Blumberg, el gobierno y la sociedad crítica

25 de julio de 2006


El dolor se vuelve objeto de critica, la sociedad se fragmenta y el gobierno califica de sensación a la inseguridad.
Por estos días, la figura del señor Juan Carlos Blumberg ha sido demonizada.
Desde que comenzó su lucha contra la inseguridad y formó la Fundación, tanto desde el gobierno provincial como desde la sociedad misma, se lo catalogó de oportunista. Incluso, algunos medios se subieron al banal juzgamiento.
Indudablemente, no se comprende que la lucha de ese hombre conlleva una catarsis.
Aquella, que otros la manifiestan mediante el llanto y/o la violencia; Blumberg, la desprende en acción.
Y no porque su dolor no exista o sea menor, sino porque es su forma, su modo. Posee las fuerzas que tal vez, muchos otros, no tengan. Pero eso, no los hace peores. Como a él, no lo hace mejor.
Simplemente, los distingue.
La condición humana encierra muchos misterios. El ser es absolutamente particular. Por lo cual, ante la tragedia, como es el asesinato de un hijo, no se reacciona de la misma manera.
El ser humano, por su propia naturaleza, se debate entre el ser y el deber ser.
Confronta con sus pensamientos y se revela ante la barbarie como puede. Según su capital cultural; sus recursos económicos; su universo de ideas; y principalmente, conforme a la fuerza y al valor que le queda.
Porque reinventar la vida después de la pérdida de un hijo, sin duda, no es fácil.
La vida misma lo demuestra. Hay una ley natural que lo dice.
Entonces, señalar mediante la agresión a una persona que sólo busca la verdad y terminar con una inseguridad que nos está devorando, no tiene sentido alguno. Es injusto.
Como todo individuo, con el paso del tiempo, el señor Blumberg debe haber bebido de la fuente del bien y del mal. En esa ceremonia que es la vida, muchas cosas deben haberle sucedido pero seguramente, ninguna tan trágica como la que le ocurrió a su hijo.
Los hombres son egoístas. Y con la historia se volvieron más individualistas aún.
Por ende, el compromiso suele llegar cuando le toca a uno mismo y no cuando le toca al de al lado. Así somos y quizás, así moriremos.
Por lo menos, mientras no aprendamos a construir sanamente desde el dolor.
Sostenernos en una memoria que no devenga en resentimiento y venganza. Que no nos demore en un pasado que no podremos cambiar. Mirar hacia delante y llegar a ese siglo del perdón que tanto necesitamos para construir una sociedad mejor. Poder dejarle a las generaciones venideras algo verdadero y no ficticio.
Actualmente, se acusa a Blumberg de oportunista; de querer valerse de la muerte de su hijo para obtener un cargo político, el de gobernador.
Tal vez, no sea una decisión acertada la de Blumberg.
La sociedad está fragmentada en la critica. Los individuos que lo apoyan deben querer continuar viéndolo como una persona palpable, no en la cúspide de la política, ya que la sociedad argentina ha atravesado los virajes de individuos que llegaron al poder.
A ese poder peligroso que se debate entre lo injusto y lo justo.
Injusto en tanto no se tiene, y justo cuando se tiene.
Pero criticarlo por querer ocupar tal cargo, tampoco es lógico. Además, por el momento, son simples especulaciones. Y si tanto es el repudio, la decisión se encuentra en la gente.
Quienes no lo quieren, claro está, no deben votarlo. Por su parte, las personas que lo quieren pero no en el poder, harán lo mismo. Las razones serán distintas; la acción, será la misma.
Se encuentra en cada uno cambiar el común denominador argentino.
La irresponsabilidad.
Nuestra sociedad vive en el círculo vicioso de la crítica sobre todo lo democrático que supo elegir.
Lo que viene siempre es mejor que lo que se va, cuando lo que se va, llegó por la elección de una mayoría.
Y se demoniza lo pasado, sea democrático o autoritario. Por ende, confiar en ésta sociedad es un arma de doble filo.
Sus apoyos no son consecutivos. Son cambiantes. El no hacerse cargo predomina. Al igual que lo individual prima sobre lo colectivo.
Aunque colectivamente huyen de la responsabilidad de su propia elección.
Se lleva adelante una huida para no asumir los equívocos. Equívocos que nos convierten en una sociedad selectiva para todo. Juzgar, etiquetar, recordar y olvidar. Sin una línea de pensamiento coherente, ni claras construcciones de sentido.
Carente de lazos de solidaridad sólidos y precaria en la toma de conciencia.
La huida de la responsabilidad se manifiesta en la homogenización.
En la nivelación por lo bajo y en el horror por todo aquello que signifique diferencia.
Por todo lo que se entienda como políticamente incorrecto.
Aunque lo políticamente correcto fue impuesto por una sociedad caracterizada por una profunda narcodemencialidad.
Y han sido tantos los simulacros de cambio vendidos, que la huida de la responsabilidad nos sigue rigiendo. Más allá que en su interior, el individuo, se encuentre con su propio engaño.
Sucede que nos encontramos ante un estado de situación en cual se ha sembrado la idea de que aquello que es común está bien o es como debe ser. Lo cual, es un error.
Lo común, no siempre es mejor. Varía según los casos.
La problemática que encierra el modo de actuar y pensar de Blumberg es prueba de ello.
Lo mismo sucede con el caso del padre de Matías Bragagnolo.
Tan irresponsable y soberbia se ha vuelta la sociedad que pretende intervenir en las formas de actuar, pensar y sentir de hombres que atraviesan por el momento más terrible que se pueda pasar como padre. Como madre.
Al tiempo que se cuestiona al señor Marcelo Bragagnolo por no quebrarse cuando habla; a Blumberg se lo condena por querer construir un mundo menos peor y por tener ideas más idóneas que los inoperantes que nos gobiernan.
Se lo cataloga de fascista por querer bajar en años la imputabilidad de los delincuentes. Cuando hay menores que son monstruos despiadados.
El castigo debe ser proporcional al crimen. Y las cárceles deben dividirse conforme a cada quien.
Es decir, que a cada uno le toque lo merecido. Ni más, ni menos. Si es el pauperismo en el caso de un violador, que lo padezca.
Dado que no todos lo sujetos son ávidos de rehabilitación.
Aquí Blumberg se presenta hasta benévolo.
Frente a estos dos casos, todos opinan de manera indiscriminada.
En teoría, la vida es más sencilla; en la práctica, hay que estar.
Hay que poner el cuerpo, ya que uno no puede saber verdaderamente lo que se siente hasta que le sucede, hasta que lo vive.
La imaginación existe. La aproximación al dolor podemos buscarla.
Ocurre que sólo es eso, imaginación y aproximación; no es el dolor en sí mismo. Entonces, juzgar a la persona que sufre es cruel.
Las familias tienen pilares que las sostienen pero siempre poseen una cabeza. Esa cabeza debe dar soluciones o intentar, por lo menos, buscar posibles soluciones. Y si la cabeza se cae, todo se desmorona. Tal es el caso del padre de Axel y del padre de Matías.
De dónde sacan las fuerzas, solo ellos lo saben.
Finalmente, el gobierno debe tomar real conciencia de la magnitud del problema. Porque la crisis que ya invade a la familia como célula de la sociedad, se acrecienta con éste tipo de hechos.
Desde el gobierno provincial se dice que la inseguridad es una sensación.
Nunca creí que una sensación matara, robara o violara.
No importa si hay menos o igual inseguridad que en otros lugares; lo importante es erradicarla y las propuestas de Blumberg son el inicio de un camino. Satisfaga o no satisfaga.
Si alguien tiene un mejor proyecto o puede hacer algo mejor, que lo haga.
Bienvenida la toma de conciencia que implica mayor compromiso.
Compromiso que, evidentemente, Arslanian y compañía, no poseen. De poseerlo, no hubieran querido importar un problema como el de las maras y tampoco hubieran calificado -como se ya se mencionó- a la realidad delictiva de burda sensación.

Un recuerdo libertario

19 de julio de 2006


Artigas, la construcción de la subjetividad y la conformación de las tradiciones populares.
Pequeño ensayo teórico.
La figura de Artigas
Entre los libertadores de América Latina la historia puede colocarnos frente a la figura de José Gervasio Artigas (1764-1850).
Considerado por algunos como el brillo más vivo del federalismo en el Río de la Plata en el siglo XIX, y visto por otros como un ser controvertido y cuestionado por su viraje ocupacional.
Porque la ocupación de Artigas fue tomando distintos matices hasta que se convirtiese en el más amado y respetado líder de la Banda Oriental.
Primero fue estanciero, luego contrabandista de ganado hábil en burlar y desafiar a las autoridades españolas. Más tarde se convirtió en capitán de Blandengues y finalmente, tras la ruptura de Buenos Aires con España, se constituyó en el gran líder.
Artigas era partidario del gobierno republicano basado en el respeto a la autonomía de las provincias.
Bajo sus ideas se logró elaborar una concepción de la democracia americanista de rasgos propios.
Se reelaboraron las doctrinas del contractualismo en su vertiente roussouniana, a la cual se le colocó un contenido novedoso proveniente de la cultura de la campaña y sus sectores populares.
La organización nacional, proyectada por Artigas, obedecía a una construcción progresiva de individuo, comunidad y federación. Así, la idea del contractualismo fue redefinida sobre las bases comunitaristas demoradicales.
Al igual que el libertador Simón Bolívar y el pensador Mariano Moreno, Artigas, planteó la necesidad de un nuevo contrato.
Un contrato que nada tenía que ver con el libre goce de la propiedad privada individual. El contrato pensado, era un contrato entre comunidades, provincias o regiones para salvaguardar la independencia.
Los contratantes no serían individuos sino pueblos y provincias. Con lo cual, la concepción integracionista era más que apreciable.
El Pacto Fundacional Federativo de Artigas, aquel que Monteagudo proyectaría a nivel de un Congreso Continental, está en la raíz histórico-política de la emancipación americana.
La socióloga argentina Alcira Argumedo dice que Artigas tomó las ideas de Rousseau para sistematizar aspiraciones y experiencias populares como las formas de democracia directa.
Por otra parte, “El código agrario de 1815 -tierra libre, hombres libres- fue la más gloriosa y avanzada constitución que llegaron a conocer los uruguayos.
Las ideas de Campomanes y Jovellanos en el ciclo reformista de Carlos III influyeron sin duda en el reglamento de Artigas, aunque éste surgió como una respuesta revolucionaria a la necesidad nacional recuperación económica y de justicia social.”
(Galeano; 1971: 154-155)
Las tierras se repartían conforme a la premisa: “los más infelices serán los más privilegiados” El lema signaba a los indios a tener el principal derecho. De ahí, que el sentido fundamental de la Reforma Agraria haya estado vinculado con el hecho de asentar sobre la tierra a los pobres del campo.
“Las tradiciones guaraníticas, charrúas y gauchas arrastraban modos de participación por consenso en las grandes decisiones comunitarias, en la elección de los liderazgos y jefaturas, en el tratamiento de la “propiedad” de la tierra, en los esquemas solidarios y colectivos de producción y distribución económicos, que dieron sustento al ideario de Artigas.” (Argumedo; 2002)
Las tradiciones populares
Dentro del abanico de las tradiciones populares latinoamericanas existen distintas vertientes que marcan diferencias y similitudes entre los pensadores y libertadores latinoamericanos. Sin embargo, frente a las desigualdades y al lugar paupérrimo que muchos pensadores le han dado a los americanos, podemos encontrar puntos en común entre Moreno; Rodríguez; Bolívar y Artigas, como ser: la necesidad de encontrar caminos autónomos de interpretación de los procesos históricos y sociales, así como de recuperar una visión propia del mundo para dar respuestas a condiciones semejantes.
“Artigas y los sistemas flexibles de producción o las redes teleinformáticas; Simón Rodríguez y la formación de mentes creativas y libres a través de la educación; Bolívar y San Martín en la construcción de una unidad federativa y autónoma de todo el continente. (Argumedo; 1999)
La idea consistía en ingresar con dignidad y ser protagonistas de nuestro propio destino en el siglo XXI.
Así, las vertientes latinoamericanas pueden interpretarse como proyectos contra-hegemónicos e innovadores.
Proyectos que buscaron plantear un nuevo sistema, recuperando las categorías europeas para luego apropiarlas y reinterpretarlas a la realidad de las sociedades latinoamericanas.
Todos ellos, han tratado de construir nuevas formas de pensamiento con respecto a la cuestión nacional, divergentes algunas al interior de las mismas pero constructivas al fin, para que podamos pensar y repensar los términos en los cuales queremos comenzar a construir, nuestra propia subjetividad.
Sin más "La conclusión podría ser que el problema político, ético, social y filosófico de nuestros días no es tratar de liberar al individuo del Estado y de las instituciones del Estado sino liberarnos de ambas, del Estado y del tipo de individualización que está ligada a éste. Debemos promover nuevas formas de subjetividad a través del rechazo de este tipo de individualidad que nos ha sido impuesta durante siglos." Foucault
Especial Opiniones de Vanguardia www.scavarelli.com

"El fallo de la esperanza"

13 de julio de 2006


Palabras más, palabras menos, así pretendió interpretar el fallo de La Haya la Secretaria de Medio Ambiente.
El tema de las pasteras, seguramente, se convertirá en uno de los tantos eternos conflictos de la Argentina con el mundo.
Con razón, sin razón o por capricho, la mesa de diálogo se ha convertido, de un tiempo a esta parte, en una utopía.
La medida cautelar solicitada por la Argentina ante La Haya no tenía posibilidad alguna de “triunfo.”
Desde que todo comenzó hasta ahora, se asistió a la crónica de un fallo anunciado.
Los vecinos de Gualeguaychú están profundamente indignados y el panorama no es para nada alentador. Mientras algunos quieren retomar la “lucha” de los cortes; otros, buscan debatir para intentar buscar nuevas alternativas que conduzcan a una posible solución.
Y también, se le “exige” al gobierno nacional un qué hacer.
Ahora bien, lo grave, además de la potencial contaminación de la que se habla, es la actitud de quien hoy dio a conocer el fallo.
En lugar de ser la Secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, parecía una evangelista intentando llevar consuelo a la Asamblea Ambientalista.
14 a 1 fue el resultado del tribunal.
No obstante, para Picolotti, el fallo era esperanzador.
Su retórica de esperanza se tornaba burlona. Hasta por momentos, irrespetuosa.
Como si el sin sentido si hubiese apoderada de su mente, impidiéndole pensar.
Tratando de justificar lo injustificable.
A punto tal, de caer en la subestimación hacia todos los individuos allí reunidos.
El fracaso fue rotundo.
De esperanzador y positivo, el fallo, no tiene nada.
Si las pasteras contaminan o no, deben definirlo especialistas.
Pero recordemos, que estamos en manos de la justicia y como siempre, todo llega tarde. Es decir, a la hora del lamento.
Tal vez, las pasteras no contaminen como se cree.
Y de contaminar, argentinos y uruguayos sufriremos las consecuencias, ya que el problema de las mismas nos afecta a todos, por una u otra razón.
Lo más acertado, sería resolver el problema bilateralmente, prescindiendo de patéticas prédicas fantasiosos y dejando de lado las diferencias "ideológicas" de las que tanto se hablan.
En La Haya, el proceso se dilatará demencialmente, las confrontaciones serán cada vez peor y la tensión entre los países vecinos se incrementará progresivamente hasta rozar la puerta de la violencia.

Lamentablemente, es lo que hay.


Gran parte de las chicas que ocupan un espacio en algún espectáculo teatral de la calle corrientes o en los medios, se ven vinculadas en escándalos.
Ahora, es el escandalete prostibulario.
Panorama general
Muchas de ellas, salidas de un reality show y otras con bastantes años en el medio por haber comenzado tempranamente, las chicas siempre tienen algo que decir. Ya sea porque una se peleó con la otra; por romper con alguna relación amorosa; sólo por ser adictamente mediáticas; o bien por estar involucradas en casos de prostitución.
Si bien todas no son iguales físicamente, poseen el común denominador de la sensualidad. Con lo cual, su presencia resulta muy atractiva en una obra de teatro. Sea comedia, revista o music hall.
Tampoco son iguales en su retórica y en la forma de adaptación al medio del espectáculo.
Algunas parecen vivir en un submundo dentro del mundo, ya que se encuentran ajenas a la realidad social, política y económica del país. Bellas “vedettes” de la nueva generación, no solamente carecen de un capital cultural básico, sino también, de un nivel informativo cotidiano.
Su léxico deja bastante que desear y no precisamente porque sean groseras. Bajo la excusa de pertenecer a alguna provincia, la letra S se ha escapado de las palabras que las chicas suelen utilizar para argumentar los escándalos que las cobijan o para decir cualquier otra cosa. Son los casos de la rosarina Silvina Luna y de la santiagueña Pamela David. Ambas salidas de realitys. Mientras la primera vivió la parasitaria experiencia de “Gran Hermano”, la segunda participó de “El Bar.”
Otras, no pronuncian la consonante por la patética razón de no saber hablar. Son los casos de Maria Eugenia Rito; Ximena Capristo; y la vulgar Fernanda Vives (esposa de Tota Santillán)
En otro espacio, se encuentran Nazarena Vélez y Sabrina Rojas. La primera, tremendamente mediática, con un pasado amoroso escandaloso, casada y separada del cantante Daniel Agostini y muy vinculada con el otrora diez (Diego Armando Maradona) Nazarena pronuncia las eses marcadamente y es una de las que mejor se expresa dentro del medio.
La segunda, Sabrina, es una chica de muy bajo perfil. De novia con un muchacho buen mozo y estudiante universitario. De bajo perfil como Silvina Luna, Sabrina, comparte teatro con Moria y con la modelo Nicole Neuman.
La diferencia, es que la ex “Gran Hermano” siempre se ve envuelta en algún lío.
Aparte, se encuentra Celina Rucci. De cuerpo escultural, profesional y muy bien hablada. Es raro que ella entre en conflictos voluntariamente, aunque si la buscan, su lengua es una de las más filosas del ambiente.
Sacando, por supuesto, a la señora Moria Casan.
A ella nadie le gana a la hora de confrontar. Legendaria en su trabajo, completa y cerebral, Moria camina las tablas como nadie y cataloga de casting a las chicas que quieren "colgarse de sus lolas" o auto-definirse como vedettes por ponerse un par de plumas y un conchero.
Su labor y presencia escénica se acompañan de un carisma único. Y su trascendencia y vigencia se debe a que toda la voluptuosidad y sensualidad que posee tienen el sello del talento innato y las neuronas en buen funcionamiento.
Florencia de la V es un caso paradójico.
Mujer para algunos, hombre para otros. Florencia es ciertamente un travesti extrovertido que tiene más glamour, por ejemplo, que Ritó o Cirio pero que no las pasa a la hora de bailar.
Vulgar en su vocabulario, también desconoce las eses y bromea desagradablemente con su condición sexual elegida.
El caso de la ex esposa del futbolista Martín Palermo, no tiene retorno.
No sabe hacer ni decir nada pero se encuentra en los medios. Seguramente, gracias a una pelea que tuvo con Nazarena Vélez. A quien en su momento, se la vinculó con él.
Wanda Nara representa la degradación de la mujer. Mejor dicho la auto- degradación y la prestación de una condición íntima para tener un minuto de cámara.
Con tan sólo 18 años, durante el verano se la vio y relacionó con Maradona. Trabaja en un intento de teatro de revista pero trascendió por su forma estúpida y desagradable de hablar.
Deficitaria en su pensamiento, supo declarar que era virgen y que para revertir esa situación un hombre debía dormir a su lado durante cinco meses.
Todos se mofaron de sus declaraciones. Nadie le creyó pero tuvo su momento de “gloria” cuando fue invitada al programa “Intrusos.”
Todas ellas son trabajadoras teatrales. Salvo excepciones.
Algunas gozan de tener algún papel en un programa de televisión. Exhiben sus cuerpos porque de ellos viven y no está mal. Para eso los cuidan.
Sin embargo, fundamentalmente la señora Nazarena, muchas veces a dicho que dentro del mundillo de la nueva camada, la prostitución es algo frecuente. Cotizaciones de todo tipo, ya sea para trabajar menos, para lograr subir más rápido, o simplemente, porque está en la condición de la chica vender su cuerpo.
El tema es muy delicado y Nazarena asegura saber los nombres y las tarifas que manejan las chicas que a ello se dedican. Incluso, lo saben productores y claro está, los periodistas catalogados como amarillos.
Como siempre, las involucradas van a negarlo.
Ocurre que en el medio, negar es más sabroso que aceptar.
Si se acepta y habla, las cámaras dejarán de perseguirlas para ir en busca de nuevas noticias, de nuevos escándalos. Y eso, ellas, no pueden permitirlo. Porque la adicción a las luces y a las cámaras puede más que cualquier otra cosa. Nacieron por escándalos; resurgieron por la misma vía; y otras, buscaron la fama mostrándose las veinticuatro horas del día en un programa de televisión, aprovechando a la patológica sociedad voyer.
Quieren parecerse a Moria y se desgastan más en ello que en progresar.
Ninguna quiere ir al choque con la diva, puesto que cuando Rito lo hizo, simplemente, la señora Casan la trató de manchita de tuco. En otras palabras, de grasa.
¿Prostitutas ellas?
El programa “Intrusos” dio a conocer la noticia que varias de las chicas antes nombradas se encuentran involucradas en una red de prostitución a raíz de los servicios que se ofrecían en un matutino gráfico de México.
Sus imágenes aparecen en un diario de la ciudad de Navarit, México.
Una empresa mexicana utiliza varias imágenes de éstas chicas para promocionar servicios sexuales. Acompañamiento, masajes y otro tipo de agregados sexuales son el menú que la empresa ofrece.
Se promocionan los servicios con las fotos de Nazarena Vélez, Ximena Capristo, Silvina Luna, Pamela David y Sabrina Rojas. Las chicas se enteraron y se viene una demanda judicial. Los precios que se manejan son: Los servicios para “adultos” oscilan entre los 500 pesos mexicanos, equivalente a 40 dólares o 120 pesos argentinos. Además, se ofrece hospedaje.
A demandar
Las chicas, junto a sus respectivos abogados, tomarán las medidas legales correspondientes luego de realizar las averiguaciones pertinentes.
El tema no es menor y atenta contra la moral de las mismas. Y si se envían cartas documento por cualquier pavada, como no hacerlo en este caso.
Aunque ésta, no es la primera ver que ocurre.
Por internet se promociona a las chicas como verdaderas prostitutas. Se extraen las fotos más sexys que realizaron para una producción fotográfica y se las publica poniéndoles un precio.
¿Por qué sucede?
Sin duda, los escándalos que se producen en la farándula son redituables y funcionales, no sólo a los programas de chimentos, sino también, a las revistas del corazón.
El papel que éstas mujeres desempeñan en los medios no es aleatorio. Aquí existe un juego y como tal, tiene sus propias reglas.
Los periodistas suelen crear personajes mediáticos y cuando no, tienden a fomentar los creados por otros o emergentes de algún lugar en particular.
Simplemente, porque ese es su rol y es legítimo.
Además de informar sobre nacimientos, romances, casamientos, separaciones, estrenos y bajas, los periodistas del espectáculo - a veces titulados como chimenteros- deben poner al aire los escándalos y las bambalinas.
Dimes y diretes y peleas vulgares venden más que otro tipo de información referida a la farándula.
Hay una sociedad de consumo que demanda tales situaciones. Que gozan de ellas pero que por supuesto, luego, niegan conocerlas.
Que enciende el televisor a la hora señalada para tener dos horas de eso y que espera el día de la semana en que salga la revista para ponerse al tanto de todo aquello que por televisión, aún, no se ha dicho o que directamente, no se dirá.
Entonces, tomarse en serio, horrorizarse y escandalizarse cuando la pantalla se enciende y los improperios comienzan, es una pérdida de tiempo, puesto que mucho de lo que se ve está armado. En su defecto, exagerado. Y a veces es absolutamente real.
Y mediado por la habilidad de conductores y panelistas que saben cuándo intervenir para que el escandalete tome más color y el rating suba.
Por lo tanto, si del hurto de una tanga las chicas armaron casi dos semanas de programa, el tema de la prostitución puede dar para un mes o más.
Tanto es así, que quejarse, no tiene sentido. Puede optarse por cambiar de canal o tomar el tema como lo que es. Delicado en el caso de las que no están involucrados y revelador si es que algunas lo están.
Los medios son un arma de doble filo.
Si se quiere pertenecer, hay que ser conciente de los costos y beneficios. Principalmente cuando tanto se juega y especula con la imagen, dado que nunca falta el oportunista que busca hacer su propio negocio.
Lamentablemente, es lo que hay. Algunas, ni de trabajo pueden hablar.
Pero sin duda, algo tendrán…

La huida

3 de julio de 2006


El detenimiento del pensamiento como funcional al estancamiento de la sociedad a través de la huida de la responsabilidad.
A los efectos de la desarticulación social y de la falta de superación de las mentalidades para evolucionar al compás del mundo globalizado, la sociedad argentina detiene su pensamiento empecinada en un aislacionismo imposible de concretar, ya que todo lo que sucede en el exterior, por una, u otra razón, nos afecta.
Y mientras la retórica oficialista versa entre la última dictadura militar y los años ‘90, hay un mundo que nos pasa. Tanto es así, que países desarrollados celebran los avances estructurales, tecnológicos, así como la creación de relaciones con ese resto del mundo.
Resto del mundo fundamental para seguir el ritmo del evolucionismo que debe producirse en las sociedades emergentes de la modernidad líquida.
Se asiste a un crecimiento sostenido de esas sociedades.
Sociedades que fueron superando el pasado tomando conciencia del mismo a través de una capitalización sana, tanto de lo bueno como de lo malo, y eliminando la venganza de todo qué hacer.
La responsabilidad del porvenir se transformó en la meta principal para pensar el futuro de sociedades golpeadas.
El desgaste en el otro y en lo pasado se recicló para transformarse en energía positiva y así crear un espacio propicio y fructífero para las generaciones venideras.
Lejos de todo esto, se encuentra la sociedad argentina, o por lo menos, gran parte de ella. Porque lejos de trascender lo malo, se lo profundiza con la legitimidad de un gobierno al que le es funcional ese modo de actuar, pensar y sentir social.
Y así, es como se establece una relación dialéctica cuyo eje es la venganza.
La clase dirigente se vale de la alegría mundialista para presentar un proyecto que le otorgue superpoderes al jefe de gabinete.
Aprovecha para aumentarse los salarios, por ejemplo.
No obstante, la sociedad encantada persiste en no dejarse quitar el velo que el gobierno defensor de los derechos humanos le ha puesto.
No se olvida del pasado. Detiene “convenientemente” su pensamiento.
Lo manipula y al igual que el gobierno, se olvida del compromiso argentino.
Vivir de la nostalgia por todo aquello que sucedió y por todo lo que pudo haber sido y no fue, es equivalente a la huida de la responsabilidad por lo actual.
Se evita el debate sobre los proyectos de un país a futuro.
Y en medio de lo único que no distingue entre clases, ideologías y partidos -el fútbol- se pone en práctica la irresponsabilidad, huyendo, tristemente, de la responsabilidad.
Pero esa irresponsabilidad, como siempre, posee el aval de una sociedad que con el correr de los años, seguramente, se volverá crítica. Porque la sociedad argentina se haya inserta en el círculo vicioso de la crítica sobre todo lo democrático que supo elegir.
Parece que lo que viene siempre es mejor que lo que se va, cuando lo que se va, llegó por la elección de una mayoría. Y se demoniza lo pasado, sea democrático o autoritario. Por ende ¿hasta que punto se puede confiar en el apoyo que otorga nuestra sociedad? Si sus apoyos no son consecutivos, son cambiantes y hasta oportunistas.
Lo individual prima sobre lo colectivo. Aunque colectivamente huyen de la responsabilidad de su propio voto.
Todos los gobiernos posteriores a la dictadura fueron mal vistos una vez que dejaron el poder. Nadie se hace cargo, todos escapan.
Mientras los de arriba llevan adelante la huida para mantener el monopolio del poder tan buscado e injusto cuando no les pertenecía; los de abajo, realizan la huida para no asumir los equívocos que nos convierten en una sociedad selectiva para todo.
Para juzgar, etiquetar, recordar y olvidar.
Sin una línea de pensamiento coherente; sin construcciones de sentido claras; sin lazos de solidaridad sólidos; y precaria en la toma de conciencia.
La huida de la responsabilidad se manifiesta pues; en la homogenización, en la nivelación por lo bajo; en el horror por todo aquello que signifique diferencia.
O sea, en todo lo que ante los ojos del común denominador es políticamente incorrecto, o se pretende hacer creer, que así lo es.
En síntesis; la huida de la responsabilidad nos rige, independientemente que en su interior, el individuo, se encuentre con su propio engaño, enfrentándose a su verdad.
 
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