Demencia piquetera

18 de diciembre de 2007

Los hechos ocurridos en La Plata y el lumpen mental congénito.
El estado de descomposición al que asiste la sociedad argentina se evidencia en todas las esferas de la vida y se profundiza con el paso del tiempo como consecuencia de las carencias de conocimiento que impiden llevar adelante prácticas resolutivas. Con lo cual, el problema se ramifica y el empleo de la violencia es la vía utilizada por algunos individuos para expresar sus disconformidades o bien, para reclamar cosas o derechos que entienden les pertenecen.
Por supuesto que no todos los hombres transitan la vida con métodos tan primitivos e irracionales.
Existen grupos humanos que se manifiestan de manera pacífica respetando las libertades individuales y colectivas. Sin embargo, este tipo manifestaciones, de un tiempo a esta parte, son las menos, ya que han sido sobrepasadas por aquellas formas de protesta en la que distintas agrupaciones se mezclan, teniendo como destino inexorable, la pérdida de sentido del objetivo inicial.
El abanico de explicaciones entorno al quiebre del tejido social que trae aparejado una distorsión en cuanto a los usos y costumbres y las normas de urbanidad, es amplio. No obstante, encuentra su explicación más contundente y relevante en el conflicto de la banalización de los temas. En el uso y abuso de la realidad social para transmitir diagnósticos erróneos que desvían la atención.
Es decir, la exclusión social, la pobreza, la marginalidad y el pauperismo se han convertido en situaciones funcionales no solo para los gobiernos de turno que inducen en sus discursos análisis reduccionistas en los que entienden que la inseguridad es producto de las variables mencionadas; sino también, para los oportunistas que nunca faltan y que se haya enarbolados en banderas de falsa izquierda.
Aquellos que se proclaman a favor de los derechos fundamentales pero olvidan, voluntariamente, que el trabajo también forma parte de esos derechos.
Lo sucedido en el día de ayer en La Plata con los piqueteros de distintas corrientes patológicas que tomaron el Ministerio de Desarrollo de manera premeditada y armados con bombas molotov, demuestra, una vez más, que la barbarie trascendió el campo y se instaló en los grandes centros urbanos.
Ellos, los piqueteros, que se erigen en figuras tales como las del Che Guevara y Fidel Castro. Que se llaman entre ellos compañeros.
Que llevan a los chicos a sus demenciales manifestaciones en las que la droga y el vino enmascarado en botellas de gaseosa nunca falta, son emergentes del lumpen mental congénito.
Del menor esfuerzo voluntario, puesto que fueron encontrando la complacencia de los gobiernos mediante los lamentables planes sociales que lo único que hacen es fomentarles la vagancia y el hastío de una vida sumida en la tragedia de los valores.
Piqueteros de distintas edades no solo atentaron contra mayores sino que también, arremetieron contra niños inocentes y ajenos que se encontraban en la guardería de enfrente del Ministerio.
Hijos de verdaderos trabajadores fueron víctimas del desquicio al momento que en la vorágine de una lucha caduca, arrojaron una de las bombas caseras al interior del lugar.
Destrozaron todo tipo de objetos. Ocurre, que esta clase de sujetos desconoce el valor de las cosas debido a que lo material, no les cuesta. A través de los infernales planes, nada tienen que hacer. Solamente, ir a cobrarlos por no hacer nada.
Cobran, por no trabajar.
Porque lo cierto es, que de un 100% de los individuos que se manejan con esos planes, apenas el 15% o 20% pide trabajo para salir de la precariedad y evolucionar dignamente. Esa minoría, no se encuentra dentro del salvajismo.
En cambio, el resto, solicita un doble aguinaldo. Todo, les representa poco.
Por ende, quieren ser doblemente denigrados. Se estancan en la abulia que tiene la nada. No buscan el progreso. Solo buscan, facilismo.
Bajo estas características, nuestra Nación se debate cotidianamente.
El peligro frente a un hecho como el ocurrido La Plata se encuentra latente.
Siempre se está a la espera de que algo malo pueda suceder. Entonces, los verdaderos cerebros que operan con armas sofisticadas, que estudian terrenos y que se manejan con tácticas y estrategias que distan de ser las piqueteras, con el tiempo, coptarán a estos sujetos como escudería.
Los buscarán para reclutarlos y alinearlos, paulatinamente, dentro del crimen organizado. Para hacer tareas por las cuales, ellos nunca se expondrían. De ahí, la preocupación del estado de embrionario de maras en Argentina.
Ahora son grupos, bandas o pandillas. Pero con el paso del tiempo, podrán mutar a maras, puesto que los narcoterroristas están al acecho de menores que forman parte de estas agrupaciones.

Los rehenes del terrorismo

11 de diciembre de 2007

Los medios, el crimen organizado y la funcionalidad de la vida.
“El fracaso del miedo”
La violencia en el mundo se ha convertido en una variable de uso cotidiano que logró terminar, en ese sentido, con la brecha entre países del primer mundo y países del tercer mundo. Sucede, que el quiebre en el tejido social por el que atraviesan las distintas sociedades como consecuencia de los malos manejos entorno a la modernidad y la globalización, se profundiza paulatinamente.
El cuestionamiento y el rechazo hacia los usos y costumbres de la tradición, así como la falta de precisión acerca de las normas de urbanidad, alteraron la evolución social. De este modo, se creó un espacio propicio para el desarrollo de un “primitivismo sofisticado” en términos de miedo y terror.
Ambas instancias repercutieron y repercuten en el orden social establecido, imponiéndose la segunda por sobre la primera. Tanto es así, que los miedos pasan a formar parte de un anecdotario dentro de un mundo signado por el terror.
En estas instancias, el miedo fracasó al tiempo que el terror encontró íntima relación con la política.
De hecho, la mayoría de las organizaciones terroristas a gran escala mantienen, por una u otra razón, vínculos con los gobiernos. Negocian con ellos para establecer o acordar pautas de convivencia dentro de un marco que versa entre la confrontación y la complicidad.
Sucede con las maras, con los grupos guerrilleros y con grupos terroristas del tipo ETA o Al Qaeda. Aunque lo cierto es, que no siempre se cumplen los acuerdos. Con lo cual, el estado de alerta es permanente.
Siempre se está a la espera de que algo malo pueda suceder. Bajo estas circunstancias, las diversas teorías de desgaste resuenan, no solo en los funcionarios a cargo sino también, en las poblaciones.
El papel de los medios
Los actos terroristas a través de la difusión de los medios de comunicación dan la vuelta al mundo. Entonces, es imposible quedarse afuera de lo que sucedió en tal o cual lugar.
El terrorismo no es inocente con respecto a esto.
Sabe de sus alcances. Tiene conciencia y utiliza a los medios como herramientas difusoras de sus acciones. Por tales motivos, el relativismo en materia de relaciones humanas no puede tener cabida, puesto que si eso ocurre se desvía la atención. No se tienen en cuenta cuestiones tales el por qué y para qué alguien dijo lo que dijo e hizo lo que hizo.
Narcoterrorismo colombiano
El caso colombiano es emblemático en lo que al terrorismo respecta, ya que según especialistas el conflicto en Colombia estuvo parado durante años hasta que rebrotó a causa de la cocaína.
La guerra desatada es considerada por muchos intelectuales como la última guerra del continente americano. Una guerra que devino en narcoguerra. Y eso se debe a que la droga es un producto que goza del libre comercio en un mundo sujeto a los ritmos de la globalización.
Si bien en Colombia el conflicto no comenzó con la droga, el mismo se exacerbó hasta producir la llamada violencia endémica.
El problema colombiano reside fundamentalmente en una ausencia del control del estado sobre el territorio.
Un control vital para evitar los desmanes que allí suceden. Sin embargo, la ausencia de dicho control es funcional para los grupos armados, ya que los recursos de los que dispone cada área del territorio poseen relación directa con los grupos mencionados.
Colombia es el punto de cultivo de coca más importante y el que abastece a la gran mayoría de las Naciones.
La zona de Sierra Nevada, por ejemplo, es altamente peligrosa. Allí hay depósitos de droga, plantaciones y asentamiento de personas que trabajan en el mercado del narcotráfico. Razón por la cual, el gobierno colombiano ha decidido la fumigación de dichas plantaciones de coca. Se entiende, que el 70% de la cocaína que sale de la costa norte de Colombia realiza la siguiente ruta: Cruzar el caribe para llegar a Belice, Nicaragua, Panamá, Honduras, Guatemala.
Todo este camino por mar para luego pasar la mercadería a camiones que cruzan México buscando el mercado de USA.
Mientras que el porcentaje restante va a lugares como Jamaica, Haití, Puerto Rico y República Dominicana.
Betancourt y la FARC
El caso de Ingrid Betancourt conmociona al mundo. Cuestiones políticas, económicas y de genero se encuentran en el centro del escenario reflejado en la imagen de la fatiga, la impotencia y la revelación contenida de una mujer que se encuentra secuestrada desde hace cinco años por la FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) Una de las organizaciones más peligrosas vinculada al poder político.
Medidas extremas que pueden calificarse como actos demenciales conllevan pedidos políticos concretos.
Una combinación de extremismo y racionalidad se conjugan al interior de esta organización de corte insurgente que guarda rehenes en medio de la selva.
Y de no darse las condiciones a las que ellos aspiran, la liberación, no será un hecho. Independiente de las intervenciones que las distintas Naciones comprometidas lleven adelante.
Se trata, del intercambio de personas.
Ahora bien, en el caso particular de América Latina, tanto la división social como la evidente debilidad de los regímenes políticos fueron favorables para el desarrollo de movimientos insurgentes que atentan contra los derechos fundamentales del hombre y que paradójicamente están conformados, en el caso particular de la FARC, por ex campesinos ahora armados, en combinación con poderosos cerebros que controlan las zonas en las que se encuentran asentados. Incluso, cuentan con “embajadores” en diversos países del mundo.
La funcionalidad de la vida
La cuestión de la vida en el contexto del terrorismo es fundamental.
Así como para las pandillas juveniles la vida del otro no referente no vale nada, para el crimen organizado, esas mismas vidas valen mucho. Sobre todo, cuando esas vidas pueden llevar a la consagración por el logro de un fin. Más allá de los medios que se utilicen y de los costos que se deban pagar en el corto, mediano o largo plazo.
Veamos, más allá de las especulaciones con respecto a la vida de Betancourt, la FARC, no dejará que muera. Porque de seguir su línea de pensamiento, la vida de ella en particular es lo que le brinda sentido a sus actividades para así poder negociar “dentro” del campo político.
Obtener sus demandas aunque sea, a través de la mediación de Chávez, Sarkozy y otros mandatarios, dado que la relación con Uribe es demasiado conflictiva.
La eventual muerte de Betancourt no les sería entonces conveniente y mucho menos redituable a sus fines.
Muerta, Betancourt dejaría de ser un negocio no solo para la insurgencia sino también, para lo político y mediático.
La globalización del caso y los intereses creados revelan como, de un tiempo a esta parte, el terrorismo maneja los hilos del poder.
De este modo, la miseria existente en el mundo se hace presente y la poca importancia del bien común se agudiza en el contexto de la barbarie que nos ha tomado como rehenes.
Sujetos sujetados como hubiese dicho Althusser y Brecht acotaría el abuso como regla, enmascarado por un sistema político social que dice regularse a sí mismo.
Universo de significados
Todos aquellos grupos vinculados al narcoterrorismo o crimen organizado tienen una estructura de pensamiento definida en cuanto a lo que ellos creen son injusticias. Sus argumentos representan los reclamos de algunos sectores sociales.
Con una cosmovisión diferente, las autodenominadas agrupaciones guerrilleras y calificadas por los otros como agrupaciones terroristas, tienen denominadores comunes: acabar con las desigualdades sociales, políticas y económicas. Es decir, el universo de significados de estos grupos gira alrededor de la desigualdad. Así fue la emergencia de las pandillas devenidas en maras y en el caso de la FARC, se suma el objetivo de la intervención militar y de capitales estadounidenses en Colombia mediante el establecimiento de un Estado marxista-leninista y bolivariano.
Bajo estas características, el velo de la evolución y desarrollo en Centroamérica y América Latina se cae. Se convierten en expresiones de deseo que buscan calmar el levantamiento de las distintas sociedades que atraviesan por un estado de descomposición y colapso en sus distintas esferas.
Porque lejos de arribar a soluciones, el descalabro se arraiga y la propagación del terrorismo no encuentra límites.

La evolución de las maras

3 de diciembre de 2007

La herencia que el incompetente de Arslanian le deja al acomodaticio de Scioli. Más, el problema de las maras en la región.
La necesidad de resolver el problema de la inseguridad en Argentina así como en el resto del continente es urgente. Porque más allá de las especulaciones y las cuestiones personales que los funcionarios tienden a dirimir en el campo de lo político, la problemática afecta naciones y pone en jaque el orden social. El cual ya es un caos y refleja el estado de descomposición al que se asiste, así como la vulnerabilidad por la que atraviesan los derechos fundamentales de los hombres.
Aquellos que en el contexto del kirchnerismo se han vuelto selectivos en conjunto con el reconocimiento de los conflictos que nos envuelven y que nos han convertido en sujetos sujetados a la barbarie que las pandillas y el narcoterrorismo con signos de maras nos han impuesto.
Una forma de vida que dista de ser la deseada y esperada. Alejada de la normalidad y atravesada por el temido estado excepcional. Un estado que solo parece experimentarlo la sociedad, puesto que el gobierno, a pocos días de finalizar los mandatos, aún no reconoce o ignora, voluntariamente, que en materia de seguridad los argentinos conformamos un submundo de olvidados y desamparados.
Mientras países como Guatemala y El Salvador reconocen la emergencia nacional en este área, nuestro país relega, plantea soluciones que inmediatamente devienen en problemas o bien, resuelve demencias. Como las de Arslanian.
Quien termina su mandato de manera vergonzosa pero fiel a su imaginario y a su línea de pensamiento. Pues, más todos los problemas que Scioli hereda, se le deja también el desastre de los policías que asumirán. Un desastre que no tiene que ver con la asunción en sí misma sino con las paupérrimas características que poseen. Esto es, que casi en su mayoría, los policías no han terminado sus estudios secundarios y en algunos casos, ni siquiera los comenzaron.
Entonces, el desparpajo y la jactancia de Solá al decir que le deja al gobernador electo una provincia de Pie es una subestimación hacia todos los argentinos. Fundamentalmente, hacia los bonaerenses. Una subestimación, que sin duda alguna, subleva, puesto que lo que en realidad hereda Scioli es una Provincia de Buenos Aires colmada de vacíos y colapsada en materia de salud, seguridad, educación y vivienda. Con lo cual, se profundiza el colapso y se redobla la bienvenida al crimen organizado. Porque si no se adoptan medidas que trasciendan la inoperatividad de un Ministro de Seguridad que importó problemas cuando no los había, minimizó los existentes y cuando sus predicciones revelaron sus primeros indicios los negó, el desastre será mayor.
Ahora bien, lo cierto es, que al tiempo que algunos investigadores sociales son reduccionistas con respecto a las consecuencias que la presencia de las pandillas y maras tienen en los países comprometidos, otros las responsabilizan sobre el aumento de la inseguridad en toda la región. Tanto es así, que en una nota publicada en el Portal Digital ESMAS con fecha 29 de noviembre de 2007, se confirma lo que desde hace tiempo se afirma en el Blog: “Ya son crimen organizado, las pandillas en nuestro país son parte de la estructura del narcotráfico, del tráfico de personas, de trata de blancas y del tráfico de armas”.
La evolución de las maras en Centroamérica y su paulatina propagación hacia el sur nos advierte acerca del fracaso que han tenido hasta el momento los planes para su erradicación y/o inserción. También se pone de manifiesto que la toma de conciencia no es la misma en todos los países y que los criterios autárquicos no son funcionales a la seguridad sino al crecimiento de las maras.
Razón por la cual, el tema de la seguridad no puede pensarse solo en términos sociológicos o políticos. Debe tratarse de manera global, dado que la inseguridad no es privativa de tal o cual esfera. Es decir, en un mundo moderno y globalizado, la inseguridad se ha insertado en todas y cada una de las fases de la vida. De ahí, la necesidad de llevar adelante un análisis multidisciplinario.
Una lectura rigurosa que no admita incoherencias o calificativos de “sensaciones”. Tampoco que se tomen licencias para banalizar o parcializar los conflictos que nos azotan, convirtiéndonos en rehenes de una historia de violencia indiscriminada.
Porque la conformación de los grupos delictivos no es una ficción. Es una realidad que sentó su paradigma. Aquel que ha encontrado, frente a la abulia de nuestros funcionarios retardatarios, un espacio propicio para desarrollarse.
La existencia de la “Banda del Guacho” en el Conurbano Bonaerense, “La Fabela” y “Los Ninios Populares” en Rosario, son apenas algunos de los ejemplos del estado de barbarie en el que se vive.
Por lo tanto, el trabajo para evitar que estas pandillas argentinas muten a maras debe ser inmediato. El estado embrionario ya es un hecho innegable. Absolutamente irrefutable.
La movilidad ascendente de las pandillas es notoria. Tanto aquí como en otros países centroamericanos. Naciones en las cuales, “las “maras” han cimentado una eficiente movilidad por estos cinco países, donde han establecido mecanismos efectivos de reclutamiento, de exitoso financiamiento, que los hace cada días más fuertes”.
El analista Juan Francisco García, afirma en la nota antes mencionada que las maras se están constituyendo en un ejército irregular.
Se observa además, que en el caso particular de México jóvenes mexicanos ya vinculados al mundo de las pandillas son reclutados y no solo reciben el adiestramiento de ex Zetas sino también de centroamericanos emergentes de la guerrilla.
Bajo estas características e independientemente de la negación compulsiva existente, la República Argentina no está inmunizada del peligro de las maras.
 
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