Dieléctica de lo masivo

29 de diciembre de 2006

El papel de la televisión en la vida cotidiana.
Segunda parte de Cultura de masas.
De un tiempo a esta parte, los medios de comunicación se han masificado notoriamente.
En algunos casos de manera auto referencial y en otros casos, a través de un sistema de ideas copiado del exterior y adaptados a la sociedad de consumo correspondiente.
El medio que se ha caracterizado en esta escala masiva, ha sido la televisión. Aunque la radio también ha crecido sustancialmente a pesar de ser uno de los primeros medios en circulación.
Debido a esto, se conforma una cultura de masas que dista de ser designada con ese nombre de manera peyorativa.
Porque en contraposición a lo que sucedía en las sociedades tradicionales, la cultura de masas de los tiempos modernos no es superficial y mediocre.
Es, sin más, un tipo de cultura que ha trascendido lo que antes podía considerarse una elección vulgar o simplista.
Una cultura popular que vive bajos los ritmos acelerados de la globalización, subiéndose a la vorágine de la misma para intentar no quedar relegada y buscar, al mismo tiempo, escapar de los conflictos e imponderables de la vida cotidiana frente a un televisor.
A penas por un par de horas y a modo de pasatiempo.
Todo ello, más allá de que en ese escape, se releguen argumentos y calidad.
Razón por la cual, estas cuestiones obligan a los investigadores y observadores sociales, a replantearse la perspectiva crítica de este tipo de cultura.
Entre otras cosas, la revisión debe darse como consecuencia de que actualmente, la televisión en general y los programas de corte banal, son consumidos por todo tipo de personas.
Personas, que forman parte de distintas clases sociales. Entonces, el empobrecimiento del gusto, en materia de medios, ya no es privativo de las denominadas clases bajas o subalternas.
Al contrario, la nivelación hacia abajo debe atribuírsele a toda una nueva cultura híbrida que ha construido un tipo de subjetividad particular y que modificó las formas de actuar y pensar de los productores.
Hasta crear una nueva estructura de sentimiento que versa entre la elección racional de lo popular y el consumo exclusivo y menor, de ciertos productos de alto contenido intelectual.
Por lo tanto, lo que puede apreciarse a causa de los avances en materia de investigación y discurso, es la articulación de lo popular con lo masivo y de lo masivo con lo popular, haciendo a un lado aquella antigua visión de la degradación de las masas.
Es decir, una dialéctica de lo masivo.
Aquella que ha logrado convertir a los televidentes en conocedores de distintas culturas desde sus hogares.
Que ha interceptado identidades a través de viajes televisados.
Que se ha expandido a nivel mundial siendo, en muchos casos, una herramienta más de trabajo.
Y que sin duda alguna, ha servido para el sensacionalismo y la destrucción de muchos conceptos formados.
A veces para bien y a veces, por supuesto, para mal.
Así, se fue formando la televisión que hoy tenemos. Por lo menos, en Argentina.
Aunque también, en muchos otros lugares.
De ahí, que creer en la totalidad de todo lo que se ve y escucha en esta caja mágica imprevisible y previsible, es no haber entendido las reglas impuestas por los medios y las demandas de show realizadas por esta nueva cultura que se fue sumando a la antes despreciada cultura de masas.
Y que tuvo como resultado, la conformación de la cultura híbrida.

Cultura de masas

27 de diciembre de 2006

La televisión: forma suprema de comunicación en las sociedades occidentales.
La televisión argentina, lo mismo que la de otras partes del mundo, se caracteriza por poseer una gran variedad de géneros. Desde programas de entretenimiento hasta ficciones, telenovelas, películas, comedias, periodísticos de investigación, noticieros, magazines y realitys, la televisión ofrece una serie de opciones en distintos formatos que además de buscar puntos de rating, se interesa por satisfacer los gustos y demandas de la sociedad de consumo.
Aquella, que marca las tendencias y que refleja lo que hoy en día es, la cultura de masas. Así, la globalización, la cultura consumista y el postmodernismo, forman parte de un mismo fenómeno que evidencia los avances tecnológicos y los niveles de cambio que se han producido, en el caso argentino, a partir de la medición minuto a minuto.
Productos de alta calidad como “El tiempo no para” y “Montecristo”, al aparecer un fenómeno netamente popular como “Bailando por un sueño” y posteriormente “Cantando por un sueño” son relegados por los televidentes que no buscan calidad sino show.
De esto modo, ambos fenómenos lograron absorber el atributo argumentativo de las ficciones mencionadas, levantando un escenario de luces, conflictos, escándalos, bailes y sueños.
Y se puso de manifiesto que: “la alta cultura se ha convertido en una subcultura más, en una opinión más (…)” (Chambers, 1986)
La televisión es entonces, un medio esencial para la producción y reproducción de una “cultura” basada en políticas, por sobre todas las cosas, marketineras.
Otro dato a tener en cuenta, es que la televisión ha acortado las distancias.
La masividad televisiva, acompañada por los ritmos de la globalización y todo lo que la misma implica, han permitido disminuir los kilómetros entre hemisferios.
Los informativos por cable contribuyeron a mejorar las comunicaciones y con ella, la calidad de las noticias. A lo que debe sumársele, el auge de la informática.
Noticias del mundo entero llegan al instante para informar sobre las problemáticas, novedades y demás que van sucediendo en los lugares más lejanos.
Un conglomerado de imágenes y cables de último momento llegan a las redacciones de los periódicos y otros medios cotidianamente.
No obstante, suele tener la primicia, debido a su permanente continuidad horaria, la televisión y más rápido aún, la radio.
De este modo, asistimos a un mundo que se maneja a través de los hilos de los medios mediante el progreso y el desarrollo proporcionado por la globalización.
Dos instancias positivas como contrapartida de lo que también, ha relegado.
Continuará

Internas

15 de diciembre de 2006

Las contradicciones que se viven en el seno de la sociedad argentina.
Lejos de las utopías, la sociedad argentina se enfrenta a un estado de situación que está más cerca de la tragedia que de la salida del caos en el que se vive.
Una Argentina prácticamente igual a la Dinamarca de Hamlet.
En dónde la gente se debate entre el ser y el deber ser.
Una Nación en la que el poder se ha convertido para muchos, en la única herramienta de supervivencia. Y sin importar los medios, se busca aquel poder que continúa presentándose injusto para quienes no lo tienen.
Sociedad que parece alejarse del campo de la educación fomentando, aún más, el ingreso de la barbarie.
Aquella que hoy, pudo trascender al propio Sarmiento. Escenas de la vida cotidiana demuestran la fragmentación social y las contradicciones.
Debates caducos sobre problemáticas que necesitan urgentes resoluciones.
Víctimas de la inseguridad enfrentadas en el discurso.
Piqueteros contra piqueteros. Piqueteros contra el gobierno.
El Gobierno Nacional en conflicto con el Provincial. Y ambos gobiernos se encuentran en la retórica contradictoria del reclamo.
El martes pasado quedó liberado el joven secuestrado en la localidad Bonaerense de José C. Paz, Cristián Ianone.
Tras el pago de un rescate que ronda la suma de los 300.000 pesos. Mientras esto sucedía, el Ingeniero Juan Carlos Blumberg declaró que la policía bonaerense pretendía robarle a la familia 47.000 pesos.
Por su parte, la madre del joven desmintió dicha versión agregando que lo único que hizo el Ingeniero fue entorpecer la investigación
Hace varias horas, la Fundación Axel, emitió un comunicado de prensa que aclara la situación, desmintiendo que Blumberg haya entorpecido la investigación y que su acercamiento a la familia Ianone fue por el llamado que la misma hizo a la fundación.
Desde la Fundación se sostiene el tema de los 47.000 pesos, ya que la información, según el Ingeniero, le fue brindada por una persona cercana a la familia.
Lo cierto es, que todo es una profunda contradicción que pone de manifiesto las internas existentes dentro de sectores que padecen o han padecido el mismo horror.
En otro plano, se encuentra el caso de Raúl Castells.
Quien repudiaba a D’ Elía mientras ocupaba el cargo de Subsecretario de Tierra y Viviendas, lo repudiaba. Es decir, hasta las declaraciones desafortunadas a favor de Irán, D’ Elía, mantenía una cordial relación con el gobierno Nacional.
Tanto es así, que junto al publicista Braga Menéndez, el piquetero devenido en funcionario era algo así como un vocero presidencial.
Pero luego de las declaraciones, más un hartazgo casi evidente, Luís D’ Elía dejó de ser práctico al Kirchnerismo y todo concluyó en un: Chau, chau, adiós.
Extrañamente, el piquetero del merendero más top de Argentina -aquel en el que trabajarán durante Noche Buena Huberto Roviralta junto a la mal hablada “futura marquesa” Nazarena Vélez- apoyó a D’ Elía frente a la actitud que se tomo para con él.
Ahora bien, otras versiones encontradas y que también tienen como protagonista a Castells, ocurrieron días pasados en un predio ferial cito en Lomas de Zamora.
Allí, para evitar el desalojo estipulado por el Gobierno Provincial, el piquetero se enfrentó con la policía y terminó todo quemado.
Él, dice que lo atacaron con un lanzallamas mientras la bonaerense aduce bombas molotov.
A medida que esto sucede, los medios, ávidos de primicias y sensacionalismo, se dedican a exhibir, como si fuese una excelsa noticia, la imagen si barba de Castells.
Por otro lado, la familia de Jorge Julio López, luego de meses de una “calma enrarecida” solicita, mediante carta abierta, que López no sea el primer desaparecido de la democracia.
Frente a esto, los encargados en la investigación no han realizado aportes concretos.
Al menos, no públicamente.
Todo es muy extraño en nuestra sociedad.
Algunas situaciones son lamentablemente comunes y previsibles.
La concordancia, se presenta como un verdadero concepto límite. Aunque lo que sí es lineal, es el patrón de conducta de una sociedad que hoy te legitima y mañana te demoniza.
Individuos que no entienden que no existen varias verdades sino una sola verdad.
Y que la construcción de “verdades” son simulacros que nos hacen involucionar.
Pero las internas y las contradicciones prosiguen.
Los dimes y diretes versan entre acusaciones y frustradas alianzas.
El me dijo, le dije, le digo se hace eco expandiéndose por todas las esferas de la vida hasta generar una profunda confusión.
Una confusión, que cuando parece disiparse, vuelve a enturbiarse con declaraciones violentas de algunos funcionarios y/o víctimas y con la triste realidad de que para muchos candidatos, el tema de la inseguridad, le es funcional, ya que forma el epicentro de sus candidaturas aunque de modo banal.
Candidaturas, que en su mayoría, han dejado de lado la problemática colectiva de nuestro país para “avocarse” en una de las debilidades de hoy.

El camino de la corrupción

27 de noviembre de 2006

Una forma de vida riesgosa pero deseada.
Segunda parte de estilo corrupción.

El problema de la corrupción además de gozar de complejidad, cuenta con distintas percepciones que, por lo general, tienen que ver con las interpretaciones de todo aquello que es políticamente incorrecto.
Las sociedades son concientes de que en todas las esferas de la vida hay corrupción. En mayor o menor medida, la corrupción se hace presente reflejando un estado de descomposición moral que afecta la construcción de la subjetividad de los sujetos que se rigen por patrones cuya génesis, suele ser dicha actividad.
Al contrario de lo que tiende a creerse popularmente, la vida del corrupto no es fácil.
Es ciertamente compleja y riesgosa.
Es un permanente desafío que no es para cualquiera.
La potencialidad del descubrir los actos delictivos generan adrenalina en quien o quienes los cometen, al tiempo que un estado de caminata por el borde de una cornisa.
Pero no son solamente los particulares los que conforman círculos de corruptos.
El estado, desempeña un papel esencial en esta problemática.
Desde el mismo, la impunidad va bajando a la sociedad.
Estados que en variadas ocasiones justifican y limitan la relación proporcional que debiese existir entre crimen y castigo. Entre corrupción y castigo.
Y eso se hace, dado que los estados se pierden en la corrupción, no pudiendo entonces bregar con el ejemplo.
Los organismos estatales deben revisar este tema.
Fundamentalmente el poder judicial tiene que rever la legislación al respecto. Aunque no se hace para no descorrer el velo que tapa los negociados que de todas esas aristas se desprenden.
Porque la corrupción es una realidad que tiende a ocultarse. Que se sabe pero que no se dice, puesto que es funcional a varios grupos empresariales (Multinacionales).
Y los estados, al no combatirla por ser parte de los arreglos, ayudan a profundizar la crisis social vigente en el mundo.
En este sentido, el periodismo, desempeña un rol preponderante. “El periodismo alcanza su función social de mediación entre la sociedad y el Estado” (Simonetti, 2002) En síntesis, la corrupción tiene que ver con “el ocultamiento, las prácticas oscuras y secretas.” (Simonetti, 2002) Y el periodismo es lo opuesto.
En condiciones ideales debe sacar a la luz todo lo que se oculta.
Valerse de la transparencia, investigando y analizando los por qué de determinadas situaciones.
Como toda práctica, la corrupción tiene una serie de códigos y símbolos característicos que no son desmedidos sino necesarios para poder llevarse a cabo.
Hay un entramado de relaciones sociales alrededor de ella.
Existe un idioma precioso, particular.
Idioma que la gente común no comparte por no encontrarse inserta en dicha situación.
El auge de la corrupción coincide con el surgimiento de nuevos sectores sociales o mejor dicho, con la aparición de nuevos grupos económicos que a través del dinero logran acceder a circuitos sociales exclusivos que manejan un determinado lenguaje.
Irregularidades: Dos ejemplos Marplatenses.
Es sabido que en el ANSES si hay algo que abunda es la irregularidad y la ineficacia. No se deja, por ejemplo, que las personas que están tramitando su jubilación accedan como corresponde a sus expedientes.
En Rentas -otro espacio desastroso- se les niega a los ciudadanos el acceso a planos personales de un terreno.
Pero lo curioso de esto, según fuentes, es que algunos trabajadores de dicho lugar ni siquiera estando enfermos, se toman licencia.
Y no es precisamente porque no se las otorguen sino porque como supo decir un empleado del lugar: “No es que me descuentan, pierdo plata, no gano.”
¿Qué significa eso?
Ciertos trabajadores de RENTAS, niegan los planos que periódicamente se van a buscar hasta que un día curiosamente los encuentran.
En lugar de exhibírselos con naturalidad a la persona que los requiere, se la lleva al baño del establecimiento para mirarlos.
Eso sucede según palabras textuales del trabajador porque:
“Ése trabajito se cobra y no quiero que mis compañeros me vean.”
Más allá de IDEA
Sin duda, el fenómeno de la corrupción en Argentina y el mundo es absolutamente significativo y creciente.
IDEA, espacio conformado por empresas de distintos rubros para el intercambio de prácticas e ideas, busca que las mismas puedan desempeñar un papel en el plano político, económico y social. Sin embargo, algunas de las empresas socias han estado sospechadas de ejercer prácticas corruptas.
Es decir, a pesar de participar de ciertos nucleamientos, el mundo empresarial es complejo.
Y en su vínculo con el Estado se presenta como un campo de acceso limitado y proclive a la corrupción, más allá de lo que IDEA pueda representar en cuanto a su historia.
Continuará

Los incorregibles

20 de noviembre de 2006

La desfachatez de Solá y Arslanian contra Blumberg.
El retorno de los secuestros es acompañado por la falta de criterio y responsabilidad de las declaraciones del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y de su Ministro de seguridad.
Improperios que se hacen presentes siempre que las autoridades se encuentran acorraladas en el no saber qué hacer.
Y en ese no saber, se pierden en dichos absolutamente desafortunados. Como por ejemplo decir: Que la no aparición de Jorge Julio López es un fracaso del pueblo.
Ahora bien, el último secuestro que se ha dado a conocer públicamente es el de Hernán Ianone. Un chico de 22 años cuya residencia era en localidad bonaerense de José C. Paz.
Estudiante de la Facultad de El Salvador, fue secuestrado días pasados y exigen por su rescate 500.000 dólares. Sucede, que de un tiempo a esta parte, los secuestradores reclaman los pagos en dólares. Un secuestro que no trascendió y que se produjo en la zona de San Isidro es una prueba de ello.
Los familiares de la víctima debieron pagar 50.000 dólares de rescate.
El caso Ianone, si bien ha trascendido, es hermético.
Y ello se debe al modus operandi de los secuestradores. Aquellos que llaman una vez para dar cuenta del secuestro y luego tardan un par de días en volver a comunicarse con los familiares.
Juan Carlos Blumberg difundió el hecho y reclamó la renuncia del gobernador Felipe Solá y de su Ministro de Seguridad, León Arslanian por llevar a la Provincia de Buenos Aires por un camino de total anarquía en lo que a la seguridad respecta.
Ambos personajes, lo mismo que especialistas en secuestros, criticaron a Blumberg por difundir el caso.
Es más, sugirieron que de pasarle algo al secuestrado, la culpa, sería del Ingeniero.
Un absoluto disparate, ya que la familia Ianone fue la que se contactó con la Fundación para ver los pasos a seguir.
Es decir, cuando sucedió el secuestro de Axel, Blumberg no le avisó a nadie y perdió igualmente a su hijo. Razón por la cual, la seguridad sobre la vida de la víctima es difícil de ser garantizada. Casi en su totalidad, depende de los niveles de violencia que manejen los secuestradores.
Como vemos, la sociedad argentina vuelve a enfrentarse a ese miedo que devino en terror.
Un terror, que en realidad, nunca desapareció porque muchos hechos delictivos no han sido debidamente denunciados. Ello se debe por un lado, a que los individuos que conforman esta sociedad temen por la intervención de la policía como cuerpo de seguridad, dado que muchas veces, sus accionares entorpecieron negociaciones hasta llegar a la muerte de la víctima.
Por otro lado, se evita a la policía para seguir rigurosamente con todas las pautas que imponen los secuestradores.
La intervención de grupos de investigación especializados debe ser necesaria y el Gobierno Nacional, también debe hacerse cargo.
El tema de la seguridad no es privativo de la Provincia. Es un mal que afecta a todo el país.
Hay una descomposición social a la que se le suma la debacle y las pésimas referencias que se tienen de la policía bonaerense. Policía que carece de códigos y debida preparación.
Aunque por supuesto, hay excepciones.
Difundir en los medios el secuestro no está mal.
Bien utilizados, los medios de comunicación son una herramienta fundamental que opera como informativo y como fuente de complemento. Principalmente, si los incorregibles aceptan sus limitaciones y empiezan a trabajar conjuntamente y a conciencia. Y de entender que no están capacitados, retirarse, antes de que la barbarie se profundice aún más, en la Provincia de Buenos Aires.
Porque de continuar por esta vía, el problema de la inseguridad no tendrá fin y de incorregibles y inoperantes se seguirán llenando los cargos públicos.

Estilo corrupción

13 de noviembre de 2006

Una actividad mundialmente conocida.
Origen de la palabra
Si nos detenemos en el origen de la palabra corrupción encontramos sus raíces en la antigua Grecia. Allí, dónde Tucídides y Aristóteles debatían el problema del orden como consecuencia de la enfermedad por la que atravesaba el cuerpo político de aquel entonces.
Decadencia del orden político y moral que expresa un sentido de descomposición o perversión.
Socialmente, una conducta corrupta es aquella que se desvía de las normas vigentes.
Y en Argentina, de desvíos, se conoce bastante. Porque si bien se carece de un marco teórico preciso, producto de la falta de investigaciones científicas, carencia de estadísticas y bibliografía específica abundante, las informaciones diarias demuestran que la sociedad argentina cuenta con altos índices de actividades corruptas.
Carácter sociológico de la corrupción
Sucede que la corrupción, además de un problema sociológico, representa un problema filosófico, ya que muchas prácticas que son consideradas corruptas por unos, son bien vistas o naturales por otros.
Ello depende, en gran medida, de la ética de la moral y los valores.
Históricamente, se ha impuesto una moral básicamente cristiana.
Aquella que condena todo este tipo de actividades y que se ha instaurado como religión universal y patriarcal.
Pero paradojalmente, la Iglesia como institución, no se encuentra exenta de la comisión de actos corruptos o que infrinjan la ley.
Un ejemplo de ello, es CARITAS.
Agrupación que trabaja para los pobres y cuando reciben las donaciones de indumentaria de los fieles o simples almas solidarias, buscan entre las bolsas algo con qué quedarse.
Damas que se precian de su vocación por ayudar a los más necesitados escapan a la verdad o están al acecho por sacar ventaja de algo.
Sin importar que los costos, los paguen otra vez, los pobres.
Entonces, corrupción encontramos en diversos espacios.
La misma no es privativa de la esfera política.
Tiene vínculos con la esfera económica, cultural y social.
Y el planteo también reside en saber si la corrupción es individual o colectiva.
Cuando en realidad, la corrupción proviene de ambos lados hasta llegar a establecer una relación dialéctica.
Puesto que de no existir individuos que se presten a la corrupción, la corrupción colectiva no existiría. Aunque suele suceder que algunos individuos prefieren operar solos para así evitar la complejidad de los mecanismos que poseen todas las corporaciones y organizaciones.
En otras palabras, evadir el reparto de lo obtenido.
Dentro de lo que es la corrupción política, en Argentina se denuncia hasta el hartazgo, que todos los gobiernos de turno son corruptos.
A medida que los gobiernos pasan, la corrupción, parece incrementarse y acentuarse como un estilo más, de aquellos que ocupan cargos públicos.
Sin duda alguna, la corrupción forma parte de la vida. Razón por la cual, más que denunciar, es preciso hacer y educar.
Por otro lado, la corrupción económica es aquella tan usual y concreta.
Tal vez un poco menos prolija y obvia. O sea, cuando el cargo del funcionario público deviene en un negocio y los ingresos buscan maximizarse para el bienestar social y no individual.
Pues la anomia existente en nuestro país contribuye a la proliferación de la corrupción porque crea un espacio propicio para su impune desarrollo.
Claro está que hay otros factores de incidencia. Aquellos que tienen que ver con la condición humana misma.
En síntesis, la corrupción en términos morales, es un problema de moral individual y colectiva.
La corrupción del sistema (macro) invita a corromper al individuo (micro), o bien a acoplarse al sistema. Como se dijo, es algo absolutamente dialéctico.
Los intereses particulares entorno a la corrupción se deben en primacía, a la acumulación de poder y al obtener por una tercera vía, lo que no se puede adquirir legalmente. En algunos casos por trabas burocráticas y en otros, por ir contra la norma establecida.
De este modo, la corrupción afecta los deberes de función al tiempo que los intereses colectivos y la moral social. (Olivera Prado)
Algunos ejemplos de Corrupción
Según fuentes:
-El 70% de los argentinos paga coimas a la policía para evitar multas.
-El 68% miente cuando declara ganancias y bienes.
-El 65% compra artículos que saben son robados.
-Y otro porcentaje suele llegar a arreglos para evitar los debidos procesos judiciales.
Eso demuestra que el problema es de orden global dialéctico. Es de quien lo hace y de quien o quienes lo permiten.
Sin discriminación
Sin duda, la corrupción nada tiene que ver con el capital cultural que una sociedad posea.
Al contrario. Creer que se es más corrupto porque se tiene menos es una falacia.
La corrupción, para ser más eficaz y alcanzar destinos exclusivos, requiere de poder. De un sabido uso de las facultades adquiridas y de lo aprendido, por ejemplo, en la función pública.
La corrupción se da en países del tercer mundo como en países del primer mundo y son muchas y diversas sus modalidades.
En definitiva, la corrupción no discrimina clases sociales ni espacios. Así, escuelas, universidades, financieras, empresas, asociaciones, clubes y gobiernos experimentan estas prácticas que conforman un estilo de vida. El estilo corrupción.
Reconocimiento selectivo
En contraposición a las cifras de la comisión de los actos más arriba mencionados, la mayoría de los argentinos niega cometerlos. Es decir, según los argentinos, ellos, no son corruptos.
Reconocerlos, sería admitir la propia decadencia a la que asiste nuestra sociedad que no puede salir de la trampa que ella misma supo construir y cuyos antecedentes van mucho más allá de los años ’70 y ’90.
Mientras aceptar tal o cual cosa no vaya en detrimento de los propios intereses, el individuo se somete al establecimiento de la verdad.
En cambio, si aceptar implica pérdidas, siempre, es preferible negar.
Hay una selectividad del reconocimiento propio de la parcialidad en la que se vive.
Incluso, todo aquello que puede hacerse por derecha, muchos, optan en hacerlo por izquierda.
Continuará

Relato de la vida cotidiana

9 de noviembre de 2006

La pobreza como paisaje.
La resistencia a la modernidad y a la globalización produce estancamiento individual y colectivo.
Porque el individuo que no se agiorna queda relegado socialmente y la sociedad que no se mueve a ritmo queda excluida mundialmente. Razón por la cual, llevar adelante un proyecto de economías de mercado con verdadera conciencia social, es una vía interesante para comenzar a evitar la reproducción de residuos humanos que supimos conseguir.
Pero el tema del lumpen o las subculturas, no es privativo de la sociedad argentina.
Varias sociedades del mundo y en especial las del continente americano atraviesan por un proceso de descomposición social que crea un espacio propicio para la emergencia de nuevos grupos que tienden a caer en costumbres que nada tienen que ver con los usos y costumbres tradicionalmente aprendidos.
Es decir, el progreso económico en algunos países, así como la búsqueda de un orden social, genera un sismo.
Serían pues, los efectos secundarios de la modernidad que desfavorecen a algunos y favorecen a otros.
La ambigüedad del proceso se debe, sin duda alguna, a la falta de criterios y a la imprecisión en la aplicación de recursos. Argentina, sumida en las encuestas de la imagen positiva, la reducción de la pobreza y la desocupación, visualmente, asiste a una realidad diferente. Los homeless, ya no solo forman parte del conurbano bonaerense y barrios precarios de la Capital Federal. Ahora, forman parte del paisaje de los barrios paquetes, dado que allí, se estima que el nivel económico es más elevado.
Pero los sin techo nativos, no son los únicos.
Mundialmente, las poblaciones se ven invadidas por inmigrantes, refugiados y otros tantos grupos. Por lo tanto, el paradigma vigente tiene que ver con la vida cotidiana en las calles.
Con aquellas acciones privadas que se vuelven públicas.
Que violentan pero que lamentablemente forman parte del panorama de las calles de Buenos Aires.
Puertas de Iglesias colmadas de gente pidiendo limosna.
Plazas en las que los marginales componen un escenario que acompaña el verde de la vegetación esperando por un sándwich y un vaso de caldo.
Camas precarias que se montan en la intemperie para pasar la noche.
Una noche, que aunque calurosa, en la calle y en el sueño, siempre es fría. Desprotegida.
Hombres, mujeres y niños recolectando cartones.
Revolviendo la basura buscando que comer.
Alimentándose con la mirada detrás del vidrio de una confitería.
Recoger aquellos muebles que otros tiraron para ir armando una casa dónde sea.
Así se vive en Argentina, y en otros lugares del mundo. Individuos que ni siquiera pueden acceder a un lugar dentro de las villas o los barrios de emergencia.
Pobreza violenta. Marginalidad evitable.
Vidas prácticamente desperdiciadas entorno a la calamidad del desparpajo y a la subestimación de quienes hoy nos gobiernan.
Un país rico en materia prima pero muy pobre en conciencia social y capital cultural. Preocupado por el pasado setentista y noventista y alejado del futuro.
Venganza, odio y perpetuación en el poder, son las premisas de nuestros dirigentes.
Mientras tanto, la vida pasa y la debacle no se encuentra en el imaginario colectivo sino en la realidad cotidiana
En aquellas imágenes que muestran los informativos televisivos, las fotografías de los diarios.
Una lógica del despojo que se agudiza al mismo tiempo que se niega en una sociedad de consumo en la cual, todos nos consumimos.

Asesinatos y desapariciones

31 de octubre de 2006

La Argentina de la narcoviolencia y la justicia burlona.
La sociedad argentina asiste al caos que toda barbarie produce.
Cotidianamente los medios de comunicación informan sobre la muerte de tal o cuál persona.
Las desapariciones retornaron y las apariciones con vida parecen no ser más que una utopía.
Al igual que la economía, la muerte, también se ha globalizado.
La muerte que comúnmente se dice, es la prolongación de la vida o parte de la misma.
Hombres y mujeres luchan contra la barbarie y en su lucha, también, se vuelven bárbaros.
Porque es muy difícil primar la racionalidad por sobre la emoción cuando un hijo desaparece y resulta que los mismos vecinos tenían enterrado el cuerpo en el fondo de la casa bajo un parilla montada provisoriamente. Vecinos que, patológicamente, marchaban pidiendo la aparición de la persona que tenían enterrada.
Ese es el caso de una nena de apenas ocho años.
Evelyn. Quien salió de su casa de Lavallol para hacer unas compras y nunca más regresó.
Y la barbarie se hizo presente y se apoderó de los pobladores del Jagüel.
Un hombre mató al novio de su hija, ya que se oponía a la relación.
Los familiares del chico junto a los vecinos, le incendiaron la casa tomando venganza.
En Catamarca, se repite el caso Maria Soledad Morales.
Una chica de quince años, estudiante y modelo, fue encontrada muerta en un barrio de la ciudad.
Tres hechos trágicos que superan la ficción. Que trascienden las tragedias griegas.
Que demuestran que vivimos al borde y sujetos a la tragedia a través de la narcoviolencia.
Aún, nada se sabe de dónde está el chico de Corrientes Cristian Shaerer.
Un secuestro colmado de intrigas y engaños.
Individuos que se valen del dolor del otro para especular y se regocijan dando pistas falsas.
Falsas expectativas que dan esperanzas para luego convertirse en cenizas.
Una justicia que no llega y cuando llega, lo hace a medias.
El fallo del caso Axel Blumberg así lo demuestra.
Condenas absurdas.
Saber que cinco años se convertirán, como mucho, en dos.
Perpetuas que seguramente no se cumplirán.
Un código penal que deja mucho que desear. Un código que premia, en lugar de castigar.
Castigos no proporcionales a los crímenes. Impunidad de la que se jactan los delincuentes que en lugar de sentirse amenazados por el sistema se sienten protegidos.
Muertes dudosas, asesinatos patológicos, desapariciones.
Jorge Julio López no aparece. Con el paso del tiempo su aparición con vida se vuelve un concepto límite.
El fantasma de la muerte ronda más que el sentimiento de la vida.
La resignación que dudosamente llegue cuando quien muere no muere por una enfermedad o por el paso de la vida misma.
¿Cómo pedirles paciencia a Blumberg, Bragagnolo y Constanza Guglielmi?
Uno se pregunta como la señora Constanza le explicará a su sobrino, cuando crezca, que su mamá fue asesinada por un demente de un balazo en el pecho.
¿Cómo pedirles tranquilidad a los sumergidos en la pobreza? Gente en condiciones de extrema humildad que carecen de armas económicas y en muchos casos, culturales, para acceder a la justicia.
Porque es preciso saber, que en este país, por lo menos, no todos son iguales ante la ley.
La ley se aplica selectivamente e incluso, en esa misma selectividad, suele ser patética.
Vacíos de la ley. Ineficacia de los jueces.
Soberbia e impertinencia de personajes lamentables y desagradables en su retórica.
Ejemplo, Luís D’ Ellía.
El gran opinólogo y defensor de lo indefendible del gobierno de Néstor Kirchner.
Un piquetero que en el fondo, reniega de esa condición que él mismo quiso adquirir, y para darse mayor “jerarquía“ arregló con el gobierno.
Y de ese modo, ahora, es Subsecretario de Tierra y Vivienda.
D’ Ellía, un desgraciado que se atreve a decir que Blumberg lucra con el cadáver de su hijo para llegar a una gobernación.
El piquetero que suele ser la imagen del gobierno junto al publicista Braga Menéndez y otros impresentables más.
Explicando lo inexplicable, cuando mientras tanto, las desapariciones y las muertes se apoderan de la sociedad generando un lógico temor colectivo.
En los medios gráficos, televisivos y radiales predomina la muerte.
Porque la muerte, está entre nosotros. Pero no la muerte natural.
Nos envuelve la muerte programada y premiada.
Muchas preguntas frente a escasas respuestas.
Y así, la repugnancia se apodera de los seres humanos que buscamos vivir en una sociedad de iguales. En la que podamos convivir con dignidad sin hacer justicia por mano propia por estar desamparados por la ley.
Aquella que se burla, dándonos un revés.

La Argentina de Hamlet

25 de octubre de 2006

La tragedia de la “organización” política que tenemos.
De un tiempo a esta parte, el componente trágico se apoderó de las sociedades modernas generando un descontrol en las formas de actuar de los individuos que, en su búsqueda por dejar de ser sujetos sujetados, terminaron por crear un espacio de barbarie, seguramente, mucho más terrible de aquel que supo explicar Sarmiento.
La barbarie hoy, ingresó a lo que creíamos era, la civilización.
Antecedentes de la crisis de los valores y del quiebre del tejido social encontramos en los hechos ocurridos el año pasado en la estación Haedo; en el Hospital de niños; lo ocurrido hace algunos días en el Hospital Francés y lo sucedido en San Vicente.
Abundan los ejemplos de la tragedia a la que asiste la sociedad argentina. Una sociedad enferma que se encuentra apegada a los “abortos” de la política, a las reminiscencias de la vieja política y a una estructura de sentimiento apoyada sobre la nostalgia del pasado setentista, actualmente explotada por el gobierno de los “derechos humanos.”
La tragedia encontró a la política al tiempo que esta última encontró a la tragedia.
Una vida política en la que las garantías trascendentales del hombre desaparecen y la política comienza a reflejar de manera más aguda su componente trágico.
Siguiendo la definición de Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) la tragedia podría ser definida como el aparato central de la vida política.
Tanto es así que Nicolás Maquiavelo (1469-1527) y Thomas Hobbes (1588-1679) inauguraron el pensamiento político moderno evidenciando la idea de tragedia.
En Maquiavelo encontramos la tragedia de los valores y la tragedia de la acción.
Bajo estas formas de tragedia observamos que la clase política argentina plantea en su retórica valores que se diluyen al momento de la obtención de la legitimidad social. Y al diluirse aquellos valores deseados y necesitados por los seres humanos, se produce la tragedia de la mala acción.
La tragedia del cambio de discurso que busca, por sobre todas las cosas, acumulación de poder a través del perverso juego con el pasado del dolor.
Así, se hace presente la ausencia de la supuesta moral política que debiese existir para construir Repúblicas Fuertes.
La estafa que se le hace a la sociedad optando por un sistema de valores funcionales al poder individual, produce una tragedia valorativa absolutamente perturbadora a nivel social.
Valores y acciones implican una decisión. Una elección, que en el caso de la Argentina, nunca tiene garantías. Sea por incompatibilidad, por equívocos, por obvios engaños, o simplemente, por ese velo que nos negamos a quitar.
Por su parte, Hobbes, apela a las instituciones, dado que las mismas constituyen el momento objetivo de la política. Y establece que son tres los móviles que llevan al hombre a estar en estado de guerra: LA DESCONFIANZA: para lograr seguridad; LA COMPETENCIA: para lograr un beneficio y LA GLORIA: para lograr reputación.
Lo mismo sucede en la barbarie argentina; lo mismo sucedía en Hamlet.
Argentinos enfrentados. Pobres contra pobres. Sindicalistas contra sindicalistas.
Compañeros contra compañeros del mismo partido.
Víctimas de la inseguridad contra víctimas de la inseguridad. Seguros contra inseguros.
Y el gobierno, contra casi todos. Todos, compartiendo las mismas motivaciones que llevaron a los personajes, magníficamente creados por Shakespeare, a estar enfrentados.
La justicia, la venganza, la culpabilidad, la corrupción, la ignorancia de sí mismo, el amor sin límites, la mentira, la decadencia, el orgullo, la voluntad de poder desmedida, la envidia, la tiranía, el odio.
Los hechos trágicos a los que los argentinos nos enfrentamos cotidianamente demuestran que vivimos en un estado de barbarie que, en términos de Hobbes, es un estado de naturaleza.
Un estado de todos contra todos en el cual, lo peor, puede suceder en cualquier momento, debido a que no hay garantía de nada. Tampoco, de obediencia.
La inseguridad, visible en el estado de naturaleza que supimos construir y también en Hamlet, lleva a los sujetos a dudar entre matar y no matar.
A estar entre dos imperativos morales antagónicos.
En el caso de Shakespeare, Hamlet, inventa todas las excusas posibles para no matar.
Sin embargo la constitución de un enemigo parece ser inevitable en las tragedias, así como en la política.
La necesidad de construir un criterio de lo político que difiriera de criterios morales y estéticos llevaron a encontrar la distinción entre amigo-enemigo.
Potenciales o no, los enemigos son los que llevan a los sujetos, en tanto morales, a preservar su vida y ponerlos frente a la disyuntiva de matar o no.
Lo mismo ocurre en nuestro país.
Hay una intensa necesidad de construcción de un enemigo para evitar el hacer y estancarnos en el pasado.
La situación de duelo en Hamlet es lo que marca, entre otras cuestiones, esta necesidad de constituir al enemigo. Lo mismo nos pasa a nosotros.
El señor Presidente Néstor Kirchner viene dando pruebas suficientes de su inmensa necesidad de confrontar, entablando, en lugar de un diálogo, un duelo con la oposición.
En este caso, duelo verbal.
Hamlet, en cambio, tomó por enemigo a Claudio y en cierto modo a su propia madre por la muerte de su padre. Se enemistó con Laertes -hermano de Ofelia- a quien insultó desmesurada e injustamente en el sepelio de su amada.
La explicación reside en entender el duelo como una instancia sumamente dolorosa de la vida anímica. El duelo que atraviesa la sociedad argentina es el duelo por la carencia de esperanzas y por la venganza interminable.
Las esferas de la vida, siempre tienen una carga ideológica. E independientemente del desinterés que se pueda mostrar por la política, todos, nos encontramos insertos en ella. Por ejemplo, Hamlet parece presentarse como un personaje desinteresado de la política y cuestiona en el transcurso de la pieza el orden social establecido en Dinamarca. No obstante y casi sobre el final de la obra, demuestra que él también tiene aspiraciones políticas, principalmente, cuando dice que “es como loco y no disimulando mi locura que vengo a luchar por el poder.”
Es decir, hay un momento en el que se hace un giro en la vida de un individuo.
El asesinato de los hijos o de un ser querido puede llevar a hombres y mujeres alejados de la vida política a entrar en ella buscando justicia y apoyo social.
Un apoyo que, en el caso del Ingeniero Blumberg, devino en legitimidad.
A punto tal, de ser un líder de muchas víctimas de la inseguridad y de aquellos que no siéndolo, tienen una profunda conciencia social.
Porque en realidad, la inseguridad, nos afecta colectivamente.
La experiencia del duelo de Blumberg, Bragagnolo, de los padres de algunas víctimas de la tragedia de Cromagnon, etc hace que los medios y la sociedad compren discursos, ya que frente a la inoperancia de los de arriba, se reclama, por lo menos, el que hacer de los de abajo.
De aquellos que hoy no ocupan cargos políticos pero que tal vez, a causa de la muerte de un ser querido, llegarán a ocupar una banca, una gobernación.
Al igual que en la Dinamarca de Hamlet, los argentinos vivimos en un estado excepcional, puesto que los crímenes, en su mayoría, no se resuelven.
Y en dónde la verdad, no está cerca.
La política está presente en todo momento porque constantemente hay hombres enfrentados.
Tanto en Argentina como en la obra misma, los hombres se enfrentan por tener el poder que no tienen, recogiendo los ecos del carácter trágico de la política.
Así, Argentina y Hamlet se conjugan para formar un híbrido que, finalmente, se transforma en la Argentina de Hamlet.

"La vida por Perón"

17 de octubre de 2006

Pequeña reflexión sobre los sucesos de San Vicente.
Tomar distancia de los hechos es complicado. Porque lo sucedido en San Vicente entorno al traslado de los restos del General Juan Domingo Perón, ha sido un verdadero desastre.
Es ver, como la barbarie se apropia de la sociedad dejando de lado a la civilización.
Es sentir que estamos cada vez más lejos del necesitado siglo del perdón y que el siglo del miedo se prolonga. Es darse cuenta en imágenes lo perdidos que se encuentran muchos aquellos que se creen peronistas, cuando son en realidad, “abortos” de la política.
O bien otros, reminiscencias de la vieja política.
Aquella que busca esconderse tras un movimiento que nació con Perón y que con él, murió.
Pocos eran los que acompañaban sentidamente y bajo la nostalgia del peronismo ésta caravana.
Moyano supo decir que a la violencia se responde con más violencia.
En su retórica había odio, ansias de venganza y un lamentable sentido de pertenencia del poder.
Lamentable, porque en su discurso se vislumbraba el sentimiento de la impunidad que da la desmedida acumulación de poder. Aquel legitimado por un gobierno que defiende los derechos humanos en una Argentina en la cual, el derecho más violado, es el derecho a la vida.
Primer derecho humano por excelencia.
Bajo una batalla antológica de golpes, tiros e insultos, los restos de Perón aguardaban.
Los discursos no cesaban y la memoria de quien supo darle identidad a la clase trabajadora se vio violentada.
Así, la frase simbólica “La vida por Perón” se diluyó en sí misma.
Quedó claro que lo peor que tiene Perón son los peronistas.
Y que el acto "organizado" devino en una lucha por los conflictos existentes al interior de las organizaciones gremiales.
Una vez más, los argentinos asistimos a un acto de barbarie.
Una vergüenza nacional. Una situación en la que nuevamente, la regla, fue el abuso.

Conquista y Colonización

13 de octubre de 2006

Breves apuntes teóricos y reflexivos.
Comprender la Conquista de América y las consecuencias que de ella han derivado, requiere la apertura de un espacio de debate, en donde el conocimiento no se encuentre segmentado, para así poder construir un tipo de pensamiento crítico y reflexivo.
Porque el descubrimiento y la Conquista de América es el inicio de un tiempo de colonización, de sometimiento y fusión, de independencias y muertes.
Es el pasaje a una nueva etapa en la historia de la humanidad que influyó, de manera extrema, en las formas de pensar, actuar y sentir de los hombres.
A través de la educación, las normas sociales y la familia en particular, se han ido desarrollando perversas formas de dominación.
Aquellas que llevaron al hombre a un “estado de guerra” signado por las pasiones y el deseo de tener lo que no se tiene. Así, tanto la conquista como la colonización fueron, entre otras, han sido terribles tareas albergadas por la memoria colectiva, puesto que el genocidio ocasionado mostró una vez más, que para muchos individuos, el fin siempre justificará los medios.
Las ansias desmedidas de poder de los mismos, convirtieron a ese genocidio en el motor de la acumulación originaria del capital, legitimada por la institución religiosa eclesiástica que desde siempre influyó en la construcción de la subjetividad de los individuos.
De esta manera, cuando tuvo que salvaguardar los intereses de alguna fracción de la sociedad lo hizo legitimando el discurso hegemónico dejando de lado todos los preceptos religiosos, además de cuestiones tales como el respeto, la equidad y la dignidad del hombre.
El movimiento de la acumulación originaria se encuentra marcado por;
-El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América.
-La cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen. -El comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales.
-La conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros, etc.
Es decir, todos estos hechos establecen los albores de la era de producción capitalista, por lo que puede señalarse, según la línea del teólogo y filósofo Rubén Dri que:
“El acta de nacimiento del capitalismo es, al mismo tiempo, el acta de defunción de numerosos pueblos americanos, cuyas riquezas servirán para que la naciente burguesía europea realice el despegue.”

La sociología argentina en sus pensadores

20 de septiembre de 2006

Un recorrido teórico sobre los intelectuales argentinos en el tiempo.
Segunda entrega de Historia de la sociología argentina.
Nociones preliminares
Antes de las primeras guerras por la independencia, el discurso de Rousseau, así como otras cuestiones provenientes de la Europa moderna, hacen eco en algunos de los intelectuales de América Latina que más tarde llegarán a otros sectores de la población, produciendo la posterior formación de la identidad latinoamericana.
Este fenómeno, fue interpretado de diferentes maneras.
Por un lado, como condición para salir de la barbarie e iniciar una nueva etapa, según la visión de Sarmiento y Alberdi; y por otro lado, fue visto como una amenaza a la verdadera identidad de "Nuestra América", según la visión política de Martí.
Quesada y Bunge en escena
Ernesto Quesada (1858-1934) inaugura la primera cátedra de sociología en la Facultad de Filosofía y Letras en Argentina.
Formado en Alemania, escribe un ensayo impecable llamado “Dos Novelas Sociológicas.”
Admirador de Bismarck, inaugura la sociología académica en Argentina, defendiendo el status de la misma como la síntesis de las demás ciencias sociales.
Su orientación estuvo ligada al positivismo de Augusto Comte (1798-1857) y al evolucionismo spenceriano. Más tarde fue un divulgador de la teoría relativista de Oswald Spengler, cuyos estudios introducirá en el país.
Defensor entonces de las ideas de Comte, escribió un libro sobre él al que le sucedieron otra serie de artículos y ensayos.
Preocupado por las relaciones entre Comte y Herbert Spencer (1820-1903), realiza un estudio minucioso y complejo.
Tanto es así, que incorpora el pensamiento de Charles Darwin (1809-1882) para completar la divulgación de la teoría evolutiva.
La formulación que hace de la misma, es claramente explicada por Enrique Marí: “(...)la teoría de Darwin vino a quedar como parte integrante de la teoría general de la evolución en las líneas spencerianas, pues en tanto el primero se ocupa desde el punto de vista estricto de la ciencia, Spencer amplía el radio de la teoría y la concibe como solución general.”
Pues para Quesada, Spencer, recoge un vacío.
Extendiendo la teoría evolutiva al terreno sociológico. Haciendo servir al pasado y al presente de los fenómenos sociales como elementos de experimentación y comprobación.
A través de la obra de Spencer, la doctrina de Darwin, triunfa en el mundo filosófico gracias a su inmediata aplicación a la sociología.
Quesada, como columna vertebral de la sociología en Argentina y con impronta de investigador escéptico, buscó revertir aquella demonización liberal del período de Juan Manuel de Rosas mediante su formación germánica.
Pasó por diversas temáticas.
Entre las fundamentales, se encuentra el tema del idioma nacional.
Un tema base, discutido en los círculos de pensadores e intelectuales argentinos.
Porque el lenguaje, conforma, entre otras cosas, la forma en que el hombre, en cuanto ciudadano nativo, tiene de presentarse ante el mundo.
Ahora bien, en contraposición a Quesada, encontramos la figura de Carlos Octavio Bunge (1875-1918). Quien desarrolló una labor intelectual ciertamente destacada en Argentina. Labor, que llegó a extenderse a gran parte de Latinoamérica y también, de la mano del positivismo.
Una de sus principales obras en las que alberga un conocimiento sociológico esclarecedor es, “Nuestra América y Principios de psicología individual y social” (1903)
Desde el darwinismo, buscó explicar el comportamiento de las sociedades latinoamericanas frente al inminente proceso de modernización, producto, entre otras cosas, de la inmigración.
Cultivó un biologismo aristocratizante bajo la elegante prosa de quien fue visto como un “literato a escondidas” y un “superhombre nietzscheano” por Quesada.
La complejidad de su pensamiento se debe a la gran cantidad de teorías de las cuales se nutrió, aunque principalmente, se desliza el preciso factor de decantación de ideas, situado en torno al organicismo social y el racialismo.
“Bunge se valió de las ideas de Wheeler para armonizar la “Teoría de la evolución” con el organicismo social, participando así de una búsqueda que preanunciaba la emergencia de peligrosas legitimaciones biológicas para Estados corporativo.
Como también, prolongaciones científicas de pretendida autonomía que llegan hasta los actuales planteos sociobiológicos.” (Miranda- Vallejo; 2004)
El organicismo aparecía como un elemento eficaz para comprender los fenómenos sociales. Una vez lograda esa meta, el siguiente paso, era descubrir el alma nacional.
Continuará

Historia de la Sociología Argentina

14 de septiembre de 2006

Un estudio teórico acerca de la historia de la sociología en Argentina como una disciplina abierta a la construcción de los sujetos colectivos y a la creación, mantenimiento o cambios en las estructuras sociales.
Gino Germani y La Fundación de la Sociología como carrera en Argentina
En Argentina, la sociología como carrera, se inaugura en el año 1957 con Gino Germani. A través de la fundación de la carrera y del Departamento de Sociología -junto a un importante proyecto editorial que Germani inicia en los años ’40 y se despliega hasta los ’60- se abre un campo cultural que sirve como parámetro de análisis para la reconstrucción de la historia cultural e intelectual de la sociología en nuestro país.
En una conferencia ofrecida en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, el Licenciado Juan Carlos Marín dijo: “La Sociología que se instaló a fines de la década del ’50 ha sido muy confundida y atacada por una especie de cientificismo cuantitativo.
Cuando en realidad, la empresa que intentaban realizar, era una empresa consustanciada por desentrañar el orden cultural que había creado, con esa capacidad de originalidad, al fascismo y al nazismo.
Esta era, una demanda sustantiva que corta transversalmente a la cultura en todo el mundo.”
Después de 1955, la sociedad argentina experimenta importantes cambios que vienen dados por la situación del Movimiento Peronista.
Recordemos que en ese mismo año se puso en marcha la REVOLUCIÓN LIBERTADORA bajo el gobierno dictatorial de Lonardi. La misma, tuvo objetivos claros y limitados, considerando como fundamental: liberar al país de la “segunda tiranía.”
Bajo ese lema se inició un intento de “desperonización” en los diferentes sectores de la sociedad.
No obstante y en contrapartida, surge la RESISTENCIA PERONISTA, cuyo objetivo principal fue, hasta 1973, el regreso de Perón al poder. Con esa meta, la resistencia se presentó como una respuesta defensiva a la represión y al hostigamiento de los trabajadores en el lugar de trabajo.
A su vez, la resistencia no sólo luchaba por la defensa de las ventajas económicas obtenidas durante el gobierno de Perón, sino también, por la organización obrera.
Los términos de justicia social y soberanía nacional constituían, entre otras cosas, la retórica ideológica estatal del momento.
La resistencia peronista marca un período clave en la historia de la clase trabajadora Argentina. Su estructura de sentimiento contribuyó a establecer el tono de las relaciones sociales y políticas.
Frente a tal estado de la cuestión, entra en escena Gino Germani. Para él, la sociología, mucho le debe al peronismo. Germani se presenta en los escenarios argentinos con el planteo de poseer las principales herramientas para explicar el movimiento peronista.
Embebido de herramientas económicas y demográficas, más la teoría de Talcott Parson (1902- 1979), Germani, aporta un análisis ciertamente científico, propio del estructural- funcionalismo.
A partir de su análisis dio lugar a un campo asociado a la invención del peronismo: el campo de las ciencias sociales.
Desde él, la pregunta es ¿Por qué el peronismo?
Y la respuesta se asienta en la conformación dual de la sociedad argentina.
Es decir, el porcentaje de inmigrantes recibidos muchas veces llegó a ser más importante que la sociedad que los recibía.
Esto último, abre una brecha importante entre la vieja y la nueva clase obrera.
El modelo agro-exportador experimenta su agotamiento en 1930, iniciándose el proceso de Industrialización por Sustitución de Importaciones
El cual, requería una importante demanda de mano de obra, al mismo tiempo que movilizaba el fenómeno de las migraciones internas.
Mientras la vieja clase obrera era de origen inmigrante, politizada, con características urbanas, formada bajo la noción de autonomía y con una fuerte conciencia de clase; la nueva clase obrera, era un producto de las migraciones internas que venían a cubrir la mano de obra faltante en las zonas urbanas y que por ende, debió ubicarse en el cordón de las grandes ciudades.
Una nueva clase obrera que se manejaba con anomia, en tanto sus valores paternalistas, su no institucionalización y su poco acostumbramiento a la sindicalización y a la militancia política. Los nuevos migrantes, prácticamente, eran anómicos y solo se convirtieron en masa de trabajadores por la ISI.
No pudieron ser integrados políticamente.
Entonces, el análisis interpretativo de Germani invita a pensarlo como a un hombre proveniente de una tradición y de una lucha antifascista
Con un deseo hacia el Socialismo como expresión de su crítica al Capitalismo.
La concepción de Germani no es inocente, al contrario.
El desafío de crear una carrera como la de sociología encierra toda una concepción estratégica que encuentra sentido en la construcción de conocimiento.
Consiguiendo el apoyo del movimiento estudiantil se inicia una carrera que comenzó su ciclo intentando dar respuesta a los procesos sociales que se iban desarrollando en nuestro país y en el resto de América Latina.
Las bases del pensamiento de características sociológicas en América Latina
La sociología argentina se “inaugura” de la mano de pensadores tales como Sarmiento, Alberdi, Mitre, etc.
Pensadores, que comienzan a trabajar sus ideas con parámetros europeos aunque también del positivismo empírico.
Muchos de ellos, por tener una impronta cultural e ideológica más avanzada -propia de su paso por Europa y Estados Unidos- se dedicaron al estudio de la Nación Argentina, así como del resto de América Latina, acompañados de un bagaje cultural característico.
Según Ansaldi, existieron cuatro grandes vertientes teóricas disponibles:
-la española, con su tradición igualitaria, el peso de la neoescolástica y la contemporánea influencia del liberalismo gaditano.
-la monárquico-constitucional inglés, construida a partir del Bill of Rights de febrero de 1689, la teoría política de John Locke y la experiencia parlamentaria.
-la francesa, especialmente con los componentes rousseaunianos de soberanía popular e igualdad y las preceptivas de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano.
-la norteamericana, con su impronta federal y constitucionalista.
Los libertadores latinoamericanos se valieron de estas vertientes.
De hecho, entre ellos, pueden encontrarse puntos en común.
Puntos fundamentales para comprender el surgimiento de la sociología. Como ser, la necesidad de hallar caminos autónomos de interpretación de los procesos históricos y sociales, así como de recuperar una visión propia del mundo para dar respuestas a condiciones semejantes.
Es decir, las distintas vertientes latinoamericanas pueden ser pensadas como proyectos contra-hegemónicos.
Proyectos innovadores que tomaron las categorías europeas, las cuales, una vez internalizadas, fueron reinterpretadas y adaptadas a la realidad de las sociedades latinoamericanas por la vía sociológica, filosófica, política, antropológica, etc.
Continuará

De profesión, negador

11 de septiembre de 2006

Cuando la irresponsabilidad de los seres humanos predomina y el desamor hacia los hijos es jactancioso.
El caso del triste mito argentino. Diego Armando Maradona y la insoportable levedad del ser.
Teorías Sociológicas
Las teorías sociológicas nos permiten comprender, de manera más acabada, el narcisismo del “señor” Diego Armando Maradona y la falta de conocimiento de quienes lo han erigido como la mano de Dios en la tierra
Dos teorías que refieren a la construcción subjetiva del individuo desde la objetividad.
Karl Marx (1818-1883) y Max Weber (1864-1920)
Representantes del pensamiento social, develan algunos por qué de la condición humana.
Mientras el primero fue, un pensador revolucionario comunista, el segundo fue, un sociólogo alemán.
A diferencia de Marx, Weber, no tuvo un concepto de clase tan rígido. Para este último, la posición de cotizar en el mercado era lo que hacia que se perteneciese a una clase u otra.
Por su parte, Marx, establecía que a partir de las relaciones de producción se podían definir las clases sociales.
Es decir, para Marx, se podía pasar de clase, y para Weber, no.
El Caso Maradona
El fenómeno Maradona es inagotable y complejo
Su supuesta mejoría y la vida en la casa de sus padres no bastan para que el otrora diez se calme. Al contrario.
Por una u otra cosa, los escándalos entorno a su persona son cotidianos.
Siempre se sabe algo de él y de los hijos que tiene por el mundo sin reconocer.
La complejidad del fenómeno reside en la sociedad que fomentó, de manera ignorante, a ese hombre.
Porque como todos los ídolos, Maradona, es una construcción social.
Un “monstruo” creado por la sociedad. Una sociedad, que bajo la carencia de sentimientos de pertenencia concretos, se sujetó al personaje de Diego Maradona.
Y si de personaje se habla, es porque darle identidad de persona es demasiado. Puesto que su manera de presentarse ante el mundo, adolece de un sentido de honra por la vida.
Por otra parte, la memoria selectiva de nuestra sociedad, hace que se recuerden sus goles y la felicidad ocasionada. Al tiempo que se olvida, que también por él, nos echaron de un mundial.
Olvidamos su frase: “La pelota no se mancha”
Y si la pelota no se mancha ¿qué hizo durante años, el “señor” Maradona?
Buen jugador de fútbol aunque pésimo deportista, Maradona sigue siendo solicitado y codiciado para ser entrenador de equipos de fútbol. Lo cual, es extraño.
Él, no puede ser ejemplo de nada.
Sin embargo, con la impunidad socialmente otorgada y un cinismo característico, entra en escena con toda su impronta pasada. Así, niega la existencia de hijos.
Reconoce solamente a sus dos hijas, fruto del matrimonio con la señora Claudia Villafañe.
Sobre los demás no dice nada. Mejor dicho, los niega y los bastardea con la indiferencia.
Lo cierto es, que su esencia es impura.
No tuvo una preparación psíquica y educativa para sobrellevar el clamor popular.
No logró comprender las reglas del juego mediático.
Razón por la cual, Maradona en esencia, se quedó en Villa Fiorito.
Logró ascender económicamente pero no pudo alcanzar el ascenso social.
Esto último, no lo desmerece, simplemente, forma parte de su nulo instinto de superación intelectual.
Refleja un estado de segmentación del pensamiento y una forma de ser que no sólo es perjudicial para él mismo sino también, para el prójimo. Devastadora para esos chicos que cuando parece reconocerlos, en lugar de hijos, los llama errores.
Maradona, un hombre vacío de sensibilidad.
Indiferente ante la vida nueva que supo concebir.
Un ser que idolatra al Che Guevara y Fidel Castro. Que se compromete con los indígenas Wichis pero a la hora de sufragar lo hace por el señor Mauricio Macri.
¿Contradictorio, no?
Lucra con haber sido el diez del fútbol argentino.
Legitimado por gran parte de la sociedad argentina y también del mundo.
De haber capitalizado el mundo caminado, se llamaría a silencio por respeto, ni siquiera, por caballerosidad.
Reconocería a sus hijos. Hijos que en su momento, fueron mantenidos confidencialmente por Guillermo Cóppola en acuerdo con Maradona.
Reconocer por ejemplo, al hijo que tiene en Italia con la señora Cristiana Sinagra, a la hija que tiene con la señora Laura, ex camarera de un boliche bailable y ahora radicada en España, y a otros tantos hijos que off de record se sabe que tiene.
Como al hijo que dicen está esperando con su nueva novia Verónica.
Habitante de Fiorito y con quien supuestamente alcanzó a superar el rechazo de Claudia.
Verónica, la mujer que lo acompaña de un tiempo a esta parte.
Y que según información irreprochable de la periodista Marisa Brel en “Los profesionales” está embarazada.
Por supuesto, Maradona lo niega.
Independientemente de la existencia de un video en el que se lo puede ver y escuchar a él reconociendo y anunciado ese embarazo “Quedate tranquila mamita que no pasa nada, vamos a tener un bebé.” Claro está, que también se la ve a ella.
Entonces ¡Cómo creerle!
Maradona vive subestimando a un público demencial que se deja bastardear por el recuerdo de los goles. Aquellos que los hicieron vibrar y gritar.
No se debería olvidar, que además del fútbol, el deporte predilecto del ex diez, es la jactanciosa negación de hijos.
Lamentable ídolo
La preparación para ser ídolo y posicionarse en un alto lugar, deber ir acompañada de otros condimentos. De ahí, la peligrosidad de algunas construcciones sociales.
Nocivas, no solo para la persona ponderada, sino también, para el resto.
Para las generaciones venideras.
Las extremas demostraciones de amor hacia sus hijas son bellísimas. Actitudes bellas para ellas, pero crueles para los otros. Para los hijos fruto de una noche de drogas y alcohol.
Diego Armando, el hombre que con tal de salir “limpio” de sus burdas acciones fue capaz de hablar horrores de su hijo italiano en su programa de televisión “La noche del diez.”
Cualquier cosa con tal de disimular y negar.
Hasta la difamación. Sumada a una gestualidad, que versa entre la sorpresa y el asco.
Así es Maradona, el lamentable ídolo de los argentinos. De profesión, negador.

Extraño

1 de septiembre de 2006

Interrogantes y reflexiones de la Marcha de Blumberg y la contramarcha de D’ Elia.
Las especulaciones realizadas por D’ Elia entorno a la realización de la contramarcha generaron gran expectativa en la sociedad.
Y no precisamente por los deseos de que la misma se llevara adelante, sino por los alcances de provocación que podía implicar.
El día 30 de agosto, el piquetero oficialista supuestamente apoyado por el Premio Nobel de la Paz -Adolfo Pérez Esquivel- decidió realizar la contramarcha. Por la esperanza y la vida -lema de la marcha- D’ Elia se expresó con una terminología absolutamente vulgar y limitada sobre la marcha organizada por la Fundación Axel.
Preocupado en transmitir los por qué de su contramarcha y atareado en cuestionar las formas de actuar y pensar del ingeniero Blumberg, el subsecretario mamarracho duró unos minutos en el triste escenario montado en el Obelisco. Queriendo explicar lo inexplicable, su desempeño se asemejó al de un sindicalista en el interior de un comité.
Entre gritos, y tratando a los ciudadanos que participaban de la otra marcha -aquella que tanto lo perturbó, indignó y avergonzó- de genocidas y fascistas, entre otras cosas.
D’ Elia supo decir que a los que estaban a metros de él, la inseguridad, no les importaba nada.
Al contrario. La reivindicaban. Porque esa marcha, no era la marcha por la seguridad sino más bien, era la marcha por la impunidad.
Se supo colgar del Premio Nobel y el mismo se abrió por completo de la marcha así como de su vínculo con el piquetero.
Al terminar el acto, un periodista le preguntó a D' Elia qué había sucedido con Esquivel.
Contestó con evasivas. Mejor dicho, hizo referencia a las cualidades del Nobel y no contestó la pregunta propiamente dicha.
El periodista no repreguntó, lo cual es patético y refleja un poco el periodismo que tenemos.
Volviendo a la presencia de Pérez Esquivel, si bien estuvo por las inmediaciones del Obelisco, no se sabe con certeza que fue de él al momento del “discurso” de D’ Elia.
Versiones encontradas generan un importante interrogante.
Otras de las cuestiones a considerar, fue que en el intento de acto de la contramarcha se volvió a remarcar que la Plaza de Mayo es de las madres y las abuelas del dolor.
Que quienes en ese momento se encontraban allí no tenían derecho a estarlo.
D’ Elia dijo que Hebe y Carlotto son las madres de todos los argentinos. Si se sigue la literalidad demencial del sujeto, cabe preguntarse: ¿Son Hebe y Carlotto, las madres de los fascistas que se encontraban marchando contra la inseguridad en la Plaza de Mayo?
Porque ellos, también son argentinos.
Y ¿Dónde estaban Cecilia Pando y Neustadt?
¿En qué momento Blumberg proclamó su candidatura o dejó ver que se postularía como Gobernador por la Provincia de Buenos Aires?
Uno puede preguntarse muchas cosas frente a tanta estupidez humana.
Preguntarse, por ejemplo:
¿Por qué el noticiero de las 19 horas de AMERICA y luego el periodístico de Rolando Graña restaban presencia en la marcha de Blumberg?
Todos los medios informaban y arrojaban cifras distintas.
Pero el noticiero de AMERICA prácticamente dijo que no fue nadie.
Que ni la marcha ni la contramarcha habían logrado la participación esperada.
Quisieron homologar a ambas cuando los resultados podían verse en las imágenes transmitidas por el noticiero de Canal Nueve. Telenoche, TN. El noticiero de TELEFE, etc.
Remarcaban que Blumberg había perdido aquel poder de convocatoria que obtuvo en la primera marcha. La sucedida tras el asesinato de su hijo.
El gran fracaso, le cabe a la contramarcha.
Fue muy breve y cargada de acusaciones.
Ellos la definieron como un debate de ideas, las cuales, no existieron.
Tampoco hubo debates. Existió maltrato y profundización del dolor.
Se hizo referencia al tiempo pasado. Porque no se lo quiere dejar ir.
Parece ser necesario cuestionar a todos los gobiernos anteriores al de Kirchner.
No sólo es la Dictadura, también molestan, los gobiernos democráticos.
El Subsecretario de Vivienda y hábitat demostró que el siglo del perdón lejos está.
No hay intenciones de alcanzarlo.
Para ellos, la inseguridad no es tal. Los delincuentes son producto de la marginalidad.
Se desconoce que existe algo que se llama genes. Violencia congénita.
Predisposición al delito que nada tiene que ver con la pobreza y la educación. Existe una condición humana violenta y quienes la nieguen, adolecen de conocimiento.
Predomina entonces, la ignorancia y la visión parcial.
Hay violencia y delincuencia por ambas cuestiones. No es propia de una sola causa.
Entonces, decir que caprichosamente Blumberg quiere encarcelar a niños de diez años es un disparate. Ese niño de tan corta edad, puede matar a una familia entera. Ha sucedido.
¿Por ser menor debe quedar impune y seguir asesinando?
Barbaridades y contradicciones.
Más tarde, en el programa de Graña, el piquetero volvió a tratar de “fascistas” a los que marcharon junto a Blumberg. Entre ellos, siempre nombró a Grondona.
Curiosamente, luego de la patética contramarcha, D’ Elia, dijo que Grondona ocupaba otro lugar en la historia de nuestro país.
¿A qué se debe ese cambio?
¿Será que quiere continuar con su recorrido mediático sin exceptuar programa alguno?
Abruptamente Grondona dejó de ser un demonio que apoyó el terrorismo de Estado y paso a ser otra cosa que D’ Elia no puede explicar. Cuando es él, quien troca su concepto.
Extraño es lo que hay y sucede alrededor y detrás del subsecretario kirchnerista.
Por otro lado, la marcha de Blumberg se desarrolló en el marco de la coherencia.
Con irreprochables discursos. Y un abanico de ideas y propuestas para mejorar la calidad de vida de los argentinos en materia de seguridad.
Debe decirse que el discurso destacado fue el del rabino.
Quien supo expresar y sintetizar la marcha. En el entrelíneas de su discurso, puede leerse lo que somos y lo que seremos de seguir por esta vía.
El Himno Nacional. El dolor de padres, familiares y amigos de víctimas de la inseguridad.
Los ciudadanos juntos. Los sujetos reunidos en una toma de conciencia social.
Y si no hubo más de 80.000 concurrentes, fue por el miedo paulatino que fue sembrando el gobierno de los derechos humanos.
Datos de la Fundación, estimaron la presencia de 130.000 personas.
No hubo pancartas políticas.
Un bombo se escuchó a lo lejos.
Era de Castells y del resto de los piqueteros que apoyaban al ingeniero.
Blumberg, como siempre, se mostró respetuoso. Pidió calma ante los abucheos de los ciudadanos hacia el Presidente de la Nación, el Gobernador de la Provincia y demás.
Se mostró tolerante y abierto, comprendiendo que el poder se posee cuando encuentra a los hombres reunidos.
La marcha contra la inseguridad demostró que desde la alteridad se pueden lograr grandes cosas.
Planteó que si al Presidente le va bien, nos va bien a todos.
Eso supo decir Blumberg, el llamado fascista.
Extraño, muy extraño ¿no?

"El monopolio de la plaza"

27 de agosto de 2006


D’ Elia y otros demonios
En la Argentina de nuestros tiempos, las bajezas humanas no tienen límites. Tal vez sean una profundización de las de siempre, pero lo cierto es, que de un tiempo a esta parte, el descontrol social y las disputas por los espacios, se han vuelto un problema cotidiano.
La controversia social que genera la figura del ingeniero Blumberg es indiscutida.
Lo mismo que los frentes que se organizan para contrarrestar su poder de convocatoria.
Desde el gobierno, al igual que desde algunos sectores de la sociedad, en el que pueden incluirse también, periodistas e intelectuales, se reprocha la marcha del 31 de agosto.
No se la desea porque se cree que la misma es la antesala de la candidatura de Blumberg a Gobernador por la Provincia de Buenos Aires.
Su accionar, suele ser confundido con el de algunos padres de las víctimas de Cromañon.
Blumberg cuestiona el orden social y lucha contra la inseguridad sobre la base de las ideas y el dolor. Creó la Fundación Axel, a la cual, todos pueden acercarse, sea para colaborar o denunciar.
Catalogarlo de selectivo es no conocer el movimiento de la Fundación y no entender que su lucha, ha dejado de ser personal.
Decir que por su posición económica le es indiferente la inseguridad que padecen los sectores más bajos de la sociedad, es no saber como continuar ensuciándolo. Criticarlo por recibir el apoyo de periodistas como Grondona y Neustadt; o de políticos como López Murphy, no tiene sentido alguno, ya que al mismo tiempo, recibe el apoyo de Castells. A quien precisamente, ahora, no se lo tildará de fascista.
Por eso, el boicot desde el gobierno, es lamentable.
Lo mismo que los reproches insólitos de ciertos fragmentos de la oposición. Como es el caso de la señora Elisa Carrió.
Quien se despojó de su inmenso crucifijo; mejoró su aspecto estético y de aseo pero continuó en el camino de la deformación de la teoría de la filósofa Hannah Arendt.
De haber entendido la teoría, la señora Carrió, no incurriría en errores fatales e invocaría a los autoritarismos de manera pueril.
Aquí, lo cierto es, que quieren tomar distancia de Blumberg porque lo consideran un monstruo que quiere bajar caprichosamente la edad de imputabilidad del menor.
Banalizan el pensamiento y segmentan el conocimiento. Razón por la cual, se atreven a decir que la plaza no es de quienes se esconden y reivindican el terrorismo de Estado.
Para ellos, la contramarcha es de la vida y la esperanza. Como supo decir D’ Elia.
Y aunque les pese, la de Blumberg, no dista de ser igual.
Si no, la vela encendida como símbolo de la vida no tendría sentido alguno.
D’ Elia, es un piquetero que devino extrañamente en funcionario kirchnerista.
Y Carrió, por si acaso, siempre, es contra hegemónica.
El piquetero declaró que la Plaza de Mayo solo es de las madres y las abuelas. Con ello, ninguneó a todo el resto de los soberanos. Cierra las puertas de la manifestación.
Desconoce al resto de los ciudadanos como integrantes de la sociedad.
D’ Elia, con su declaración incoherente, corta la libertad de expresión.
Una libertad, propia de los gobiernos democráticos e impropia para los gobiernos fascistas.
Entonces, si Blumberg es fascista, ya que según el piquetero político lucra con la muerte de su hijo para ser candidato, él ¿qué es?
¿Cómo se califica a un funcionario público que corta con una tijera el alambrado de un predio cerrado?
Si la marcha no se lleva adelante, se sentará un precedente que indicará, de manera implícita, que tampoco podrán acceder a la plaza, los mismos piqueteros y diversas agrupaciones políticas. Porque ellos, no son ni madres ni abuelas del dolor.
D’ Elia quedó hundido en el mar de sus declaraciones.
Siguiendo su absurda línea de “pensamiento” y sin quitarle valor a la labor de las madres y las abuelas, puede deducirse que los espacios públicos pueden ser monopolizados.
Así, la estación Avellaneda podría ser propiedad de los padres y familiares de los allí asesinados Kosteky y Santillán. Avenida Cabildo y José Hernández ser una vereda privada de los padres del chico asesinado Marcenac y así, sucesivamente.
D’ Elia demuestra ser un personaje impresentable de éste gobierno.
Su capital cultural es benévolamente paupérrimo y su vocabulario no sobrepasa el diez por ciento de un diccionario básico.
Claro está que utiliza frases aprendidas como lucha de clases, memoria social y palabras tales como fascismo, dictador, etc. Con ellas, cree ser más progre.
Teorías y palabras carentes de sentido, debido a su elemental falta de agiornamiento.
Aunque propias del básico saber de un piquetero deseoso por acumular poder bajo el discurso de protección a los pobres.
La contramarcha con la que amenaza y el intento de monopolizar la plaza, representan un acto de abuso. Acto que demuestra, una vez más, que la regla, es el abuso.
Ocurre que D’ Elia no considera que su accionar sea abusivo. Al contrario.
Esto se debe a que el poder, dejó de ser injusto. Ahora, le pertenece.
Hoy, la Argentina, se ha vuelto habitué de lugares comunes.
Quienes no acuerdan en nada con el gobierno, son fascistas.
Quienes discrepan solamente en algunas cuestiones, son vistos como simples opositores por deporte. Nada peligrosos.
Blumberg, en cambio, es un fascista que realiza apología del terrorismo.
Por supuesto, según la mirada del subsecretario de Tierra y Vivienda.
Y los piqueteros que se tapan los rostros y se manifiestan con palos ¿qué son?
Indudablemente, vivimos en la Argentina del abuso.
Se abusa del poder, de la palabra y se obstruyen los derechos.
Para gran parte de los funcionarios del gobierno de Néstor Kirchner, periodistas opositores, al igual que ciudadanos y algunos políticos de la oposición, son fascistas.
Y vale realizar la salvedad, puesto que no todos los funcionarios padecen de la misma debilidad mental. Todos, no son demonios.
Sin embargo, mientras se gestan alianzas y el delito condiciona las formas de actuar y vivir de los individuos, como buen ignorante, D’ Elia, se jacta de su desconocimiento constitucional.
Por lo tanto y como consecuencia de las notas que se han escrito en el blog sobre el tema, la frase de Bertolt Brecht, refleja, en cierto modo, la triste realidad y el manejo de los hilos sociales del poder.
“(…)Y sin embargo les rogamos: Consideren extraño lo que no lo es. Tomen por inexplicable lo habitual. Siéntanse perplejos ante lo cotidiano. Traten de hallar un remedio contra el abuso. Pero no olviden que la regla es el abuso.” (La excepción y la regla)

Alberto Fernández y Blumberg

22 de agosto de 2006


El abuso de la palabra desde el poder
Desde el gobierno y ciertos sectores de la sociedad, los comentarios hacia la persona del ingeniero Juan Carlos Blumberg suelen ser desafortunados.
Lo mismo que las opiniones sobre las marchas organizadas y propuestas planteadas.
Se lo tiende a tildar de fascistas.
Pero ¿Qué entiende por fascismo la sociedad argentina del siglo XXI?
La palabra fascista ha perdido su verdadero significado para pasar a ser un lugar común utilizado por ciertas personas para descalificar a todas aquellas otras, que se encuentran a favor de la reducción de la edad de imputabilidad y la pena de muerte a los violadores.
Además de otras cuestiones que favorecen al control del orden social e impiden continuar por el camino de la anomia.
El verdadero fascismo, en cambio, remite a una ideología, movimientos o partidos políticos y regímenes políticos. En ellos se conquistó o participó del poder.
Es una forma de totalitarismo del siglo XX que brega por la estricta reglamentación de la existencia nacional e individual de acuerdo con ideales nacionalistas y a menudo, militaristas.
Según los modos del fascismo, los intereses contrapuestos se resuelven mediante la total subordinación al servicio del Estado y una lealtad incondicional a su líder.
Basa sus ideas y formas en el conservadurismo extremo.
Junto al nacional socialismo, el fascismo, conforma modelos autoritarios de gobierno.
Se lo asocia a la violencia, el terror de Estado y la quiebra de las democracias. Por lo cual, es mal visto y se lo ha vinculado a movimientos que nada tienen que ver con él.
Un ejemplo fascista, ha sido Benito Mussolini.
Creador del fascismo, llevó a Italia a la lamentable participación en la II Guerra Mundial.
En marzo del años 1919 y en Milán de la posguerra, fundó los Fascios Italianos de Combate.
Un movimiento de carácter nacionalista, antiliberal y anti socialista que terminó por
conseguir el apoyo de amplias capas de la sociedad al defender determinadas exigencias obreras, como la jornada laboral de ocho horas.
Entonces con todo lo expuesto, si se considera a Blumberg fascista, por extensión, todos aquellos ciudadanos que participan y participaron de sus marchas, son fascistas y reunidos, conforman un movimiento fascista contra la inseguridad.
Lo mismo sucede con las personas que lo apoyan sin asistir por tal o cuál razón a las marchas.
Blumberg responde a la sociedad que reclama seguridad.
Que desea vivir en paz, lo cual, no significa pretender el paraíso.
Representa a todos aquellos que no tienen la posibilidad de presentarse en los medios a contar su historia.
Sus marchas no son contra los inocentes.
Tampoco para boicotear al gobierno.
Son por la seguridad.
Contra la inseguridad y en detrimento de los delincuentes.
Marchas que recuerdan a las víctimas y alertan.
Con una vela encendida que simboliza la vida y recuerda a los muertos, “el fascista” convoca a la toma de conciencia.
Los testimonios que se recogen en estas marchas sociales reflejan que los victimarios tienen más garantías que las víctimas, otorgándoles piedra libre para el delito.
Victimarios, que versan entre mayores y menores.
Estos últimos, especuladores de su condición y junto a algunos padres despiadados, cometen ilícitos, ya que el crimen no tiene castigo.
Ahora bien, responsabilizar a Blumberg -como lo hizo el Jefe de Gabinete Alberto Fernández- sobre la seguridad durante la marcha a realizarse el 31 de agosto, es un abuso de la palabra.
Un abuso verbal desde el poder que no hace más que confirmar que Blumberg representa, para gran parte del gobierno, temor. El temor a que se descorra el velo con el que viven algunos argentinos que creen que la inseguridad es la de siempre. Que no ha aumentado.
Bajo esa lógica, la marcha sí es contra del gobierno.
Las declaraciones de Fernández fueron totalmente desafortunadas. Tales como lo fueron las de Arslanian y Aníbal Fernández en su momento.
Su lectura entrelíneas permite disparar el pensamiento. Como sospechar que cualquier situación extraña que atente contra la pasividad de la convocatoria, pueda estar digitada desde arriba. La seguridad, en cualquier país del mundo, debe garantizarla el estado. No un ciudadano común. ¿No le parece señor Alberto Fernández?
Por lo tanto, querer amedrentar a Blumberg con esa frase y atemorizar a los individuos para que no concurran a la marcha frente a la posibilidad de posibles desmanes, es un acto de bajeza.
Impropio, para un integrante de un gobierno progresista que lucha por el cumplimiento de los derechos humanos.

Guerra, sociedad y medios

9 de agosto de 2006


Medio Oriente y la cobertura de los medios.
Imágenes escalofriantes suben el rating, aumentan las tiradas e incrementan las entradas a los medios digitales
en una sociedad de consumo posicionada.
La guerra en la región despierta interesantes y controversiales discusiones que trascienden los círculos intelectuales debido a la complejidad del problema.
Las opiniones, claro está, no son homogéneas.
Encontradas y dependientes de cuestiones ideológicas, tampoco escapan a lo religioso.
Además, encuentran estrecha relación con la condición humana.
El tratamiento de los medios influye en las representaciones que los individuos poseen sobre la guerra. Porque la esencia humana tiene una cuota de morbo que versa entre el sensacionalismo de las placas coloradas de letras blancas que publica Crónica TV y las imágenes de la barbarie que muestra Rolando Graña.
Niños muertos, casas destruidas.
Bombardeos; el sonido aéreo anunciado la situación tan temida.
Los rastros de la guerra.
Una guerra que espanta en imágenes al tiempo que se reclaman.
Porque las mismas serán la tapa de un semanario, de un diario.
Serán las imágenes más estremecedoras del noticiero del horario central.
Y las preguntas sin respuesta primarán.
Los por qué de una guerra con derramamiento de sangre son difíciles de explicar.
Aunque existe una historia que nos ayuda a comprender más acabadamente las causales de esta guerra interminable.
Árabes y judíos enfrentados se fueron convirtiendo con el correr de los años en sujetos sujetados a la barbarie. Y los medios se hicieron eco, ya que deben informar.
Ocurre que la guerra, se vuelve, en los medios gráficos, radiales y televisivos, algo más que una información que data de varios días. La guerra se convierte en puntos de rating, en primicias. Y hasta en análisis que vislumbran la postura de quienes los hacen.
Lo cierto es, que todas las guerras terminan siendo un negocio redituable para los medios que se encargan de buscar la imagen más cruenta para la portada gráfica o para los avances televisivos.
La mayor parte de los integrantes de la sociedad argentina tiene su propia visión acerca del conflicto.
Una postura que no deja de tomar partido por alguna de las partes, coincidiendo, igualmente, en la catástrofe que se vive. Algunos integrantes de ambas comunidades expresan el repudio hacia la guerra.
Sin embargo, ello no basta para que la misma termine y dada la historia, surgen las dudas acerca de la sinceridad.
Oriente Medio, cuando no se encuentra en guerra explícita, asiste a una potencialidad bélica que convierte a la región en una brutal zona de conflicto. Allí, todo puede desatarse en segundos y los medios se encuentran a la espera.
Los corresponsales de guerra arriesgan sus vidas.
Ellos no están exentos de morir en la cobertura. La tarea, no es nada sencilla.
Deben enfrentarse, entre otras cosas, a las limitaciones de los grupos que defienden las fronteras y las poblaciones. Cruzarlas, cuando por ellas mismas se desatan los conflictos es complicado.
Todos son sospechosos. Incluso, los periodistas, puesto que tienen que sortear varias dificultades para poder lograr el trabajo deseado.
Captar imágenes reveladoras o "la imagen" se vuelve una odisea.
No obstante, abundan las imágenes de quienes escapan; de quienes resisten; de quienes pelean y sobreviven. De quienes luchan y mueren.
Las imágenes de los refugiados. La tristeza de las mujeres y la inocencia de los niños.
La lucha por el territorio y los ideales. Un Dios que señala.
Las pistas que los medios dicen deben seguirse. Y los cadáveres.
Alianzas y traiciones. Recriminaciones y una total falta de conciencia sobre el valor de la vida.
El que se reconoce argentino y el que solo se reconoce por su religión.
Una sociedad que señala y un muro de los lamentos erigido en pleno centro de la Capital Federal pidiendo por la paz. Aquella que no puede lograrse.
Que solo se presenta como un fetiche de la guerra.
Los gobiernos de los distintos países de Europa y América toman posición y reciben el reclamo de una u otra comunidad.
Estados Unidos en alianza con Israel y auto calificado de anti terrorista, lejos está de mediar para el cese del fuego.
El anti semitismo crece. Lo mismo que la demonización del Islam en la región y otros lugares de occidente. No obstante, e independientemente de las diferencias existentes con la cultura árabe, muchos argentinos se solidarizan con ellos.
Los judíos siempre han sido presentados por los medios como víctimas, olvidando su pasado terrorista.
(Ver nota Irgún y Hezbollah en http://www.lauraetcharren.blogspot.com/)
Ahora, el velo comienza a correrse. Y ni ellos son tan víctimas, ni los otros tan terroristas.
Basta ver las imágenes del enseñamiento y escuchar los debates para darse cuenta que el diálogo no es abierto. Y los periodistas, tienen su posición tomada.
Majul se molestó con el representante de la comunidad judía -el día domingo en su programa “La Cornisa”- debido a la agresividad y el desparpajo con el que éste se expresaba y justificaba la guerra.
Por otro lado, al señor Gelblung se lo amenaza.
Desde la izquierda reaccionaria como desde otras organizaciones que representan los ideales del Islam, se lo quiere escrachar por su mirada independiente acerca del conflicto.
El sheij Mohsen Ali -titular de la Casa para la Difusión del Islam- calificó al periodista de vocero del Estado de Israel.
Sin embargo, Samuel Gelblung, recibió gran cantidad de llamados solidarios.
Quienes escuchan su programa en Radio 10 y lo siguen en televisión conocen su alto nivel de provocación y la visión particular que posee hasta de los actos más cotidianos y banales.
El caso del periodismo digital dista del resto, ya que es el que más se atreve a definirse sobre el desastre infundado que Israel desató. O bien, legitimarlo.
IAR Noticias realiza una cobertura sin desperdicio alguno, lo mismo Red Voltaire y BBC Mundo, entre otros tantos medios digitales.
Y son estos medios los que más se atreven a decir que si no hubiese sido sobre la base del terrorismo y la limpieza étnica, el Estado de Israel no existiría.
Pero la selectividad del terrorismo también se hace visible en los medios.
Ello se debe al juego de poder que libra la guerra y a los intereses que se encuentran en jaque.
No sólo para las sociedades insertas en la guerra se es terrorista cuando te atacan, lo es también para las sociedades que fuera de la misma toman partido. Entonces, el eclecticismo de los medios en sus distintos formatos invita a navegar e investigar sobre los avatares históricos en la región. Hay de todo y para todos.
Además, es innegable la fuerte coptación e incidencia en la construcción de la subjetividad de los individuos. Principalmente, sobre aquellos que tienen construcciones intelectuales y de sentido ciertamente banales, propias de una cultura de contratapa.
El terrorista será siempre el enemigo.
Cuando dentro de los países, como es ahora el caso del Líbano, la gente prefiere etiquetarlos como grupos de resistencia. Eso pudo verse en las coberturas de gran parte de los noticieros de canales de aire y en declaraciones recogidas por el Diario La Nación, por ejemplo.
Pues existe una selectividad para calificar al terrorismo.
La sociedad y los medios poseen, ya sea por ignorancia, desconocimiento o mera voluntad, una visión paradojal y selectiva sobre la concepción del terrorismo que impide ver los alcances menos palpables y más trágicos de la guerra propiamente dicha.
Finalmente e independientemente de la selectividad, las distinciones entre árabes y judíos se encuentran a la vista, lo mismo que la visión que se tiene acerca de los mismos.

Blumberg, el gobierno y la sociedad crítica

25 de julio de 2006


El dolor se vuelve objeto de critica, la sociedad se fragmenta y el gobierno califica de sensación a la inseguridad.
Por estos días, la figura del señor Juan Carlos Blumberg ha sido demonizada.
Desde que comenzó su lucha contra la inseguridad y formó la Fundación, tanto desde el gobierno provincial como desde la sociedad misma, se lo catalogó de oportunista. Incluso, algunos medios se subieron al banal juzgamiento.
Indudablemente, no se comprende que la lucha de ese hombre conlleva una catarsis.
Aquella, que otros la manifiestan mediante el llanto y/o la violencia; Blumberg, la desprende en acción.
Y no porque su dolor no exista o sea menor, sino porque es su forma, su modo. Posee las fuerzas que tal vez, muchos otros, no tengan. Pero eso, no los hace peores. Como a él, no lo hace mejor.
Simplemente, los distingue.
La condición humana encierra muchos misterios. El ser es absolutamente particular. Por lo cual, ante la tragedia, como es el asesinato de un hijo, no se reacciona de la misma manera.
El ser humano, por su propia naturaleza, se debate entre el ser y el deber ser.
Confronta con sus pensamientos y se revela ante la barbarie como puede. Según su capital cultural; sus recursos económicos; su universo de ideas; y principalmente, conforme a la fuerza y al valor que le queda.
Porque reinventar la vida después de la pérdida de un hijo, sin duda, no es fácil.
La vida misma lo demuestra. Hay una ley natural que lo dice.
Entonces, señalar mediante la agresión a una persona que sólo busca la verdad y terminar con una inseguridad que nos está devorando, no tiene sentido alguno. Es injusto.
Como todo individuo, con el paso del tiempo, el señor Blumberg debe haber bebido de la fuente del bien y del mal. En esa ceremonia que es la vida, muchas cosas deben haberle sucedido pero seguramente, ninguna tan trágica como la que le ocurrió a su hijo.
Los hombres son egoístas. Y con la historia se volvieron más individualistas aún.
Por ende, el compromiso suele llegar cuando le toca a uno mismo y no cuando le toca al de al lado. Así somos y quizás, así moriremos.
Por lo menos, mientras no aprendamos a construir sanamente desde el dolor.
Sostenernos en una memoria que no devenga en resentimiento y venganza. Que no nos demore en un pasado que no podremos cambiar. Mirar hacia delante y llegar a ese siglo del perdón que tanto necesitamos para construir una sociedad mejor. Poder dejarle a las generaciones venideras algo verdadero y no ficticio.
Actualmente, se acusa a Blumberg de oportunista; de querer valerse de la muerte de su hijo para obtener un cargo político, el de gobernador.
Tal vez, no sea una decisión acertada la de Blumberg.
La sociedad está fragmentada en la critica. Los individuos que lo apoyan deben querer continuar viéndolo como una persona palpable, no en la cúspide de la política, ya que la sociedad argentina ha atravesado los virajes de individuos que llegaron al poder.
A ese poder peligroso que se debate entre lo injusto y lo justo.
Injusto en tanto no se tiene, y justo cuando se tiene.
Pero criticarlo por querer ocupar tal cargo, tampoco es lógico. Además, por el momento, son simples especulaciones. Y si tanto es el repudio, la decisión se encuentra en la gente.
Quienes no lo quieren, claro está, no deben votarlo. Por su parte, las personas que lo quieren pero no en el poder, harán lo mismo. Las razones serán distintas; la acción, será la misma.
Se encuentra en cada uno cambiar el común denominador argentino.
La irresponsabilidad.
Nuestra sociedad vive en el círculo vicioso de la crítica sobre todo lo democrático que supo elegir.
Lo que viene siempre es mejor que lo que se va, cuando lo que se va, llegó por la elección de una mayoría.
Y se demoniza lo pasado, sea democrático o autoritario. Por ende, confiar en ésta sociedad es un arma de doble filo.
Sus apoyos no son consecutivos. Son cambiantes. El no hacerse cargo predomina. Al igual que lo individual prima sobre lo colectivo.
Aunque colectivamente huyen de la responsabilidad de su propia elección.
Se lleva adelante una huida para no asumir los equívocos. Equívocos que nos convierten en una sociedad selectiva para todo. Juzgar, etiquetar, recordar y olvidar. Sin una línea de pensamiento coherente, ni claras construcciones de sentido.
Carente de lazos de solidaridad sólidos y precaria en la toma de conciencia.
La huida de la responsabilidad se manifiesta en la homogenización.
En la nivelación por lo bajo y en el horror por todo aquello que signifique diferencia.
Por todo lo que se entienda como políticamente incorrecto.
Aunque lo políticamente correcto fue impuesto por una sociedad caracterizada por una profunda narcodemencialidad.
Y han sido tantos los simulacros de cambio vendidos, que la huida de la responsabilidad nos sigue rigiendo. Más allá que en su interior, el individuo, se encuentre con su propio engaño.
Sucede que nos encontramos ante un estado de situación en cual se ha sembrado la idea de que aquello que es común está bien o es como debe ser. Lo cual, es un error.
Lo común, no siempre es mejor. Varía según los casos.
La problemática que encierra el modo de actuar y pensar de Blumberg es prueba de ello.
Lo mismo sucede con el caso del padre de Matías Bragagnolo.
Tan irresponsable y soberbia se ha vuelta la sociedad que pretende intervenir en las formas de actuar, pensar y sentir de hombres que atraviesan por el momento más terrible que se pueda pasar como padre. Como madre.
Al tiempo que se cuestiona al señor Marcelo Bragagnolo por no quebrarse cuando habla; a Blumberg se lo condena por querer construir un mundo menos peor y por tener ideas más idóneas que los inoperantes que nos gobiernan.
Se lo cataloga de fascista por querer bajar en años la imputabilidad de los delincuentes. Cuando hay menores que son monstruos despiadados.
El castigo debe ser proporcional al crimen. Y las cárceles deben dividirse conforme a cada quien.
Es decir, que a cada uno le toque lo merecido. Ni más, ni menos. Si es el pauperismo en el caso de un violador, que lo padezca.
Dado que no todos lo sujetos son ávidos de rehabilitación.
Aquí Blumberg se presenta hasta benévolo.
Frente a estos dos casos, todos opinan de manera indiscriminada.
En teoría, la vida es más sencilla; en la práctica, hay que estar.
Hay que poner el cuerpo, ya que uno no puede saber verdaderamente lo que se siente hasta que le sucede, hasta que lo vive.
La imaginación existe. La aproximación al dolor podemos buscarla.
Ocurre que sólo es eso, imaginación y aproximación; no es el dolor en sí mismo. Entonces, juzgar a la persona que sufre es cruel.
Las familias tienen pilares que las sostienen pero siempre poseen una cabeza. Esa cabeza debe dar soluciones o intentar, por lo menos, buscar posibles soluciones. Y si la cabeza se cae, todo se desmorona. Tal es el caso del padre de Axel y del padre de Matías.
De dónde sacan las fuerzas, solo ellos lo saben.
Finalmente, el gobierno debe tomar real conciencia de la magnitud del problema. Porque la crisis que ya invade a la familia como célula de la sociedad, se acrecienta con éste tipo de hechos.
Desde el gobierno provincial se dice que la inseguridad es una sensación.
Nunca creí que una sensación matara, robara o violara.
No importa si hay menos o igual inseguridad que en otros lugares; lo importante es erradicarla y las propuestas de Blumberg son el inicio de un camino. Satisfaga o no satisfaga.
Si alguien tiene un mejor proyecto o puede hacer algo mejor, que lo haga.
Bienvenida la toma de conciencia que implica mayor compromiso.
Compromiso que, evidentemente, Arslanian y compañía, no poseen. De poseerlo, no hubieran querido importar un problema como el de las maras y tampoco hubieran calificado -como se ya se mencionó- a la realidad delictiva de burda sensación.
 
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