetración del narcotráfico internacional que se suma a los narcos locales hasta conformar un estado de situación caracterizado por una guerra que hoy se descubre y televisa, revelando el entramado de relaciones internacionales que existe en la región.

Desde una apuesta a la cubanización y/o chavización de América en materia política que alcanza a una centroamericanización latinoamericana en el manejo de la seguridad, los gobiernos buscan acomodarse, en la mayoría de los casos, en la perpetuidad mediante la reformulación de las constituciones. Con lo cual, la falta de pluralidad y la agenda diagramada desde lo unipersonal son características que contribuyen al incremento de la violencia que hoy atraviesa, en el caso particular hondureño, su punto más álgido.

Como país integrante del Triángulo Mara Centroamericano, junto a Guatemala y El Salvador, Honduras se debate entre una democracia que revela la crisis por la que atraviesan los sistemas de partidos y un “Golpe de Estado” que tiene distintas lecturas a nivel internacional.

Lo cierto es, que la existencia de las Maras y el pedido de militarizar las calles de algunos sectores de la sociedad han sido, entre otros factores, algunas de las causas que mostraron las debilidades y la corrupción al interior del gobierno de Manuel Zelaya. Un gobierno que ha fracasado, al igual que el resto de los países afectados por las narco maras, en todas las políticas de erradicación e inserción social de los miembros de pandillas que mutaron a maras.

Fracaso que se debe a la relación de estas bandas criminales con los grandes grupos del poder político y económico; a la complicidad existente entre ellos; y al problema que también se observa en Argentina que tiene que ver con una policía o fuerzas de seguridad digitadas por la manipulación de la delincuencia que se encuentra al interior de tales organizaciones.

Con lo cual, el conflicto en Honduras afecta, necesariamente, a todos los países continentales. Porque frente a la negativa del retorno de Zelaya al país, el asilo en El Salvador no es un dato menor. Por el contrario, marca el vínculo con el Presidente Funes que conduce un país con características socio históricas similares a las de Honduras y que incluso atraviesa por uno de los momentos más críticos en su vínculo con la inserción de los carteles de la droga mexicanos extendidos en el triángulo y el descontrol que ello conlleva para la exaltación de los mareros.

Además, la presencia de figuras como la Presidente de nuestro país y la actuación del Presidente de Venezuela terminan de enmarcar la fragmentación de la región, así como la obsecuencia por demostrar un compromiso democrático y de derechos humanos que parece solo tener cabida bajo el velo progresista.

Por otra parte, la situación que se vive en Honduras ha servido para hacer un show televisivo que podía verse por la CNN y otros tantos canales. Un reportero de TELESUR entrevistaba a Zelaya desde el avión que se había convertido en el escenario de una obra tragicómica que ponía de manifiesto la importancia que los medios de comunicación tienen en todos los hechos políticos y sociales.

Se observa, como a través del relato, y de las preguntas y respuestas sostenidas en la imagen aérea, se puede hacer de un “Golpe de Estado” para muchos dudoso, un show mediático en el cual, los presidentes más controvertidos no han dudado en participar, incitando, aunque se lo niegue, a aumentar la violencia en las calles que se debaten entre los activistas de Zelaya, los opositores y los militares.

Entonces, esa duda que gira alrededor del Golpe adquiere mayor consistencia al presentarse, el presidente “boicoteado”, en un diálogo nada improvisado que buscaba la trascendencia a través del armado de un libreto que le quita seriedad a los verdaderos Golpes de Estado. De ahí, el rigor analítico del auto golpe.

Por su parte, el Presidente de Brasil en una postura más moderada y pensante, se ubica en un punto medio de la situación. Y analiza, en una entrevista a la BBC, los hechos expuestos. Interpreta que si bien es un derecho de Zelaya volver a Honduras por haber sido un presidente electo democráticamente, también es cierto que el intento del regreso fue precipitado. Más aún, cuando tras el golpe, Honduras fue suspendida de la OEA. Aclaró que Brasil no se ofrece para mediar en el conflicto y agregó que: “para que el mediador "tenga legitimidad", debe ser convocado por las partes involucradas y en su opinión, el mejor mediador para esta crisis es la OEA”. (http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/07/090706_1330_entrevista_lula_honduras_med.shtml)

Finalmente, mientras se mediatiza Honduras y Zelaya adquiere mayor notoriedad como actor que sobrevuela su país que como presidente, el caos persiste entre los hondureños y la posibilidad de extenderse la violencia es inminente.
 
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