Solo bala es no tener plan de seguridad

11 de febrero de 2018


En búsqueda de administradores del caos. DEA, FBI.

Las batallas que a veces empiezan a dar resultados positivos en el terreno se desperdician, o empiezan a perder, en las redes sociales. 
La compulsiva necesidad de dar detalles de cada operativo evidencia la atroz falta de conocimiento de la movida Narco en Argentina, sus alcances, sus triangulaciones y mutaciones.

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Estremece la escenografía de la lucha contra el Narcotráfico y la Inseguridad.

Se impone el voluntarismo en las insólitas comunicaciones celebradas por un sector social sano y confiado, así como por el sector malicioso y despiadado de las distintas ramas del crimen organizado. Una masa crítica que lejos de alejarse, se consolida. Se acomoda en la ignorancia ministerial celebrada que trafica tanta información como ellos droga.

El Narco ya dejó, desde el arribo de Cambiemos, la etapa de la intuición para pasar a la etapa de la constatación. La constatación de que no hay una lucha contra ellos que pueda desestabilizarlos en calidad. Saben, que ni las redes sociales, ni el tendido de relaciones internacionales son lo suficientemente poderosas para tocar su matriz subterránea. La que se diseñó meticulosamente en las décadas de abulia y omisión. Ambas, conniventes.

Ni siquiera en la cantidad, el Narcotráfico, se ve doblegado. “Por cuatro cargamentos que secuestran, entran seis”, dice una fuente apostada en la frontera de múltiples circulaciones en donde hay más anuncios que concreciones.

Porque así como las vertientes del crimen organizado supieron que durante más de 20 años hubo un vale todo, ahora también saben que desde lo Nacional, el Ministerio, está compuesto por el pico que supo enfrentar a los gremios y los fracasos atroces en otras administraciones.

“No tiene escrúpulos. Por eso la pusieron ahí. Pero para combatir al narco no necesitas de inescrupulosos sino de inteligentes. Al delito no lo desarticulas con bala sola sino con estrategia”, constata un informante clave que asiste a los dimes y diretes de un espacio de peleados y calculadores entre sí.

Un ministerio de seguridad sin cuadros. Con buenas intenciones, desde ya. Insuficientes, por supuesto, para darle batalla a un proyecto de poder que financia, entre otras actividades, al terrorismo.

Cada incautación vale una suelta de globos y una catarata de Twits, RT y Citas de Twits. Apoyos de los mismos integrantes del ministerio que le “temen”. No quieren correr la suerte de Eugenio. El secretario que tuvo un paso poco feliz por la administración de CABA (Policía Metropolitana) y que es, aunque pese, el más articulado de la improvisación.

Burzaco, es el recurso humano -amigo del Señor Presidente Mauricio Macri- sobre el que todos conspiran como conspiraban las bailarinas del Moulin Rouge contra la más linda.

Las conspiraciones trascienden los reductos de las diferentes secretarías. Mensajes por redes, llamados telefónicos, e-mails y operaciones berretas circulan contra el secretario para sacarlo de la cancha por ser, simplemente, el hermano del “arrepentido”. Incluso, hasta Guillermo Montenegro, cuentan algunos cercanos, se espanta frente a la pompa de la nada.

Administración del delito

Como un viaje de egresados de pocos, viajaron a los Estados Unidos para pedir apoyo. El primer mundo constituido -frente a sus sucesivos fracasos en la guerra contras las drogas- como la panacea.

Le pidieron a la DEA y al FBI ayuda para combatir los delitos complejos sin siquiera tener, localmente, configurada la urgente pata de la inteligencia criminal.

La Ministro, que quiere cambiar la doctrina de seguridad sin plan, buscó que más recursos humanos del país que junto con Brasil, es el mayor consumidor de cocaína del continente, se sumen a luchar contra las mafias.

Estados Unidos atraviesa, conforme a los informes internacionales, una epidemia por el consumo de opiáceos. Fundamentalmente, se trata del consumo de la heroína ilegal que deja miles de muertos sin tocarse, en el protocolo de lucha selectiva, el negocio de laboratorios y farmacias. (Empresariado)

Un país, como la mayoría, que jamás se preocupó por la demanda. Cuando la demanda es la base primaria de la oferta.

Lo cierto es que la Señora Ministro Bullrich junto al Señor Secretario Milman y compañía, viajaron también para solicitar herramientas vinculadas al análisis de datos, olvidando que la DEA y el FBI saben con quiénes están tratando. Conocen que la Argentina no tiene un diagnóstico claro porque el barro en las botas es solo para la foto.

Saben de sus limitaciones pero también de sus ganas de pasar a la historia en la concreción de lo que en el desarrollo fracasó. Un país sin Narcotráfico.

Fueron, con slogans, justamente a tratar con los grandes conocedores de un negocio sin competencia.

Es que en la soberbia, el Gobierno Nacional olvida también que la DEA les conoce, a muchos, el pasado voluntariamente olvidado ligado a un aparato cuestionado. Un pasado tergiversado en monótonas explicaciones.

Fueron a buscar administradores del desorden. El cual versa entre el heredado y el gestionado con impericias que se vieron, penosamente y desde el comienzo, en la Triple Fuga orquestada como bienvenida a la Gobernadora María Eugenia Vidal. El único cuadro sensato y con sentido de la realidad de Cambiemos en lo que hace a la lucha contra el narco.

Rosario: El mismo Conurbano pero con muertos

Compraron las lanchas porque el problema, según ellos, era Rosario. La hidrovía era el mal. Pero las lanchas no llegaron y por la hidrovía incautan de poco, a nada. 

Lo que si regresaron, a Rosario, son los tiros y con los tiros, los muertos.

Ocurre que terminó la etapa de contención que logró el Gobernador Lifschitz junto al Ministro Pullaro. Fueron dos años de disminución de homicidios al salir, la banda de Los Monos, del epicentro delictivo. Se trata, la banda de Los Monos, de la primera banda de narcotraficantes con perfil de cartel que no llegó a cartel. 

“Los Monos supieron acopiar los métodos del narco internacional y habrían recibido las “enseñanzas delictivas” de un cartel mexicano hoy decadencia” confirma un investigador apostado en la ciudad.

Uno de los factores que explica la no transformación de banda a narco a cartel, fue el absurdo asesinato del “Pájaro” Cantero en el descuido por la jactancia del poder.

Ahora bien, durante dos años el nuevo gobierno de continuidad socialista pero con otra decisión, afrontó el problema. Hizo purgas, el ministro se metió en el barro y los barrios y junto con la presencia de Gendarmes y Prefectos lograron una reducción del caos. A todo esto, la intendente Fein, se mantuvo en una inquietante quietud.

Fueron años de medición de fuerzas en donde tanto Provincia como Nación se confiaron en que Los Monos habían terminado. Cuando en realidad, la banda, no solo había dejado un legado, también había dejado recursos humanos de comando y sicarios. Muchos de ellos operando hoy para las bandas que se disputan el territorio a sangre y fuego.

Sin embargo Rosario y el Conurbano no difieren en demasía como se busca instalar en la conciencia colectiva. La única diferencia está en la cosecha de cadáveres. Es decir, en el Conurbano, la Mala Bonaerense aún administra el territorio y las bandas responden al campo de acción asignado. El respeto por el territorio es lo que evita la masacre. En cambio, en Rosario, nadie regula nada. Con lo cual queda al descubierto, en términos del filósofo Pierre Sansot, que “el marginal simboliza la figura del delincuente”.

Es, la marginalidad “urbanizada", la que creció en la contradicción de la  riqueza narco. Sin códigos, sin educación, ni instrucción. Son, sin más, los hijos de la droga.  

Chocobar y las fuerzas de seguridad


Al momento de cerrar esta nota el caso del policía local de Avellaneda Chocabar -que de civil y fuera de servicio mató a un delincuente en CABA- sigue siendo motivo de debate. 

Chocobar encarna el error de la creación de las policías locales. Aquellas que no fueron configuradas desde la prevención entendida como seguridad, sino como un brazo armado de segunda de la mala policía de la Provincia de Buenos Aires.

El error de crearlas y el error de mantenerlas.

Policías sin preparación cuya conducción es pedida por muchos intendentes para despojar, al Ministro Ritondo, de su capacidad de mando y así detentar ellos un poder de policía que simplificaría, según confirma una fuente, “los pasos de la recaudación”.

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Así como la lucha contra el Narcotráfico se está dando en la frontera, extraña y sintomáticamente, sin derramamiento de sangre, en los centros urbanos es al revés. Es que el Ministerio de Seguridad de la Nación se “inmola” por las fuerzas de seguridad. Las mismas que fueron divisadas durante años como conniventes de la penetración narco en el país.

Hoy, no solo se les da el debido apoyo y la necesaria confianza, sino que además, son el plan de seguridad frente a la falta de un plan real en esa cartera de Gobierno. Por eso mismo, el problema va más allá de Chocobar y esos protocolos a la bartola que dicen haber elaborado sin tener la menor idea de cómo se encuentra el tejido social delictivo para su abordaje.

La policía no puede ni debe sentirse Gobierno. Debe sentirse sí, una fuerza respaldada para salvaguardar a la población pero sin superpoderes. Porque cuando la Policía comience a sentirse Gobierno, la Argentina terminará por conurbanizarse. Y el cambio de doctrina de seguridad proclamado -sin plan de seguridad- asentado en meter bala a la delincuencia, lejos de mejorar el problema de la inseguridad, lo incrementará. 

Se reproducirá el odio y la venganza de la masa crítica sin continentes. Con ley de calle, y no de tribunal.




ANEXO

Aportes para Bullrich, Ritondo y Ocampo ante sus alarmantes vacíos de conocimiento básico.

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Narcomenudeo y Narcotráfico: Las provincias que se destacan en la lucha

22 de diciembre de 2017

De norte a sur: Jujuy, Formosa, Córdoba y Río Negro son las provincias de sus respectivas regiones que se destacaron durante el año 2017 en la lucha contra el Narcomenudeo y el Narcotráfico conforme al relevamiento realizado en el campo de la investigación.

A partir de la recolección de variables estratégicamente seleccionados a los fines propuestos y la puesta en marcha de una metodología cualitativa con el empleo de los métodos de la observación directa, entrevistas semi abiertas, entrevistas cerradas y observación participante se logra obtener un informe acabado de las situaciones provinciales y regionales sobre la temática tratada.

Las tres primeras provincias mencionadas al comienzo han tenido la decisión política de la desfederalizaron, mientras que la cuarta no y va directamente contra el delito federal con resultados destacados.

Luchar contra el Narcomenudeo significa comprender los estragos que la droga hace en los barrios. Lo desconfigura al instalar violencia bajo un proyecto de muerte. Así es como el tejido social se perfora y para comenzar a reconstruirlo se lo debe hacer desde abajo. Desde la base primaria del Narcotráfico como proyecto de Poder que es su expresión micro, Menudeo.

Que las provincias trabajen sobre tales problemáticas marca no solamente la decisión política de la lucha sino también la conciencia de la vulnerabilidad y peligrosidad que los estupefacientes producen.

Formosa, Río Negro, Córdoba y Jujuy crearon acciones concretas frente a un tema concreto a partir de un diagnóstico que imponía urgentes medidas.

Cuando las provincias comienzan a organizar lo desorganizado por el Narcotráfico que representa a su vez la organización del mismo (oximoron) las mafias comienzan a triangular. Se desplazan y gestan nuevas alianzas. Por eso la mirada cualitativa de lucha que tienen éstas provincias las lleva a realizar lo que no se realiza a nivel nacional, inteligencia criminal y planeamiento estratégico.

De las cinco regiones que componen a nuestro país, la única región que no tiene provincias a destacar en dichas luchas es la de Cuyo. Pero sí hay proyecciones positivas y desafíos que de concretarse podrían dar muy buenos resultados.

Los invito a recorrer la galería de imágenes con sus respectivas explicaciones por región. 

Jujuy: Hacer clic en la imagen para ampliar.
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Beneficios de la lucha contra el Narcomenudeo

15 de noviembre de 2017




Si se subestima al Narcomenudeo se limita la posibilidad de ir, por etapas y plazos, reconstruyendo el tejido social perforado.

Las luchas son complementarias, no antagónicas. Y el compromiso debe ser colectivo sobre la premisa de la calidad. La cantidad se desprenderá sola.

"Seguimos en manos de los delincuentes" Entrevista para Cadena 3



Leer entrevista y escuchar audio en: http://www.cadena3.com/contenido/2017/11/10/Senalan-que-es-necesario-un-plan-por-la-inseguridad-195867.asp

Fronteras inseguras (NOA. La Quiaca)

11 de octubre de 2017

No fue una gran idea instalar a la hidrovía como el grueso de ingreso y circulación del Narcotráfico en Argentina.
El trabajo de campo por las fronteras revela, en la recolección de datos tras la utilización de los métodos cualitativos de observación directa, entrevistas abiertas y semi cerradas, que la vía gruesa de todo el crimen organizado es la terrestre.
El cruce de variables arroja entre un 60 y 65% conforme a los niveles de comunicación nacional y a la inteligencia que sí lleva adelante el delito organizado.
Esta es la ruta 40. Desbordada de ANOMIA.
En una frontera con Bolivia en donde la cantidad de caminos paralelos la ruta no tienen desperdicio para la actividad ilícita que evita los pocos controles que hay.
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El Narcotráfico en los partidos de la Provincia de Buenos Aires

Sin plan estratégico no hay fuerza de seguridad que logre contener un delito que ya ni siquiera tiene rasgos aleatorios.
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El Ministerio hobbesiano

"Todos contra todos en la escenografía del narcotráfico".

La provincias de Salta, Jujuy y Formosa contienen lo que no contiene Nación a través de la lucha contra el Narcomenudeo.


La lucha contra el narcotráfico en Argentina siempre estuvo asentada en la tergiversación. Con distintos matices y colores políticos los gobiernos pasaron sin atender, como correspondía, al negocio que cambió la dinámica mundial a partir de su revelación como proyecto de poder.

Para los gobiernos nacionales argentinos todo está y estuvo lejos. Lo estaba el narco en su momento (Consagrado en el año 2014) y lo está ahora, de acuerdo a un integrante de la Secretaría de Frontera, también el terrorismo. Por eso supo manifestar, el sagaz colaborar: “No era necesario incluir en la agenda de la región la problemática terrorista” y agregó, “es algo lejano”. Ni siquiera contempló la idea de hacerlo a partir de la prevención entendida como seguridad.

Dicha declaración, en el encuentro que se desarrollaba en Chile, sorprendió y dejó al descubierto el déficit de conocimiento de otro proyecto de poder que ha ido escalonando en el mundo. Que tiene células adormecidas en la Triple Frontera, otras que actúan de vaso comunicante entre el narco local y el internacional, así como también individuos que se encuentran diseminados en distintos puntos claves del país en un campo de inteligencia que recrea potenciales escenarios operativos.

La sorpresa en Chile, frente a semejante afirmación, también se produjo porque hay una conciencia de una Triple Frontera no evaluada. Tal vez por desconocimiento, o bien, porque no ha tenido el afluente mediático que la de Argentina, Paraguay y Brasil. Se trata del punto tripartito entre Argentina, Bolivia y Chile. Donde el crimen organizado en sus diversas manifestaciones se despliega cómodo frente a una anomia absoluta de fronteras. En donde la falta de trabajo en el territorio local y la coordinación regional, no supieron atender, al menos hasta el momento, a las márgenes del conflicto y las dimensiones que tiene un narco que aprovecha vacíos, sabe triangular y tiene la virtud de la paciencia que mide al enemigo.

Algo que también hace el terrorismo y que impone su monitoreo. Sin embargo, el vedetismo ministerial, está por encima de los poderes constituidos de la criminalidad. Porque mientras el Secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, trabajaba el tema del terrorismo, desde otros sectores, de primeras y medias líneas, consideraban que ese trabajo era una pérdida de tiempo. Para algunos, “por estar demasiado lejos”, para otros por la compulsa narco. Cualquiera de las razones marca un preocupante nivel de ignorancia.

Jujuy, Salta y Formosa

La Quiaca
Pasos ilegales del contrabando y el crimen organizado
(Argentina/Bolivia)


Desde hace tiempo sostengo que la seguridad en Argentina está sostenida, en gran parte, por el trabajo que llevan adelante distintas provincias. No por ningunear el accionar nacional sino porque las provincias abordan la problemática de la seguridad, y en especial, del narcotráfico desde el punto de vista cualitativo. Entendieron -producto del trabajo de campo que realizan y realizaron, ministros, secretarios y subsecretarios- que la cantidad no es más que una consecuencia natural de la calidad de la lucha.

Así que es que Salta, Formosa y Jujuy, frente a la irresponsable quita de más fuerzas federales (Gendarmes y Prefectos), se abocaron a blindar sus provincias. A generar trabajos de contención y compresión del Narco a partir de la desfederalización que les permite luchar contra el Narcomenudeo. La expresión micro del mercado macro a la que muchos subestiman por el fracaso que tuvo en la Provincia de Buenos Aires. Cuando lo cierto es, que en PBA, no hubo lucha sino simulacro. Con una justicia asentada en la injusticia y con la equivocación de la creación de las policías locales como brazos armados de segunda de la mala policía bonaerense. Un error, que a pesar del cierre de las escuelas, se mantiene y sigue el camino del detrimento de la seguridad.

Ahora bien, cada una de las provincias de frontera mencionadas creó su ley provincial de adhesión ante la organización del caos por parte del crimen organizado. 

Crearon un marco legal acompañado de un instrumento activo específico que incluye prevención en adicciones. De organismos para afrontar un problema: El Narcomenudeo. El negocio que una vez que se instala en los barrios cambia la dinámica de los mismos a través de la disputa territorial y la violencia que la droga, como medio, genera.

Salta: Ley 10.067. Agencia Antidrogas.

Formosa: Ley 1.627. Subsecretaría de Lucha Contra el Narcocrimen.

Jujuy: Ley 5.888. Agencia Contra Delitos Complejos.

Es decir, las tres provincias optaron por la defensa de los ciudadanos frente al equivocado desplazamiento de fuerzas federales a una Provincia de Buenos Aires a la que no hay fuerza que le alcance (Bonaerense, Locales, Gendarmería, Prefectura, Infantería, Caballería) para contener el delito porque aún no diseñó un plan estratégico basado en un diagnóstico delictivo. Plan que no puede elaborar, el Ministro Ritondo ni la Gobernadora Vidal (la más realista de Cambiemos), a partir de los timbreos.

PBA acumula las fuerzas federales que le fueron quitadas a Jujuy, Formosa y Salta poniendo en evidencia el desconocimiento de la dinámica de la problemática del narcotráfico de frontera y la cantidad de contextos que dicha quita generó favorables a lo que se negó en su momento y a lo que hoy se reconoce solo desde el punto de vista de la incautación y no desde su matriz.

Las tres provincias, comprometidas con sus comunidades, funcionan todas con menos de la mitad de los Gendarmes que deberían tener para cubrir los cientos y cientos de kilómetros de frontera seca que las limitan con Bolivia y Paraguay. Más precisamente, tienen alrededor de un 30% de Gendarmes operativos apostados, cuando lo están, en controles que ya quedaron desactualizados y que deberían ser reformulados si existiese inteligencia criminal y conocimiento de los rincones de triangulación y paralelismo.

La provincia de Jujuy, por ejemplo, tiene alrededor de 500 KM liberados y apenas 110 KM cubiertos de frontera seca. Los correspondientes  a La Quiaca en donde se inauguró el primer centro de inteligente de vigilancia. Allí, Provincia y Nación trabajaron al unísono y de acuerdo a la investigación propia, el Ministerio Provincial, supo aportar importante material informativo para dicha concreción.

En el caso de Salta ocurre algo similar. Aunque ahora, Aguas Blancas, es uno de los puntos elegidos por el Secretario de Frontera, Luis Green, para desplegar el próximo OCAF. Lo que incluye, seguramente, una reposición de fuerzas federales.

Clorinda. Pasos ilegales del contrabando
y el crimen organizado.
(Argentina/Paraguay)


Por su parte Formosa, constituida como enemigo político y con poco más de 700 KM de frontera seca con Paraguay, corre otra suerte. Es que la ciudad de Clorinda -paso internacional por excelencia- fue dejada de lado para la instalación de los puestos de vigilancia como supe relatar en algún momento.

Una decisión que provocó contundentes choques entre la Ministro Bullrich y el Secretario Burzaco según revelan fuentes ministeriales.

Burzaco planteó el error de dejar por fuera a Clorinda. No sólo porque sería perjudicial para la misma Formosa sino también porque se fortalecería un corredor de marihuana al mismo tiempo que de cocaína al triangular Bolivia. De hecho, ignorante decisión, hoy afecta de manera contundente a las provincias de Santa Fe y Córdoba.

Sin embargo, los Patricios, como los llaman en el Ministerio convertido en un tierno teatro de revistas en donde las vanidades pueden más que la razón, se alinearon a la decisión y le pusieron, a Corrientes, toda la atención. Por un lado, para dinamitar uno de los bastiones del kirchnerismo correntino, Itatí. Y por otro lado, para blindar al Gobernador Colombi. Quien hasta el momento no pudo, no supo o no quiso explicar las razones de su irrupción en Goya por un allanamiento narco. Porque fue Colombi quien irrumpió. No un funcionario, un amigo, o un pariente de la quinta rama del árbol genealógico.

Corrientes, para el ejecutivo, parece haberse reducido a Itatí en la acotada mirada ministerial. Sin atender, que a pesar de los esfuerzos por evitar la explosión del ejecutivo provincial, la provincia es la más complicada de la región del NEA porque en la misma la matriz del narcotráfico tiene una fuerte impronta internacional de carteles de la droga que llevan instalados, según fuentes de la investigación,”más de 10 años en el límite con Chaco”.

Una matriz fusionada que va más allá de Itatí a pesar de ser la ciudad epicentro del caos por una explosión que se presentaba, por obscenidad de impunidad, como inevitable.

Final histórico       

Desde incautaciones históricas hasta megaoperativos históricos. Desde “Argentina sin Narcotráfico” a “Fronteras Seguras”. Así se desenvuelve la cabecera de un ministerio en estado hobbesiano. De todos contra todos. En estado de naturaleza. A la espera de ver quién cae primero dentro de la hoguera de antagonismos caprichosos.

Ministerio de Slogans que sin lugar a dudas trabaja. Porque más allá de las observaciones, la Ministro Bullrich se puso la lucha al hombro, tan al hombro que se mimetizó con Sergio Berni, el cultor del Turismo Aventura, en indumentaria. También en la pasión por la escenografía. Y agregó la sobreactuación del ploteo de un avión, muy  bien recuperado de la corrupción, que no necesitaba de la estampilla para el reconocimiento de la acción positiva.

Una ministro que defiende, con estoicismo, a las mismas fuerzas federales que el Gobierno que integra las tildó, tras bambalinas, de ineficaces. Al menos, mientras se debatía la pesada herencia recibida. Con un jefe de gabinete que de acuerdo a informantes claves del sur, tendría la pasión de dar órdenes y de marcar, con imprudencia y soberbia, el cómo ejecutarlas a las fuerzas que se repliegan en lo que clara, y lógicamente, consideran una falta de respeto.


Una Ministro que todo evalúa como histórico y todo tiene la estructura de búnker sin saber, por exceso de escritorio, que el búnker nació y murió en Rosario. Pero la historia es cruel. Y el Ministro de Justicia Garavano lo sabe y apela, ante todo, al equilibrio. A la prudencia en contextos adversos y sensibles. Garavano aporta sensatez y la sensatez, de acuerdo a la información, es tomada también como enemiga.

Es que la historia, a diferencia de las sociedades, no tiene ni mirada acomodaticia ni selectiva. 

La historia te marca el pulso de tus contradicciones, negaciones y tergiversaciones. 

Y así como le factura la consagración del Narcotráfico a la abulia que viene desde mediados de los años ’90 con exceso de velocidad connivente del 2008 al 2014, con los años, el revisionismo histórico le facturará los slogans y el chamuyo del federalismo a la nueva generación del cambio. A la que el massismo intenta, sin suerte, ponerle un límite a partir de un partido, el de Tigre, constituido por Rudolph Giuliani como "modelo de exportación de seguridad". Cuando es sabido que PBA no tiene ningún partido modelo. Sí, algunos más contenidos de tiros. Pero solo hasta que los enclaves económicos exclusivos elegidos por el Narco estallen frente al sin rumbo de la seguridad. Como podría ocurrir en Ezeiza (protuberancia de lo que se fue), Berategui o bien, en el tecnológico partido de Tigre.



Impunidad conceptual

21 de julio de 2017


La lucha contra el Narcotráfico es bienvenida y celebrada a pesar de la impunidad conceptual, del enfoque cuantitativo y de secuestros sintomáticos luego de confrontaciones mediáticas.

Sobreactuar la lucha contra el Narcotráfico es tan lamentable como sobreactuar compulsivamente la oposición y las propuestas. Todo fortalece al Narcocrimen.


Mientras la lucha contra el Narcotráfico fracasó y fracasa en el mundo por no haber entendido que el mismo es un proyecto de poder, Argentina -a través de las declaraciones de la señora Ministro de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich- se desprende del mundo y se ubica como el primer país que cambia una tendencia global.

"Le estamos ganando la batalla a la droga". Frase de la Ministro que sorprendió no solo a investigadores, dentro de los que me incluyo, sino también a otros importantes miembros y asesores del Ministerio que de inmediato, off de récord, mensajearon que no era la misma lectura.

Estoica y enarbolada en un auto convencimiento enternecedor, la Ministro, quizás a su pesar, tiene mucho del emblemático ex Secretario de Seguridad  Sergio Berni. Quien supo, con sus acciones simuladas, especialmente en Rosario, honrar al Turismo Aventura y convertirse en el rambo de la gestión K con el atenuante de su impronta militar.

Entre las declaraciones de Bullrich resaltan que "en Argentina no se consigue droga como antes" y "Que nuestro país ya no es negocio para los narcotraficantes". Mientras tanto la Sedronar -siempre tergiversada y enrarecida- así como otras instituciones, Iglesia incluida, destacaron el grave momento que atraviesa la sociedad en materia de consumo de alcohol, estupefacientes y psicofármacos.

Atrevidos que evidentemente se quedaron con la época pasada y no supieron escuchar a la Ministro decir que en el país cuesta conseguir droga.

El mundo necesitaría que la Ministro exporte su plan tan efectivo y precoz. Los investigadores necesitamos que nos desasneNecesitamos saber cómo en menos de un año y sin balaceras la villa 31 ya no tiene más carteles de la droga como expresó que había. Seguro que la Ministro sabe la diferencia entre cartel y banda de narcotraficantes con perfil de cartel. Que un cartel, cuando se constituye tiene un poder tal que trasciende la villa teniendo a su vez una ya consolidada proyección internacional.

Sabrá además que la lucha contra los carteles es con derramamiento de sangre y que si hay carteles de la droga la disputa territorial no permite fuerzas de seguridad sin bajas acabadas. Y que la ocupación en una villa no es equivalente a visitar una tienda comercial.

"Berni vuelva, lo extrañamos" tal vez en tono de broma y sorna comentan algunos asesores absortos que deben recurrir al xanax para poder sostenerse en la tergiversación de un "delirio" sano sostenido en el deseo y no en la realidad.

"Argentina sin narcotráfico" tiene hoy un superávit lógico en secuestro de marihuana con respecto a la cocaína y los precursores químicos. Lógico porque nuestro país limita con el máximo productor que es Paraguay. Mientras tanto el mercado de drogas de síntesis en estado embrionario tiene una proyección en el tiempo a instalarse consagrado.

El trabajo en frontera norte, a pesar de haber dejado a Jujuy, Salta y Formosa más despojadas que antes de fuerzas federales, se olvidó de la frontera oeste. Frontera que sí tuvieron en cuenta para triangular las líneas peruanas y colombianas que buscan imponer las "alas de mariposa" o "alita de mosca" por la olvidada 40 o la llamativa 7.

Ritondo y Ocampo



Acompañan a la Ministro, en la misma línea de impunidad conceptual, el Señor Ministro de la Provincia de Buenos Aires Cristian Ritondo y el Señor Martín Ocampo de CABA.

El primero, más simpático y de enojo menos compulsivo que la Ministro de la Nación incurre, sistemáticamente, en errores. En confusiones producto de la falta de trabajo de campo, tal vez, de su equipo.

Sus apreciaciones son inversamente proporcionales a las de la Señora Gobernadora María Eugenia Vidal. El cuadro articulado de Cambiemos que tiene la honestidad intelectual de los tiempos y un sentido de la realidad que a muchos, les molesta.

Ritondo asumió su cargo ponderando la gestión Granados/Matzkin. Según las fuentes de investigación, por estrategia. Según las fuentes “malpensadas”, por empatía.

El segundo, por su parte, intenta ser el ministro de seguridad de una ciudad maquillada. Su ministerio fue “disputado” por el Señor “Chipi”. Aquel personaje manipulador de los manteros que dirigió, como si fuese una novela de García Márquez, el operativo de seguridad en el fatídico barrio de Once.

Ocampo tiene la particularidad de hacer apariciones breves y olvidables en el marco de una ciudad, la de Buenos Aires, atravesada por los contrastes y ahora por un bochornoso traspaso policial del cual reniegan todos.

La policía de la ciudad, según informantes claves, se siente disfrazada. Desde el interior de la misma trasciende que se les exige una operatividad para la cual no fueron formados y que carecen, por si fuera poco, de los instrumentos de trabajo necesarios para ir, por ejemplo, a un allanamiento. Pero eso sí, tienen lindos autitos. También la mancha de la injusticia de Potocar. A quien le hicieron una cama aquellos que se embanderan en la "orina bendita" poniendo motes obscenos a quién se presente como lo opuesto, en una de esas, a lo que se llama cambio o simulacro.

El único abuso de Potocar fue intentar frenar a los desviadas de siempre. Impedirles "el afano sistemático".

Ahora bien, volviendo al traspaso, si se indaga un poquito, el mismo está colmado de impericias que responden a su precariedad legal así como a vacíos. De ahí los amparos que surgen y la resistencia de federales que son llevados a la policía de la ciudad sin voluntad alguna. 

Lo cierto es que en CABA la herencia recibida queda en casa. La ciudad, más allá del PRO, nunca se preocupó por trabajar en la lucha contra el Narcomenudeo. Una posibilidad que se tiene para sanear los barrios donde la droga hace estragos.

Mariconeaban cuando no tenían la policía y ahora que la tienen no saben cómo hacer porque no hay plan estratégico. El único plan es aparecer, como lo hace el Señor Jefe de Gobierno de la Ciudad, Rodríguez Larreta, en la foto. Como lo hizo tras el caos en la 1-11-14 junto a Bullrich. Quien más allá de cualquier diferencia, se cargó la lucha desde el vamos y más allá de la imagen.

CABA cuenta además con la presencia de Prefectura y Gendarmería. Fuerzas federales que se encuentran, espantosamente, fuera de sus lugares de máxima operatividad, luchando contra la venta al Menudeo. Una falta de respeto para su formación así como también para las despojadas todas, provincias de fronteras.

El Cambio hacia la comunicación compulsiva


No se puede refutar y tampoco caer en la necedad que, más allá de las diferencias, Argentina pasó de un estado de sensación en materia de inseguridad, así como de reduccionismo al tránsito en materia de narcotráfico, a un estado de reconocimiento de ambos problemas con acciones que no se veían desde hacía décadas aunque con una vocación más cuantitativa que cualitativa.

La negación en la era de la seguridad entendida como turismo aventura fue funcional al delito. Ahora, la pasión por comunicar, hasta el anillo de seguridad presidencia, alerta a los delincuentes que buscan terceras vías, vacíos y se mofan ante la jactancia de una lucha que para el narcotráfico ni siquiera comenzó. Porque su matriz dura, como relata una fuente, "está tan intacta como la matriz de la corrupción".

El monopolio mediático como aparato reproductor compulsivo de conceptos, no sólo evidencia ausencia de trabajo en el terreno, sino también un profundo desconocimiento, aunque sea teórico, de cómo fue el proceso del narcotráfico en nuestro país y en el mundo. Entonces se recurre a la construcción de imaginarios. De expresiones de deseo.

Claros ejemplos:

1- "Paco Cero". El Paco es una construcción de PBA primero y de Jujuy después que abrió en lo que va del año 2017 dos nuevos mercados larvales en Mendoza y Tucumán. Es decir que no hay un mercado del paco federal. Nacionalizarlo es un error. 

2- Instalar el imaginario del paco en Santa Fe cuando es una provincia, como la de Córdoba y Entre Ríos, en la que pueden encontrarse apenas dosis. El negocio del paco en la región centro tiene su bastión en PBA y su monopolio sagrado lo maneja, según fuentes, los sectores "legales" en función con las mafias del narco. Igual que confundir en la región del NEA una cocaína de extrema baja pureza con paco.

3- No diferenciar punto de venta de droga, de expendio armado, búnker y fortaleza que son las distintas fases de la cadena de venta de estupefacientes.
Todo es concebido como búnker y decir que se derribó un búnker donde no hay estructura de búnker no le da más volumen a un operativo sino más ignorancia de campo a un Ministerio.

Se suma, además, que si hay búnker, hay niño soldado.

4- Hablar de urbanización en lugar de cambio estético en las villas. Una villa no puede urbanizarse con el narco en su interior porque la desorganización de la villa es la organización de las mafias. Oximoron.

5- Decir que un le dan paco a los niños para convertirlos en soldaditos es no tener idea de la composición de ese tipo de niño y de cómo lo hacen naturalizar la muerte sin tener conciencia de la misma. El niño consumidor de paco apenas si puede vender al Menudeo. No tiene sostén mental ni físico para chocar. Eso no quita que no pueda matar porque la droga le quita el nivel de represión que se debe tener para vivir en sociedad. Es decir, puede matar pero no como sicario.
Al niño soldado se lo entrena para custodiar y matar. De consumir, las mafias le administran, en ese mundo siniestro, la droga. 
Confunden al niño soldado con los teros, mirillas o campanas.

6- Si hay paco, hay cocinas. Y en los procedimientos, desde ya celebrados, en el bastión de la criminalidad de CABA, 1-11-14, no aparecieron las cocinas que no forman parte de una invención sino de una realidad.

7- Llamar cocina al laboratorio y laboratorio a la cocina.

8- El slogan "Argentina sin Narcotráfico".

Una impunidad conceptual de antología en una concentración retórica en la figura de Bullrich. 

A veces, llevan un poco de claridad a los medios, el Secretario de Seguridad Eugenio Burzaco y el Secretario de Frontera Luis Green.

(Uno de ellos prefiere, según nuestras fuentes, no ser mencionado por esta escriba)

Las escasas apariciones de ambos para explicar qué hacen por la seguridad y el narcotráfico desde sus secretarias es contraproducente, ya que ahí el ministerio se convierte en un camarín de egos y vanidades. El monopolio mediático, según trasciende, fue arreglado por la ministro con el mismo presidente de la nación aunque poco se comprenda y mucho se distorsione. Entonces, ambos secretarios, cargan con los recordatorios a todo su árbol genealógico de los ministros de seguridad de muchas provincias a las que otro secretario parece prometerles lo que nunca llega. Espiritualidad y las fuerzas federales que les fueron quitadas para concentrarlas en PBA como una conejera.

En la lectura de su vorágine, el epicentro debe ser ella y no la claridad que solo puede asentarse en la honestidad intelectual de los tiempos. De planes que tienen plazos y etapas. Planes incompatibles con las expresiones de deseo también desarticuladas.

Secretarios confinados a que sus formas de actuar deban ser relatadas con superlativas imprecisiones por la figura central. Por la "diva", que casi por inseguridad, acota al resto. Y que instaló un grueso de ingreso y circulación del narcotráfico por la hidrovía para que la compra de las megalanchas de guerra no aparezca como una compra forzada. Como dice otra fuente calificada, "como un negocio de los que algunos gorrones manotearon algo sin siquiera intervenir".

Desde el interior del Ministerio circulan reproches. Se preguntan, con racionalidad, porqué una inversión de tal magnitud para la hidrovía si la vía terrestre necesita de una inversión igual en tiempo y más urgente. 

Son preguntas que solo flotan. Que no tienen respuesta en la autarquía ministerial.

No obstante, no importa porqué a pesar de que el superávit de muertos está del lado de los buenos "la batalla contra las drogas la estamos ganando". Cuando solo con la Provincia de Buenos Aires, perforada en todas sus áreas, costará al menos una década remover, si el contexto coopera, a las mafias enquistadas.

La lucha contra el Narcomenudeo


El Señor Presidente de la Nación, Mauricio Macri, también padece de la información parcial que le aporta el Ministerio de la purpurina que lo invita a pronunciarse, con desafío y sorna, sobre algunas provincias construidas como enemigo político. Tal es el caso de Formosa. Una provincia a la que le pide el Señor Presidente colaboración cuando la misma entra dentro del combo de provincias que crearon su propia ley provincial para luchar, como corresponde, contra el narcomenudeo. La expresión del mercado del narcotráfico primera en perforar el tejido social al desplazar a la familia del centro de la escena instalando a la droga en el epicentro de un proyecto de muerte.

Al mismo tiempo, Formosa creó una Subsecretaría de lucha contra el Narcocrimen a cargo de Bernabé Escobar. Quien tiene, de acuerdo a informantes, un legajo impecable y que desde que puso en actividad a la subsecretaría aumentaron los operativos con secuestros sustanciales en los distintos puntos provinciales colaborando en la lucha contra el delito federal.

Pero en la construcción amigo/enemigo, por decisión ministerial y contra la palabra de algún secretario responsable, la ciudad de Clorinda quedó afuera de los puestos de vigilancia. Un error, una irresponsabilidad que no solo afecta a Formosa sino también a todo el país. Una vez más, la frontera vuelve a tener un control selectivo en lugar de una defensa en bloque.

Por otra parte, Córdoba, Salta, Jujuy, Chaco y Entre Ríos, también cooperan con Nación en la lucha contra el Narcomenudeo con acciones concretas. Desde una fuerza policial antinarcotráfico hasta una agencia contra delitos complejos pasando por fiscalías especiales y demás actividades que revelan una mirada sociológica que busca recomponer, desde los barrios, el tejido social desintegrado a partir de una lucha integral que intenta, al mismo tiempo, evitar más y nuevas mutaciones delictivas.

Río Negro, La Pampa y Santa Fe, en otro rango, no adheridas a luchar contra el Narcomenudeo, también llevan adelante acciones concretas que se visualizan en los datos y en las mejoras dentro de la medición de los PBI regionales como en la medición del PBI nacional.

Ocurre que la seguridad, en Argentina tiene más sostén provincial que nacional. Son las provincias las que piensan de forma cualitativa las soluciones entendiendo que lo cuantitativo es y será una consecuencia natural. Son las provincias, a las que tanto se les pide y que padecen el federalismo retórico, las que trabajan bajo la estructura orgánica de haber comprendido que prevención, es seguridad.




 
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