Demencia piquetera

18 de diciembre de 2007

Los hechos ocurridos en La Plata y el lumpen mental congénito.
El estado de descomposición al que asiste la sociedad argentina se evidencia en todas las esferas de la vida y se profundiza con el paso del tiempo como consecuencia de las carencias de conocimiento que impiden llevar adelante prácticas resolutivas. Con lo cual, el problema se ramifica y el empleo de la violencia es la vía utilizada por algunos individuos para expresar sus disconformidades o bien, para reclamar cosas o derechos que entienden les pertenecen.
Por supuesto que no todos los hombres transitan la vida con métodos tan primitivos e irracionales.
Existen grupos humanos que se manifiestan de manera pacífica respetando las libertades individuales y colectivas. Sin embargo, este tipo manifestaciones, de un tiempo a esta parte, son las menos, ya que han sido sobrepasadas por aquellas formas de protesta en la que distintas agrupaciones se mezclan, teniendo como destino inexorable, la pérdida de sentido del objetivo inicial.
El abanico de explicaciones entorno al quiebre del tejido social que trae aparejado una distorsión en cuanto a los usos y costumbres y las normas de urbanidad, es amplio. No obstante, encuentra su explicación más contundente y relevante en el conflicto de la banalización de los temas. En el uso y abuso de la realidad social para transmitir diagnósticos erróneos que desvían la atención.
Es decir, la exclusión social, la pobreza, la marginalidad y el pauperismo se han convertido en situaciones funcionales no solo para los gobiernos de turno que inducen en sus discursos análisis reduccionistas en los que entienden que la inseguridad es producto de las variables mencionadas; sino también, para los oportunistas que nunca faltan y que se haya enarbolados en banderas de falsa izquierda.
Aquellos que se proclaman a favor de los derechos fundamentales pero olvidan, voluntariamente, que el trabajo también forma parte de esos derechos.
Lo sucedido en el día de ayer en La Plata con los piqueteros de distintas corrientes patológicas que tomaron el Ministerio de Desarrollo de manera premeditada y armados con bombas molotov, demuestra, una vez más, que la barbarie trascendió el campo y se instaló en los grandes centros urbanos.
Ellos, los piqueteros, que se erigen en figuras tales como las del Che Guevara y Fidel Castro. Que se llaman entre ellos compañeros.
Que llevan a los chicos a sus demenciales manifestaciones en las que la droga y el vino enmascarado en botellas de gaseosa nunca falta, son emergentes del lumpen mental congénito.
Del menor esfuerzo voluntario, puesto que fueron encontrando la complacencia de los gobiernos mediante los lamentables planes sociales que lo único que hacen es fomentarles la vagancia y el hastío de una vida sumida en la tragedia de los valores.
Piqueteros de distintas edades no solo atentaron contra mayores sino que también, arremetieron contra niños inocentes y ajenos que se encontraban en la guardería de enfrente del Ministerio.
Hijos de verdaderos trabajadores fueron víctimas del desquicio al momento que en la vorágine de una lucha caduca, arrojaron una de las bombas caseras al interior del lugar.
Destrozaron todo tipo de objetos. Ocurre, que esta clase de sujetos desconoce el valor de las cosas debido a que lo material, no les cuesta. A través de los infernales planes, nada tienen que hacer. Solamente, ir a cobrarlos por no hacer nada.
Cobran, por no trabajar.
Porque lo cierto es, que de un 100% de los individuos que se manejan con esos planes, apenas el 15% o 20% pide trabajo para salir de la precariedad y evolucionar dignamente. Esa minoría, no se encuentra dentro del salvajismo.
En cambio, el resto, solicita un doble aguinaldo. Todo, les representa poco.
Por ende, quieren ser doblemente denigrados. Se estancan en la abulia que tiene la nada. No buscan el progreso. Solo buscan, facilismo.
Bajo estas características, nuestra Nación se debate cotidianamente.
El peligro frente a un hecho como el ocurrido La Plata se encuentra latente.
Siempre se está a la espera de que algo malo pueda suceder. Entonces, los verdaderos cerebros que operan con armas sofisticadas, que estudian terrenos y que se manejan con tácticas y estrategias que distan de ser las piqueteras, con el tiempo, coptarán a estos sujetos como escudería.
Los buscarán para reclutarlos y alinearlos, paulatinamente, dentro del crimen organizado. Para hacer tareas por las cuales, ellos nunca se expondrían. De ahí, la preocupación del estado de embrionario de maras en Argentina.
Ahora son grupos, bandas o pandillas. Pero con el paso del tiempo, podrán mutar a maras, puesto que los narcoterroristas están al acecho de menores que forman parte de estas agrupaciones.

Los rehenes del terrorismo

11 de diciembre de 2007

Los medios, el crimen organizado y la funcionalidad de la vida.
“El fracaso del miedo”
La violencia en el mundo se ha convertido en una variable de uso cotidiano que logró terminar, en ese sentido, con la brecha entre países del primer mundo y países del tercer mundo. Sucede, que el quiebre en el tejido social por el que atraviesan las distintas sociedades como consecuencia de los malos manejos entorno a la modernidad y la globalización, se profundiza paulatinamente.
El cuestionamiento y el rechazo hacia los usos y costumbres de la tradición, así como la falta de precisión acerca de las normas de urbanidad, alteraron la evolución social. De este modo, se creó un espacio propicio para el desarrollo de un “primitivismo sofisticado” en términos de miedo y terror.
Ambas instancias repercutieron y repercuten en el orden social establecido, imponiéndose la segunda por sobre la primera. Tanto es así, que los miedos pasan a formar parte de un anecdotario dentro de un mundo signado por el terror.
En estas instancias, el miedo fracasó al tiempo que el terror encontró íntima relación con la política.
De hecho, la mayoría de las organizaciones terroristas a gran escala mantienen, por una u otra razón, vínculos con los gobiernos. Negocian con ellos para establecer o acordar pautas de convivencia dentro de un marco que versa entre la confrontación y la complicidad.
Sucede con las maras, con los grupos guerrilleros y con grupos terroristas del tipo ETA o Al Qaeda. Aunque lo cierto es, que no siempre se cumplen los acuerdos. Con lo cual, el estado de alerta es permanente.
Siempre se está a la espera de que algo malo pueda suceder. Bajo estas circunstancias, las diversas teorías de desgaste resuenan, no solo en los funcionarios a cargo sino también, en las poblaciones.
El papel de los medios
Los actos terroristas a través de la difusión de los medios de comunicación dan la vuelta al mundo. Entonces, es imposible quedarse afuera de lo que sucedió en tal o cual lugar.
El terrorismo no es inocente con respecto a esto.
Sabe de sus alcances. Tiene conciencia y utiliza a los medios como herramientas difusoras de sus acciones. Por tales motivos, el relativismo en materia de relaciones humanas no puede tener cabida, puesto que si eso ocurre se desvía la atención. No se tienen en cuenta cuestiones tales el por qué y para qué alguien dijo lo que dijo e hizo lo que hizo.
Narcoterrorismo colombiano
El caso colombiano es emblemático en lo que al terrorismo respecta, ya que según especialistas el conflicto en Colombia estuvo parado durante años hasta que rebrotó a causa de la cocaína.
La guerra desatada es considerada por muchos intelectuales como la última guerra del continente americano. Una guerra que devino en narcoguerra. Y eso se debe a que la droga es un producto que goza del libre comercio en un mundo sujeto a los ritmos de la globalización.
Si bien en Colombia el conflicto no comenzó con la droga, el mismo se exacerbó hasta producir la llamada violencia endémica.
El problema colombiano reside fundamentalmente en una ausencia del control del estado sobre el territorio.
Un control vital para evitar los desmanes que allí suceden. Sin embargo, la ausencia de dicho control es funcional para los grupos armados, ya que los recursos de los que dispone cada área del territorio poseen relación directa con los grupos mencionados.
Colombia es el punto de cultivo de coca más importante y el que abastece a la gran mayoría de las Naciones.
La zona de Sierra Nevada, por ejemplo, es altamente peligrosa. Allí hay depósitos de droga, plantaciones y asentamiento de personas que trabajan en el mercado del narcotráfico. Razón por la cual, el gobierno colombiano ha decidido la fumigación de dichas plantaciones de coca. Se entiende, que el 70% de la cocaína que sale de la costa norte de Colombia realiza la siguiente ruta: Cruzar el caribe para llegar a Belice, Nicaragua, Panamá, Honduras, Guatemala.
Todo este camino por mar para luego pasar la mercadería a camiones que cruzan México buscando el mercado de USA.
Mientras que el porcentaje restante va a lugares como Jamaica, Haití, Puerto Rico y República Dominicana.
Betancourt y la FARC
El caso de Ingrid Betancourt conmociona al mundo. Cuestiones políticas, económicas y de genero se encuentran en el centro del escenario reflejado en la imagen de la fatiga, la impotencia y la revelación contenida de una mujer que se encuentra secuestrada desde hace cinco años por la FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) Una de las organizaciones más peligrosas vinculada al poder político.
Medidas extremas que pueden calificarse como actos demenciales conllevan pedidos políticos concretos.
Una combinación de extremismo y racionalidad se conjugan al interior de esta organización de corte insurgente que guarda rehenes en medio de la selva.
Y de no darse las condiciones a las que ellos aspiran, la liberación, no será un hecho. Independiente de las intervenciones que las distintas Naciones comprometidas lleven adelante.
Se trata, del intercambio de personas.
Ahora bien, en el caso particular de América Latina, tanto la división social como la evidente debilidad de los regímenes políticos fueron favorables para el desarrollo de movimientos insurgentes que atentan contra los derechos fundamentales del hombre y que paradójicamente están conformados, en el caso particular de la FARC, por ex campesinos ahora armados, en combinación con poderosos cerebros que controlan las zonas en las que se encuentran asentados. Incluso, cuentan con “embajadores” en diversos países del mundo.
La funcionalidad de la vida
La cuestión de la vida en el contexto del terrorismo es fundamental.
Así como para las pandillas juveniles la vida del otro no referente no vale nada, para el crimen organizado, esas mismas vidas valen mucho. Sobre todo, cuando esas vidas pueden llevar a la consagración por el logro de un fin. Más allá de los medios que se utilicen y de los costos que se deban pagar en el corto, mediano o largo plazo.
Veamos, más allá de las especulaciones con respecto a la vida de Betancourt, la FARC, no dejará que muera. Porque de seguir su línea de pensamiento, la vida de ella en particular es lo que le brinda sentido a sus actividades para así poder negociar “dentro” del campo político.
Obtener sus demandas aunque sea, a través de la mediación de Chávez, Sarkozy y otros mandatarios, dado que la relación con Uribe es demasiado conflictiva.
La eventual muerte de Betancourt no les sería entonces conveniente y mucho menos redituable a sus fines.
Muerta, Betancourt dejaría de ser un negocio no solo para la insurgencia sino también, para lo político y mediático.
La globalización del caso y los intereses creados revelan como, de un tiempo a esta parte, el terrorismo maneja los hilos del poder.
De este modo, la miseria existente en el mundo se hace presente y la poca importancia del bien común se agudiza en el contexto de la barbarie que nos ha tomado como rehenes.
Sujetos sujetados como hubiese dicho Althusser y Brecht acotaría el abuso como regla, enmascarado por un sistema político social que dice regularse a sí mismo.
Universo de significados
Todos aquellos grupos vinculados al narcoterrorismo o crimen organizado tienen una estructura de pensamiento definida en cuanto a lo que ellos creen son injusticias. Sus argumentos representan los reclamos de algunos sectores sociales.
Con una cosmovisión diferente, las autodenominadas agrupaciones guerrilleras y calificadas por los otros como agrupaciones terroristas, tienen denominadores comunes: acabar con las desigualdades sociales, políticas y económicas. Es decir, el universo de significados de estos grupos gira alrededor de la desigualdad. Así fue la emergencia de las pandillas devenidas en maras y en el caso de la FARC, se suma el objetivo de la intervención militar y de capitales estadounidenses en Colombia mediante el establecimiento de un Estado marxista-leninista y bolivariano.
Bajo estas características, el velo de la evolución y desarrollo en Centroamérica y América Latina se cae. Se convierten en expresiones de deseo que buscan calmar el levantamiento de las distintas sociedades que atraviesan por un estado de descomposición y colapso en sus distintas esferas.
Porque lejos de arribar a soluciones, el descalabro se arraiga y la propagación del terrorismo no encuentra límites.

La evolución de las maras

3 de diciembre de 2007

La herencia que el incompetente de Arslanian le deja al acomodaticio de Scioli. Más, el problema de las maras en la región.
La necesidad de resolver el problema de la inseguridad en Argentina así como en el resto del continente es urgente. Porque más allá de las especulaciones y las cuestiones personales que los funcionarios tienden a dirimir en el campo de lo político, la problemática afecta naciones y pone en jaque el orden social. El cual ya es un caos y refleja el estado de descomposición al que se asiste, así como la vulnerabilidad por la que atraviesan los derechos fundamentales de los hombres.
Aquellos que en el contexto del kirchnerismo se han vuelto selectivos en conjunto con el reconocimiento de los conflictos que nos envuelven y que nos han convertido en sujetos sujetados a la barbarie que las pandillas y el narcoterrorismo con signos de maras nos han impuesto.
Una forma de vida que dista de ser la deseada y esperada. Alejada de la normalidad y atravesada por el temido estado excepcional. Un estado que solo parece experimentarlo la sociedad, puesto que el gobierno, a pocos días de finalizar los mandatos, aún no reconoce o ignora, voluntariamente, que en materia de seguridad los argentinos conformamos un submundo de olvidados y desamparados.
Mientras países como Guatemala y El Salvador reconocen la emergencia nacional en este área, nuestro país relega, plantea soluciones que inmediatamente devienen en problemas o bien, resuelve demencias. Como las de Arslanian.
Quien termina su mandato de manera vergonzosa pero fiel a su imaginario y a su línea de pensamiento. Pues, más todos los problemas que Scioli hereda, se le deja también el desastre de los policías que asumirán. Un desastre que no tiene que ver con la asunción en sí misma sino con las paupérrimas características que poseen. Esto es, que casi en su mayoría, los policías no han terminado sus estudios secundarios y en algunos casos, ni siquiera los comenzaron.
Entonces, el desparpajo y la jactancia de Solá al decir que le deja al gobernador electo una provincia de Pie es una subestimación hacia todos los argentinos. Fundamentalmente, hacia los bonaerenses. Una subestimación, que sin duda alguna, subleva, puesto que lo que en realidad hereda Scioli es una Provincia de Buenos Aires colmada de vacíos y colapsada en materia de salud, seguridad, educación y vivienda. Con lo cual, se profundiza el colapso y se redobla la bienvenida al crimen organizado. Porque si no se adoptan medidas que trasciendan la inoperatividad de un Ministro de Seguridad que importó problemas cuando no los había, minimizó los existentes y cuando sus predicciones revelaron sus primeros indicios los negó, el desastre será mayor.
Ahora bien, lo cierto es, que al tiempo que algunos investigadores sociales son reduccionistas con respecto a las consecuencias que la presencia de las pandillas y maras tienen en los países comprometidos, otros las responsabilizan sobre el aumento de la inseguridad en toda la región. Tanto es así, que en una nota publicada en el Portal Digital ESMAS con fecha 29 de noviembre de 2007, se confirma lo que desde hace tiempo se afirma en el Blog: “Ya son crimen organizado, las pandillas en nuestro país son parte de la estructura del narcotráfico, del tráfico de personas, de trata de blancas y del tráfico de armas”.
La evolución de las maras en Centroamérica y su paulatina propagación hacia el sur nos advierte acerca del fracaso que han tenido hasta el momento los planes para su erradicación y/o inserción. También se pone de manifiesto que la toma de conciencia no es la misma en todos los países y que los criterios autárquicos no son funcionales a la seguridad sino al crecimiento de las maras.
Razón por la cual, el tema de la seguridad no puede pensarse solo en términos sociológicos o políticos. Debe tratarse de manera global, dado que la inseguridad no es privativa de tal o cual esfera. Es decir, en un mundo moderno y globalizado, la inseguridad se ha insertado en todas y cada una de las fases de la vida. De ahí, la necesidad de llevar adelante un análisis multidisciplinario.
Una lectura rigurosa que no admita incoherencias o calificativos de “sensaciones”. Tampoco que se tomen licencias para banalizar o parcializar los conflictos que nos azotan, convirtiéndonos en rehenes de una historia de violencia indiscriminada.
Porque la conformación de los grupos delictivos no es una ficción. Es una realidad que sentó su paradigma. Aquel que ha encontrado, frente a la abulia de nuestros funcionarios retardatarios, un espacio propicio para desarrollarse.
La existencia de la “Banda del Guacho” en el Conurbano Bonaerense, “La Fabela” y “Los Ninios Populares” en Rosario, son apenas algunos de los ejemplos del estado de barbarie en el que se vive.
Por lo tanto, el trabajo para evitar que estas pandillas argentinas muten a maras debe ser inmediato. El estado embrionario ya es un hecho innegable. Absolutamente irrefutable.
La movilidad ascendente de las pandillas es notoria. Tanto aquí como en otros países centroamericanos. Naciones en las cuales, “las “maras” han cimentado una eficiente movilidad por estos cinco países, donde han establecido mecanismos efectivos de reclutamiento, de exitoso financiamiento, que los hace cada días más fuertes”.
El analista Juan Francisco García, afirma en la nota antes mencionada que las maras se están constituyendo en un ejército irregular.
Se observa además, que en el caso particular de México jóvenes mexicanos ya vinculados al mundo de las pandillas son reclutados y no solo reciben el adiestramiento de ex Zetas sino también de centroamericanos emergentes de la guerrilla.
Bajo estas características e independientemente de la negación compulsiva existente, la República Argentina no está inmunizada del peligro de las maras.

Pandillas en Argentina

26 de noviembre de 2007

Funcionarios abúlicos le dieron la bienvenida a las pandillas juveniles y al crimen organizado para que el embrión vaya creciendo hasta estallar en maras.
El "lágrima", "La banda del Guacho", "La fabela" y "Los ninios populares".
A pocos días de finalizar su mandato, Arslanian prosigue con un rally mediático en el que afirma la baja del delito en el Conurbano Bonaerense y declara sentirse frustrado por no haber podido esclarecer el caso de Jorge Julio López. No obstante, y paradójicamente, rescata la labor de los efectivos que, supuestamente, están a cargo de la investigación.
Una más de las tantas incoherencias y contradicciones a las que el Ministro de Seguridad nos ha acostumbrado a lo largo de su gestión. La cual versó en importaciones de problemas cuando los mismos aquí no existían y más tarde, en la negación de problemas que hicieron raíz como consecuencia de la abulia del gobierno provincial.
Tanto es así, que el problema de la minoridad en el delito adquirió rasgos de notoria gravedad en los últimos tiempos. Los cuales trascendieron, evidentemente, al grupo de especialistas en Tribus Urbanas que el Gobierno de la Provincia posee.
Sucede, que la relación de los menores y la ley es cada vez más compleja. Las normas no contemplan el encierro de chicos pequeños que hayan cometido ilícitos. Razón por la cual, el descontrol se profundiza y la vida en las calles agudiza todos aquellos hábitos que van en contra de los usos y costumbres. De las normas de urbanidad que regulan el orden social establecido.
Bajo estas circunstancias, la conformación de bandas o pandillas se instala en los grandes centros urbanos para contribuir con el caos al que se asiste.
Emergentes algunos de la marginalidad y la precariedad educativa, dominan los barrios y entablan luchas de poder con los miembros de las bandas de otros barrios. Incluso, dentro de un mismo barrio, existen bandas antagónicas que delimitan la zona de operación mediante métodos que trascienden lo simbólico.
Así comenzaron a operar las pandillas en Centroamérica y con el correr del tiempo comenzaron a ser coptados por los ex integrantes de ejércitos de elite, algunos guerrilleros y sicarios aislados.
Por tales motivos, el tema de las pandillas es complejo por el avance progresivo que muchos de sus miembros suelen tener. El vínculo con el crimen organizado termina siendo el destino inexorable de los pandilleros, ya que los delincuentes a gran escala buscan a sujetos de escaso capital cultural pero con ansias desmedidas de poder y control para llevar adelante delitos por los cuales ellos, no pondrían su vida en peligro.
Entonces, escindir a las pandillas de las maras no es sencillo. Sí en un primer momento. Cuando la diferenciación encuentra su explicación en los rasgos característicos de los chicos en banda que llevan adelante rituales de iniciación sexuales promiscuos; cometen un tráfico de droga a menor escala y llevan adelante homicidios, en la mayoría de los casos, culposos y en el contexto de un robo que no sale “bien” o en la puja por el barrio.
En cambio, las maras operan a gran escala. Se vinculan con el narcoterrorismo y tienen centros de operación en distintos países del mundo que se vinculan. Células grandes y medianas dedicadas al crimen organizado que trafican droga pero también sustanciosa información referente a los gobiernos de turno.
Ahora bien, los pandilleros proliferan poniendo en evidencia, una vez más, el colapso al que asiste la sociedad argentina. La descomposición social que la caracteriza y la llegada a nuestro país de una construcción de la subjetividad propia de las pandillas juveniles centroamericanas aún no devenidas en maras.
En su momento se habló de la primera clica de la Mara Salvatrucha en La Matanza que se cobró la vida de Eugenia Ledesma. Una chica de 22 años asesinada por un sujeto apodado “lágrima”. Palabra que en el mundo de las maras significa la cantidad de muertos con los que cada quien carga.
En Gorina (Provincia de Buenos Aires) existe la llamada "La banda del Guacho."
Según una nota del Diario El Día de ayer domingo, la misma está compuesta por no más de 15 miembros. Se aclara que su estructura nada tiene con la de las maras. Sin embargo, la potencialidad existe. Con lo cual, la necesidad de la toma de conciencia, debate y operatividad para combatirla no puede esperar. De lo contrario, la pandilla puede mutar a mara. De hecho, dentro de la misma nota, se marca la existencia de bandas que no tienen un origen familiar tan humilde como la del “Guacho” y que están vinculadas con importantes desarmaderos que operan en el Gran La Plata.
“El génesis de la banda del Guacho, por dar un ejemplo que es paradigmático, tuvo su inicio en una estructura familiar. Los primeros integrantes eran El Guacho y dos de sus hermanos, El Capu y El Oreja, los cuales se juntaban a su vez con algunos pibes que trabajan en las quintas de Gorina. Incluso durante un tiempo "la sociedad" -que vendía los ladrillos de marihuana y los distribuía en varios puntos de la zona norte- estuvo dirigida por el padre del Guacho, conocido en el barrio por su pasado como ex represor en la época de la dictadura y devenido en la democracia como "lanzallamas" en una comparsa de la periferia.”
Si pasamos a Rosario (Provincia de Santa Fe) el panorama dista de ser mejor.
Por un lado, “La Fabela” y por el otro, “Los Ninios Populares.” (Ver nota: Cerca del estallido)
Con estos nombres se presentan las pandillas rivales que van al choque constantemente. Estas bandas de adolescentes tienen como modalidad el manejo de internet para intercambiar amenazas. Por lo menos, así lo revela una nota publicada hace tiempo atrás en el Diario La Capital de Rosario.
Ambas pandillas estarían compuestas por chicos que asisten a la escuela pero que tienen formas de actuar, pensar y sentir violentas.
Entre pintadas, golpes y una competencia que tiene que ver con una rivalidad entre integrantes de colegios, estos chicos tienen como medio de expresión los avances de la tecnología. Es por ello que se manejan con computadores.
Desde blogs, fotologs y otros espacios acuerdan lugares de encuentro y elucubran venganzas.
Un estado de situación que pone en alerta a la sociedad rosarina y ejemplifica el crecimiento del embrión del cual siempre se habla.
Porque los integrantes de la fabela tienen como lema “LA FAVELA MANDA.” Y los otros, no se quedan atrás. Arremeten y buscan posicionarse en el lugar que ellos consideran superior, el del dominio.
En síntesis, aunque muchos lo nieguen, tanto las pandillas juveniles como las maras representan una amenaza para los países que las padecen y para los que poseen, como en caso de nuestro país, pandillas y un estado embrionario de maras.
En un artículo publicado por Terra España, un experto analiza el fenómeno y busca derribar la realidad que tanto las pandillas como las maras supieron construir.
El sujeto plantea que estos grupos no son una amenaza para la seguridad nacional de ningún país y agrega que su existencia puede ser funcional para que las autoridades ejerzan abusos contra los jóvenes. Para violar sus derechos humanos y civiles.
Sin duda alguna, Colef, el académico especializado busca desmitificar el estado de barbarie mediante un discurso acomodaticio que revierte toda una situación pero en su imaginario.
Una especie de Felipe Solá, Aníbal Fernández y Arslanian pero de los círculos académicos.
Ocurre, que cuando se hace mención a palabras como bandas, pandillas y maras, la relación inmediata es la de la violencia. Porque ya son sujetos estigmatizados y etiquetados socialmente. Etiquetamiento no caprichoso sino acorde a lo que cada uno de estos grupos ha demostrado en los países que habitan y buscan habitar.

Promesas de la nada

21 de noviembre de 2007

Arslanian, Scioli, Stornelli y la ignorancia del estado embrionario de maras.
Al tiempo que Jorge Julio López continúa desaparecido, Arslanian prosigue con el proceso de reacomodación de los hechos. Porque frente a la ausencia de noticias, una vez más, el Ministro intenta acomodarse.
Prepara el terreno para hablar de la eventual muerte del desaparecido. Algo que hasta hace unos meses atrás no hacía. Es más, sembraba esperanzas de vida.
Busca, a costa de negaciones y absurdas imprecisiones, sobrevolar a los venideros. Tantear los climas y dibujar, como si fuese una criatura de jardín de infantes, el paisaje de la Provincia de Buenos Aires.
Mostrar que abundan las sensaciones y escasea el drama.
Que todo lo malo que ha sucedido a lo largo de su inútil gestión no es más que una ficción. Una creación voluntaria de los bonaerenses para ofrecérsela a cualquier cineasta interesado en filmar el traspaso de la barbarie del campo a la ciudad.
Eso es lo que Arslanian intenta sembrar en la conciencia colectiva. Una conciencia que tiene memoria, ya que cotidianamente los hechos de violencia que nos envuelven impiden olvidar o reinventar lo que ayer sucedió.
No son aislados. Son concretos y violentos.
Operan en casi todo el país. Pero más, en aquellas zonas desbordadas por funcionarios abúlicos y retardatarios. Los cuales, con su falta de compromiso, segmentación de conocimiento y pensamiento autárquico, le dieron la bienvenida al crimen organizado.
A los grupos comando que toman por asalto a familias en medio de la noche.
El PBI de la República conformado por la Capital Federal, la Provincia de Buenos Aires, Rosario, Mendoza y Córdoba está en emergencia debido a la gestión de gobernantes que adolecen de capacidad práctica como consecuencia de su precariedad teórica. De la banalización de los temas y de la tendencia sostenida a considerar que la inseguridad es un estado de situación que emerge de la pobreza. Y con esa variable arman y adornan forzadas explicaciones de un fenómeno, que sin duda alguna, los excede.
A los que se van y a los que vienen. Estos últimos repiten religiosamente las mismas promesas de los que se van. La más previsible, sacar a los presos de las comisarías y trasladarlos a los centros penitenciarios. Empiezan, como siempre, de lo complejo a lo simple.
Como si no supiesen que para llevar adelante esa operación hay que reestructurar todas las unidades carcelarias. Ponerlas en condiciones, hacer la división correspondiente entre los presos, conforme a los delitos cometidos. Y por supuesto, acelerar el debido proceso. Esto es, dictaminar o no, una condena a todos aquellos individuos que están ocupando un lugar dentro de la cárcel sin haber sido juzgados aún.
La superpoblación, así como la complicidad que los delincuentes tienen con algunos de los guardias a cargo, hace que las cárceles no sean más que universidades del delito. Razón por la cual, los riesgos se incrementan.
Scioli, al igual que Stornelli, no tienen en cuenta todos los valores agregados que la delincuencia tiene en nuestro país. Pierden de vista, que el colapso es una situación que se ha dado en todas las esferas de la vida. A punto tal, de eclosionar.
Y el área de seguridad, es una de las más comprometidas.
La idea es correcta. No obstante, llevarla a la práctica requiere de una preparación. Se necesita de la creación de un espacio propicio para que los presos puedan ser trasladados. Entonces, mientras eso se prepara, hay que optimizar los recursos humanos disponibles.
No ser selectivos al momento de catalogar un delito.
Ahora bien, mientras en Guatemala la policía realiza allanamientos para buscar a integrantes de las maras, aquí, las autoridades gubernamentales no tienen en consideración el tema.
La presidente electa, por ejemplo, durante su campaña hizo referencia al fenómeno sin conocer el estado embrionario existente en Argentina.
Lo mencionó, como una problemática propia de los países Centroamericanos. No hubo atisbos de plantearse su arribo. La forma en la que paulatinamente, crece ese embrión.
Por ende, el problema se profundiza. Porque si todos los encargados de salvaguardar a los ciudadanos ignoran a las maras y creen en la inmunidad, estamos perdidos.
Como en otros países algunos grupos organizados están compuestos por ex integrantes de ejércitos de elite en combinación con pandilleros devenidos en maras; nuestra Nación puede experimentar el fenómeno con ex guerrilleros involucrados en el narcoterrorismo.
El análisis no es demencial. Solo condice con una lectura de hechos que demuestran que los excluidos no pueden organizarse en grupos comando.
No tienen, ni los recursos materiales y en algunos casos, la educación necesaria. Mucho menos, la que es específica para llevar adelante operaciones a gran escala.
“(…) el triángulo norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador) es una de las regiones más violentas del mundo.” (Panactual.com) En éste triángulo maldito, en un primer momento, se creía que eran los marginales los causantes de la violencia.
Con el paso del tiempo y a través de exhaustivas investigaciones, el vínculo con los kaibiles y los zetas adquirió sentido.
Y si bien es cierto que los planes contra las maras han fracasado, la toma de conciencia y los hallazgos del vínculo antes mencionado, hacen que las soluciones y las promesas no estén basadas sobre la nada como en nuestro caso.
Una comparación poco afortunada pero ilustrativa, es la que se puede hacer con Honduras.
“Un total de 3.489 niños, adolescentes y jóvenes han sido ejecutados extrajudicialmente en Honduras entre 1998 y 2006. Pero la matanza continua con toda impunidad ante la incapacidad del Estado de investigar y castigar a los culpables, muchos de ellos con nexos en la institucionalidad” (Ibid.)
En ese país, a diferencia de Guatemala, El Salvador y México, hay mayor resistencia a creer que las maras dejaron de ser las pandillas provenientes del pauperismo. De ahí, la incapacidad del estado en materia resolutiva.
Lo mismo sucede en Argentina. Las muertes por droga y asesinatos en menores de edad crecen notablemente. Sin embargo, la impunidad, persiste.
Para Arslanian como una sensación basada en argumentaciones para salvar su imagen y enarbolado en la idea de la difamación hacia su persona. En el caso de Scioli y como estrategia funcional a las demandas sociales, la inseguridad existe, preocupa y altera el orden. No obstante, reitera propuestas incumplidas por los que terminan sus cargos y apela al deporte como forma de erradicar la violencia.
Nostalgias de sus años en la motonáutica que las traslada a un momento marcado por la descomposición y la crisis extrema. Todo, en el marco de su retórica evangelista no apta para personas temperamentales.

Ineptos de profesión

19 de noviembre de 2007

La inseguridad de la que todos hablan y de la que poco se entiende.
Los que se van. Y los que están por arribar; Macri y Scioli.
La modernidad
La modernidad no alcanzó para terminar con los miedos de la tradición. Sin lugar a duda, los profundizó y en este punto, la teoría de Bauman es fundamental para analizar lo que nos sucede.El mal y el miedo conforman una relación dialéctica. Hay miedo porque hay mal y hay mal porque hay miedo.En su libro “MIEDO LÍQUIDO”, Bauman expresa: “Es imposible encontrarse con uno sin encontrarse al mismo tiempo con el otro.” Ambos confluyen en Argentina. Se apoderan de los ciudadanos a la deriva en el marco de un sistema que no se sabe, a ciencia cierta, hacia dónde apunta. La Argentina de Hamlet se encuentra cubierta por los miedos de antes y los miedos de hoy. Un proceso acumulativo que parece no tener retorno. El mal nos desafía. Lo mismo que el miedo. Una conspiración que nos vulnera colectiva e individualmente. Porque en la modernidad todo lo estático se convirtió en líquido. Todo cambia permanentemente. Todo, menos los funcionarios retardatarios y la cultura de conflicto. Tampoco cambia la inseguridad. Al contrario. Se profundiza.
Se agiliza. Se mejora y sofistica en términos de tácticas y estrategias, ubicándonos como espectadores del paisaje de la violencia.
Instalación de Maras
Las maras funcionan como un instrumento mucho más que desestabilizador de las sociedades. Son una amenaza regional en crecimiento y expansión como consecuencia del colapso por el que atraviesa el continente americano en materia de seguridad.
Un estado de descomposición enmascarado con un discurso de evolución que se evidencia en las formas de actuar, pensar y sentir de los sujetos sujetados a la barbarie que les ha sido impuesta. Y que paulatinamente, baja hacia el sur por la tendencia sostenida al desconocimiento, la ignorancia voluntaria y el conocimiento segmentado. Aquel que impide hacer una lectura multidisciplinaría de la realidad político social para establecer un diagnóstico concreto que se ajuste al problema de la violencia que lejos está de ser una sensación como siempre planteó Arslanian.
Un Arslanian que por su ineficacia convirtió a la situación en dramática, más allá de que lo niegue, mediante un juego sucio de palabras propio de la astucia de su razón.
Un conflicto que tampoco mermará con los discursos de corte evangelista de Scioli. Quien, aparentemente, considera que las soluciones tienen su epicentro en el deporte. O a través de las declaraciones de gloria que Felipe Solá realiza en una propaganda lamentable en la que dice entregar una Provincia de pie. Declaración, que podría evaluarse como una expresión de deseo más que como un hecho concreto.
Al parecer, la Provincia de Buenos Aires está destinada al caos. A ser gobernada por ineptos que no pueden armar un equipo de trabajo funcional a las necesidades de sus habitantes.
Gobernantes que banalizan y parcializan los problemas huyendo de la responsabilidad que los ciudadanos le otorgaron al momento de emitir el voto.
Situaciones catalogadas como aisladas que siempre dejan como un saldo, por lo menos, a un muerto.
Consultas a supuestos especialistas extranjeros para tratar el tema de la inseguridad. No obstante, en la práctica, no hay atisbos de coherencia. Porque si bien la inseguridad es una variable continental, cada país tiene sus propias características. Es decir, existe un problema colectivo que tiene sus particularidades de acuerdo al país en cuestión. Eso se debe a los usos y costumbres. A la construcción de la subjetividad y por supuesto, a los niveles de desarrollo.
A la riqueza del país y a los alcances del narcotráfico.
La argentina del narcotráfico
En el caso de Argentina, de un tiempo a esta parte, el narcotráfico ha cobrado un papel fundamental dentro del crimen organizado. Papel que permitió que hoy, trágicamente, se tenga que hablar de un estado embrionario de maras.
En este sentido, la relación con Venezuela es central para comprender más acabadamente la ruta que los abúlicos gobiernos ignoran, contribuyendo a la opacidad social que forma parte de nuestra cotidianeidad.
Venezuela, con el gobierno de Kirchner y bajo la demencia de los aires revolucionarios, se transformó en nuestro principal brazo dentro del continente, creando un espacio propicio para el asentamiento de grupos armados que luchan por el dominio del narco.
La ruta se presenta de la siguiente manera: Parte de la droga que hay en Venezuela se dirige hacia Europa o baja a Brasil. No obstante, Argentina no se encuentra al margen de esta ruta, ya que el norte del país es un espacio propicio para la formación de grupos de alta peligrosidad del estilo de maras.
La provincia de Santiago del Estero, a pesar de la tranquilidad que la caracteriza, es una de las más peligrosas. Gran parte de la droga que llega del exterior desembarca allí. Y luego se distribuye por el país hasta llegar al Conurbano Bonaerense.
Un camino de norte a sur que se puede llevar adelante gracias a sospechosas distracciones. A la liberación de zonas.
A la complicidad de quienes deberían combatir el narco. Los vehículos circulan del mismo modo que circula la marihuana, la cocaína y el paco.
Ahora bien, la Capital Federal no es la excepción.
Ineptos de profesión
Mientras Macri critica al gobierno Nacional y “lucha” por el traspaso de la policía, su plan contra la inseguridad es tan inconsistente como el de Scioli.
Lejos de tener un discurso claro, desde que fue electo Jefe de Gobierno Porteño, Macri tuvo un notable descenso en su imagen.
Absolutamente perdido en el campo político, sus ideas adolecen de sustento práctico. Siempre tiene que salir Michetti a cubrir los gravísimos vacíos argumentativos que posee.
Se refiere a la inseguridad con un vocabulario propio de adolescentes. De joven que asiste al colegio y mira con distancia una situación que tampoco sabe como resolverla.
En materia de seguridad, Macri y Scioli no hacen uno. Al tiempo que el primero les pide ayuda y paciencia a los habitantes de la Capital Federal, el segundo hace lo mismo con los bonaerenses. Así es como el círculo vicioso de las veleidades de todos los ineptos de profesión persiste.
Entonces, desde la oposición que asumirá en la Ciudad y desde el oficialismo que lo hará en Provincia, la lucha contra el crimen organizado no podrá darse debidamente, puesto que no hay conciencia de la potencialidad de las maras y tampoco comprensión acerca de que la inseguridad no es cosa solo de excluidos.

Vendedor de simulacros

14 de noviembre de 2007

León Arslanian y la insoportable negación de la realidad insegura que nos cobija.
Más Scioli, quien está por llegar.
El mandato y la patología
Frente a la demencial negación de los hechos intencionalmente convertidos en sensaciones, Arslanian termina su mandato en medio de un caos de violencia que profundiza la crisis de seguridad y agudiza el quiebre del tejido social.
Porque aunque diga que el estado de situación de la Provincia de Buenos Aires no es dramático, la realidad demuestra todo lo contrario.
Una realidad que es única y no inventada y estimulada como deja entrever en una muy buena entrevista que el periodista Jorge Fontevecchia le realizó para el diario Perfil del pasado domingo.
En esa misma nota y ante una pregunta referente al destino de aquellos policías que fueron apartados de la fuerza y su vínculo con el delito, Arslanian dijo; “Está claro que no es así, porque la experiencia nos muestra que de la cantidad de hechos que se vienen sucediendo, es ínfima la participación de personal sacado de la fuerza.”
Una afirmación errónea que responde a su tendencia sostenida a la patológica deformación del panorama callejero de la Provincia.
Un vendedor de ilusiones y simulacros que atravesó su mandato en medio de escándalos y un vertiginoso crecimiento de la inseguridad. Con lo cual, se pone de manifiesto su incapacidad en materia de gestión y la falta de criterio al momento de utilizar los recursos humanos disponibles. Además, claro está, del desconocimiento sobre problemáticas que nacieron en otros países del continente y que paulatinamente comenzaron a resonar en nuestro país, dejando de ser fenómenos alejados para convertirse, en el caso de las maras, en un estado embrionario.
Porque recordemos que los miembros de la policía bonaerense depuestos de sus cargos ya estaban sumariados. No fue un trabajo que hizo Arslanian.
Él, simplemente, los sacó de sus cargos. Lo cual no es un dato menor y es lo que lo lleva a no reconocer que no son una minoría los apartados vinculados al crimen organizado que también se empeña en ignorar.
Sucede, que si reconociera el mal manejo en el funcionamiento de la fuerza, no podría seguir culpando a los excluidos de la inseguridad. Esto significaría, exponer su herramienta de batalla al inminente desvanecimiento.
Los pobres, dejarían de serle funcionales a sus elementales respuestas.
El hartazgo de la oposición
Otra de sus características es su precariedad discursiva basada en respuestas evasivas y constantes manifestaciones de hartazgo contra Blumberg.
Blumberg, un extraño sujeto erigido como líder social luego del asesinato de su hijo que fue perdiendo legitimidad por razones que trascienden su carencia de título de ingeniero. Cuestiones que tienen que ver, en gran medida, con una atroz carencia de elementos políticos sustentables para ser gobernador de un territorio tan grande y conflictivo en todas sus esferas.
No obstante, la negativa de Blumberg contra Arslanian no es caprichosa. Es controvertida y traspasa los límites de ambos.
Tanto es así, que por estos días declaró que el ministro debería visitar un psiquiatra.
Es decir, Blumberg es una pieza más dentro del tablero de la oposición que agota la paciencia de un Arslanian que sobrestimó sus capacidades cuando intentó arrojar algo de luz a la desaparición de Jorge Julio López en el programa de Mirtha Legrand.
El tercer pasajero
En el largo camino de las incoherencias, la sociedad argentina puede encontrarse con cualquier cosa. A punto tal, de someterse a las torpezas y a los desequilibrios que produce la ansiedad por el poder; la gloria de los cargos obtenidos y por obtener.
Hombres y mujeres en una disputa por un poder que les resulta injusto porque no les pertenece. Ilimitados al momento de conseguirlo, utilizan todo tipo de estrategias. Hasta las más bajas. Se valen, si es necesario, del no saber de los que no leyeron a ciertos autores muy renombrados pero que al mismo tiempo pertenecen a círculos más intelectuales.
De ese modo, se dedican a deformar teorías.
Los primeros pasajeros reconocidos en el blog, Alberto Rodríguez Saá y Elisa Carrió.
Hoy, se suma el tercer pasajero al tren de la errática divulgación. León Arslanian.
Mientras el primero se dedicó a difundir la mala interpretación de Noam Chomsky, la segunda, impartió la distorsión del pacto social y los escritos de Hannah Arendt.
Sin embargo, a este tren le faltaba otro vagón. Y quien ahora lo ocupa es el ministro.
Un ministro que deteriora horriblemente aquella tradicional pero ya inconsistente lucha de clases tratada por Marx y Gramsci en sus respectivos momentos.
Lucha de clases que hoy se traduce con más precisión en antagonismos.
Ahora bien, en su imaginario, Arslanian traslada esa lucha a la Provincia que contribuyó a destrozar. Entonces, considera, extrañamente, que “en la violencia hay una lucha de clases entre excluidos y no excluidos.”
Una contradicción notoria y una incoherencia relevante si se realiza una lectura en profundidad de su discurso. Es decir, en reiteradas oportunidades Arslanian dijo que la pobreza es la causal de la inseguridad. Estimó que en los barrios cerrados y countrys los episodios de violencia sucedidos fueron aislados.
En rasgos generales, se dedicó durante su gestión a subestimar a todas las clases sociales. A algunas, desestimando sus denuncias y a otras, haciéndolas responsables de la barbarie que nos envuelve.
El juego de las palabras
En la misma entrevista realizada por Jorge Fontevecchia, Arslanian llevó adelante un juego de palabras que podría calificarse como inteligente, haciéndole honor a la astucia de su razón. No obstante, la mezcla ilimitada de demasiados términos cuantitativos y cualitativos tiene como destino inexorable, la caducidad de la idea.
“La pobreza nunca puede ser fuente de delito. La inequidad es un problema generador de violencia (…)”
Una frase que no condice con anteriores declaraciones de esta misma persona.
La explicación de la tragedia que nos azota termina siendo, otra vez, una contradicción, dado que a pesar de las distinciones que puedan hacerse, la pobreza siempre genera exclusión, dado que por falta de recursos no se puede acceder a lo que otras personas no excluidas acceden.
Inequidad que produce exclusión.
Tres lados de un triángulo utilizado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para crear absurdas confusiones. Inequidad, pobreza y exclusión ubicadas en cada uno de sus vértices.
El que viene; Scioli
Ellos se irán. Solá y Arslanian. Llegará Scioli, el deportista devenido en político acomodaticio.
La herencia es una provincia colapsada en todas sus esferas. Independientemente que en la gloria de la soberbia, Solá diga que entrega un provincia de pie.
A sus habitantes, la situación que más les preocupa es la de la inseguridad. Aquella que los ha convertido en desamparados y olvidados.
Rehenes de quienes manejaron durante años los hilos del poder en el avasallador territorio.
El gobernador electo que asumirá el 10 de diciembre, calificado por Arslanian como un sujeto trabajador, deberá exponer en la acción todo lo que expresó en la retórica. Tendrá que poner a prueba ese “vasto conocimiento” del cual se jacta. Y como acertadamente dijo el ministro que se va: “en la cancha se ven los pingos.”
Durante toda su campaña, Scioli intentó ser el mejor alumno de Cristina. Empeñado en crear un clima de extrema armonía evangelista, sus discursos versaron entre proyectos y adulaciones a la hoy electa presidente.
En un momento pareció diferenciarse de Arslanian al decir que son los pobres los que reclaman mayor seguridad pero horas después, retomó la línea de pensamiento de la contradicción con un análisis cargado de veleidades y monotonía.
Los pobres se convirtieron nuevamente en instrumentos de la banalización de los problemas.
Scioli les pide ayuda a los bonaerenses para combatir a los delincuentes, exponiéndolos más de lo que ya de por sí están. Ocurre, que el problema de la inseguridad ha recibido un trato reduccionista y autárquico.
Así fue como la debacle se aceleró. Y el ahora gobernador electo no parece tener la suficiente conciencia del estado de situación, puesto que en ninguna oportunidad realizó un análisis en profundidad sobre el narcoterrorismo.
Superador del paco, los pobres y los delitos comunes.
Narcoterrorismo es, delito a gran escala. Organizado en tácticas y estrategias que requiere de preparación específica de los funcionarios a cargo. Porque a los narcoterroristas no se los combate con la educación y el estímulo en el deporte como plantea el mejor alumno para erradicar la inseguridad.
Los narco, no son pandillas o bandas. Tampoco punteros que ponen en juego su vida para vender paco o marihuana.
En su mayoría, no son emergentes de la marginalidad. Razón por la cual, conocen el manejo básico de los modos de operación de la policía. Saben sus fisuras y apoyan la patética inocencia del que asumirá, como sinónimo de un camino que sigue estando abierto para el deporte que mejor saben practicar, el del crimen organizado.
Entonces, mientras Arslanian se encargó de vender simulacros, Scioli, antes de asumir, se encarga de vender, por su aparente incapacidad en el tema, prosperidad a los delincuentes.

La cobertura de las maras

6 de noviembre de 2007

La ampliación y propagación de un problema a gran escala.
A pesar de la indiferencia que las autoridades gubernamentales argentinas demuestran ante el fenómeno de las maras en Centroamérica, el problema existe, se expande y profundiza.
El estado de alerta y emergencia en el que se encuentran los distintos países del continente da cuenta de que las posibles soluciones planteadas y planes de mano dura no tuvieron el efecto positivo esperado.
Por el contrario, los chicos que trascendieron las bandas para convertirse en mareros que trabajan al unísono con los ex integrantes de ejércitos de elite, se han ido sofisticando en sus tácticas y estrategias alejándose de aquellos rasgos estéticos distintivos que los convertían en blancos de fácil captura por los encargados de mantener el orden.
Se alejaron de los barrios para luchar ahora, muchos de ellos, por el monopolio de las fronteras. Porque controlar las fronteras significa manejar los hilos del poder del narcotráfico.
Son jóvenes alineados por ex kaibiles y zetas pero también, son estos mismos los encargados de modificar la paz de las naciones. Ellos encontraron en las agrupaciones de maras un espacio de encuentro y violencia mucho más redituable que el ejército mismo.
Dejaron de salvaguardar a los ciudadanos para convertirse en verdugos y coptadores de menores de fácil manejo como consecuencia de la inexperiencia y las ansias de ascenso. De reconocimiento social. Un reconocimiento que los etiqueta como delincuentes de alta peligrosidad.
Estigmatizados voluntariamente, los integrantes del crimen organizado no piensan en el bien común de los ciudadanos. E independientemente de que la lucha no sea contra ellos sino entre ellos, es decir, entre las distintas organizaciones narcoterroristas, todos los individuos encuentran comprometida su seguridad. Aquella que está en jaque y que pone de manifiesto la fractura del tejido social.
Países enteros bajo un estado de barbarie que se creía propio del campo terminó copando los grandes centros urbanos, ya que una vez que la droga pasa las fronteras se distribuye en el interior. Y en ese interior se liberan luchas armadas que tienen como protagonistas a los compradores y a lo que podría darse en llamar, el lumpen de una mara. Los chicos que recién ingresan y que se les asigna como tarea la distribución de la cocaína u otra sustancia en las ciudades.
Jerarquías en forma piramidal revelan que serán los “punteros” y no los pesos pesados del narco los que se arriesgarán a vender la droga a particulares. Para eso están los principiantes. Porque la vida de estos últimos poco les importa a los que se encuentra en la punta de la pirámide de narcodementes.
Las elecciones en Guatemala, por ejemplo, abren un nuevo panorama político social que busca erradicar a estas agrupaciones a través de medidas distintas a las planteadas por Pérez.
“Pérez ofreció ‘mano dura', para contrarrestar la violencia, que se cobra miles de vidas cada año. Colom prometió reducir la pobreza como manera de quitar insumos a las maras y al narcotráfico. Guatemala es uno de los países más pobres del continente. El 72% de sus casi 13 millones de habitantes se halla en esa categoría.” (Diario El Deber)
Ahora bien, además del narcotráfico, las maras se dedican al tráfico de personas y a robos complejos. Sus actividades son múltiples y sus objetivos variados.
Ningún país que se precie de serio puede obviar este problema, puesto que hasta en el primer mundo hay células de Maras. España es uno de esos lugares. Latin King y Ñetas comenzaron siendo agrupaciones de chicos rebeldes enfrentados.
Actualmente, algunos de ellos se alejaron para alinearse con grupos terroristas internacionales del estilo de Al Qaeda y ETA.
Los instintos negativos de superación son una constante en los chicos que comienzan a ingresar en el mundo de la calle. Algunos, hasta se preservan del consumo de estupefacientes para tener la mente más clara y poder dirigir su mirada hacia el lugar que más les conviene.
En cambio, los menos ambiciosos y verdaderamente emergentes de la marginalidad, se juegan la vida en la comisión de delitos comunes y se hunden en el paco o la marihuana. Como sucede en nuestro país, Argentina.
Aquí, el auge del paco es atroz. Se lo relaciona con la exclusión social por sus bajos costos aunque se ha comprobado su consumo en otros estratos sociales.
Indiscriminadamente adictivo y mucho más letal que otras drogas, el paco devora generaciones de chicos en banda que no encuentran un espacio en el que se sientan a gusto.
En algunos casos el problema es genético. Vinculado a una predisposición a las adicciones y a la vagancia. En otros, es producto de la descomposición social a la que se asiste. Razón por la cual, reducir el tema a una causa u otra es banalizar el problema.
Es lo que sucede en la Provincia de Buenos Aires. Se culpabiliza a los pobres de la inseguridad cuando al mismo tiempo se dice que el nivel de pobreza disminuyó notablemente.
Pero si los índices de pobreza son más bajos, cómo explicar que la inseguridad es cada vez mayor y sofisticada y armada.
La respuesta se encuentra en el eclecticismo. En la variedad de casos de violencia que versan entre lo simple y lo complejo. Casos que dan cuenta que nuestro país, bajo ningún punto de vista, está inmunizado del peligroso síndrome de las maras. Más allá de la negación y el desconocimiento voluntario sobre el estado embrionario que nos envuelve y que encontró a su primera víctima en el partido de La Matanza.
Allí, una pequeña célula de la Mara Salvatrucha entró en acción, encargándose de dejar señales de su paso.
Un hecho que es mucho más que un aviso. Que una sensación.
Es una realidad que tiene conexión con otros países limítrofes. Países también comprometidos en su seguridad e insertos en un círculo siniestro y de cobertura que sigilosamente las maras han construido.
Desde las cárceles, las calles y las fronteras, se gesta un sistema de narcoinformación contundente y artesanal. Aquel que configura el panorama de un continente de crecimiento positivo dudoso en materia de seguridad, inclusión social y exterminio del crimen organizado.

Síndrome de Funes

2 de noviembre de 2007

Frente a la opacidad de la derrota, algunos integrantes de la caricatura de Potrero de Funes apelan al fraude.
Varieté de lo que dejaron las elecciones.
Varieté
La campaña electoral se caracterizó, fundamentalmente, por sus incoherencias.
Los candidatos llevaron adelante un tour mediático en el que sobresalían las críticas y no las propuestas. En algunos casos porque no las tenían y en otros, porque no sabían explicarlas como consecuencia de la segmentación del conocimiento.
Un panorama político que se veía con mayor claridad entre los candidatos a gobernador por la Provincia de Buenos Aires. Quienes estaban en una especie de panóptico custodiado por una mirada social cansada y aterrada por la inseguridad que los azota. Bonaerenses sometidos a los improperios y a las tristes definiciones de sensación que siempre supo brindar Arslanian. Con esta actitud y ante la negación de otros ministros, la violencia se fue propagando para copar todas las esferas de la vida poniendo en peligro, aún más, el orden social.
El auge del narcotráfico y el estado embrionario de maras que encontró su principal antesala en la Matanza, son dos preocupaciones que se atendieron y atienden con parcialidad, dado que, por un lado, solo se habla de la relación del paco con la pobreza y por el otro, se desconoce jactanciosamente la propagación de las maras en el continente.
Como si nuestro país, estuviese inmunizado a padecer dicha problemática.
Finalmente, el gobernador electo fue el lumpen de la política argentina. El que se ha encargado de acomodarse en todos los gobiernos. Scioli, el alumno que quiso rendir el mejor examen delante de la presidente electa.
Meses que versaron, desde el oficialismo, entre discursos en los que se notaban las carencias y algunos histrionismos vinculados a la demagogia.
A la funcionalidad de las falsas promesas para coptar votos.
Fallo, como el de Von Wernich, programado en fecha.
Alianzas y distanciamientos en medio de la campaña a cargo de un Mauricio Macri absolutamente perdido en el campo político. Así lo demuestran sus contradicciones y sus apoyaturas maleables. Como la que lastimosamente le otorgó a López Murphy.
Que sí, que no, que sí, que no, que sí, fue la infantil, al mismo tiempo que perjudicial forma que encontró el jefe de gobierno electo al momento de dar su respaldo.
Pero como no todo está perdido, existió un abanico de políticos preparados y de carrera. El problema, fue que tuvieron que soportar el ninguneo de una porción insegura de la oposición. La cual se dedicó a banalizar los temas sumidos en nostálgicas estructuras de sentimiento.
Síndrome de Funes
Luego de los comicios del pasado 28 varias cosas quedaron a la vista de la sociedad argentina. Pero hay un hecho particular que merece su exclusiva lectura.
Tal como se sostuvo en el blog, Alberto Rodríguez Saá realizó la campaña presidencial envuelto en una gloria demencial de auto ubicación en el sillón de Rivadavia y sostenido en el “oasis” de San Luis.
Desgastó el pensamiento de Noam Chomsky hasta el final, conduciéndolo por el camino de la degradación de la teoría. Fue a cuanto programa de televisión pudo, exhibió su vida íntima como instrumento de campaña y hasta utilizó a su propia madre en un intento epistolar que buscaba movilizar almas aún desorientadas.
La carta a Teté podría considerarse el epílogo de una serie de incoherencias y desaciertos que tuvo su punto final pasadas las 22 horas del fatídico día clave en el cual se desmoronaban los deseos y sueños que, como buen artista, supo esculpir en su mente.
Porque el hijo de Teté así como quienes lo acompañaban, terminaron por creerse sus propios armados laberínticos, enroscados. Entonces, nada mejor que apelar al fraude para denostar, no solo a la primera, sino también a la segunda y por qué no, al tercero.
Solo ganó con amplia mayoría en San Luis y con el 85% de los votos. Con lo cual se evidencia que a los argentinos no les interesa recrear una nación puntana.
Ahora bien, como no podía decir que había ballotage y de haber habido, que ellos estaban dentro, se enarboló en la futurología del fraude. Aquel que venía anunciando iba a suceder. Lo mismo hizo el misionero Ramón Puerta en su natal Misiones.
Puerta, quien se presentó como candidato a gobernador por su provincia, sobrestimó sus capacidades y adhesiones como el señor que apela a las sensibilidades y creyó que ganaría o que al menos, obtendría el segundo lugar. Lo cierto es, que quedó tercero. Y ante eso, nada mejor que pedir abrir las urnas, manifestando la falta de transparencia. Para el señor misionero, también hubo fraude.
Ambos, Albert y Ramon, evidencian ser portadores del síndrome de Funes. Síndrome contraído en la “Cumbre” del peronismo disidente realizada hace tiempo en Potrero de Funes.
Consiste, este mal, en impedirle al cerebro almacenar cualquier otro tipo de información que no sea la de fraude y verdaderos peronistas.
Fraude, para justificar sus falencias. Para no asumir que a estas alturas, el peronismo del escudo, no le importa a nadie. Y no recuperará la debida importancia si los que se dicen sus representantes adoptan posturas que solo confunden a una ciudadanía ya bastante confundida.
“Cuestión de peso”
En esta campaña en la que la mayoría se consagraba ganador, el tema de las tentaciones y la ansiedad tiene su lugar.
Si no fuese porque la señora electa como presidente no hiciese sus cotidianas caminatas y correspondientes ejercicios, tal vez hubiese corrido la misma suerte de otros candidatos. Pero su coquetería pudo más.
Mientras desconocía los problemas étnicos y culturales por los que atraviesan nuestras culturas originarias, continuaba con sus rutinas estéticas. Además de con una estricta dieta.
En cambio, la suerte de Elisa Carrió, Jorge Macri y Héctor Maya fue otra.
Mientras la primera comenzó a volverse más potente en una recuperación de kilos perdidos, quizás por mera ansiedad, Jorge Macri continuó con su tendencia sostenida al aumento de volumen y el domingo por la noche se lo pudo ver en su bunker con unos interesantes flotadores. Porque Macri primo y De Narváez no fueron los elegidos para gobernar la barbarie de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, con los flotadores pronunciados que el señor del PRO adquirió, ambos podrían hacer una recorrida marítima para colaborar, como dijeron, con la gestión del alumno electo Scioli.
Hacer, un par de brazadas, en un día en el que mar esté bravo para poner a prueba la fortaleza de lo acumulado durante estos meses.
Por otra parte, tenemos a Héctor Maya, vicepresidente del portador del síndrome de Funes con contagio parcial del mismo.
Con el chip de San Luis, éste entrerriano transitó la campaña adorando a su presidente. Creó, al igual que Puerta en lo de Mirtha Legrand, un clima idílico con el puntano.
Y tal como a veces sucede, con el renacer de la admiración, emerge pues, la pasión por lo dulce. Por lo calórico. Y las consecuencias se encuentran en las voluptuosas panzas que nunca dejan de ser simpáticas y las mejillas más hinchadas que de costumbre.
Pero a no preocuparse. Todo tiene una solución. Si lo desean, todos podrán encontrar la misma en el programa de Andrea Politti que se emite por Canal 13. “Cuestión de Peso” y bajo el control del excelso Doctor Alberto Cormillot.
Porque si algo más quedó de la campaña y las posteriores elecciones, fueron los resabios de los postres.

El hijo de Teté

23 de octubre de 2007

Alberto Rodríguez Saá y una carta que no deja de ser una jugada de campaña.
Luego de la carta que Alberto Rodríguez Saá hizo pública a su madre Teté en virtud del día de la madre, varias cosas quedaron en claro. Entre ellas, la necesidad que el puntano tiene de evidenciar sus afectos más íntimos. Por supuesto que no tiene motivos para ocultarlos pero en su afán por mostrarse como un sujeto sensible, cae en una especie de exhibicionismo vulgar.
Lo hace con su pareja y ahora, le tocó el turno a su madre. Una carta, que sin duda alguna, es genuina. No obstante, también es una jugada de campaña que busca captar la sensibilidad, fundamentalmente femenina, para atraer más votos.
Porque sin ser inocente, el hijo de Teté conoce cuáles son los puntos débiles o tal vez, las vulnerabilidades de determinados círculos sociales.
Las formas de actuar, pensar y sentir expuestas que pueden ser funcionales al momento de elegir a tal o cual postulante.
Tácticas y estrategias que si hubiesen sido empleadas por alguno de los otros candidatos, serían catalogadas por el señor que desde hace rato se siente presidente de los argentinos, un golpe bajo. Algo poco serio.
La carta del hijo agradecido representa en la campaña lo mismo que el fallo al Capellán Von Wernich; un hecho político. El primero, por parte de uno de los opositores y el segundo, por el oficialismo de los derechos selectivos. De la memoria parcial.
Y eso se debe a que en política todos esperan el error o la acción contraria al oponente para luego comenzar un rally mediático de críticas. Aquellas, que revelan la existencia de cuestiones personales además de diferencias políticas. Entonces, se aprovechan los medios para dirimir egos y vanidades.
Es decir, en el campo político la hoguera de las vanidades existe del mismo modo que en el campo artístico. Lo que cambian son los escenarios y la retórica.
Pero predomina una génesis de importantes alter egos.
Tanto es así, que el optimismo desbordante que porta Rodríguez Saá sorprende.
Posicionado en un discurso que se apoya sobre todo, en el “oasis” de San Luis, transitó su campaña deformando el pensamiento de Noam Chomsky cada vez que lo citaba, ninguneando al resto de la oposición, sobrestimando sus capacidades, despreciando a Cristina Fernández de un modo poco caballeresco, maltratando a la apocalíptica Elisa Carrió, posando con su amada Esther en revistas del corazón, utilizando la emergencia de las culturas originarias como un instrumento más, apoyándose en la estructura de sentimiento nostálgica por el escudo del PJ, acomodándose al lado de Carlos Menem, y no respetando la elección popular que hasta el momento no lo tiene a él como candidato en la eventual segunda vuelta.
Y como si todo eso fuera poco, en el programa de Gustavo Mura quería enseñarles a los técnicos a diagramar las imágenes de los plasmas. No soportaba, que Carrió estuviese al lado de Cristina, dado que consideraba que ese orden era tendencioso. Solicitaba, que lo colocaran a él.
Acomodaticio como muchos e insolente en varias de sus apreciaciones, trasladó su demencial gloria puntana a todo su entorno.
Incluso, su hermanito Adolfo que dice no tener nada que ver con el proyecto político montado por Alberto, se jacta de la estabilidad con escasa proyección de crecimiento.
De sonrisa dibujada y enarbolado en un peronismo que hoy solo le importa a los persistentes concurrentes de la caricatura del Potrero de Funes, el hermano del hombre de características artísticas, también arremete contra la oposición. A pesar de ser él parte de ese conjunto de sujetos que buscan otra alternativa de país que no sea la basada en el desconocimiento, la ignorancia voluntaria y la selectividad.
Ahora bien, la campaña que varios periodistas tildan de aburrida, en realidad, no es aburrida. En la mayoría de los casos es contradictoria e incoherente.
Ver a la señora Pinky denostando a la televisión cuando ella es emergente de la misma, es negar una parte de su historia.
Observar a la señora Irma Roy cuestionando a los medios para luego verla sentada en el living de Susana Giménez junto a su hija y nieto, es absolutamente contradictorio. Igualmente, si lo hizo el electo gobernador de San Luis ahora postulado como presidente de la Nación junto a la risueña Goris, por qué no iba a hacerlo otra de las actrices que tiene en sus filas.
Tampoco es demasiado lógico visualizar en las listas otros grupos de actores que siempre criticaron el ámbito de la política y que ahora se suben a la ola de la puja por el poder. Sin embargo, allí están.
Algunos opositores y otros, en el círculo ya vicioso del oficialismo.
O como militantes, o bien, como exponentes del apoyo mediante la mediatización de una relación de amistad con aroma de negocios.
Este es el formato de la campaña. Una campaña que no se ha privado, ni siquiera, de epístolas. Y el encargado principal ha sido el “abanderado.” Quien parece creerse el sucesor de Perón.
El resucitador del peronismo. Un peronismo que si Perón lo viese, pediría a gritos que lo devuelvan a su tumba.
Comenzó con una carta abierta a Kirchner en el que ya se consideraba ganador de las elecciones, pasó por otra carta abierta a los votantes y concluyó, el hijo de Teté, con una carta a su madre en la que la hace responsable de todo lo que es. ¿También de ser un incoherente?

Incoherencias de campaña

17 de octubre de 2007

Las contradicciones del alumno de Cristina. Pinky rechaza a la televisión. Más, Esteban Bullrich y la jactancia de sus 38 como herramienta de campaña.
Si de algo nos hemos dado cuenta, es que con el paso del tiempo, en la Argentina, los problemas se agudizan y la cultura de conflicto se profundiza. Porque en la carrera por acomodarse, los funcionarios abúlicos y retardatarios nos someten a sus incoherencias y constantes contradicciones.
El “mejor alumno”
En la nota “Oasis” se mencionó que el candidato oficial a gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, declaró en una entrevista al Diario La Nación que no se puede culpar a los pobres de la inseguridad cuando son ellos los que más reclaman seguridad. Y además se aclaró, que quizás esa haya sido la única apreciación correcta del candidato lumpen, ya que su testimonio representaba la antítesis del pensamiento de Arslanian. Quien sostiene, desmesuradamente, que la problemática de la inseguridad en el Conurbano se debe a la exclusión social.
Sin embargo, a pocos días de haber arrojado una luz de pensamiento crítico, el vicepresidente que ha conseguido siempre ubicarse en los gobiernos de turno, manifestó, a través de su jefe de campaña que estaba del lado del Ministro de Seguridad. (Ver nota: El examen de Scioli)
Con lo cual, se demuestra que cuando desde el blog se habló de la reproducción de la inseguridad en caso de que Scioli alcanzase la candidatura, no se estaba divagando. Por el contrario.
Mientras Felipe Solá reconoció públicamente que la política en materia de seguridad había fracasado, el alumno provincial de la señora Cristina Fernández deja entrever que continuará con una política de seguridad selectiva y reduccionista. La cual goza de ineficacia y banaliza el conflicto.
Pinky y la TV
No se puede culpabilizar por ejemplo, a la televisión, de ser la principal causante de la debacle educativa.
Eso es lo que ha hecho la señora Pinky ayer en el programa del señor Mauro Viale.
Porque si la televisión es un espacio de brutos que por ende embrutece, no tiene lógica hacer campaña desde allí.
Aunque a la señora le pese, en estos casos, la TV es funcional a las necesidades de los candidatos. Es fundamental para que puedan expresar ideas y propuestas.
Para crear públicamente un espacio de debate que invite a los televidentes a cambiar de canal y escucharlos.
Que Pinky quiera teorizar acerca de la televisión que tenemos es el colmo. Es tener una imperiosa tendencia al protagonismo cuando en realidad, se desconocen los parámetros con los cuales se rige la Caja de Pandora actualmente. Parámetros, que sin duda alguna, han sido también impuestos por la sociedad de consumo.
Entonces, renegar del medio es incoherente, ya que desde el mismo, el sector que representa (PRO) expresa sus propuestas con infinita cantidad de spots.
Demuestran lo que saben y evidencian, claro está, todo aquello que desconocen. Que por supuesto, no es poco.
El “viceman”
Parece que en política los males son contagiosos. Tanto es así, que el candidato a vicepresidente de Ricardo López Murphy, en una patética actuación de jactanciosa juventud frente a los otros candidatos a vicepresidentes, se desplaza por los medios afirmando que los jóvenes no se sienten incluidos en los proyectos políticos.
Que no se sienten representados.
Considera que muchos jóvenes no estudian debido a que carecen de los recursos necesarios. Agrega que la violencia también es producto de la marginalidad.
Bajo estos argumentos, el candidato que no deja de vanagloriarse de sus 38 años de precario conocimiento y que los utiliza como herramienta de campaña, aparece como el “viceman” que rescatará a la juventud del laberinto de la perdición. Como los superhéroes.
Coloca un velo, al dirigirse solamente a una juventud que según él no se siente amparada y considerada en los proyectos políticos.
No baraja la existencia de una porción interesante de jóvenes signados por la vagancia voluntaria, la soberbia de la izquierda malentendida y la decisión conciente de no trabajar, eternizándose algunos en carreras universitarias.
Porque las nuevas culturas juveniles no siempre se componen de chicos carenciados. La violencia, no es privativa de los barrios marginales. Sucede, que a veces, es la más visible. Pero no por ello, la única.
El caso de Matías Bragagnolo es un ejemplo de los alcances que tienen los chicos en banda que carecen de un estilo definido. Que no se encuentran estigmatizados socialmente, dado que la sociedad aún no los ha identificado como grupos violentos que también deben ser etiquetados.
La violencia es la misma, solo cambian los escenarios y la estética. Razón por la cual, las políticas educativas deben abordarse con un bagaje amplio y no autárquico del contexto social. Si los candidatos y el oficialismo no comprenden que la inseguridad se ha instalado en todas las esferas de la vida estamos perdidos.
Ahora bien, si el candidato Esteban Bullrich considera que el colectivo de las generaciones venideras es conciente del estado de situación por el que atraviesa el país, evidentemente, no conoce bien a la juventud a la que tanto se dirige. Desconoce, que la parcialidad y el menor esfuerzo son dos características distintivas, por supuesto, de algunos chicos.
Quienes se quieren interesar, más allá de no encontrar las respuestas buscadas en los candidatos que hay, se interesan. El interés no es aleatorio. Tampoco selectivo.
Además de encontrarse en el hombre como una característica que puede ser innata, debe fomentarse. Siempre y cuando, el otro se encuentre abierto a ello. No obstante, fomentar, no es sinónimo de degradar la experiencia de los años vividos para crecer uno en esta carrera demencial por obtener por poder.
La sabiduría que otorga la capitalización de las vivencias en el campo de la política debe respetarse, independientemente de la diversidad y las divergencias.
Es decir, del mismo modo que hay funcionarios abúlicos, también hay jóvenes que viven en la triste burbuja de la ignorancia voluntaria.
Como lo hace la senadora Fernández cuando dice que en América Latina no hay problemas étnicos y culturales. O bien, cuando el discurso representa el ninguneo de la realidad. Aquella que es una sola y que dista enormemente de ser una sensación.

"Oasis"

12 de octubre de 2007

A pocos días de las elecciones los candidatos deforman teorías, se acomodan y buscan el voto con un ejemplo de "oasis."
Además, el oficialismo se regodea con un fallo que llega, en el momento justo.
Maltrato de autores
Indudablemente, la antesala de las elecciones del 28 de octubre deja un tendal de incoherencias, desajustes y profundizaciones en la tendencia sostenida al conocimiento banal.
La precariedad discursiva en materia de propuestas sólidas que puedan operar como una vía alternativa para salir del caos al que se asiste es notable. Tan notable, como el desgaste y mal uso que ciertos candidatos hacen sobre verdaderos pensadores.
Se trata de Elisa Carrió y su abuso de los conceptos contemplados por Hannah Arendt y de Alberto Rodríguez Saá y su simulación sobre la comprensión acerca de los escritos de Noam Chomsky.
Ambos, enarbolados en la gloria de la utópica banda presidencial, se jactan al momento de citar a estos autores. Se creen superiores intelectualmente cuando en realidad, lo único que consiguen es denostar las teorías.
Maltratarlas en el interior de sus mentes autárquicas hasta destrozarlas y transmitir a los ciudadanos la deformación de los criterios.
Tanto es así, que si Arendt resucitase para escuchar a Carrió pediría de inmediato que vuelvan a sepultarla para no presenciar lo que la apocalíptica hizo de su condición humana y del pacto social.
Y si Chomsky tomara un avión para escuchar a Rodríguez Saá solicitaría rápidamente un pasaje de retorno para escapar de las barbaridades a las que el puntano arrastra su pensamiento.
Un escape feroz para olvidar como saca de contexto el trabajo empírico y teórico con natural vulgaridad.
Acomodaticios e inseguros
Dos problemáticas que en los últimos días acapararon la atención de todos los medios. Por momentos, la segunda opacó a la primera. Pero como la inseguridad está absolutamente instalada entre nosotros, dejarla de lado no es una tarea sencilla.
Además, lo cierto es, que la inflación también forma parte de la inseguridad, ya que reducir la problemática a los asaltos y asesinatos no solo banaliza el problema sino que también, lo ubica en un espacio equívoco en la agenda de las tareas más urgentes a resolver.
Los argentinos estamos inseguros porque no sabemos qué sucederá mañana con nada de todo lo que nos rodea. Sean nuestros afectos como lo material.
Y eso sucede porque somos rehenes de los incoherentes y negadores que nos gobiernan.
Aunque también, de algunos políticos opositores que no distan demasiado de lo que tenemos ahora y que hacen el juego de los golpes bajos aferrados a un camino por el momento, sin mayores complicaciones.
Macri es uno de ellos.
Se alejó cobardemente de Sobisch cuando ocurrió en Neuquén el asesinato por un policía del maestro Carlos Fuentealba. Se distanció de una persona que se ha hecho cargo públicamente de lo sucedido. Asumiendo, desde un primer momento, su responsabilidad política. (Ver nota 11 de abril de 2007: Selectividad compulsiva)
También se alejó de Blumberg pero no vaciló en negociar con Telerman.
Entonces, la lógica fue: Con quien no es ingeniero no y con quien no es licenciado, sí.
¿Cuál es la diferencia? (Ver nota 18 de junio de 2007: El silencio legitimante)
El jefe de gobierno electo también tiene su propio imaginario. Como el de Arslanian pero con la diferencia que aún no está gobernando. Por lo menos, no oficialmente.
Por su parte, Felipe Solá, a meses de terminar con su desastrosa y caótica gestión reconoció que en el área de seguridad el fracaso es notorio. Para ello legitimó las incoherencias de Aníbal Fernández y también, las del señor de las sensaciones.
Todos se van acomodando en el tablero y la confianza se presenta, en estas instancias, como un concepto límite.
Incluso Scioli -en oposición al oficialista Arslanian- declaró en una entrevista al Diario La Nación que no se puede culpar a los pobres de la inseguridad cuando son ellos los que más reclaman seguridad.
El candidato oficial lumpen a gobernador, en una correcta apreciación, quizás la única, lanza una frase que es la antítesis de la que el actual gobierno viene pronunciando.
Quienes sostienen caprichosa y premeditadamente que la inseguridad es producto de la exclusión social.
Pues Scioli busca diferenciarse de los cuestionados para acomodarse con un razonamiento que es el que quieren escuchar los bonaerenses.
"Oasis"
No es un boliche, tampoco un bar. Es la provincia de San Luis.
Provincia cuyo nombre ha sido mencionado hasta el hartazgo por los hermanitos Rodríguez Saá, por la actriz Esther Goris en su tour mediático de propaganda de su pareja, por el candidato a vicepresidente Héctor Maya y por algunos otros más que mejor olvidar.
El candidato que ya se está “acomodando” en el sillón de Rivadavia plantea a su provincia como el "oasis" de la Argentina.
Todas las provincias son un desastre, excepto, San Luis. Y nadie le niega el mérito. Tampoco el reconocimiento. Sin embargo, a través de algunos testimonios recogidos en la provincia se evidencia que lo que existe fundamentalmente allí, es estabilidad pero pocas posibilidades de proyección.
Así como es un oasis de paisaje y sostenimiento, también hay algo de estancamiento.
Por supuesto que eso no se dice y mucho menos se reconoce. Al contrario.
San Luis es el auto bombo de campaña de la fórmula. Incluso, el señor Maya se atribuye los logros de la provincia. Como si él hubiese tenido que ver con la construcción provincial.
Es decir, todo aquello que no se encuentre en el resto del país hay que ir a buscarlo a San Luis y si no se lo quiere ir a buscar, hay que dejar que Rodriguez Saá cumpla con su sueño presidencial. Este sería el mensaje de los nostálgicos peronistas apoyados en la estructura de sentimiento del escudo del PJ que ahora utilizan como herramienta de campaña el problema por el que atraviesan las culturas originarias en la Nación.
Se valen de ellas como el oficialismo se aferra a las madres y las abuelas de plaza de mayo para profundizar el dolor del pasado y alejar, cada vez más, a la ansiada sociedad de futuro.
En síntesis, esta fórmula y quienes los acompañan, no comprenden que no es lo mismo gobernar una provincia que una Nación. Se sobrestiman y subestiman a otras provincias que también están bien posicionadas. Como es por ejemplo Neuquén.
El artista dice que no hay que ningunear pero él es el primero que ningunea al resto de la oposición al decir que todos están amesetados.
Cierre perpetuo
La falta de seriedad así como de conocimiento de algunos de los candidatos que se postulan para los diferentes cargos es vergonzosa.
La subestimación de los ciudadanos es una constante tanto del oficialismo como de la oposición. Una oposición, que en el caso concreto de Lavagna, considera que elegir a Carrió como alternativa en la segunda vuelta es la salida más fácil. Así lo expresó su candidato a vicepresidente, Morales.
Mientras tanto, López Murphy se atrevió a cuestionar la condena al Capellán Von Wernich. Estableció su negativa al decir que no se puede juzgar dos veces a una persona por un mismo hecho.
Osado en su declaración se metió con un fallo y una celeridad para nada azarosa, dado que a casi dos semanas de las elecciones, que se produzca un fallo de perpetua para un hombre que cumplirá el próximo año 70 años, ayuda a coptar votos.
Contribuye a que este gobierno legitimado por los odios y la necesidad de venganza se posicione un poco más.
Entonces, algunos individuos que luchan por alejarse del siglo del perdón y perpetuarse en el del miedo, optan por dejarse el velo de los derechos humanos. Aquellos que son selectivos. Que solo son, para los desaparecidos y no para la sociedad en su conjunto.
Muchos festejaron en La Plata un fallo que muchos han dado en llamar histórico. Festejaron y hasta se trompearon. Porque en la Argentina, vaya uno a saber por qué, ser de izquierda es sinónimo de ser desprolijo, sucio, rebelde y vago. Por lo menos, eso es lo que reflejan algunos integrantes de agrupaciones políticas que se jactan de la promiscuidad, desvalorizando al verdadero socialismo. A la verdadera izquierda.
Un fallo que debía esperarse con respeto y cautela, se esperó con golpes entre distintos militantes. Los mismos que dicen repudiar la violencia luchan por intensificar la cultura de conflicto que nos cobija.

Oficialismo y oposición

4 de octubre de 2007

Contradicciones, jactancias y subestimación.
La “gloria” de Carrió y Rodríguez Saá y la displicencia de Cristina Fernández.
Ante el desgaste y desgano de la sociedad argentina y a pocos días de las elecciones, algunos candidatos se encuentran en una demencial vorágine de gloria que los muestra como sujetos poseídos por las ansias de poder.
Se trata, fundamentalmente, de la señora Carrió y del señor Rodríguez Saá.
La primera, en su fuero interior considera que no llegará a segunda vuelta porque ganará en primera, manteniendo un discurso sostenido en los medios que versa entre denuncias, apocalipsis, desprecio y misticismo. Y siempre encuentra un culpable, como ser ahora Lavagna el único responsable de la inflación.
Mientras que el segundo, el artista puntano, considera explícitamente que será presidente de los argentinos.
Que le ganará, en segunda vuelta, a Cristina Fernández, dado que el FREJULI es el verdadero peronismo y su gestión en San Luis puede trasladarle, según declara, perfectamente a la Nación. Por ende, viviríamos en un país tal vez estable pero con pocas posibilidades de progreso.
El gobernador, en algunas de sus declaraciones en el programa que conduce el señor Mauro Viale por canal 26 dijo que el ninguneo no tenía sentido y minutos después, en un tono jactancioso y socarrón, se refirió a Carrió, Lavagna, Cristina y por supuesto a él, como los únicos candidatos en carrera, puesto que para el nostálgico y reiterativo peronista, el resto de los candidatos están amesetados.
Contradictorio y utópico, estableció que como presidente sacará adelante a nuestro país en tal solo seis meses. Eso lo lleva a convertirse en un vendedor más de utopías.
Sucede, que la antesala de estas elecciones es más particular que otras, dado que el oficialismo a vencer es estratega, acomodaticio y funcional a ciertos sectores sociales que viven del pasado.
Enarbolados en la selectividad de los derechos humanos y bajo una retórica de izquierda que nada tiene que ver con el socialismo y el progresismo, el gobierno copta adeptos. Los cuales, creerán que la inacción en materia de control social es la vía correcta para garantizar la convivencia armónica.
La confusión entre el derecho a la protesta social y el libertinaje social es lo que afecta el criterio y deshabilita, en algunos casos, el sentido común de quienes nos gobiernan. Aquellos que con sus actitudes de concesión y abulia no hacen más que contribuir al colapso de las distintas esferas. Fomentando, aún más, el estado de barbarie que se refleja en la cotidiano.
Un estado que agobia y desespera. Tanto es así, que en la carrera para la gobernación del centro neurálgico más revelador de la inseguridad, todos se vanaglorian de saber y conocer. Sin embargo, al momento de dar respuestas concretas a las preguntas más urgentes que desde los distintos medios se les hacen a los candidatos, lo que primeramente se produce, es una crítica al otro.
Y por supuesto que la inconsistencia e ineficacia de la gestión de Arslanian es visible y merecedora de críticas.
No obstante, en este camino a la gobernación, nadie ha mostrado una idoneidad superior. Con lo cual, reproducir la inseguridad puede ser el destino anunciado, ya que la mirada reduccionista entorno a la misma es generalizada. Desde Scioli hasta De Narváez, pasando por otros candidatos que parecen fantasmas.
La incomprensión acerca de que la inseguridad no puede limitarse solo al delito y que tampoco puede banalizarse culpando a los pobres como lo hace el actual ministro, son dos factores que alteran las construcciones de sentido de los individuos.
De los ciudadanos sujetados y atrapados por la inacción o la acción retardataria.
Otro tema a considerar es el debate.
Los candidatos presidenciales quieren debatir con la candidata oficial de manera inexorable.
Cuando ella se presenta ante el mundo con una actitud displicente para con los medios nacionales y también, para con sus oponentes. Actitud que genera la ira de todos y la coloca, otra vez, en el epicentro. Es decir, en su desesperación por debatir con la senadora, la oposición contribuye a que la misma se sienta superior.
Cuando en realidad, la indiferencia y la concentración en el trabajo propio es lo peor que se le puede hacer a una mujer de sus características.
Que no intervenga en el debate no la conduce a estar por encima de nadie. Al contrario.
Sobre su decisión pueden hacerse tres lecturas.
Por un lado, desconocer el juego político. En segundo lugar, desestabilizar con su negativa al resto que centraliza su atención en ella sin enunciar sus programas de gobierno. Y por último, no someterse al debate por temor a tener que enfrentarse con los espectros que padece.
Ahora bien, lo cierto es que el oficialismo perverso y negador está muy cómodo en su posición observando como varios de los candidatos adversarios se sobreestiman y se subestiman entre ellos.
Porque si bien es cierto que la oposición no logró unirse para formar un frente más fuerte, también es cierto que en estas instancias, los reproches y las confrontaciones no tienen sentido alguno.
Formas inexactas de proceder, ya que sobre el oficialismo todos piensan lo mismo. Solo cambian las formas de combatirlo. Los modos de expresión y la coherencia en el discurso. Además, claro está, de la falta de ética que demuestran aquellos que se postulan para varios cargos con tal de no quedar afuera.

La subestimación de los ciudadanos

28 de septiembre de 2007

Un recorrido por una Argentina colapsada y subestimada que encuentra un profundo conflicto en la Provincia de Buenos Aires.
Arslanian, De Narváez: entre el uso y abuso del panorama callejero provincial.
El encuentro sin vida del productor agropecuario Francisco White pone de manifiesto la incompetencia de las autoridades a cargo de salvaguardar el bienestar de los ciudadanos y revela, entre otras cosas, la expansión del crimen organizado en nuestro país.
Porque mientras el oficialismo ahora comienza a intentar abrirse al mundo en lugar de hacer campaña por el país, los problemas más urgentes de nuestras Nación empeoran en lo cotidiano.
Se asiste a un estado de situación signado por la barbarie y el descontrol.
Un paisaje de violencia e inseguridad que envuelve a los argentinos que nos hemos convertido en rehenes de la inoperancia y las incoherencias de los que supuestamente, están a cargo.
Soportar la retórica demencial y burlona de un ministro de seguridad que pretende hacerle creer a la población que los dos últimos secuestros producidos y trascendidos –Andreola y White- no son más que una coincidencia, es una falta de respeto y consideración.
Un ministro caracterizado por expresar, cada vez que puede, frases desafortunadas. Como si la gente, no comprendiese.
Los argentinos nos hemos convertido en un pueblo de subestimados. Además de atrapados y olvidados. Y es por eso, que pretenden manipular la construcción de nuestra subjetividad. De las formas de actuar, pensar y sentir.
Es decir, del mismo modo que manipulan las cifras y acomodan todos los hechos sociales conforme a su conveniencia, sobreestiman su perversa capacidad para manejar el criterio y el pensamiento de los habitantes de un país colapsado en todas sus esferas.
Arslanian aprovecha también la ignorancia de la mayoría de los candidatos a gobernadores por la Provincia de Buenos Aires. Se vanagloria, en su fuero interior, de que muchos de ellos, tampoco conozcan la verdadera génesis del conflicto.
Tanto el Ministro como los otros, no quieren escuchar.
Parecen temer que el conocimiento de los especialistas los acerque en rigor a la realidad. Aquella que es fácil de enfrentar con la palabra pero complicada de sobrellevar con la acción.
Hablan de la suma de voluntades y al momento de ponerlas de manifiesto y en práctica, todo se diluye. Tal como sucedió con Constanza Guglielmi.
Quien colaboró durante mucho tiempo con el candidato Francisco De Narváez para luego dejarla afuera.
Cuando la señora Guglielmi realiza un trabajo concreto sobre la inseguridad.
No solo por haber experimentado el problema de cerca, tras el asesinato de su hermana Maria Pía, sino por estar concientemente involucrada en una problemática social como esta.
http://www.mejorseguridad.org/ es el espacio que con esfuerzo y sacrificio construyó la obviada, intencionalmente, por el candidato. Y luego de aprovechar y enriquecerse de sus ideas y aptitud.
Entonces, frente a estas formas de proceder, es poco lo que puede esperarse.
Algunas personas consideran que si los candidatos tienen una situación económica personal estable y buena gobernarán mejor, ya que no habrá intereses creados. Lo cual, es una falacia.
Es un error propio del desgaste que padecemos. De la necesidad imperiosa de confianza que los argentinos, como sociedad, tenemos.
Mientras tanto, Arslanian, increíblemente, considera que los grupos delictivos no se han rearmado. Ocurre, que no se rearmaron porque nunca se desarmaron. Por el contrario, se sofistican frente a su abulia.
Ante su característica posición retardataria de la cual se jacta.
Los policías que apartó de la fuerza ya estaban sumariados. El mérito no fue de él. Solo tomo los expedientes. El trabajo estaba hecho. No tuvo que realizar investigación alguna. Y encima, no cubrió en su totalidad los vacíos que quedaron.
Razón por la cual, la falta de policías y la mala asignación de los recursos humanos restantes profundizan el caos, dado que si no pueden contener los delitos menores, mucho menos pueden operar con los delitos complejos.
Incluso, en algunas de sus tantas declaraciones ilógicas, Arslanian, quien decía que tenía importantes novedades sobre el caso del desaparecido Jorge Julio López y creando expectativas al hablar de manera enigmática y con rastros de esperanza, salió a decir hace pocos días atrás, que el caso López no se resuelve porque estuvo muy bien organizado.
Sus contradicciones son cada vez peores.
Y el no reconocimiento de una verdad, que seguramente conocen, tiene que ver con un método de estirar el tiempo para finalizar el mandato sin otro fracaso a cuestas y luego culpar a las nuevas autoridades. Las cuales, según encuestas, serán la continuación de la ineficacia y por ende, de la reproducción de la inseguridad.
Scioli, el alumno que rinde examen ante la senadora y candidata Cristina Fernández. Un lumpen de la política con amplias condiciones acomodaticias.
Para los encuestadores este será nuestro futuro.
Pues resta esperar, a la memoria colectiva y a la puesta en funcionamiento del sentido común de los bonaerenses para que esto no suceda.

Barcos negros

27 de septiembre de 2007

El “negrito”, el hermanito canoso y la tentación de la plata fácil.
Como en todos los barrios, las sorpresas y los escándalos son naturales. Pero cuando los involucrados son famosos, empresarios y pesos pesados, la situación toma otro color.
Tiene, sin duda alguna, otros alcances.
Todo sucedió en la paqueta zona de Recoleta y el conocimiento sobre los hechos lo aporta una persona cercana al blog, cuyo padre es uno de los damnificados de un negocio que tenía como premisa, duplicar dinero.
Para ello, una de las mejores coartadas era valerse de la impronta de fama de uno de los sujetos en cuestión.
El primer acercamiento al estado de situación se produce luego de varios meses, cuando esta persona decide relatar lo ocurrido frente a la ausencia de una solución. A partir de entonces, desde este espacio se inicia una tarea de investigación que conduce, directamente, al Bar Posadas. Espacio que convoca por su buena atención y ubicación a diversos clientes cotidianamente.
Cuna de encuentro de muchos de los opacados por una trampa que recién ahora, comienza a trascender por fuera del círculo.
Las coordenadas
Los protagonistas de los hechos a relatar vivían justamente en las inmediaciones de ese bar. Posadas y Rodríguez Peña.
Bar al cual concurrían con frecuencia. Sobre todo, el hermano del famoso.
Allí se arman mesas de diálogo como ocurre en la mayoría de los cafés.
Pocos eran los que podían desconocer el parentesco entre el hombre canoso y la figura mediática. Tal vez, los asistentes esporádicos u ocasionales.
Por ende, el gran hermano, era el puente más directo para llegar a él.
En un principio, el “negrito” habitada un departamento que alquilaba en un edificio que se encuentra sobre la calle Posadas entre Montevideo y Rodríguez Peña, al tiempo que remodelaba otro departamento en Rodríguez Peña entre Libertador y Posadas. Esto es al 2000 de Peña en la planta baja a la calle.
Cuentan los vecinos que el picaron de las mañanas se fue del departamento debiéndole el alquiler a la dueña. Quien de buena fe y por ser quien era, se lo alquiló.
Con esa deuda a cuestas y sin problema alguno, pegó la vuelta y se instaló en su ya remodelado hogar.
Mientras tanto, el canoso permanecía en su tradicional departamento de la calle Posadas. Casi enfrente del que alquilaba el “negrito.”
Barcos negros
Hace aproximadamente siete meses atrás, el hermanito del “negrito” comenzó a dar a conocer en el ponderado Bar Posadas las virtudes de un negocio, en apariencia, redondo. Que tampoco parecía implicar riesgo alguno y del cual, emergía plata fácil.
Aprovechando el interés que muchos expresaron de querer acercarse a su hermano, compartir algún momento con él, y sobrestimando la consideración acerca de la credibilidad obtenida por formar parte de los medios de comunicación, inició un delicado trabajo de convencimiento y astucia de su razón.
Entonces, comenzó con un cuento de business que entusiasmó a más de uno, a lo que debía sumársele, que el boca en boca, había entrado en función.
El asunto consistiría, en traer carbón en barcos provenientes, directamente, de una de las minas más importantes del mundo. Las minas de El Mutum en Bolivia.
País minero por excelencia, posee minas tanto en la parte oriental como occidental.
La compra de carbón a esa mina, supuestamente, duplicaba el capital invertido.
Decía que invertir en ese negocio era absolutamente redituable. Tan redituable, que lo hacia asiduamente. Sin embargo, buscaba que otros, también pusieran dinero para continuar con el negocio.
Generoso, intentaba que todos los posibles habitué del bar, ganasen.
Que multiplicasen gloriosamente el patrimonio que supieron conseguir.
La hoja de ruta que planteaba hacia un recorrido que iba de Bolivia a Paraguay para luego bajar a nuestro país.
Siempre por vía marítima y a través de sus bien reservados contactos.
Bajo ese speech, el hermano que se valía del reconocimiento del “negrito”, utilizándolo como garante por su presencia y fama, embaucó a más de veinte personas que pusieron entre 400.000 y 500.000 dólares para obtener la gloria prometida con los contenedores de carbón.
No obstante, parece ser que los barcos de carbón no eran más que una cortina de humo para hacerse de varios millones de dólares. Razón por la cual, jamás arribaron al puerto.
Más allá de los deseos que tuviesen algunos de los ponedores defraudados que no se resignan a la gran estafa.
"El escape y la mudanza"
El negocio de los barcos de carbón generó un interesante revuelo con damnificados que buscan recuperar la plata perdida. Que desean que se haga justicia pero que al mismo tiempo, al ser el “negrito” un consagrado radial, no saben cómo captar la atención. Fundamentalmente, porque el empresario que lo tiene contratado, es uno de los más importantes del país. Dueño de importantes medios de comunicación, es quien controla, según fuentes, varios de los hilos informativos.
Por tales motivos, algunos se volvieron muy desconfiados. Y otros, en una inexacta generalización, divulgan con rencor, que todos los mendocinos tienen una tendencia sostenida a realizar las cosas por izquierda.
Ahora bien, “negrito” y hermanito ya no están en el barrio.
Por supuesto, que la concurrencia al bar finalizó.
Y aunque iba más el segundo que el primero. Este último también dejó de ir.
Versiones encontradas alrededor de un hecho complejo del que casi nadie es ajeno en los alrededores.
Algunas fuentes dicen que el hermanito canoso abandonó su departamento y ahora está prófugo; otros, estiman que se fue a Pinamar porque salir camuflado y sigiloso por la noche no le representaba una buena alternativa de vida.
En lo que al conductor de oro respecta, parece haberse ido también del barrio para que el escándalo se diluya con el paso del tiempo.
Vecinas cholulas expresaron que reunió a unos pocos vecinos y al consorcio del edificio para transmitirles que por vergüenza se iba. Según él, por una vergüenza ajena que lo atrapa por portación de fama.
Las persianas de esa planta baja del 2053 remodelada, o están bajas, o bien, por la mitad.
Mientras algunos encargados de la zona dicen que su llegada al barrio fue tan abrupta como su ida, el portero de su edificio nos aseguró que aún vive en el lugar.
Un tanto nervioso e intentando ocultar lo ya evidente dijo: “Acá se dicen muchas cosas pero ninguna de ellas son ciertas.”
“Él va y viene porque tiene muchas casas.”
Mostraba cierta cercanía y complicidad con el implicado. Aseveraba irritado: “Nunca se mudó.”
Y así lo repitió, por lo menos, tres veces. Con la cabeza, en ocasiones gacha y otras, mirando hacia enfrente.
En cambio, los pocos comerciantes de esa cuadra, lo mismo que demás vecinos, comentan que no se lo ve más por el barrio. Es más, el tráfico de información indicaría que ahora, la zona que lo cobija es la de Belgrano. Que se fue de Recoleta por estar directamente involucrado en el negocio de los barcos de carbón.
Finalmente, ni uno ni otro continúan guardando sus respectivos autos en el garaje de Rodríguez Peña. Tampoco el “negrito” que cambió el auto primero de lugar, lo guarda en una de las cocheras de un edificio de esa misma calle. Al 2029.
Ambos, del barrio, se esfumaron.
Epístolas legales
Por estos días, al conductor se lo escucha aplacado. Sin las ínfulas que tanto lo caracterizan. Incluso, mermó con sus cantos y sus niveles de agresión para con los entrevistados con los que no acuerda puntos de vista.
Hasta en la televisión se lo puede ver cabizbajo.
Sucede, que a la radio más potente, no dejan de llegar cartas documento y el teléfono de un abogado, Dr. Luca, no para de sonar.
Continuará
 
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