Crimen y Castigo

27 de junio de 2006


Cuestiones teóricas y reflexivas a cerca de la reforma del Código Penal en la República Argentina
Lo básico ante la reforma
En una sociedad como la nuestra, llevar adelante cierto proyecto de legalización, puede ser contraproducente.
Porque cuando el tejido social está fracturado; las construcciones de sentido se tornaron banales; la falta de educación de apoderó de muchos; la libertad se confundió con libertinaje; y la rebeldía de los más jóvenes se volvió jactanciosa; concretar un aumento de las libertades individuales es riesgoso.
Y esto no significa estar en contra de tales libertades, al contrario.
No hay nada más sano que el hombre libre.
Pero la libertad tiene que tener un control y ese control debe imponerlo el Estado.
También el hombre, claro está. Como ser responsable debe auto imponerse dicho control, de lo contrario, el descontrol se apodera de lo individual, afectando, inexorablemente, lo colectivo.
La legalización del consumo de drogas, así como la legalización del aborto son cuestiones complejas.
Para poder llevarlas adelante, es necesario educar. O sea, ir de lo simple a lo complejo, evitando, en la medida de lo posible, correr riesgos innecesarios.
Instruir a la sociedad a través de métodos preventivos para evitar embarazos no deseados; y difundir los efectos que ciertas drogas poseen en el cuerpo y de qué manera afectan el sistema inmunológico.
Por otro lado, es preciso tener en cuenta que las drogas, no siempre ocasionan los mismos efectos en los individuos. Tanto es así, que el tema de la legalización del consumo es mucho más complejo de lo que en realidad se cree.
Cierto es, que en países del primer mundo el consumo de marihuana, por ejemplo, es legal. Pero estas argumentaciones invitan a decir que nosotros no formamos parte de ese primer mundo.
De lo cual se infiere, que los usos y costumbres son completamente distintos, lo mismo que el tipo de educación brindada.
Así, la socialización primaria y secundaria cambia notoriamente entre países desarrollados y subdesarrollados. Lo que no cambian, son los efectos de las drogas y las consecuencias de los abortos inconcientes.
Y no es lo mismo recetar el consumo de marihuana como paliativo o curativo del cáncer, que el uso indiscriminado de pasta base en los colegios o barrios precarios.
Como tampoco es lo mismo el consumo personal de marihuana, que el consumo que además, busca su venta sin importar edades.
Todo es perjudicial, lo que cambia es la extensión del daño.
Por lo tanto, la reforma debe contemplar muchas variantes. Debido a ello, se requiere de especial idoneidad.
Sistema educativo
La educación es fundamental para el desarrollo y el crecimiento de las sociedades.
Pensamos la educación como centro de la organización social.
En el plano micro el objeto de la misma se circunscribe en ver las sociedades en las cuales se lleva adelante el proceso educativo. Se habla de agentes. Como la familia; el grupo de pares; la comunidad o vecindad local. Aunque la escuela desempeña un papel primordial, ya que dicha institución nace con las grandes civilizaciones y los medios de comunicación de masas.
Desde lo macro, la educación enfocará su interés en los sistemas educativos. Profesores y su relación con los otros subsistemas sociales. Léase, cultura, política, economía y estructura social.Entonces, para ampliar las libertades individuales se requiere mejorar el sistema educativo.
Un sistema educativo que se encuentra en crisis en la República Argentina.
Y si no se toma conciencia de esa crisis desde arriba, la ampliación no tiene sentido alguno, ya que la anomia que se emana desde la cúpula, genera la anomia de los de abajo.
Porque si ya existen mujeres que no toman precauciones para evitar embarazos estando el aborto prohibido -con la excepción de la violación o la puesta en riesgo de la madre- legalizándolo, sin educar acerca de la infinidad de métodos anticonceptivos existentes, se protegerán menos aún.
Además, la falta de protección, no tiene como peor consecuencia un embarazo.
Parece que las legislaciones y los individuos se olvidan del Sida.
La protección, cuando de parejas ocasionales o prematuras se trata, es indispensable.
Pero si no hay educación, la legalización puede producir un defasaje, haciendo abuso, en lugar de uso de la ampliación de las libertades otorgadas.
Por lo tanto, mejorar el sistema educativo implica que la educación no se encuentre sujeta a cuestiones económicas.
Que los estratos sociales carentes de recursos económicos tengan acceso a la educación mediante programas especiales para que puedan tomar conciencia de lo que realmente significa ampliar las libertades individuales.
Explicar que es la libertad y cuáles son los alcances de la misma, según el uso que cada uno haga de ella.
La quita de barreras económicas en materia educativa, permite universalizar la educación primaria para luego aumentar la igualdad de oportunidades. De éste modo, se fomentará de modo más palpable la igualdad y la movilidad social que define el conflicto de clases.
Libertad
Ya sea como principio moral o derecho natural, la libertad constituye uno de los objetos esenciales de la política y de la vida humana.
Históricamente, su significado fue evolucionando.
Para los griegos, la libertad significó la posibilidad de decidir la propia vida, además de la responsabilidad de ser gobernado y gobernar por turno.
En Roma, en cambio, la libertad era equivalente a poseer ciertos derechos políticos: votar, nombrar y censurar a los magistrados.
La libertad antigua puede calificarse como una libertad colectiva.
Ni la democracia ateniense, ni la república romana se fundamentaron en las libertades individuales tan reclamadas como en los tiempos modernas.
Libertades usadas y abusadas -en algunos casos- merecedoras de interesantes debates en el seno de una sociedad insegura hasta de uno mismo.
Pero las libertades individuales encuentran su raíz y su debate inicial allá por el año 1789.
Con la Revolución Francesa, aunque también en la Americana de 1776.
A partir de entonces, la libertad se entendió como un conjunto de libertades; como los derechos de los ciudadanos y de las minorías, garantizados por una constitución.
Sin embargo, el desarrollo de la sociedades de masa, así como el aumento de los poderes económicos y burocráticos del Estado y el auge de los totalitarismos, pusieron nuevamente en el centro del debate intelectual de mediados del siglo XX, la cuestión de la libertad.
“Satanás”
En el Congreso y los medios de comunicación se discute el tema de la reforma.
Y en la intensidad del debate, una jueza falla con 37 años y 6 meses de prisión contra un violador que cometió siete violaciones. Cinco mujeres y dos hombres. Estos últimos estando en prisión.
Conocido como “Satanás”, el despreciable ser violó a muchas más personas.
Ocurre, que por temor a las represalias, así como por el miedo y las secuelas que una violación deja, sólo siete personas tomaron coraje para realizar la denuncia.
La condena es la más alta de las otorgadas en delitos de éste tipo. Igualmente, es una condena mínima en comparación al daño realizado.
Está comprobado científicamente que los violadores jamás se recuperan.
Es más, muchos de ellos se jactan de sus actos.
Lo mismo sucede con el hombre golpeador. Son patologías incurables.
Es decir, pueden pasar un tiempo en calma, pero luego, arremeten con más fuerza.
La cárcel no es la solución.
Las condiciones del servicio penitenciario son paupérrimas y de extrema violencia. Pues se suma la violencia de aquel que ingresa a la violencia de los que ya están adentro.
La problemática es muy profunda y controversial. Tanto es así, que al tiempo que se da una pena histórica, el congreso cuestiona si debe tomarse como violación el sexo oral.
Una barbaridad antológica que revela que las personas que están debatiendo la reforma no son las más adecuadas.
Obligar a una persona a practicar sexo oral, por supuesto que debe contemplarse como una violación, puesto que es una variable dentro de la violación tradicional.
El sexo oral puede dejar secuelas gravísimas y distintas a la de la típica violación.
Crimen y Castigo
Como en su momento planteó el filósofo Michel Foucoult: Vigilar y Castigar, hoy, además de eso, debe considerarse el Crimen y Castigo.
Así debe ser. El castigo debe ser proporcional al crimen cometido y al daño causado a la sociedad. Un castigo debidamente repartido que no le deje al criminal deseos de volver a cometer el acto delictivo. Castigo proporcional al daño, aunque continuo, regular, eficaz y cuyo costo político y económico sea el menor posible.
Porque sucede, que muchas veces el éxito de la pena no está en la cantidad sino en la lógica y en la jurisprudencia que se asienta y que debe cumplirse.
Ahora bien, bajar la edad de imputabilidad es esencial y educar es primordial para poner en marcha las reformas que se estudian. Si no, no hay reforma que conduzca a mejorar el orden social establecido.
El respeto hacia el consumo de drogas es vital al igual que la discriminación entre ellas. La conciencia de lo que significa traer hijos al mundo, también lo es.
No se trata de reformas de tipo primarias.
Son reformas de fondo que modificarán las formas de vivir dentro de la sociedad y que afectarán la subjetividad de los individuos mediante un replanteo de los modos de actuar, pensar y sentir.
Y saber si es para bien o para mal, es un riesgo que deberá correrse y cuyas consecuencias delimitarán el futuro de las generaciones venideras. Por ende, los castigos deben mirar el porvenir, teniendo como principal función el prevenir.
Finalmente, la reforma debe plantearse desde adentro del aparato judicial.
Homologando criterios y delineando principios que sean acordes al tipo de sociedad en la cual nos hayamos insertos.
Especial para Opiniones de Vanguardia: www.scavarelli.com

Calidoscopio

21 de junio de 2006


Al ritmo de un gobierno que posee muchos datos de color, pero imposibilitado de terminar de afianzar una estructura en serio, se mueve la sociedad selectiva.
Venganza, acumulación de poder, perpetuidad en el mismo y demagogia, son algunas de las características del gobierno del señor presidente Néstor Kirchner que revelan, entre otras cosas, la gran soberbia que los rige.
Y parte de la sociedad argentina, parece acompañar.
Porque bajo el velo de la defensa de los derechos humanos; el tratamiento de la reforma del código penal; el repudio hacia los militares; y el recorte de la libertad de expresión a posteriori de haberse vertido alguna opinión contra el gobierno, se esconde la esencia más oscura de un gobierno desmedido en sus ansias de poder.
Con declaraciones funcionales a una sociedad quebrada en su tejido social y selectiva en el recuerdo y juzgamiento, el presidente de los argentinos, juega con el pasado, trayéndolo, una y otra vez, a la retórica discursiva.
Y los datos de color que los informativos suelen comentar, no son precisamente divertidos o buenos.
Datos que reflejan un tipo de presidente que adolece de protocolo y ubicación en algunos actos específicos.
Ser contestario, contra hegemónico y aislacionista por deporte, lleva a la Argentina a un estado de empobrecimiento cultural y relacional pocas veces visto.
El gobierno de turno interpreta al nacionalismo de manera errónea, al tiempo que se escuda de un progresismo que de tal, no tiene nada.
Economía de mercado y apertura mundial parecen malas palabras.
Como si se desconociese que en el mundo globalizado el intercambio es fundamental para el crecimiento y desarrollo de un país que, supuestamente, busca evolucionar.
O sea, deben considerarse las consecuencias de la liquidez que trajo la modernidad, puesto que aquel que no se sube a la vorágine del capitalismo globalizado, lamentablemente, queda relegado.
Y así, es como paulatinamente va quedando la sociedad argentina.
Un gobierno de colores compuesto por distintas piezas. Una estructura desestabilizada que se considera estable y una sociedad de cambio que en su continuo movimiento desarma la que parecía construido. Del mismo modo que sucede con las formas irregulares de un calidoscopio.
Las piezas de colores, a medida que el tubo se rota, cambian su forma.
Para que ello ocurra, la forma anterior se desarma y así continuamente, de lo contrario, el encanto del objeto no existiría. Es decir, todo parece armado, cuando en realidad, todo se encuentra desarmado.
En la Argentina del 2006 sucede lo mismo, ya que hay una sociedad encantada que comparte calidoscopio con el gobierno.
Patéticamente, funcionamos como tal.
Y aquel famoso “que se vayan todos”, quedó en la nada.
Hoy, tenemos más de lo mismo. Porque parte de lo que se demonizó en los ‘90 y durante el gobierno de la alianza, permanece.
Se van sumando. Como es el caso de Álvarez en el MERCOSUR de la eterna crisis.
Entonces, la Argentina de Kirchner no es ni más ni menos que más de lo mismo. De ese mismo que en teoría, no se quería pero que hoy se legitima por el lamento boricano de los ya trillados derechos humanos.
Memoria selectiva de una sociedad que se acuerda cuando el recuerdo no desmorona sus propias construcciones; cuando no derriba sus propias palabras y principalmente, cuando le conviene.
La sociedad argentina y su típica costumbre de: “me dijo, le dije, le digo.” Sumado al no me hago cargo y al por las dudas…

Eternamente Borges

17 de junio de 2006


"Dicen que soy un gran escritor. Agradezco esa curiosa opinión, pero no la comparto. El día de mañana, algunos lúcidos la refutarán fácilmente y me tildarán de impostor o chapucero o de ambas cosas a la vez." (Borges)
Literatura
Como proceso social, la literatura, implica algo más que contenidos o personajes; conlleva figuras y tropos que no sólo componen o arman el texto. Vinculan la estructura de la obra con sus posibles lectores e inscriben al sujeto que dice.
Tanto es así, que la preocupación por las relaciones entre relato y público son tan antiguas como la transmisión oral misma.
El escritor
Al igual que las palabras fundadas en el lenguaje, la literatura y los escritores, tienden a perpetuar en la memoria de sus lectores. Incluso, de sus no lectores que por una u otra razón, escucharon hablar del autor de una obra magistral.
La transmisión de un libro, así como sus diversas interpretaciones sorprenden al lector. Porque con el paso del tiempo, los libros se reinterpretan y van adquiriendo otro sentido. El sentido que cada uno le otorga, conforme al tiempo vivido.
La generosidad y la nobleza del escritor se vuelven cautivantes. La magia de producir una pintura en la mente del que lee, a través del uso específico del lenguaje, es una vivencia única que sólo un buen escritor puede ofrecer.
Voltaire, supo decir: “La escritura es la pintura de la voz”
Borges en la obra
Jorge Luís Borges (1899-1986) Escritor y pensador argentino. Controvertido y cuestionado por su ideología política, así como también, por sus interpretaciones hacia ciertos clásicos de la literatura Argentina que ocupan un lugar central en la tradición de nuestro país.
Sus posturas políticas evolucionaron desde el izquierdismo juvenil al nacionalismo, y después a un liberalismo escéptico desde el que se opuso al fascismo y al peronismo. A lo largo de toda su producción de cuentos, Borges, creó un mundo fantástico, metafísico y ciertamente subjetivo.No sólo experimentó rechazo hacia la Academia Española sino también hacia la lengua orillera. Tanto es así, que en “EI idioma de los argentinos” (1928) estableció que al problema verbal no puede dársele ninguna solución general porque: “el lenguaje es como la luna y tiene su hemisferio de sombra.”
La metamorfosis que se fue produciendo en la personalidad de Borges con el paso del tiempo fue sumamente notoria. Si bien nunca se caracterizó por ser un hombre accesible y simple, la progresiva pérdida de su visión lo fue convirtiendo en un hombre cada vez más adusto, pesimista, netamente conservador y por sobre todas las cosas, sumamente crítico.
Su opiniones acerca la gauchesca; el Martín Fierro; el tango; los refranes populares; la oralidad criolla y sus inflexiones; la novela popular rioplatense en el siglo XIX, poseen gran originalidad argumentativa.
Sus intervenciones sobre la gauchesca en la década del ‘20 hacen un corte netamente polémico respecto del discurso intelectual nacionalista y esencialista (Sarlo)
Esta posición, Borges va a subrayarla en las décadas que siguen, desconfiando irónicamente de un discurso ’mayor’ sobre la fundación gauchesca de la cultura Argentina.
Eternamente Borges
Veinte años sin la presencia física del escritor.
Veinte años de maravillosa continuidad y reedición de su obra inquietante, en la que prevalece su espíritu controvertido.
Un Borges que vive en las bibliotecas; en el alma y en el saber de quienes bebimos de la fuente del relato borgiano.
Porque podía gustar o no, pero negar su originalidad y debido uso de la palabra, es un acto de ignorancia imperdonable.
Borges, al igual que otros tantos escritores, ayudaron a que muchas personas hoy, puedan decir: “Yo soy lo que he leído.”
Entonces, el escritor argentino vivirá eternamente en cada ser.
Porque Borges, tal como alguna vez dijo Sartre al referirse a los escritores: fue escritor, no por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que las dijo.

El siglo del perdón

5 de junio de 2006


En la medida que las gobiernos continúen transitando por el camino de la venganza, difícilmente se pueda asistir al siglo del perdón.
La sociedades atraviesan una crisis de identidad de suma importancia. Y la argentina, no está exenta de esta crisis, al contrario.
La crisis de nuestra sociedad es muy profunda, puesto que su tejido social se encuentra quebrado desde hace muchos años.
Los cambios que se producen convierten a las sociedades en sociedades de cambio. Eso hace que la liquidez protagonice en lo cotidiano las transformaciones que se producen al interior de la conformación de los grupos de poder.
Los odios, las ansias de venganza y la meta indiscriminada de acumulación de poder de los de arriba, genera el descontrol de los de abajo, dividiendo, aún más, a la sociedad.
El perdón parece estar cada vez más lejos de la reconstitución de las sociedades modernas. Tanto es así, que suele confundírselo con las disculpas.
A partir del inicio de la mundialización, individuos; comunidades enteras; corporaciones de profesiones; religiosos; y jefes de Estado piden perdón.
Ocurre que pedir perdón, suele ser, para muchos, un deporte.
Hacen sin pensar y cuando las consecuencias ayudan a continuar con el declive social, el perdón se hace presente. Pero pedir perdón, entre otras cosas, implica no repetir.
También requiere del inicio de una nueva etapa basada en el olvido. Pero para olvidar, antes, es necesario recordar para así poder llegar al perdón.
Es decir, se puede sintetizar la idea en un triángulo compuesto por el recuerdo, el perdón y el olvido.
Pues el arrepentimiento de quienes hicieron el mal para lograr el perdón precisa, como dice Jacques Derrida: “Una urgencia universal de la memoria.”
Es necesario volver al pasado para comprender este presente que tiene su impronta.
Y si perdonar no es fácil, pedir perdón, tampoco lo es.
Fundamentalmente cuando se vive en un mundo donde el egoísmo se ubica en el centro de la escena de las relaciones humanas.
Pues el perdón necesita, inexorablemente, de una auténtica toma de conciencia.
De lo contrario, se tiende un velo para evitar la contestación, el debate y el señalamiento social.
Porque como alguna vez dijo Saramago, en el mundo existen dos grandes superpotencias; la primera, es Estados Unidos y la segunda, es la opinión pública.
Lo que hoy se hace en Argentina nada tiene que ver con la construcción de un proyecto de país a futuro, ya que cada discurso se encuentra cargado de una intensa critica sobre los años anteriores. Y en esa critica, se desgastan energías, demostrando que los que fueron continúan siendo más importantes que el país a conformar.
Se especula con la barbarie de los años‘70 y en la retórica predomina el rencor hacia los ‘90. Así, lejos estamos de construir verdaderas identidades.
Es más, bajo esas criticas demagógicas, muchos son engañados creyendo que nos encontramos ante la presencia de un gobierno que posee una sensibilidad diferente. Sin embargo, el camino hacia esa sensibilidad tan deseada parece ser eterno.
Por lo tanto, la venganza, a través del recorte de la libertad y de la subestimación hacia las masas hace, que cada día, el siglo del perdón se convierta en una verdadera utopía.
 
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