Entrevista: "Las Maras bajan hacia el sur"

27 de febrero de 2008

Por: Carola Mittrany http://www.comunidadesegura.org/?q=es/node/38291
Laura Etcharren, que prepara el lanzamiento de su libro "Esperando las maras. El estado embrionario en Argentina", advierte que si no se toma conciencia y se sigue ignorando el tema voluntariamente el fenómeno puede crecer y potenciarse.

En entrevista para Comunidad Segura la socióloga especialista en el estudio de las maras habla sobre las razones que la llevan a creer que esta forma de organización juvenil originaria de Centro y Norte América está bajando hacia el sur y hace recomendaciones para tratar el problema:

“Es necesario poner en funcionamiento y conjugar a los distintos cerebros especializados dentro del sistema de seguridad. Abordar la problemática desde las diversas disciplinas y ser más rigurosos con el cumplimiento de la ley.”

Usted hace una diferenciación entre maras y pandillas al definir a las maras como organizaciones vinculadas al crimen organizado, no obstante esta definición está lejos de ser consensual entre los diferentes expertos en el tema. ¿En base a que literatura y/o experiencia práctica usted se basa para trabajar a partir de esta definición?

Los diversos criterios al momento de encarar un tema de investigación hacen que los diferentes cientistas sociales y/o investigadores utilicen distintas variables. Enfocar su mirada sobre los hechos sociales para poder elaborar una teoría. La diferenciación a la cual usted hace referencia se desprende del modus operandi de las pandillas y las maras. Mientras las primeras se disputan el dominio del barrio y funcionan alrededor del narcomenudeo; las maras transitan el dominio de la frontera para adquirir el poder que les otorga el control del narcotráfico.

¿Entonces sería una cuestión semántica?

Es decir, la palabra mara es como una especie de marca. Se las llama maras a las pandillas cuando en realidad, las verdaderas maras son las vinculadas al crimen organizado, a los escuadrones de la muerte, a los narcoterroristas. A todas aquellas agrupaciones que sí arrasan con todo lo que pueda interponerse en sus planes. Un pandillero no tiene la estructura de un marero. El respaldo es otro. El pandillero es cooptado por el marero para realizar trabajos por los cuales, los narco, no arriesgarían su vida. Son dos universos distintos. Con distintas expectativas y alcances en el campo de la acción.
En España, la Generalitat de Catalunya declaró a los Latin King asociación cultural como puede leer en un reportaje del portal Comunidad Segura (“Latin kings optán por legalizarse”). ¿Piensa que esto sería posible en Argentina? Si positivo, ¿cómo? Y si negativo, ¿por qué?

Los Latin King así como los Ñetas se presentan en un primer momento como las nuevas expresiones de la cultura juvenil que fueron despojadas, por sus niveles de violencia de sus países de origen (Puerto Rico y Ecuador). Algunos de sus integrantes, con el paso del tiempo e inmersos en una necesidad de crecer en el delito, se vuelcan a los grupos terroristas que encuentran en ellos aptitudes para trascender.

En Argentina, salvo algunas tribus urbanas, la mayoría de los chicos en banda están vinculados al delito. Razón por la cual, declararlos asociación cultural sería una demencia. Aunque también es preciso saber cuáles son los parámetros que se utilizan para dicha calificación y sobre todo, qué se entiende por cultura.

En su opinión, ¿cuáles son las mayores fallas de la policía bonaerense y cómo éstas podrían ser resueltas?

Argentina es un país colapsado en todas sus esferas. La seguridad no es la excepción a la regla. El abuso es una de las máximas de nuestro país. Tanto es así, que los malos manejos en la gobernabilidad implican, entre otras cosas, una policía que adolece de preparación para salvaguardar el bienestar ciudadano.

Desde ya que siempre hay salvedades pero el problema de la falta de educación y la corrupción al interior de la fuerza es caótica. Se despliegan policías por las calles del mismo modo que se reponen manzanas en un cajón. No se los asiste en instrucción por verdaderos especialistas y en lugar de aprovechar los recursos humanos que se tienen y darle tiempo a los nuevos postulantes para que se dediquen al armado de una estructura mental y física, se los ubica en la patrulla y se desconoce si tienen un curriculum idóneo para hacerse cargo de un estado de situación signado por la barbarie. Se despliegan así grandes sumas de dinero para agudizar el problema de la inseguridad con policías ineptos, y no se les saca mayor provecho de los Recursos Humanos disponibles.

Al apuntar a los sectores juveniles como foco del problema, ¿no piensa usted que está corriendo el riesgo de ser mal interpretada por los medios y la sociedad y que se empiece a ver al joven como perpetrador del problema cuando en realidad es más víctima que victimario? ¿Cómo piensa que esto puede ser evitado?

No apunto a los sectores juveniles como foco del problema. Lo que digo es que las pandillas están conformadas, en su mayoría, por jóvenes de entre 12 y 18 años. En algunos casos, hasta los 23 aproximadamente.

Los pandilleros son victimas entre comillas. La benevolencia de las leyes en Argentina así como en otros países del continente hace que los mismos reproduzcan de manera jactancioso los homicidios. Ser víctimas del sistema, actualmente, es un cliché. No obstante, del mismo modo que no todos los policías se encuentran insertos en el circuito de la corrupción, hay chicos que sí son esclavos del sistema y su emergencia de la pobreza no los convierte en asesinos.

¿Y en el caso de las maras?

Es distinto. En el mundo de las maras nadie va a matar por un cigarro de marihuana o por robarle el reloj a alguien. Sin embargo, cuando las maras buscan a los pandilleros, es para eso. Para realizar dentro de una nueva estructura actividades que realizaban en la pandilla. Los mareros ya son sujetos de larga trayectoria en el terreno del delito. Los jóvenes y no tan jóvenes absorbidos por el crimen organizado son concientes del paso que dan y también de la vida que llevan. De ahí las frases "La pandillas es mi familia" o "Matar o morir por la pandilla".

¿Qué papel juegan los medios de comunicación en todo esto?

Por los menos en Argentina lo que hacen es desdibujar el fenómeno de las maras a través de explicaciones basadas en la banalización y la incoherencia. Pero no como consecuencia de los aportes de los especialistas sino por una necesidad de ser novedosos en un tema que nunca puede ser tomado con parcialidad teórica y empírica.

¿Cuáles son sus recomendaciones para tratar este fenómeno antes que tome mayores proporciones?

En América Latina las sociedades están sujetas a la toma de conciencia de las autoridades a cargo. Países como Brasil, Uruguay y Argentina atraviesan por un momento crítico que aumentó. De ahí, la formación de embriones de maras y la existencia de pandillas que proliferan y buscan avanzar. Si no se toma conciencia y se sigue ignorando el tema voluntariamente, estamos perdidos. Es necesario poner en funcionamiento y conjugar a los distintos cerebros especializados dentro del sistema de seguridad. Abordar la problemática desde las diversas disciplinas y ser más rigurosos con el cumplimiento de la ley. De lo contrario, la anomia contribuirá a que el estado embrionario de las maras en Argentina, así como en otros territorios, crezca y se potencie con el narcoterrorismo.

Carrió y Duhalde

25 de febrero de 2008

La insoportable levedad de ser Elisa Carrió, la limitación del análisis y la aparición de Duhalde en el marco de una Argentina acorralada.
Aunque a Elisa Carrió le pese, Cristina Fernández le ganó en las pasadas elecciones de octubre. Una elección que, entre otras cosas, tuvo como protagonistas en la escena política a varias mujeres de diversos perfiles.
Sin embargo, todo se centraba en Fernández y Carrió. Dos mujeres absolutamente diferentes en sus formas de actuar, pensar y sentir. Dos estilos antagónicos que convergen en un sentimiento de pertenencia revelador para con la política.
Mientras en aquel entonces la senadora y esposa atravesó los medios de comunicación esporádicamente, la apocalíptica Carrió hizo un uso esplendoroso de los mismos.
Como siempre, se expresó contestaria al oficialismo y a todas aquellas formas que no llevan el sello de lo que ella, deformadamente cree, es la condición humana.
Delatora y con una tendencia sostenida a juzgar al mundo, la señora del rejunte de la Coalición Cívica transita el campo de la acción de manera soberbia, jactanciosa y hasta por momentos, insoportablemente espiritual.
En su retórica se evidencia, más que Fe, cierta angustia de Dios.
Predica en conferencias de prensa así como en programas televisivos el qué hacer y levanta violentas acusaciones para estar en el centro del debate. Porque a pesar de no haber llegado a la cima, se proclama, a nivel nacional, la protagonista más fuerte de la oposición.
Se siente dueña de ese lugar y desde allí, con una verborragia demencial, lleva adelante un análisis sobre la situación de inseguridad en la Provincia de Buenos Aires basado en el señalamiento de los que ella cree, son culpables.
Es decir, como una de las tantas reincidentes en la banalización y las obviedades enmascaradas de profundidad, la emuladora de Hannah Arendt sentencia que la droga es el mal que azota al Conurbano.
Que por culpa del paco y otras sustancias se cometen delitos y la violencia se agudiza. Con lo cual, adhiere a las posturas precarias que conducen sus argumentos a la marginalidad como causal de la delincuencia.
En ningún momento se detiene a pensar que Argentina ha trascendido la exclusión social para insertarse como país vinculado al crimen organizado.
Narcoterroristas que cometen ilícitos sin necesidad de recurrir a los estupefacientes, ya que su estructura mental e instinto de auto preservación se los impide.
Sucede, que el triángulo de droga, pobreza e inseguridad impide visualizar el más allá del panorama violento nacional. No se ha comprendido que la sociedad argentina atraviesa por un estado excepcional que conlleva, al mismo tiempo, un estado embrionario de maras en paulatina materialización.
Ahora bien, la nueva víctima de Elisa Carrió es Eduardo Duhalde. Quien hace días atrás supo expresar que la Presidente Fernández no está capacitada para gobernar.
A partir de entonces y luego de realizar otras declaraciones con respecto a la conducción del Justicialismo, fueron varios los políticos movilizados que intentaron poner bajo la lupa al ex Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Presidente de los argentinos.
Balestrini, el segundo inexistente de Scioli dijo: “Duhalde está viviendo en otro país”. Una afirmación totalmente incoherente.
Son ellos los que parecen no vivir en esta Argentina signada por la barbarie.
Ellos buscan colocar velos a la sociedad.
Fue Scioli el encargado de designar a un Ministro de Seguridad que entiende que los delincuentes operan de lunes a viernes y en horario de oficina.
Mientras tanto, otros que salieron al cruce dijeron que Duhalde forma parte del pasado. Con ese criterio, Néstor Kirchner tendría que dejar de formar las dos caras del espejo que hoy tiene nuestro país.
Veamos, los oficialistas que tanto se alborotan con las declaraciones de Duhalde deberían venerarlo. Incluso, dedicarle varias misas mensuales. Porque gracias a eso que llaman pasado, Kirchner llega al poder. De lo contrario, seguramente, otra hubiese sido la continuación de la historia.
Pero no han sido los kirchneristas los únicos revolucionados; la oposición también aportó lo suyo. No podía quedarse afuera. Mucho menos, permitir que el ex Gobernador sea el protagonista contra hegemónico.
Entonces, ir al choque a través del abuso de la sensibilidad social significó una buena alternativa para la mujer que, aparentemente, lo único que le debe a Kirchner, es el empleo del jabón.
Carrió en conferencia, y teniendo a su lado a la siempre en estado de ensoñación Stolbizer, manifestó: “Duhalde es el mayor responsable político de la droga en Argentina”. Agregó “La responsabilidad política histórica de la introducción de la droga, la configuración de la Argentina como un país de tránsito y la configuración como país de consumo es muy clara”. Y sentenció a Duhalde como el culpable de todo ello.
Sin duda alguna, con esas declaraciones la nostálgica de Arendt selló su característica de incontinente verbal que limita y acomoda los conflictos según le sean más o menos funcionales.
Sintió, con la salida a los medios del ex mandatario, una amenaza protagónica y registró, mediante sus dichos, la categoría de política en border line.
Sujeta a sus manejos y apelando al pánico colectivo con predicciones que tienen más que ver con una futurología mediocre que con una formación intelectual, limitó la responsabilidad del narcotráfico a una sola persona sin considerar los efectos de la globalización y la expansión del narcoterrorismo a escala mundial.
Evitó interpretar que si en países del primer mundo la droga ingresa movilizando importantes sumas de dinero, en un país como el nuestro, del tercer mundo, la penetración del narco es aún más sencilla y factible.

Argentina tiene dos caras

19 de febrero de 2008

La tragedia Argentina, el matrimonio, el lamento puntano y la inseguridad parcializada.
Los conflictos por los que atraviesa la Nación Argentina parecen no tener fin. La necesidad de confrontar y dirimir cuestiones personales en el campo político revela la precariedad argumentativa que existe al momento de hacer referencia a los problemas que nos azotan.
Tanto es así, que nuestra sociedad atraviesa por un estado excepcional signado por la barbarie. Un estado de situación en el cual, la inseguridad, es la primera vedette y la violencia, la segunda.
Ambas se complementan hasta conformar una relación dialéctica como consecuencia de la anomia. Aquella que crea un espacio propicio para la proliferación del crimen organizado en los distintos puntos del país. Crimen organizado entremezclado con escuadrones de la muerte, sicarios, narcoterroristas, pandillas y embriones de maras.
Un combo ultra violento que llama la atención de los individuos que conformamos esta sociedad moderna y contemporánea pero que parece no generar los mismos temores y/o preocupaciones en las autoridades gubernamentales.
Porque por una u otra razón, el tema de la inseguridad es parcializado. Minimizado como tantos otros de manera patológica y compulsiva.
Desde lo Nacional como desde lo Provincial, los encargados de salvaguardar el bien común se dedican a traficar culpas en lugar de sentar las bases en el terreno de la acción. Sucede, que la falta de compromiso y la retórica con la cual se asume tiende a cambiar una vez detentado el poder. El cual pasa a ser el centro de la escena en las mentalidades que pretenden perpetuarse en el.
Tener el control de la política, olvidando, voluntariamente, la función que deben cumplir.
Bajo estas características se mueven los grupos de poder.
Con premisas delineadas de manera premeditada buscan acomodarse y arreglar con el político que más despreciaron mediáticamente.
Todos contra todos hasta que llegue el momento de hacer acuerdos. De unirse para voltear al que intenta escalar para llegar a esa cima deseada.
Y para ello, los medios de comunicación son fundamentales.
De hecho, el domingo retornó a la pantalla el Doctor Mariano Grondona. Por C5N volvió Hora Clave.
Y con absoluta generosidad, Grondona, “resucitó” a uno de los derrotados de las últimas elecciones. Aquel que durante toda la campaña, de manera soberbia y jactanciosa se proclamaba como ganador. Porque del mismo modo que las encuestas "invitaban" a no votar dando a Cristina Fernández como absoluta ganadora, Alberto Rodríguez Saá, hacia exactamente lo mismo desde su lobby puntano.
Rodríguez Saá recuperó pantalla por la benevolencia del conductor de Hora Clave y allí retomó su monótono y melancólico discurso peronista.
Volvió con sus acusaciones y su discurso auto referencial. Solo faltaba Héctor Maya para completar el dúo de los lamentos y de la exaltación por el escudo.
En su demencial verborragia, le faltaba decir que Cristina no está en el gobierno. Que tan solo es, una alucinación de los argentinos. Independientemente de que todos sabemos, que detrás de esta mujer, hay un hombre que sigue digitando.
Es decir, la Argentina actual, al igual que los espejos, tiene dos caras. Con la diferencia que aquí, el amor romántico no tiene cabida. Además pues, que Cristina no es Barbara Streisand y Néstor, mucho menos, Jeff Bridges. Eso es lo que puede visualizarse y leerse en el entrelineas.
Dos caras que banalizan todos aquellos problemas para los que no tienen explicaciones concretas. No obstante, la tragedia argentina tiene más protagonistas. No todo se concentra en la cúspide. También existe el lumpen que ocupa cargos que los excede en capacidad.
Sujetos vacilantes que se dedicaron a cuestionar gestiones anteriores, ahora reproducen desastres y generan otros.
Sobre todo, en materia de seguridad.
Esfera de la vida que tanto preocupa pero que en apariencia, poco ocupa.
Indiferentes a las recomendaciones de los especialistas y abúlicos frente a los ciudadanos espectadores de la barbarie, algunos dirigentes, prosiguen polarizados. Tal vez, muchos de ellos, ni siquiera caminen por las calles.
Mientras tanto, el mundo, a los argentinos, nos pasa demencialmente.
No se atienden las peticiones. Incluso, el actual Ministro de Seguridad parece considerar que los delincuentes operan de lunes a viernes y en horario de oficina. Razón por la cual, anuncia sus visitas a las poblaciones que reclaman seguridad los días de semana y no durante el weekend.
Aquel que contribuye a profundizar el ocio y la pereza de la acción en algunos mandatarios.
Stornelli cree que el crimen organizado se toma descanso. Que no actúa los fines de semana y seguramente, estimará que los feriados tampoco. Entonces, para qué hacerse presente. Para qué prevenir, si para Stornelli en su mundo, los delincuentes, se toman weekend.

Acorralados

11 de febrero de 2008

Los ciudadanos de la Provincia de Buenos Aires entre la delincuencia, la herencia y el discurso evangélico.

Las expectativas que los habitantes de la Provincia de Buenos Aires tenían al momento de darle la derecha a Daniel Scioli parecen diluirse ante la nueva incapacidad en la gobernación del extenso territorio. El cual se encuentra sometido a una tendencia sostenida de ineptitud gubernamental.
Desde Solá a Scioli, la crisis en materia de seguridad alcanza niveles insospechados de incoherencia, negación, ignorancia voluntaria y desconocimiento.
Una esfera de la vida que ha colapsado a nivel nacional pero que se encuentra absolutamente comprometida en la Provincia, evidenciando un estado de situación signado por la barbarie así como por el hastío de sus habitantes que observan una mayor profundización del conflicto.
Con lo cual, se pone de manifiesto, una vez más, que las promesas de las autoridades a cargo son promesas de la nada. Ficticias expresiones de deseo y retóricas que apelan a conformar a los individuos que se manifestaron y manifiestan contra la inseguridad que los envuelve.
Un endulzamiento empalagoso que busca retrazar y/o dispersar el levantamiento masivo de una sociedad que atraviesa por uno de los momentos más críticos en tiempos democráticos.
Porque lejos de haberse creado una tercera vía concreta en materia de seguridad, el actual Gobierno de la Provincia de Buenos Aires demuestra estar en crisis y a la deriva.
Conflictos personales y divergencias surgidas al momento de implementar el “plan contra la inseguridad” concluyeron con la renuncia de Martín López Perrando y con la inestabilidad en su cargo de Carlos Stornelli. Aquella que trascendió y sobre la cual se especula en el tráfico de información.
Este último y Scioli se presentan en sus declaraciones como emuladores de las señoritas que transitan los programas de chimentos de la tarde en el trillado y manoseado juego del me dijo, le dije, le digo con la diferencia que dentro de un gobierno, quienes se ven afectados son los ciudadanos. En cambio, en el marco de la televisión, los dimes y diretes se presentan como un divertimento o un grotesco que no incide sobre las formas de actuar, pensar y sentir de los sujetos.
Ahora bien, la ausencia de criterios y las contradicciones que pueden verse en el seguimiento de las declaraciones de Scioli en campaña y una vez sido gobernador electo, reflejan que los serios contratiempos al interior de su gabinete, eran una situación prevista.
Primero desestimó la postura de Arslanian en su imaginario, destacando que la inseguridad no es un producto de la pobreza, ya que son los pobres los que más seguridad reclaman. Más tarde declaró que su gestión continuaría con varios de los lineamientos de Felipe Solá y su gabinete. Con lo cual, legitimó la inacción y el fracaso de todo aquello que supuestamente se hizo para salvaguardar a los bonaerenses.
Independientemente de eso y con un holgado triunfo, Scioli se puso al frente de una compleja gobernación.
Ni sus declaraciones, ni sus vacíos de conocimiento fueron suficientes para que sus potenciales votantes disuadieran su voto para no reproducir la tragedia que en aquel entonces anunciaba, implícitamente, el candidato oficialista.
Sucede, que la nostalgia de los amantes del deporte, conmovidos por el recuerdo de los años del sujeto como corredor, pudo más.
Encontraron en él una templanza de características evangélicas al momento de hacer referencia a los distintos temas que preocupan.
Individuos voluntariamente olvidadizos le otorgaron legitimidad descartando otra de sus principales características: la de ser un acomodaticio. Un “lumpen” de la política argentina que en tiempos de campaña buscaba acomodarse también, en el rol de mejor alumno de la candidata, ahora presidente de los argentinos, Cristina Fernández.
Pues el contexto es: Instancias de dos meses de gestión en la cual hubo que enfrentarse a los desastres heredados y a la sofisticación del delito que encontró en el Conurbano Bonaerense un espacio propicio para encuadrar los planes de acción.
Delincuentes especializados entremezclados con el chiquitaje delictivo se apoderaron, paulatinamente, de las calles y de la escasa tranquilidad que existía.
Se valieron de la inseguridad en “estado de sensación” para desplazar sus redes de poder y convertirse en una jauría salvaje y compleja que usufructúa de la confusión entre bandas y maras.
Razón por la cual, la inseguridad ha devenido en un negocio que busca manejar los hilos del poder a través de maniobras discursivas que no condicen con la práctica prostibularia que tiene como espectadores a personas estancadas en el siglo del miedo.
Sociedad acorralada por delincuentes, por ex funcionarios que se manejaron con el método evasivo de la negación y por un nuevo gobernador cuyos argumentos transitan un camino de premeditados intentos de conciliación.
Esto es, Solá se va y Scioli hereda desastres y genera otros debido a su interesante insolvencia enmascarada por recorridos y el verbo hacer. Aunque sean acciones irrelevantes para los problemas aquí planteados.
Decir que se hace y "hacer" como mecanismos compulsivos de resistencia en el poder.
Mientras tanto, la crisis política que repercute por carácter transitivo en lo social, ya no puede ocultarse.
Muchos se han quitado el velo del progresismo ante el panorama callejero provincial y a otros se les ha caído por ser víctimas de la temida inseguridad.
El caos agotó a comerciantes y vecinos.
Y el gobierno apoyado por los Kirchner no puedo escapar de las confusiones y muchos menos, del descalabro que el Ministro Arslanian supo dejar.

Entrevista: Argentina y el estado embrionario de Maras

6 de febrero de 2008

Pandillas, corrupción y delito organizado.
"En Argentina existen Maras en un estado embrionario"
Durante su estadía en Mar del Plata la socióloga especialista en el estudio de las Maras, Laura Etcharren dialogó con LA CAPITAL acerca de esa problemática que, según advierte, existe en estado embrionario en Argentina.

05.02.08 Diario La Capital. Ciudad de Mar del Plata.
por Juan Carrá
Originarias de Centroamérica, esta forma particular de organización delictiva avanza de manera organizada y sistemática sobre Latinoamérica. "Las maras bajan hacia el sur", sentenció la licenciada Etcharren que prepara para marzo el lanzamiento de su libro "Esperando las maras. El estado embrionario en Argentina".
- ¿Qué son las maras? ¿Cómo y dónde surgen?-
Etimológicamente la palabra mara viene de las hormigas marabuntas. Una especie que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. En lo social, actualmente, hay que hacer una diferenciación entre maras y pandillas. Esto es muy importante porque si nosotros seguimos confundiendo unas con otras estamos incurriendo en un gran error.
Hay un gran desconocimiento, ignorancia voluntaria, mucha precariedad teórica y demasiada precariedad empírica a la hora de abordar una problemática como esta. Esa confusión hace que el tema no se pueda encarar de manera concreta. Que no exista una definición concreta de lo que es una mara hasta el momento es una cosa. No obstante, si hay algo más concreto respecto de las pandillas.
En un principio las maras surgen en Centroamérica, más precisamente en El Salvador.
Eran pandillas emergentes de la pobreza, de la exclusión social, algunos resabios que quedaron de las guerras civiles que se produjeron en los países de la región, de algunas guerrillas. Así surge la "Mara Salvatrucha" y la "M-18", que son rivales que entran en el campo de la acción a través de la lucha por el barrio.
-¿Siempre dentro de El Salvador?-
Sí, siempre en El Salvador pero paulatinamente se van extendiendo por Honduras, por Guatemala, en menor medida por Nicaragua. Aunque los focos de acción principales son El Salvador, Honduras y Guatemala. Estos son los países de Centroamérica más comprometidos en el tema de las maras y en los cuales todos los planes que se llevaron adelante para erradicarlas lo único que lograron fue rebrotar el fenómeno y abrirles un espacio propicio para que proliferen, las pandillas por un lado y las maras por otro.
-¿Cuál es la diferencia entre unas y otras?
Una pandilla propiamente dicha en un 90% está compuesta por chicos que emergen de la violencia y la exclusión social.
Son víctimas del sistema que se juntan para tener un poder que individualmente no tienen y que creen que lo van a obtener mediante la unión. Son chicos que están con el merodeo de la marihuana, del paco, delitos menores, etc. Esos mismos chicos, con el paso del tiempo y debido a una necesidad de tener más poder, son puestos en una especie de panóptico para los verdaderos narcoterroristas. Es decir, están vigilados por estos últimos para saber cuáles de ellos son los más aptos para trascender la pandilla. Se fijan cuáles de esos chicos tiene más ansias de poder y cuáles creen que son los más moldeables para ingresarlos, ahora sí, al mundo de las maras.
-¿Qué características tienen las maras en su forma de actuar?
Este mundo es el mundo del crimen organizado, el narcoterrorismo, los escuadrones de la muerte. Agarran a estos chicos y los mandan a realizar delitos que los cabecillas del narcoterrorismo no realizarían. De ese modo los chicos dejan las pandillas, dejan la lucha por el barrio y pasan a la lucha por la frontera.
Mientras las pandillas luchan por el barrio, las maras lo hacen por las fronteras, ya que quienes controlan las fronteras dominan los hilos sociales del poder, del narcoterrorismo. Eso nunca lo podría hacer una pandilla que no tiene armas, ni logística, ni entrenamiento táctico y estratégico. Que no tienen una estructura y mucho menos una infraestructura del delito para poder avanzar como lo hacen las maras.
Argentina un gran caldo de cultivo
¿Cuáles son los elementos que le llevan a pensar que en Argentina hay maras?
En Argentina lo que hay es un estado embrionario de maras. Es fundamental aclararlo dicha situación. En la Argentina no hay maras. Lo que hay que hacer es empezar a descartar el desconocimiento, la ignorancia voluntaria...
¿A quien se refiere con lo de ignorancia voluntaria?
Al Estado, a las fuerzas de seguridad.
Tenemos en el conurbano bonaerense un desastre en materia de seguridad como herencia de la gestión de León Arslanian.
Hace más o menos un año, cuando en Argentina el fenómeno de las maras sólo se conocía en el marco académico de los especialistas, el ex ministro "importa" el tema, lo trae y dice que "el problema de la inseguridad en Argentina se debe a la existencia de maras". Siembra una especie de terror que se reproduce en la gente que desconoce el tema. A ello se le suman los medios de comunicación que fueron funcionales a esas declaraciones haciendo informes sobre las maras. Entonces, ponen el ejemplo de la M-18 que evidentemente fue la de mayor acceso para entrar. Así, el noticiero de canal 9 y Radio 10 hicieron un experimento con este tema informando cualquier cosa.
Todo queda en evidencia cuando en el país empiezan a producirse como modalidad de delito los grupos comandos en barrios cerrados con el mismo modus operandi. Ahí uno comienza a preguntarse ¿No era que la inseguridad, según el entonces ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, emerge de la exclusión social, de la marginalidad? ¿Pandilleros asaltan como grupos comandos con planes de inteligencia de meses? Es decir que lo que hay es crimen organizado y no las pandillas que se mostraba en los medios.
-El asesinato que se produce en el municipio de La Matanza y que se lo plantea como un acto de maras...
Ese es uno de los primeros indicios que hay. Ocurre que también hay un error en ese caso.
No es que la mara se llama "lágrima" como se dijo, sino que al acusado le dicen así por los tatuajes que tiene en su cuerpo. La cantidad de lágrimas tatuadas representan el número de asesinatos cometidos. En este caso es en donde empezamos a hablar de estado embrionario, dado que después de que se liberó al acusado no se supo más nada.
Según algunas fuentes que tengo se dice que se fue a Perú donde también hay un estado similar al de nuestro país respecto del desarrollo de las maras.
-¿Cree que estos embriones tienen una relación orgánica con las maras centroamericanas o son imitaciones de ellas?
Hay de todo. America Latina tiene un retroceso atroz, razón por la cual existen chicos que emergen de la exclusión social y conforman sus pandillas pero también hay otros que vienen de otros lugares del mundo y encuentran en Argentina un lugar propicio para el crimen.
Porque acá no hay control, no hay normas. Lo que existe, es anomia.
Por otro lado el fenómeno de los medios de comunicación, sobre todo la televisión, que es vista por todo el mundo, generó en materia de información, respecto de este tema algo que es peligrosísimo.
A ver, un chico de una pandilla de acá que ve el informe de las maras se identifica con el fenómeno centroamericano y busca tener el mismo grado de resonancia que ellos tienen. Entonces se genera una reproducción de la violencia y una creación propia de los imaginarios colectivos y como no hay conciencia social y el juzgamiento es selectivo se profundiza el problema y se agudiza la crisis.
Hoy podemos decir que hay un estado de metamorfosis de las maras. Ya no son lo que eran antes, ya no se van a tatuar porque dejaron de ser pandillas para ser parte del crimen organizado.
En Guatemala lo hacen ex integrantes del ejército de elite, "Los Kaibiles", en México por los "Z", integrantes o ex integrantes de estas fuerzas de elite que encuentran fuera de esas organizaciones mayor remuneración que dentro de ellas.
-¿Piensa que en la Argentina las purgas realizadas en la Policía Bonaerense y los bajos salarios de esta fuerza pueden generar una situación similar?
No se puede afirmar. Estamos en un período de cambio de gobierno. Sí podemos decir que agregar más policías que no están preparados para enfrentar la criminalidad es un barbaridad. Poner policías que no terminaron el colegio es una barbaridad.
Para estar al frente de un fuerza que tiene que cuidar la seguridad hay que estar preparado. Si este gobierno, el de Scioli, va a seguir la línea del anterior estamos perdidos. Estas son pequeñas cosas que nos hacen ver que en la Argentina el orden social está en jaque. Mucha gente que se va de la bonaerense o de la federal, con todo lo que aprendieron dentro de la fuerza pueden empezar a cooptar chicos y se arman pandillas, de hecho, así surgen los escuadrones de la muerte y los asaltos comando. Se apartan o los apartan de la policía y encuentran en la cooptación de menores un círculo absolutamente funcional para operar sin ponerse en evidencia.
Los jóvenes en la mira
-En su análisis apunta a los sectores juveniles como foco del problema ¿Por qué?
Primero porque los menores de edad son mas fáciles de cooptar por la gente grande.
La educación en Argentina esta devaluada. En realidad, todas las esferas de la sociedad lo están. La familia, que es la célula de la sociedad, está totalmente desmembrada. Hay un quiebre en el tejido social y al desmembrarse la familia los chicos quedan a la deriva. En este sentido hay que aclarar que no todos los chicos que nacen en un medio pobre son delincuentes, eso es un error. Quizás el porcentaje es mayor pero también hay un porcentaje que quiere prosperar y no en el delito. Pero ese alto porcentaje es el que están mirando, o los ex agentes de la bonaerense, de la federal o gente con mucho poder que los usan para realizar delitos que ellos no quieren realizar por una cuestión de jerarquía y autopreservación.
-¿Qué rol juegan las instituciones correccionales para prevenir esto?
Al no haber regulación todas estas instituciones, al igual que las cárceles, son universidades del crimen. Pandilleros, mareros y algunos policías dentro de las cárceles les dicen a los que están afuera qué hacer. Obviamente siempre hay excepciones.
Primero hay que tomar conciencia del problema y después actuar interdisciplinariamente en la solución.
-¿Las maras pueden denominarse como tribus urbanas?
Si los medios de comunicación siguen diciendo que las maras son tribus urbanas estamos muertos. No son tribus urbanas. Estas pueden ser identificadas en los dark, los raperos, los góticos, etc. Son chicos que buscan diferenciarse desde la estética o la música. Caracaterísticas que si bien las pandillas también las tienen, a diferencia de las tribus urbanas, ellas buscan prosperar en el delito.
 
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