La sociología argentina en sus pensadores

20 de septiembre de 2006

Un recorrido teórico sobre los intelectuales argentinos en el tiempo.
Segunda entrega de Historia de la sociología argentina.
Nociones preliminares
Antes de las primeras guerras por la independencia, el discurso de Rousseau, así como otras cuestiones provenientes de la Europa moderna, hacen eco en algunos de los intelectuales de América Latina que más tarde llegarán a otros sectores de la población, produciendo la posterior formación de la identidad latinoamericana.
Este fenómeno, fue interpretado de diferentes maneras.
Por un lado, como condición para salir de la barbarie e iniciar una nueva etapa, según la visión de Sarmiento y Alberdi; y por otro lado, fue visto como una amenaza a la verdadera identidad de "Nuestra América", según la visión política de Martí.
Quesada y Bunge en escena
Ernesto Quesada (1858-1934) inaugura la primera cátedra de sociología en la Facultad de Filosofía y Letras en Argentina.
Formado en Alemania, escribe un ensayo impecable llamado “Dos Novelas Sociológicas.”
Admirador de Bismarck, inaugura la sociología académica en Argentina, defendiendo el status de la misma como la síntesis de las demás ciencias sociales.
Su orientación estuvo ligada al positivismo de Augusto Comte (1798-1857) y al evolucionismo spenceriano. Más tarde fue un divulgador de la teoría relativista de Oswald Spengler, cuyos estudios introducirá en el país.
Defensor entonces de las ideas de Comte, escribió un libro sobre él al que le sucedieron otra serie de artículos y ensayos.
Preocupado por las relaciones entre Comte y Herbert Spencer (1820-1903), realiza un estudio minucioso y complejo.
Tanto es así, que incorpora el pensamiento de Charles Darwin (1809-1882) para completar la divulgación de la teoría evolutiva.
La formulación que hace de la misma, es claramente explicada por Enrique Marí: “(...)la teoría de Darwin vino a quedar como parte integrante de la teoría general de la evolución en las líneas spencerianas, pues en tanto el primero se ocupa desde el punto de vista estricto de la ciencia, Spencer amplía el radio de la teoría y la concibe como solución general.”
Pues para Quesada, Spencer, recoge un vacío.
Extendiendo la teoría evolutiva al terreno sociológico. Haciendo servir al pasado y al presente de los fenómenos sociales como elementos de experimentación y comprobación.
A través de la obra de Spencer, la doctrina de Darwin, triunfa en el mundo filosófico gracias a su inmediata aplicación a la sociología.
Quesada, como columna vertebral de la sociología en Argentina y con impronta de investigador escéptico, buscó revertir aquella demonización liberal del período de Juan Manuel de Rosas mediante su formación germánica.
Pasó por diversas temáticas.
Entre las fundamentales, se encuentra el tema del idioma nacional.
Un tema base, discutido en los círculos de pensadores e intelectuales argentinos.
Porque el lenguaje, conforma, entre otras cosas, la forma en que el hombre, en cuanto ciudadano nativo, tiene de presentarse ante el mundo.
Ahora bien, en contraposición a Quesada, encontramos la figura de Carlos Octavio Bunge (1875-1918). Quien desarrolló una labor intelectual ciertamente destacada en Argentina. Labor, que llegó a extenderse a gran parte de Latinoamérica y también, de la mano del positivismo.
Una de sus principales obras en las que alberga un conocimiento sociológico esclarecedor es, “Nuestra América y Principios de psicología individual y social” (1903)
Desde el darwinismo, buscó explicar el comportamiento de las sociedades latinoamericanas frente al inminente proceso de modernización, producto, entre otras cosas, de la inmigración.
Cultivó un biologismo aristocratizante bajo la elegante prosa de quien fue visto como un “literato a escondidas” y un “superhombre nietzscheano” por Quesada.
La complejidad de su pensamiento se debe a la gran cantidad de teorías de las cuales se nutrió, aunque principalmente, se desliza el preciso factor de decantación de ideas, situado en torno al organicismo social y el racialismo.
“Bunge se valió de las ideas de Wheeler para armonizar la “Teoría de la evolución” con el organicismo social, participando así de una búsqueda que preanunciaba la emergencia de peligrosas legitimaciones biológicas para Estados corporativo.
Como también, prolongaciones científicas de pretendida autonomía que llegan hasta los actuales planteos sociobiológicos.” (Miranda- Vallejo; 2004)
El organicismo aparecía como un elemento eficaz para comprender los fenómenos sociales. Una vez lograda esa meta, el siguiente paso, era descubrir el alma nacional.
Continuará

Historia de la Sociología Argentina

14 de septiembre de 2006

Un estudio teórico acerca de la historia de la sociología en Argentina como una disciplina abierta a la construcción de los sujetos colectivos y a la creación, mantenimiento o cambios en las estructuras sociales.
Gino Germani y La Fundación de la Sociología como carrera en Argentina
En Argentina, la sociología como carrera, se inaugura en el año 1957 con Gino Germani. A través de la fundación de la carrera y del Departamento de Sociología -junto a un importante proyecto editorial que Germani inicia en los años ’40 y se despliega hasta los ’60- se abre un campo cultural que sirve como parámetro de análisis para la reconstrucción de la historia cultural e intelectual de la sociología en nuestro país.
En una conferencia ofrecida en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, el Licenciado Juan Carlos Marín dijo: “La Sociología que se instaló a fines de la década del ’50 ha sido muy confundida y atacada por una especie de cientificismo cuantitativo.
Cuando en realidad, la empresa que intentaban realizar, era una empresa consustanciada por desentrañar el orden cultural que había creado, con esa capacidad de originalidad, al fascismo y al nazismo.
Esta era, una demanda sustantiva que corta transversalmente a la cultura en todo el mundo.”
Después de 1955, la sociedad argentina experimenta importantes cambios que vienen dados por la situación del Movimiento Peronista.
Recordemos que en ese mismo año se puso en marcha la REVOLUCIÓN LIBERTADORA bajo el gobierno dictatorial de Lonardi. La misma, tuvo objetivos claros y limitados, considerando como fundamental: liberar al país de la “segunda tiranía.”
Bajo ese lema se inició un intento de “desperonización” en los diferentes sectores de la sociedad.
No obstante y en contrapartida, surge la RESISTENCIA PERONISTA, cuyo objetivo principal fue, hasta 1973, el regreso de Perón al poder. Con esa meta, la resistencia se presentó como una respuesta defensiva a la represión y al hostigamiento de los trabajadores en el lugar de trabajo.
A su vez, la resistencia no sólo luchaba por la defensa de las ventajas económicas obtenidas durante el gobierno de Perón, sino también, por la organización obrera.
Los términos de justicia social y soberanía nacional constituían, entre otras cosas, la retórica ideológica estatal del momento.
La resistencia peronista marca un período clave en la historia de la clase trabajadora Argentina. Su estructura de sentimiento contribuyó a establecer el tono de las relaciones sociales y políticas.
Frente a tal estado de la cuestión, entra en escena Gino Germani. Para él, la sociología, mucho le debe al peronismo. Germani se presenta en los escenarios argentinos con el planteo de poseer las principales herramientas para explicar el movimiento peronista.
Embebido de herramientas económicas y demográficas, más la teoría de Talcott Parson (1902- 1979), Germani, aporta un análisis ciertamente científico, propio del estructural- funcionalismo.
A partir de su análisis dio lugar a un campo asociado a la invención del peronismo: el campo de las ciencias sociales.
Desde él, la pregunta es ¿Por qué el peronismo?
Y la respuesta se asienta en la conformación dual de la sociedad argentina.
Es decir, el porcentaje de inmigrantes recibidos muchas veces llegó a ser más importante que la sociedad que los recibía.
Esto último, abre una brecha importante entre la vieja y la nueva clase obrera.
El modelo agro-exportador experimenta su agotamiento en 1930, iniciándose el proceso de Industrialización por Sustitución de Importaciones
El cual, requería una importante demanda de mano de obra, al mismo tiempo que movilizaba el fenómeno de las migraciones internas.
Mientras la vieja clase obrera era de origen inmigrante, politizada, con características urbanas, formada bajo la noción de autonomía y con una fuerte conciencia de clase; la nueva clase obrera, era un producto de las migraciones internas que venían a cubrir la mano de obra faltante en las zonas urbanas y que por ende, debió ubicarse en el cordón de las grandes ciudades.
Una nueva clase obrera que se manejaba con anomia, en tanto sus valores paternalistas, su no institucionalización y su poco acostumbramiento a la sindicalización y a la militancia política. Los nuevos migrantes, prácticamente, eran anómicos y solo se convirtieron en masa de trabajadores por la ISI.
No pudieron ser integrados políticamente.
Entonces, el análisis interpretativo de Germani invita a pensarlo como a un hombre proveniente de una tradición y de una lucha antifascista
Con un deseo hacia el Socialismo como expresión de su crítica al Capitalismo.
La concepción de Germani no es inocente, al contrario.
El desafío de crear una carrera como la de sociología encierra toda una concepción estratégica que encuentra sentido en la construcción de conocimiento.
Consiguiendo el apoyo del movimiento estudiantil se inicia una carrera que comenzó su ciclo intentando dar respuesta a los procesos sociales que se iban desarrollando en nuestro país y en el resto de América Latina.
Las bases del pensamiento de características sociológicas en América Latina
La sociología argentina se “inaugura” de la mano de pensadores tales como Sarmiento, Alberdi, Mitre, etc.
Pensadores, que comienzan a trabajar sus ideas con parámetros europeos aunque también del positivismo empírico.
Muchos de ellos, por tener una impronta cultural e ideológica más avanzada -propia de su paso por Europa y Estados Unidos- se dedicaron al estudio de la Nación Argentina, así como del resto de América Latina, acompañados de un bagaje cultural característico.
Según Ansaldi, existieron cuatro grandes vertientes teóricas disponibles:
-la española, con su tradición igualitaria, el peso de la neoescolástica y la contemporánea influencia del liberalismo gaditano.
-la monárquico-constitucional inglés, construida a partir del Bill of Rights de febrero de 1689, la teoría política de John Locke y la experiencia parlamentaria.
-la francesa, especialmente con los componentes rousseaunianos de soberanía popular e igualdad y las preceptivas de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano.
-la norteamericana, con su impronta federal y constitucionalista.
Los libertadores latinoamericanos se valieron de estas vertientes.
De hecho, entre ellos, pueden encontrarse puntos en común.
Puntos fundamentales para comprender el surgimiento de la sociología. Como ser, la necesidad de hallar caminos autónomos de interpretación de los procesos históricos y sociales, así como de recuperar una visión propia del mundo para dar respuestas a condiciones semejantes.
Es decir, las distintas vertientes latinoamericanas pueden ser pensadas como proyectos contra-hegemónicos.
Proyectos innovadores que tomaron las categorías europeas, las cuales, una vez internalizadas, fueron reinterpretadas y adaptadas a la realidad de las sociedades latinoamericanas por la vía sociológica, filosófica, política, antropológica, etc.
Continuará

De profesión, negador

11 de septiembre de 2006

Cuando la irresponsabilidad de los seres humanos predomina y el desamor hacia los hijos es jactancioso.
El caso del triste mito argentino. Diego Armando Maradona y la insoportable levedad del ser.
Teorías Sociológicas
Las teorías sociológicas nos permiten comprender, de manera más acabada, el narcisismo del “señor” Diego Armando Maradona y la falta de conocimiento de quienes lo han erigido como la mano de Dios en la tierra
Dos teorías que refieren a la construcción subjetiva del individuo desde la objetividad.
Karl Marx (1818-1883) y Max Weber (1864-1920)
Representantes del pensamiento social, develan algunos por qué de la condición humana.
Mientras el primero fue, un pensador revolucionario comunista, el segundo fue, un sociólogo alemán.
A diferencia de Marx, Weber, no tuvo un concepto de clase tan rígido. Para este último, la posición de cotizar en el mercado era lo que hacia que se perteneciese a una clase u otra.
Por su parte, Marx, establecía que a partir de las relaciones de producción se podían definir las clases sociales.
Es decir, para Marx, se podía pasar de clase, y para Weber, no.
El Caso Maradona
El fenómeno Maradona es inagotable y complejo
Su supuesta mejoría y la vida en la casa de sus padres no bastan para que el otrora diez se calme. Al contrario.
Por una u otra cosa, los escándalos entorno a su persona son cotidianos.
Siempre se sabe algo de él y de los hijos que tiene por el mundo sin reconocer.
La complejidad del fenómeno reside en la sociedad que fomentó, de manera ignorante, a ese hombre.
Porque como todos los ídolos, Maradona, es una construcción social.
Un “monstruo” creado por la sociedad. Una sociedad, que bajo la carencia de sentimientos de pertenencia concretos, se sujetó al personaje de Diego Maradona.
Y si de personaje se habla, es porque darle identidad de persona es demasiado. Puesto que su manera de presentarse ante el mundo, adolece de un sentido de honra por la vida.
Por otra parte, la memoria selectiva de nuestra sociedad, hace que se recuerden sus goles y la felicidad ocasionada. Al tiempo que se olvida, que también por él, nos echaron de un mundial.
Olvidamos su frase: “La pelota no se mancha”
Y si la pelota no se mancha ¿qué hizo durante años, el “señor” Maradona?
Buen jugador de fútbol aunque pésimo deportista, Maradona sigue siendo solicitado y codiciado para ser entrenador de equipos de fútbol. Lo cual, es extraño.
Él, no puede ser ejemplo de nada.
Sin embargo, con la impunidad socialmente otorgada y un cinismo característico, entra en escena con toda su impronta pasada. Así, niega la existencia de hijos.
Reconoce solamente a sus dos hijas, fruto del matrimonio con la señora Claudia Villafañe.
Sobre los demás no dice nada. Mejor dicho, los niega y los bastardea con la indiferencia.
Lo cierto es, que su esencia es impura.
No tuvo una preparación psíquica y educativa para sobrellevar el clamor popular.
No logró comprender las reglas del juego mediático.
Razón por la cual, Maradona en esencia, se quedó en Villa Fiorito.
Logró ascender económicamente pero no pudo alcanzar el ascenso social.
Esto último, no lo desmerece, simplemente, forma parte de su nulo instinto de superación intelectual.
Refleja un estado de segmentación del pensamiento y una forma de ser que no sólo es perjudicial para él mismo sino también, para el prójimo. Devastadora para esos chicos que cuando parece reconocerlos, en lugar de hijos, los llama errores.
Maradona, un hombre vacío de sensibilidad.
Indiferente ante la vida nueva que supo concebir.
Un ser que idolatra al Che Guevara y Fidel Castro. Que se compromete con los indígenas Wichis pero a la hora de sufragar lo hace por el señor Mauricio Macri.
¿Contradictorio, no?
Lucra con haber sido el diez del fútbol argentino.
Legitimado por gran parte de la sociedad argentina y también del mundo.
De haber capitalizado el mundo caminado, se llamaría a silencio por respeto, ni siquiera, por caballerosidad.
Reconocería a sus hijos. Hijos que en su momento, fueron mantenidos confidencialmente por Guillermo Cóppola en acuerdo con Maradona.
Reconocer por ejemplo, al hijo que tiene en Italia con la señora Cristiana Sinagra, a la hija que tiene con la señora Laura, ex camarera de un boliche bailable y ahora radicada en España, y a otros tantos hijos que off de record se sabe que tiene.
Como al hijo que dicen está esperando con su nueva novia Verónica.
Habitante de Fiorito y con quien supuestamente alcanzó a superar el rechazo de Claudia.
Verónica, la mujer que lo acompaña de un tiempo a esta parte.
Y que según información irreprochable de la periodista Marisa Brel en “Los profesionales” está embarazada.
Por supuesto, Maradona lo niega.
Independientemente de la existencia de un video en el que se lo puede ver y escuchar a él reconociendo y anunciado ese embarazo “Quedate tranquila mamita que no pasa nada, vamos a tener un bebé.” Claro está, que también se la ve a ella.
Entonces ¡Cómo creerle!
Maradona vive subestimando a un público demencial que se deja bastardear por el recuerdo de los goles. Aquellos que los hicieron vibrar y gritar.
No se debería olvidar, que además del fútbol, el deporte predilecto del ex diez, es la jactanciosa negación de hijos.
Lamentable ídolo
La preparación para ser ídolo y posicionarse en un alto lugar, deber ir acompañada de otros condimentos. De ahí, la peligrosidad de algunas construcciones sociales.
Nocivas, no solo para la persona ponderada, sino también, para el resto.
Para las generaciones venideras.
Las extremas demostraciones de amor hacia sus hijas son bellísimas. Actitudes bellas para ellas, pero crueles para los otros. Para los hijos fruto de una noche de drogas y alcohol.
Diego Armando, el hombre que con tal de salir “limpio” de sus burdas acciones fue capaz de hablar horrores de su hijo italiano en su programa de televisión “La noche del diez.”
Cualquier cosa con tal de disimular y negar.
Hasta la difamación. Sumada a una gestualidad, que versa entre la sorpresa y el asco.
Así es Maradona, el lamentable ídolo de los argentinos. De profesión, negador.

Extraño

1 de septiembre de 2006

Interrogantes y reflexiones de la Marcha de Blumberg y la contramarcha de D’ Elia.
Las especulaciones realizadas por D’ Elia entorno a la realización de la contramarcha generaron gran expectativa en la sociedad.
Y no precisamente por los deseos de que la misma se llevara adelante, sino por los alcances de provocación que podía implicar.
El día 30 de agosto, el piquetero oficialista supuestamente apoyado por el Premio Nobel de la Paz -Adolfo Pérez Esquivel- decidió realizar la contramarcha. Por la esperanza y la vida -lema de la marcha- D’ Elia se expresó con una terminología absolutamente vulgar y limitada sobre la marcha organizada por la Fundación Axel.
Preocupado en transmitir los por qué de su contramarcha y atareado en cuestionar las formas de actuar y pensar del ingeniero Blumberg, el subsecretario mamarracho duró unos minutos en el triste escenario montado en el Obelisco. Queriendo explicar lo inexplicable, su desempeño se asemejó al de un sindicalista en el interior de un comité.
Entre gritos, y tratando a los ciudadanos que participaban de la otra marcha -aquella que tanto lo perturbó, indignó y avergonzó- de genocidas y fascistas, entre otras cosas.
D’ Elia supo decir que a los que estaban a metros de él, la inseguridad, no les importaba nada.
Al contrario. La reivindicaban. Porque esa marcha, no era la marcha por la seguridad sino más bien, era la marcha por la impunidad.
Se supo colgar del Premio Nobel y el mismo se abrió por completo de la marcha así como de su vínculo con el piquetero.
Al terminar el acto, un periodista le preguntó a D' Elia qué había sucedido con Esquivel.
Contestó con evasivas. Mejor dicho, hizo referencia a las cualidades del Nobel y no contestó la pregunta propiamente dicha.
El periodista no repreguntó, lo cual es patético y refleja un poco el periodismo que tenemos.
Volviendo a la presencia de Pérez Esquivel, si bien estuvo por las inmediaciones del Obelisco, no se sabe con certeza que fue de él al momento del “discurso” de D’ Elia.
Versiones encontradas generan un importante interrogante.
Otras de las cuestiones a considerar, fue que en el intento de acto de la contramarcha se volvió a remarcar que la Plaza de Mayo es de las madres y las abuelas del dolor.
Que quienes en ese momento se encontraban allí no tenían derecho a estarlo.
D’ Elia dijo que Hebe y Carlotto son las madres de todos los argentinos. Si se sigue la literalidad demencial del sujeto, cabe preguntarse: ¿Son Hebe y Carlotto, las madres de los fascistas que se encontraban marchando contra la inseguridad en la Plaza de Mayo?
Porque ellos, también son argentinos.
Y ¿Dónde estaban Cecilia Pando y Neustadt?
¿En qué momento Blumberg proclamó su candidatura o dejó ver que se postularía como Gobernador por la Provincia de Buenos Aires?
Uno puede preguntarse muchas cosas frente a tanta estupidez humana.
Preguntarse, por ejemplo:
¿Por qué el noticiero de las 19 horas de AMERICA y luego el periodístico de Rolando Graña restaban presencia en la marcha de Blumberg?
Todos los medios informaban y arrojaban cifras distintas.
Pero el noticiero de AMERICA prácticamente dijo que no fue nadie.
Que ni la marcha ni la contramarcha habían logrado la participación esperada.
Quisieron homologar a ambas cuando los resultados podían verse en las imágenes transmitidas por el noticiero de Canal Nueve. Telenoche, TN. El noticiero de TELEFE, etc.
Remarcaban que Blumberg había perdido aquel poder de convocatoria que obtuvo en la primera marcha. La sucedida tras el asesinato de su hijo.
El gran fracaso, le cabe a la contramarcha.
Fue muy breve y cargada de acusaciones.
Ellos la definieron como un debate de ideas, las cuales, no existieron.
Tampoco hubo debates. Existió maltrato y profundización del dolor.
Se hizo referencia al tiempo pasado. Porque no se lo quiere dejar ir.
Parece ser necesario cuestionar a todos los gobiernos anteriores al de Kirchner.
No sólo es la Dictadura, también molestan, los gobiernos democráticos.
El Subsecretario de Vivienda y hábitat demostró que el siglo del perdón lejos está.
No hay intenciones de alcanzarlo.
Para ellos, la inseguridad no es tal. Los delincuentes son producto de la marginalidad.
Se desconoce que existe algo que se llama genes. Violencia congénita.
Predisposición al delito que nada tiene que ver con la pobreza y la educación. Existe una condición humana violenta y quienes la nieguen, adolecen de conocimiento.
Predomina entonces, la ignorancia y la visión parcial.
Hay violencia y delincuencia por ambas cuestiones. No es propia de una sola causa.
Entonces, decir que caprichosamente Blumberg quiere encarcelar a niños de diez años es un disparate. Ese niño de tan corta edad, puede matar a una familia entera. Ha sucedido.
¿Por ser menor debe quedar impune y seguir asesinando?
Barbaridades y contradicciones.
Más tarde, en el programa de Graña, el piquetero volvió a tratar de “fascistas” a los que marcharon junto a Blumberg. Entre ellos, siempre nombró a Grondona.
Curiosamente, luego de la patética contramarcha, D’ Elia, dijo que Grondona ocupaba otro lugar en la historia de nuestro país.
¿A qué se debe ese cambio?
¿Será que quiere continuar con su recorrido mediático sin exceptuar programa alguno?
Abruptamente Grondona dejó de ser un demonio que apoyó el terrorismo de Estado y paso a ser otra cosa que D’ Elia no puede explicar. Cuando es él, quien troca su concepto.
Extraño es lo que hay y sucede alrededor y detrás del subsecretario kirchnerista.
Por otro lado, la marcha de Blumberg se desarrolló en el marco de la coherencia.
Con irreprochables discursos. Y un abanico de ideas y propuestas para mejorar la calidad de vida de los argentinos en materia de seguridad.
Debe decirse que el discurso destacado fue el del rabino.
Quien supo expresar y sintetizar la marcha. En el entrelíneas de su discurso, puede leerse lo que somos y lo que seremos de seguir por esta vía.
El Himno Nacional. El dolor de padres, familiares y amigos de víctimas de la inseguridad.
Los ciudadanos juntos. Los sujetos reunidos en una toma de conciencia social.
Y si no hubo más de 80.000 concurrentes, fue por el miedo paulatino que fue sembrando el gobierno de los derechos humanos.
Datos de la Fundación, estimaron la presencia de 130.000 personas.
No hubo pancartas políticas.
Un bombo se escuchó a lo lejos.
Era de Castells y del resto de los piqueteros que apoyaban al ingeniero.
Blumberg, como siempre, se mostró respetuoso. Pidió calma ante los abucheos de los ciudadanos hacia el Presidente de la Nación, el Gobernador de la Provincia y demás.
Se mostró tolerante y abierto, comprendiendo que el poder se posee cuando encuentra a los hombres reunidos.
La marcha contra la inseguridad demostró que desde la alteridad se pueden lograr grandes cosas.
Planteó que si al Presidente le va bien, nos va bien a todos.
Eso supo decir Blumberg, el llamado fascista.
Extraño, muy extraño ¿no?
 
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